logotipo

img_google
Encorazonado
Estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande. (Los Amantes del Círculo Polar)
Sindicación
 
Un recuerdo
Te lo repites una y otra vez: no merece la pena, no pienses más en ello, es así de simple. Pero, no, es imposible, vuelve un y otra vez. Ese pensamiento, ese arrepentimiento por no haber hecho cosas que podías haber hecho, por no haber aprovechado mejor su presencia.
Pasa el tiempo, cada vez más tiempo, pero sigue ahí, agazapado, un recuerdo inmune a mis medicinas, que no se rinde. Un ocupa, sin más. Sin pedir permiso y sin intención de dejarme descansar, de dejarme disfrutar.
Dicen que el tiempo lo cura todo. No es cierto. El tiempo no cura nada. Cuando algo ya no te daña es porque no te importa, porque ha dejado de ser importante.

Escuchando: Anuncio para coches - Los Planetas
 
Amor
La echo mucho de menos.

Escuchando: Climbing up the walls - Radiohead
 
La nada
Estiró la mano y sólo notó nada. Ni un asidero donde agarrarse. Lo esperaba, pero no por ello dejó de ser doloroso.
Recuerdos de momentos azules le surcaron la cabeza de punta a punta impidiéndole pensar en otra cosa que no fuera aquello.
Pensó en correr, comer, saltar, dormir, beber, leer, escuchar, gritar, volar, llorar, cantar, volver a beber, pero no, se quedó quieto, paralizado, sobre aquella plataforma que no hacía más que girar y girar. Y alrededor la nada, nada más.

 
Un círculo vicioso
- Hoy he tomado la misma decisión que hace apenas una semana. Es curiosos y a la vez desesperante. Parece como si me hubiera metido dentro de un círculo que no para de dar vueltas, pero las da con mi vida dentro. Sé que la decisión es correcta, pero también lo era hace una semana.
El problema fue que apareció. Se dejó notar y derribó los pocos ladrillos que yo había podido levantar. Eran pocos, pero quizás los suficientes para poder iniciar una huída hacia adelante.
Ahora estoy intentando recoger de entre mis escombros algún ladrillo más. He decidido volver a iniciar la muralla, pese a la creciente preocupación de que volverá a aparecer y con su maza comenzará a convertir en polvo mi parapeto.
Creo que mientras esté levantando mi muro permaneceré ocupado, mantendré mi mente activa, y así no pensaré en su vuelta.
Falta por ver cuánto tiempo tardará en volver a aparecer para echar por tierra mi felicidad.
Hay que arriesgarse.