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DIARIO DE UNA INTIMIDAD DESNUDA
Experiencias, intimidades y puntos de vista de una mujer, que intenta desnudar su alma.
Acerca de
""Las almas más grandes son tan capaces de los mayores vicios como de las mayores virtudes."”.

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RESPONSABILIDADES
Así como alguna vez que dicho que, me hubiera gustado cambiar algún rasgo de mi personalidad (ya no), existen muchas cosas de las cuales puedo presumir, una de ellas es que, soy muy responsable de mis actos (pero ni más ni menos). Esto no quiere decir de ninguna manera que voy a acarrear con las culpas de nadie. Una cosa es que suela preocuparme de un modo exagerado por algún problema, grande o pequeño, que tenga un ser querido (o alguien a quien tenga verdadero cariño), y otra es que voy a sentirme culpable por la actitud o las penas de nadie.

Quiero decir en líneas generales, que no hay manera de hacerme sentir culpable de nada, si yo no estoy convencida de que tengo que ver. Afortunadamente creo tener buen juicio para ello. Ahora bien, esto no fue siempre así, y yo podía ser perfectamente la famosa vaca del libro de autoayuda, ya que asumía sin chistar, responsabilidades ajenas.

Hace mucho tiempo, una amiga me pidió como favor, que le acompañara a un sitio, en el cual trabajaba una chica, que se suponía (o ella suponía), era la amante, o la novia de su marido.

Yo, que reconozco que mis habilidades de detective no pasan de meter dos o tres palabras en cualquier buscador de Internet, y además no soy partidaria de ser la niñera de “mis hombres”, ni pegarme a ellos cual dispositivo satelital; no encontraba que argumentar para librarme de tan incomoda y, a mi manera de ver, denigrante situación. En vista de que no aceptada negativas de mi parte, y por el contrario, me acusaba de mala amiga y poco solidaria, decidí preguntarle:

-E, y qué exactamente, quieres hacer?
-No sé, armarle un lio, decirle todo lo que se merece...
-¿quién?
-A ella, claro!
- Noo, coño, que si quieres insultar a alguien, en todo caso debería ser a él, que es quien tiene una relación contigo!!!
-coño, pero ella sabe que está casado!

-...mmm, y él también.

Continué con mi procesamiento en paralelo, debatiendo mis pensamientos, entre lo que ella quería oír y lo que yo quería decir. Ella continuaba hablando sin parar, armada de adjetivos, los disparaba todos contra “la novia” del marido, mientras el no era agredido de ninguna forma posible, mientras yo, terminaba de desayunar.

Una vez que la cafeína llegó a mi cuerpo y mi cerebro pasó a “On”, me atreví a cuestionar su actitud, a explicarle por qué no me parecía correcta su actitud, y por qué yo, eximía de toda culpa a la otra chica, cargando con la responsabilidad a la persona, que en todo caso, tiene un compromiso con ella. Poco a poco fue bajando el tono, hasta que le pregunté:

-Si compruebas tu hipótesis, ¿le dejarás? ...o ¿ lo que estás buscando es que ella lo dejé?
-No sé ... ¿tú que harías?
-No sé, pero seguramente no le reclamaría nada a ella, no le daría motivos para dejarle.

E, desistió de ir a ver a la chica, no me habló más del tema, hasta mucho tiempo después.

Cualquiera que me conozca sabe, que siempre he pensado de esa manera, y ya no creo que cambie.

Ayer, me pasó algo similar, prácticamente la misma conversación, tanto que por instantes me daba la impresión de estar experimentando una suerte de deja vú, a no ser porque se encontraba una tercera persona(CJ). Esta vez, la técnica reflexiva-apaciguadora, no sirvió de nada y por el contrario, cuando esgrimí mis argumentos, para explicar por qué pensaba que era él (su marido) quien merecía los reclamos, me sorprendió con:

_¿¿¿QUÉ???, ¿entonces la culpa es mía de el tenga otra?, ¿Qué me dirás que no tenemos sexo y por eso lo hace?, ¿qué ya no le parezco atractiva? (esto ultimo levantándose los 400 cc de silicona de cada teta, recién puesto)

Sólo desee acompañar a CJ en su ataque de risa, pero me pareció más prudente, aclarar el (su) malentendido antes de negarme rotundamente a hacer el ridículo, por el marido de nadie, y a escuchar de su parte, cualquier queja al respecto.

