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Encorazonado
Estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande. (Los Amantes del Círculo Polar)
Sindicación
 
Seven


Otra película que me encanta. La pionera que abrió un tipo de películas que se podrían denominar thrillers de asesinos en serie. Después de ella, han llegado numerosos imitadores que no han sido capaces de alcanzar su calidad. Seven es un prodigio de inteligencia con un suspense y una acción que atraen mucho. La atmosfera es increíble y tremendamente lograda, tanto que te envuelve.
El director, David Fincher, es uno de los buenos. También lo ha demostrado en películas tan inteligentes y originales como The Game y, sobre todo, el Club de la Lucha que es otra gran obra.
 
Nueva vida


Sonó el teléfono, una vez, dos veces, mil. Aquel sonido se había metido tanto en su cabeza que llegó un momento en que ya ni lo oía. No pensaba cogerlo, esta vez no, esta vez se había acabado del todo, las oportunidades estaban tan acabadas como su paciencia y su corazón.

Demasiadas heridas para tanto corazón, son los más grandes los que más sufren, los que menos se protegen, los mas expuestos. Y aquel corazón ya había tenido bastante, como las esponjas que absorben hasta que se acartonan. Esa era la palabra, su corazón estaba acartonado. Y lo peor es que sabía quién era el responsable de que funcionara mejor su cerebro que su corazón, y no le iba a coger el teléfono, podía llamar lo que quisiera, podía tirarse un año insistiendo y martilleando su paciencia sin parar, podían unirse sus oídos a su corazón en el terreno de la angustia, que ella no pensaba firmar un armisticio, ni permitir que volvieran a anexionarse sus sentimientos.

Dicen que el que te quiere te hará llorar, ¡maldita estupidez! Pensaba ella mientras su vista se perdía en recuerdos de tardes de sol, paseos por los confines del cariño y noches de sudor en paraísos particulares. Había vivido por encima de sus pies, elevada, en un estado de felicidad que creyó el paraíso. Pero él no creía en paraísos y ahí comenzó el derrumbe, él no creía en abismos ni sueños y eso comenzó a pudrir su ilusión, su tierna sonrisa, sus ganas de renovarse cada día. Él mató el amor y eso no se perdona.

El rencor le hizo reaccionar, se levantó, se vistió, se maquilló ,se peinó y se miró al espejo. Le costó un par de minutos, no era nada fácil, pero, al fin, aquel espejo se llenó con su sonrisa, esa que le intentaron robar pero que logró salvar mientras aquel pitido sonaba en su salón, esa que fue capaz de devolverle la ilusión. Esa misma sonrisa presidía su rostro cuando camino hacía el salón y descolgó el auricular. Ni un tono más. Nueva vida.


 
Los Amantes del Círculo Polar
Me apetecía hablar hoy de una de mis películas favoritas: Los Amantes del Círculo Polar. Para mí es una obra de arte, una historia de amor fascinante, trágica. Es una película hecha con una sensibilidad especial que llega muy dentro. Julio Medem demuestra tener esa sensibilidad especial que le hace firmar una obra tan redonda.
Tiene escenas y tomas memorables (como la de la foto) desde que los protagonistas se enamoran siendo unos niños hasta el desenlace final. La parte de la película en el Círculo Polar es de una belleza sublime.
De verdad, si alguno no la ha visto que corra a verla porque merece la pena, yo me emociono cada vez que la veo, y no se cuántas veces la he visto ya.

