Ganar o cargar con la cruz
Cuando unos preparan sus vacaciones de Semana Santa, la Liga vuelve después del parón por los partidos de la Selección. Mucho se ha hablado de fichajes y de la próxima temporada, pero ahora hay que volver a pensar en los once partidos ligueros que aún le quedan a esta temporada. El Madrid viaja a Vigo cubierto por los continuos rumores de jugadores y entrenadores para la próxima temporada. Mal síntoma para un equipo que quiere al menos mantener la distancia con la cabeza de la clasificación. Sobre todo porque de no ganar este partido, el club blanco puede cargar con la pesada cruz de estar tres meses compitiendo por nada.
Al Madrid le toca visitar al Celta el Domingo de Ramos a las siete de la tarde. El club vigués padece el mismo síndrome en Balaídos que el Madrid en el Bernabéu: se deja muchos puntos en su estadio. El Madrid es el mejor equipo fuera de casa, por lo que debería aprovechar la flaqueza celtiña en campo propio. Además, el Madrid no pierde en aquellas tierras desde la temporada 96-97, aquella en la que el club madridista ganó la Liga con Capello en el banquillo. El resultado fue de 4-0, aunque bien es cierto que para entonces el Madrid ya había cantado el alirón. Desde entonces, todo han sido resultados positivos para los blancos, que este año tendrán que hacer frente también a la multitud de amuletos que los seguidores célticos han acumulado en la sede del club para creer en la salvación.
Fabio Capello apostará por el mismo equipo que logró sacar un empate en el Camp Nou. El parón por los partidos de las selecciones internacionales ha permitido recuperar al Madrid a algunos de sus futbolistas lesionados. Gago, quien se lesionó en el partido contra el Barça vuelve al pivote defensivo y acompañará a Diarra. También vuelve Cicinho, que ‘resucita’ después de seis meses después de su terrible lesión de rodilla. El brasileño está ilusionado por demostrar que tiene sitio en este Madrid y que no es necesario fichar a Dani Alves. Pero de momento Cicinho, que ya marcó en Balaídos la temporada pasada, tendrá que ver el inicio del partido desde el banquillo, porque deberá recuperar el ritmo de partidos poco a poco.
La única duda que tiene el entrenador italiano es Robinho. El brasileño le ha dado un gran rendimiento en los últimos partidos (su entrada permitió ganar al Nástic) y puede quitarle el sitio en el equipo titular al joven Higuaín. El argentino sólo ha marcado un gol desde que llegó a Madrid, y él mismo ha reconocido que debe estar “más tranquilo a la hora de definir”. Los que sí estarán seguro en el césped de Balaídos serán Raúl, Van Nistelrooy y Guti, que volverán a llevar la manija atacante del equipo.
El Madrid tendrá que soportar una gran presión en cada partido, porque cualquier fallo supondría dejar escapar a Barça y Sevilla, dejando la Liga tan sólo en una cosa de dos. Desde el club no se quiere que se pierda la conjura de unidad para luchar por el título. Al Madrid le queda una carta, y debe jugarla muy bien, además de agarrarse a que sus rivales pierdan los comodines que aún les quedan. Mientras tanto, el director deportivo, Pedja Mijatovic, sigue hablando de Kaká, Cristiano Ronaldo… posibles ases que armen una baraja de buena calidad.
La única posibilidad del Madrid es ganar partidos y esperar posibles distracciones de Barça y Sevilla, e incluso también de Valencia y Zaragoza. Quedan tres meses en los que poder hacer camino y llegar a buen puerto, o en los que vagar por un viacrucis eterno en el que no será fácil la convivencia.
Al Madrid le toca visitar al Celta el Domingo de Ramos a las siete de la tarde. El club vigués padece el mismo síndrome en Balaídos que el Madrid en el Bernabéu: se deja muchos puntos en su estadio. El Madrid es el mejor equipo fuera de casa, por lo que debería aprovechar la flaqueza celtiña en campo propio. Además, el Madrid no pierde en aquellas tierras desde la temporada 96-97, aquella en la que el club madridista ganó la Liga con Capello en el banquillo. El resultado fue de 4-0, aunque bien es cierto que para entonces el Madrid ya había cantado el alirón. Desde entonces, todo han sido resultados positivos para los blancos, que este año tendrán que hacer frente también a la multitud de amuletos que los seguidores célticos han acumulado en la sede del club para creer en la salvación.
Fabio Capello apostará por el mismo equipo que logró sacar un empate en el Camp Nou. El parón por los partidos de las selecciones internacionales ha permitido recuperar al Madrid a algunos de sus futbolistas lesionados. Gago, quien se lesionó en el partido contra el Barça vuelve al pivote defensivo y acompañará a Diarra. También vuelve Cicinho, que ‘resucita’ después de seis meses después de su terrible lesión de rodilla. El brasileño está ilusionado por demostrar que tiene sitio en este Madrid y que no es necesario fichar a Dani Alves. Pero de momento Cicinho, que ya marcó en Balaídos la temporada pasada, tendrá que ver el inicio del partido desde el banquillo, porque deberá recuperar el ritmo de partidos poco a poco. La única duda que tiene el entrenador italiano es Robinho. El brasileño le ha dado un gran rendimiento en los últimos partidos (su entrada permitió ganar al Nástic) y puede quitarle el sitio en el equipo titular al joven Higuaín. El argentino sólo ha marcado un gol desde que llegó a Madrid, y él mismo ha reconocido que debe estar “más tranquilo a la hora de definir”. Los que sí estarán seguro en el césped de Balaídos serán Raúl, Van Nistelrooy y Guti, que volverán a llevar la manija atacante del equipo.
El Madrid tendrá que soportar una gran presión en cada partido, porque cualquier fallo supondría dejar escapar a Barça y Sevilla, dejando la Liga tan sólo en una cosa de dos. Desde el club no se quiere que se pierda la conjura de unidad para luchar por el título. Al Madrid le queda una carta, y debe jugarla muy bien, además de agarrarse a que sus rivales pierdan los comodines que aún les quedan. Mientras tanto, el director deportivo, Pedja Mijatovic, sigue hablando de Kaká, Cristiano Ronaldo… posibles ases que armen una baraja de buena calidad.
La única posibilidad del Madrid es ganar partidos y esperar posibles distracciones de Barça y Sevilla, e incluso también de Valencia y Zaragoza. Quedan tres meses en los que poder hacer camino y llegar a buen puerto, o en los que vagar por un viacrucis eterno en el que no será fácil la convivencia.