De ninguna manera, sus reclamos venían al caso; porque así como nunca he podido establecer una causa, para que alguien (hombre o mujer) tenga una relación extramatrimonial (no me refiero aun polvo y ya), pero no creo que, precisamente el tercero en discordia, sea el responsable y merecedor del 100% de los insultos ¿o sí?
 
SENTIMIENTOS CLANDESTINOS.
¿Destino, casualidad, estadísticas? ¿Quién puede explicarlo, quien puede predecirlo, suponerlo, pronosticarlo, obviarlo u olvidarlo? ¿Cómo se puede hallar una manera de cortarlo, borrarlo o eliminarlo?

Donde están las respuestas para cada una de las preguntas, que de manera iterativa nos podemos hacer cuando un acontecimiento adverso nos revuelve la existencia y nos demuestra que, no estamos exentos de ellos. Cuando un evento, por supuesto inesperado nos quita el suelo que creíamos firme bajo nuestros pies, y nos damos cuenta que, nuestra llamada felicidad, no era más que un inestable castillo de arena a merced de un depredador, que muchos llaman tragedia, desgracia, y otros menos dramáticos le dicen: cosas que pasan.

A que sitio se muda la razón, cuando somos incapaces de entender que, no somos más que un número en las estadísticas, y que sin duda el resto del mundo continúa igual, marchando al mismo ritmo, y que debes reponerte cuanto antes y continuar, porque de lo contrario te será imposible recuperar el tiempo perdido o hacer que el reloj de marcha hacia atrás.

Por qué, mientras hay quien se hunde públicamente en su sufrimiento, otros somos capaces de convivir íntimamente con él dolor, manteniendo una relación clandestina con él. Siendo capaces de darle los buenos días y las buenas noches, desayunando y cenando con nuestras lágrimas y nuestros por qué; haciéndonos tan analíticos que, nuestro comportamiento se convierte en nuestro propio objeto de estudio y la búsqueda de respuestas, por algunos días es nuestra razón de vida.

Es en esos momentos de desolación o descontrol, cuando muchos de los que conforman nuestro entorno se dedican, con las mejores intenciones ( y se agradece), a ejercer de soporte, psicólogo, vidente, y hasta guía espiritual, con la única finalidad que tu situación sea lo menos traumática, lo menos intensa posible; sin embargo es poco lo que las palabras pueden hacer en esos momentos, y también es cierto que nunca falta aquel “listo” que se empeña en demostrar, lo fuerte que es para estas cosas, lo que hubiera hecho para evitarlo, o te da lecciones de cómo inmunizarte para el dolor.

Y cuando no queremos exponer nuestras debilidades y evitar muchas opiniones inadecuadas, y decidimos que ese duelo lo llevaremos en silencio, aunque para ello debamos colocarnos cada día, la cara de serenidad y en los labios la sonrisa de “estoy bien” junto con la expresión “ ya sé que todo continúa”, para no gritarle al mundo que nos sentimos rotos, pero que ya veremos como nos reconstruirnos, y alguien (cercano o no) se atreve a cuestionar esa actitud, porque no es la usual, porque le parece muy light, como si no me doliera en absoluto y esto le preocupa; Aunque parezca injusto, lo único me hace pensar que, en realidad le da morbo ver a los demás dándose golpes con las paredes, y sólo me da por aclararle, que siempre suelo ser muy discreta, que no suelo gritar escandalosamente en público...ni cuando tengo un orgasmo!. Esto ultimo, sólo para zanjar, no ser grosera y recordarle que, “cada quien tiene su manera de matar piojos” ¿ o no?