- Ana (Najwa Nimri): "podría contar mi vida uniendo casualidades".
- Otto (Fele Martínez): "es bueno que la vida tenga varios circulos".
- Ana: "nunca he tenido el corazón tan rojo como en aquella época
 
Turnedo



Quizá me esté poniendo un poco pesadito con el tema, pero es que estoy enamorado del disco de Iván Ferreiro así que no puedo evitar poneros otra letra de una de las canciones. Se trata de la letra de Turnedo, un auténtica maravailla de descripción sobre una ruptura sentimental. Todos hubieramos firmado poder escribir algo así cuando nos ha pasado. Espero que os guste:

- Desde aquí, desde mi casa
veo la playa vacía
ya lo hace unos días
ahora está llena de lluvia
y tú ahí sigues sin paraguas
sin tu ropa, paseando
como una tarde de julio
pero con frío y tronando
¿se puede saber qué esperas?
¿que te mire y que te seque?
Que te vea y que me quede tomando la
luna juntos
la luna, tú y yo expectantes
a que pase algún cometa o baje un
platillo volante
y la playa llora y llora
y desde mi casa grito
que aunque pienso en abrazarte
que aunque pienso en ir contigo
el doctor me recomienda
que no me quite mi abrigo
que no esté ya más contigo
y yo no puedo negarme pues
el tipo soy yo mismo
estudié mientras dormías
y aún repaso las lecciones una a
una
cada día
yo no puedo aconsejarte
ya es muy duro lo que llevo
dejemos que corra el aire
y digámonos adiós

 
Diario de un asesino a sueldo (24-4-2005)



Llevo varios días sin parar, sin estar quieto ni un momento. Es lo que tienen los días posteriores a un encargo. He dormido en cuatro apartamentos distintos por toda la zona norte, toda precaución es poca. Desde la dirección me han ido mandando instrucciones en las que me dejaban claro que iban a por mí, por lo que debía permanecer escondido durante un tiempo prudencial. Esto es horrible, me siento como un pájaro enjaulado. Ayer salí un rato, sólo para que me diera un poco el aire. El vecino de arriba, un gordo horrible, me miró con muy mala cara y a mí me entraron los nervios y volví al piso. Echo de menos a E y el trabajo, necesito un nuevo encargo. No sé cuánto me quedará para poder volver al escenario. Odio estos días en blanco enclaustrado en apartamentos desconocidos, inhospitos y tremendamente fríos.
Por cierto, sigo sin oir bien del todo, aunque sigo recobrándolo poco a poco. Esto es otra putada más que empeora mi situación. Mañana debo abandonar la ciudad, no sé cuál será mi destino.

 
La locura
Se afanó en olvidar, en virar su mente hacia otro rumbo, hacia aquél que le permitiera abandonar ese puerto que sólo le traía dolores y atracar en otro distinto, con nuevas ilusiones, nuevas caricias. Pero no era fácil, su timón obedecía torpemente sus órdenes y los recuerdos rodeaban su mente como las fuertes olas lo hacen con una embarcación.
Quiso saltar, cuando la desesperación ya le podía, cuando era incapaz de abandonar aquel rumbo. Y lo intentó porque sabía a dónde le iba a dirigir, sabía cuál era el punto final al que le llevaría ese rumbo: la locura. Pero no lo logró. Probó con el bote salvavidas, el alcohol, pero sólo le funcionó unos instantes, después volvió a ver los mismos paisajes abismales y caóticos, cumbres de desesperación y valles de depresión, volvió a verle la cara a la locura.
La miró a los ojos, la escrutó, y quedó prendado. La locura era bella, deslumbrante, prometía placeres que él, en ese momento, no pudo (o no supo) rechazar. Así que se abandonó, se tumbó en la proa y decidió dejarse llevar por ese demente rumbo, arrojarse a los brazos de una locura que por fin lo haría libre, libre. La corriente lo llevó, tranquilo, y él comenzó a acostumbrarse a esos fantasmales paisajes, e incluso le comenzaron a gustar, a atraer. Tanto fue así que cuando hubo llegado al fin del trayecto la locura ya era para él la mejor opción. Su salvación. Ya estaba dentro de él.

