Egoísmo
Cuando se sale del encantamiento por unos instantes, lo que se ve es que no ha merecido la pena, en ningún momento. ¿Qué tiene de satisfactorio el dar y no recibir nada a cambio, nada de nada? Eso es lo que ves, el hecho de que durante tanto tiempo has sido generosidad y buena voluntad sin esperar nada a cambio; pero es que no lo has recibido. Nada. No se puede sacar ningún aspecto positivo que te haya hecho sentir bien. Es entonces cuando ves la desoladora verdad. Todo ha sido vacío. Egoísmo. Hasta en el momento de cortar la primera cinta, la de verdad, eligió el peor momento, ése que más daño me hacía, en la peor situación posible. Pese a saber que así era. Ahora lo ves y no te parece de buena persona. ¿Entonces por qué has seguido? No lo sabes, pero se acabó el estar ahí, se terminó eso de ser el levantador de moral para alguien que no está dispuesto a dar nada, que nunca te ha ofrecido un apoyo, que nunca se ha interesado ni por lo más nimio de tu vida, aunque tú sí lo hayas hecho. No quiero ser más el comodín. En la facultad me enseñaron –unas de las pocas cosas- que en todo intercambio de información debe haber un camino de ida y otro de vuelta, un feedback. Aquí siempre hubo ida, pero nunca vuelta.
Así que, ‘the end’. El primo se marchó. Ahora sólo queda buscarse a otro. Supongo.
Escuchando: Pulso firme - Bushido
Así que, ‘the end’. El primo se marchó. Ahora sólo queda buscarse a otro. Supongo.
Escuchando: Pulso firme - Bushido
Especular
Supongo que lo de mirar hacia atrás constantemente es un rasgo muy mío. La mente siempre en momentos pasados, instantes que me dejaron huella y que no consigo borrar, aunque quiera. Es por eso que me vuelven retazos que, contrastados con lo más reciente, me desequilibran. Y es que hubo cosas que dijiste -aunque seguro que no te acuerdas- que ahora desmoronan mis murallas. Lo que ahora me niegas, aquel día lo pronunciaste. Supongo que lo hiciste sin pensarlo, dejándote llevar, y sé que así no es como te gusta hacerlo, por lo que también creo que por eso lo enterraste. Eres muy tuya. Lo que sí tengo muy claro es que no lo recuerdas. Seguro. Tampoco yo te lo recordé nunca. Una vez censuraste que yo especulara con todo; como verás, sigo haciéndolo. Curiosa manía.
Escuchando: I'm your man - Leonard Cohen
Escuchando: I'm your man - Leonard Cohen
Sentimientos
Imaginen por un momento que van por la calle y se encuentran un sentimiento. Supongo que lo cogerían. Pero no contesten aún. Déjenme que les explique. Aunque pueda parecer mentira, existen dos clasificaciones para los sentimientos. Por un lado, los hay muy bien vestidos; con traje, bonita corbata, zapatos impolutos y una camisa de gama alta; tienen posibles, es decir, el nivel de vida que pueden ofrecer es muy alto; en el apartado material son prácticamente insuperables; pero no dan importancia a nada, todo les resbala, incluso sus propios colegas. En el lado opuesto están los que gastan vaqueros, zapatillas, camisetas, es otro estilo; más austero, menos pomposo; sin duda, son sentimientos más profundos, que van más allá de lo superficial; lo suyo no es alardear sino demostrar, hacer sentir; van en serio.
Pues, aunque parezca difícil de entender, aún existe mucha gente que prefiere los primeros. Hay cosas que, sin importar el área en el que nos movamos, nunca cambian.
Escuchando: Around our heads - Sexy Sadie
Pues, aunque parezca difícil de entender, aún existe mucha gente que prefiere los primeros. Hay cosas que, sin importar el área en el que nos movamos, nunca cambian.
Escuchando: Around our heads - Sexy Sadie
El cantautor asesino
Créanme. El cantautor asesino existe. No es ninguna invención de la mente egocéntrica de los grupos independientes. Yo le he visto; pertrechado con su guitarra y con barbas de naufrago. Suele deambular por el centro y no admite limosnas; su trabajo es muy serio. No se trata del concepto de asesino que se baraja en todos los medios; no mata personas, sino canciones. Y lo hace sin ningún pudor ni signo de arrepentimiento en su ajado rostro. Sólo le importa destripar canciones con su impresionante falta de oído. No se corta ni un pelo: Cohen, Dylan, los Beatles, Springsteen… Hasta Manolo Escobar. ¡Es acojonante! El caso es que a nadie le molesta. La gente pasa por delante de él como si nada. Como si de verdad estuviera tocando bien; con ritmo, con armonía. Pero no es así; apalea las notas, las destroza. Pero los oídos domesticados son los que reinan actualmente. Aquellos que devoran música enlatada y salida de una cadena de montaje. Así que, el cantautor asesino es feliz y, además, tiene varias ofertas para grabar un disquito apañado. ¡Manda huevos!