 
Anemia de palabras.
"...es un arte parecer ingenuo sin parecer estúpido, pero esto es sólo un don de las mujeres"...aquí podría acotar y decir, "algunas mujeres", pero esto va de hombres.



¿Y, es un arte querer decir tantas cosas y darme cuenta que vuelven a faltarme las palabras?
 
¿SEGUIR O PARAR?
No era la primera vez que esa extraña sensación de intranquilidad se erigía como soberana de mi existencia y no sabía sin gritar o llorar (volver a llorar, hasta secarme).

Esa desazón, que de manera vertiginosa consumía los recuerdos de los recientes instantes de felicidad, y los posteriores escalofríos, que me hacían sacudirme, una y otra vez, de manera espasmódica, no servían para ahuyentar mis involuntarios pensamientos. Desee ser abrazada nuevamente, pero no por él. Respiré una y otra vez el vacío, mientras su aroma aún estaba en mi. Necesitaba tomar una decisión, ahí y ahora, era obligatorio correr el riesgo del posible arrepentimiento, por una u otra opción.

Siempre que me encontraba ante una disyuntiva, salía a aquel mirador disfrutar de sus vistas, porque estaba segura que nadie perturbaría mi momento, y aún cuando las dudas prevalecieran, me gustaba sentir esa brisa, acariciando mi cuerpo y embriagándome el alma. Sabía que ahí abajo estaba el mar y los canales, pero la noche (y quizás mi dioptría) no me permitía distinguirlo entre las luces de los pueblos cercanos, de los barcos, de los centros comerciales y los muchos edificios que bordeaban la bahía.
Me di cuenta que, de una u otra manera, mi vida iba a cambiar mucho (más de lo había calculado), y que un si o un no, era la diferencia entre lo que quería hacer y lo que hasta ese momento consideraba correcto, lo que podía encontrar más adelante, y lo que tenía que decidir si dejar atrás.

Hasta ahora, todo había ido bien. Estaba acostumbrada a lamer mis heridas en soledad, a verlas cicatrizar, sin que nadie supiera cuanto dolían, consciente de que algunas, seguirían sangrando por dentro; pero él me había enseñado a compartir temores, a no decir “no me pasa nada”, cuando en realidad me pasaba todo y mi alma se caía a pedazos. Quiso que aprendiera a usar el nosotros, el nuestro, y a conjugar muchos verbos en futuro... no sé por qué me costaba tanto.

En esa casa había un recuerdo en cada palmo, cada objeto era una invitación a la nostalgia, una evocación al pasado y a las quimeras que tejían el futuro... y ese balcón, su complicidad, el supuesto agradecimiento del vecino, ante “tanto espectáculo”; Sin embargo, acababa de decidir que, sería la ultima vez que disfrutaría de cada una de esas cosas, de él.
 
MEJOR MUCHOS PEQUEÑOS, QUE UNO BIEN GRANDE...O CALIDAD Y CANTIDAD.
Me atrae por la vista, mis ojos lo inspeccionan, los inspeccionan y mis manos sienten celos, se mueren por tocarlos...los acarician, primero de manera superficial y delicada, suave y apenas perceptible. Sienten la dureza en cada forma. Les gusta y me gusta.

Me doy cuenta que mi ritmo está acelerado, intento controlarme...sólo un poco, deteniéndome a comparar mis formas y esa diferencia, vuelve a provocarme. Nuevamente mis ojos se inquietan y mis dedos coquetean; los recorro uno a uno, de arriba a abajo, ahora si, con más descaro, con más firmeza.

Quiero seguir mirando, pero ya no puedo, no con el mismo angulo que antes. Cambio de ritual y disfruto de la deliciosa sensación de tu rubor, tu diversión, mis risas. No puedo evitar hacer mención a las cantidades, y por supuesto a la calidad del material, aunque este concepto sea muy variable, pero soy el cliente y me siento satisfecha....recuerda.

Sigo haciendo saltar mi mirada y mis dedos de uno a otro, no quiero desantender ningún miembro de este grupo, me entrego a los masajes, y seguramente parece que quiero juntarlos y hacer uno muy grande, pero no, ya te he dicho que hoy prefiero muchos pequeños y duros, que uno grande.