 
Diario de una asesino a sueldo (20-4-2005)

“Perdí la voz el sábado, después de pegarle el tiro a aquella mujer. Cuando su cuerpo ya descansaba en el suelo arenoso y su herida aún humeaba, noté que no podía hablar, intenté comunicarme con quien estaba al otro lado de la línea telefónica de mi móvil, pero me fue imposible. Daño colateral lo llaman los yankis, yo simplemente lo denominaré gajes del oficio.
Había cumplido mi trabajo, no sin cierta dificultad, fue difícil lograr llevarla a aquel descampado. Secuestrarla cuando salía de su hotel es posible que haya sido una de las maniobras mas complicadas que he realizado a lo largo de mi carrera como asesino a sueldo. Sin embargo, todo esto me va forjando, me fortalece el ánimo de seguir mejorando en una profesión muy necesaria en los tiempo que vivimos y que aún debe darme muchas tardes de gloria”

- La primera vez que matas es como la primera vez que montas en bici: nunca se olvida. (20-4-2005)

 
El Ventanal
Voy a necesitar toda la ayuda. Las hojas caen y ya vuelan por toda la ciudad tapizando su suelo de un color pardo que me sume en una espiral de desesperación. Mientras tomo mi café, ese café, el mismo que tiempo atrás tomé, la misma taza, el mismo nudo en la garganta, en el mismo sitio, ante el ventanal que da a la plaza y que es como una claraboya que accede a mi interior.
A través de él lo veo todo, lo que quiero y lo que no quiero. Pero siempre primero lo que menos me gusta, lo que me hacer hundirme un poco más en la taza humeante que tengo ante mí. Injusticia, el pan de los cobardes y la comida nuestra de cada día. Intolerancia, el elixir de los débiles mentales y el grillete de los que aspiramos a la libertad. Soledad, el pozo oscuro de los eternamente románticos, nuestro mayor castigo. Tras toda esa desolación que rastrilla mi alma, cuando ya diviso los posos en el fondo de mi debilitado café, después de un tiempo incontable e infructuoso intentando encontrar sentido a su dispersión, convengo con el sobre del azúcar, audaz y fantástico oyente, que sólo hay un remedio y una solución, quizás un antibiótico para el virus de la realidad, y no es otra cosa que tú.
Y es entonces cuando ese ventanal, mi ventanal se va llenando de ti. Apareces desde una de sus esquinas y mientras el sobre azucarado y yo damos gracias por ello vas llenando el espacio hasta formar un lienzo de deseo y ensoñación. Y entonces, aunque sólo sea durante un par de horas vivo fuera de mí, no en una nube sino en todas ellas. Cuando el efecto se me pasa vuelvo a la misma mesa, frente al mismo ventanal, con la misma taza y, por supuesto, con el mismo sobre de azúcar, mi mejor amigo, mi colega de cruzadas contra la insoportable realidad.

 
Ciudadano A
Aquí os dejo la letra de la canción de Iván Ferreiro, Ciudadano A, que pertenece a su primer disco en solitario: Caciones para el tiempo y la distancia. Sinceramente, creo que es la letras más valiente, atrevida y sincera que ha dado la música española en los últimos diez años. Nadie se ha atrevido a hacer una denuncia tan clara de una situación tan horrible. Verdadera canción protesta, no lo que hace Javier Álvarez. Si podéis escucharla hacerlo, es una maravilla.

- No suelo pensar
que los demás temen por mí
a lo mejor supones
que soy un animal
no más silvestre que esta piedra
que mi enojo el día que yo vi
lo miserable que podía ser lo
miserable
no suelo pensar
que los demás me entienden ni un
momento
y una vez que empiezo a hablar
mis vomitonas me convierten en un
descarado
sí tienes razón
es complicado mantener el tipo en
cualquier situación
ya ves
yo sobrevivo a base de basura y
desencuentro
no podrás decir
que no te dije lo que había un día en
su momento
mirarte bien
que estás inflado de mediocridad
no suelo decir
lo repugnante que resulta veros en la
tele
haciendo bailar
los numeritos en las tablas
vuestras putas casas son de verdad
y a mí me da que todo es de mentira
vi como una vez
cambiabas todo en el telediario
vi a todos llorar
es imposible contenerme ahor no
consigo
vi a tu mujer
cómo besaba a todos en Madrid en
las calles
y a ti en Berlín
vendiendo Europa a los americanos
Todo lo que nunca tendré...