P.D. ¿Alguien ha visto ‘Olvídate de mí'? Bueno, pues a ver si alguien me puede remitir a alguna consulta en la que hagan borrados de la memoria sentimental. Como en la película. Hay algunos recuerdos que ahora mismo no soporto y me gustaría olvidar para siempre. Me da igual que sea una clínica clandestina; que esté situada en un piso y sea dirigida por un chino sin título alguno; tampoco me importa que en el cuarto de al lado se hagan abortos sin control. Si alguien me facilita la dirección, prometo no escribir más posts lamentables como el que antecede a éste.
Escuchando: Enemy Fire - Ryan Adams
P.D. ¿Alguien ha visto ‘Olvídate de mí'? Bueno, pues a ver si alguien me puede remitir a alguna consulta en la que hagan borrados de la memoria sentimental. Como en la película. Hay algunos recuerdos que ahora mismo no soporto y me gustaría olvidar para siempre. Me da igual que sea una clínica clandestina; que esté situada en un piso y sea dirigida por un chino sin título alguno; tampoco me importa que en el cuarto de al lado se hagan abortos sin control. Si alguien me facilita la dirección, prometo no escribir más posts lamentables como el que antecede a éste.
Escuchando: Enemy Fire - Ryan Adams
Su cueva
¿Y qué pasa cuando uno quiere atraerla hacia sí? Uno sabe que podría darlo todo, aliviarle, ser la lija que puliera todas sus penas, sus miedos. Borrar de un plumazo cualquier síntoma de hastío. Estar con ella cuando se siente extraviada, cuando busca una cueva donde perderse intentando dejar atrás todo. Ser su cueva. Y tengo tan claro que es posible, que me duelen hasta las manos. Estoy tan convencido de que beberíamos cervezas en una plaza; veríamos películas cerca de Plaza de España; tomaríamos café y comeríamos tarta en ese sitio tan bonito que me enseñó; escucharíamos música sin más preocupación que sentirnos cerca; nos abrazaríamos delante de un escenario, y estaríamos tan a gusto que olvidaríamos penas, tristezas y cafés depresivos a mediodía.
Y lo tengo tan claro que la espera sólo ha hecho que inflamarme las venas. Son tantas las cosas que añadiría a favor, que cualquiera en contra me parece perfectamente asumible. Es tanto lo que quiero darle… Pero, sobre todo, la haría sonreir, que esos ojos brillaran, que esa boca dibujara tal sonrisa, que las lágrimas sólo acudieran para festejar, nunca más para reblandecer la pena.
Y, en fin, tener alguien que me escriba cartas. Ya me entiendes.
Escuchando: Suzie Q - Creedence Clearwater Revival
Y lo tengo tan claro que la espera sólo ha hecho que inflamarme las venas. Son tantas las cosas que añadiría a favor, que cualquiera en contra me parece perfectamente asumible. Es tanto lo que quiero darle… Pero, sobre todo, la haría sonreir, que esos ojos brillaran, que esa boca dibujara tal sonrisa, que las lágrimas sólo acudieran para festejar, nunca más para reblandecer la pena.
Y, en fin, tener alguien que me escriba cartas. Ya me entiendes.
Escuchando: Suzie Q - Creedence Clearwater Revival
De puntillas
El domingo todo dejó de ser un recuerdo, una imagen cada vez más borrosa en mi memoria, para pasar a formar parte de la realidad, de nuevo. Fue como saltar al vacío, igual que subirse a un trapecio sin ninguna red debajo. Resulta que después de mucho tiempo queriendo olvidar encarnizadamente algo (o a alguien), es toda una aventura enfrentarse a ello. Uno no sabe cómo va a reaccionar. Puede ser el fin del mundo o, por el contrario, el cierre definitivo, el candado que encierre los desperdicios que uno sacó a la calle con cierto miedo hace tantos meses.
Todo se mueve en detalles; los momentos son suaves, sin movimientos bruscos. Uno no quiere caer del alambre, por lo que te mueves sin sobresaltos, de puntillas. Así y todo, no se está demasiado incómodo. Si todo fluye de manera natural, uno comienza a relajarse y a pensar que está superado. Craso error.
Es entonces cuando el desequilibrio comienza a ganar terreno. Poco a poco, te des cuenta o no, el ambiente comienza a joderse. Es inevitable y no merece la pena pensar que puede ocurrir lo contrario.
El pasado que te estorba no debe estar en tu realidad. Donde de verdad deja de joder es quedándose a tu espalda. Desconectado de ti. Olvidado. Eso sí, intentará volver. Eso seguro.
Escuchando: Hurricane - Bob Dylan
Todo se mueve en detalles; los momentos son suaves, sin movimientos bruscos. Uno no quiere caer del alambre, por lo que te mueves sin sobresaltos, de puntillas. Así y todo, no se está demasiado incómodo. Si todo fluye de manera natural, uno comienza a relajarse y a pensar que está superado. Craso error.
Es entonces cuando el desequilibrio comienza a ganar terreno. Poco a poco, te des cuenta o no, el ambiente comienza a joderse. Es inevitable y no merece la pena pensar que puede ocurrir lo contrario.
El pasado que te estorba no debe estar en tu realidad. Donde de verdad deja de joder es quedándose a tu espalda. Desconectado de ti. Olvidado. Eso sí, intentará volver. Eso seguro.
Escuchando: Hurricane - Bob Dylan