Realmente es algo a lo que no le doy mucha importancia, no más de la razonable atraccción inicial, de los primeros minutos y después de entablar la primera charla, porque me da igual cuantos sean, el tamaño, la forma, lo la dureza, pero hoy le he dejado entrar por ahí, haciendo a un lado cientos y miles de colores y matices. Hoy solo me he concentrado en ese punto, y debe ser que, los cambios y las necesidades continuan variando a un ritmo acelerado, a pesar del punto del camino donde estamos, aunque las direcciones sean distintas.
 
NO SIEMPRE
Las cosas suceden como se desea.

Los hechos nos parecen justos.

Los números nos favorecen.

Las despedidas son como soñamos.



...pero yo, prefiero quedarme con lo bueno, con la magia. Quedarme con una historia... y olvidar el capitulo final.

Actualización : )

 
MÁS DE FÍSICA...Y FÍSICOS.
Despacio pero con prisa, suave, pero con desespero, lento pero seguro, así lo intento, porque se que de lo contrario todo puede salir mal, y si eso llega a suceder, como una loca, diré a viva voz que, el universo conspira de nuevo en mi contra, cuando en realidad, ese mismo universo debe estar harto de oir mi histeria terapeutica, sin fecha, sin horario.

Desnuda y pensando, no es que sea la mejor manera de hacerlo, pero intento decidir, de una vez, con las limitaciones que, me pone mi poco amor por la plancha.

Vestida y meditando, miro de reojo la tele y esto me impide continuar haciéndolo...me sorprendo de que un chiste tan imbecil pueda provocarme risas. Esto me causa más risas. Miro mi reloj y estoy segura que, con un poco más de tiempo libre, esto también me preocuparía, pero ya me tengo que ir.

Preparada, corriendo intento llegar sin demora, pero mis llaves caen. Me agacho como puedo, me doy cuenta de que mi bolso estaba abierto y su contenido cae al suelo de manera poco discreta. Respiro, intento no gritar y no parecer más imbecil que el fulano que me dice que, se me han caído las cosas. Mentalmente deseo que, se le caiga (para siempre) cierta parte de su anatomia que, seguramente aprecia mucho.

Casi a tiempo...o más bien un poco retrasada, miro por enesima vez mi reloj, esperando notar que, se ha adelantado. Emprendo nuevamente la carrera, esta vez escaleras arriba, ahora soy yo, quien es atraida por el suelo, casi me caigo, logro mantenerme en pie, pero no he podido evitar hacerme daño.

Al fin suspiro, intento relajarme mientras camino de manera pausada hasta donde están todos, me miran, nos miramos, sonreimos, nos saludamos, nos besamos, me reclaman, no me excuso, me siento y vuelvo a sonreir. EC, intenta coger su vaso y cae encima de la mesa ...y mis zapatos. Se excusa, me levanto, cambia el tema y me dice:

-Elvira, estábamos hablando de ti...
-Espero que mal, porque si es bien, me preocupa.-realmente lo pensé.-
-Decíamos que a ver cuando tienes un niño.
-EC, dice que te da miedo que, te afecte la ley de gravedad y se te caiga todo...
-Coño, entonces debo estar megaembarazada, porque hoy no se que, no se me ha caído.


Obviamente ellos se referían a mi físico, y yo debí aclarar que, yo me refería a la física y relatar todo cuanto me paso para llegar tarde. Con tanto relato, sermones y traguitos, olvidé preguntar de donde habia sacado tal teoría y si esa era la manera “in” de preguntar “¿Cuando te piensas emparejar?” Después de todo si la fulana ley, me tumba todo, está el Dr. 90210, en cuya camilla sueño con acostarme, pero no precisamente para que me ponga silicona en las tetas, ni me suba otras partes...por ahora.



PD. Se sabe que la más dificil es la primera vez, y si a eso le añadimos mi capacidad de enganche, quizás termine titulando todos mis post, con temas alegoricos a mi “querida física”