DIVINA o con el “preciosa” alteradísimo.
Hay días de días, como todos sabemos. Generalmente me despierto de buen humor (no tomemos en cuenta las siestas), aunque pasada media hora puede ser que, no me aguante ni mi subconsciente.
Como he dicho anteriormente, llevaba unos días en los que cuales, estaba insoportable (ya sé, no se está, se es) y para agravar la situación, está el hecho de que yo, “me pego de cualquier cosa” para preocuparme. Esto siempre ha sido así. De adolescente, si se me agotaban mis problemas, podía coger uno prestado y darle tantas vueltas, hasta llegar a atormentarme, como si era mío. Esto afortunadamente ha cambiado para mejor...aunque a veces sigo sintiendo como propios, los conflictos ajenos de mis amigos.
Tengo otros días (como muchas, supongo) en los cuales me levanto de la cama con el “feo alterado”, y por mucho que me esmere en vestirme, nada me sienta bien y no hay espejo que me inspire un comentario aprobatorio.Cosa bastante difícil en un día normal.
Cuando esto ocurre, puedo cambiarme cualquier cantidad de veces, para terminar echándome encima lo más básico que consigo y sin atreverme a experimentar con maquillaje, limitándome a “ echarme un polvito y un lip gloss”, acompañado del primer perfume que alcanzo.

Hoy no es uno de esos días, hoy es de lo otros, de las mañanas donde el espejo me grita lo hermosa que soy(y que me siento) a pesar de mis malos pelos, el pijama de algodón con un tirante caído, las marcas de sábanas en la cara, los ojos algo hinchados, pero todo con un brillo espectacular, que sólo viene a mi mente una palabra: Preciosa...y es que hoy me siento tan exquisitamente sexy (mucho más, aparte de divina, sensual, sexual... ) que no hay centímetro que no me parezca bellísimo y me doy cuenta que mis pechos tienen el tamaño y la forma perfecta!
Treinta segundos después de mirarme, sonrío, visualizo la ropa que me pondré y decido jugar con eso. Luego pienso en el tal Narciso y sus cosas, pero agito mi cabello y decido que si, que hoy es uno de esos días donde el único problema será lidiar con demasiadas miradas, no sólo por el aspecto, sino por mi actitud.
Como he dicho anteriormente, llevaba unos días en los que cuales, estaba insoportable (ya sé, no se está, se es) y para agravar la situación, está el hecho de que yo, “me pego de cualquier cosa” para preocuparme. Esto siempre ha sido así. De adolescente, si se me agotaban mis problemas, podía coger uno prestado y darle tantas vueltas, hasta llegar a atormentarme, como si era mío. Esto afortunadamente ha cambiado para mejor...aunque a veces sigo sintiendo como propios, los conflictos ajenos de mis amigos.
Tengo otros días (como muchas, supongo) en los cuales me levanto de la cama con el “feo alterado”, y por mucho que me esmere en vestirme, nada me sienta bien y no hay espejo que me inspire un comentario aprobatorio.Cosa bastante difícil en un día normal.
Cuando esto ocurre, puedo cambiarme cualquier cantidad de veces, para terminar echándome encima lo más básico que consigo y sin atreverme a experimentar con maquillaje, limitándome a “ echarme un polvito y un lip gloss”, acompañado del primer perfume que alcanzo.

Hoy no es uno de esos días, hoy es de lo otros, de las mañanas donde el espejo me grita lo hermosa que soy(y que me siento) a pesar de mis malos pelos, el pijama de algodón con un tirante caído, las marcas de sábanas en la cara, los ojos algo hinchados, pero todo con un brillo espectacular, que sólo viene a mi mente una palabra: Preciosa...y es que hoy me siento tan exquisitamente sexy (mucho más, aparte de divina, sensual, sexual... ) que no hay centímetro que no me parezca bellísimo y me doy cuenta que mis pechos tienen el tamaño y la forma perfecta!
Treinta segundos después de mirarme, sonrío, visualizo la ropa que me pondré y decido jugar con eso. Luego pienso en el tal Narciso y sus cosas, pero agito mi cabello y decido que si, que hoy es uno de esos días donde el único problema será lidiar con demasiadas miradas, no sólo por el aspecto, sino por mi actitud.
NO ME LAST- TIMES. Segunda Toma.
Desde hace tiempo no te complicas, no sin querer, no irremediablemente. Sin embargo has pensado que puede ser cobardía y por instantes te has llegado a convencer que efectivamente es un rechazo.
Ese rechazo involuntario ( o tal vez no), a dejar que te invada, te penetre y te absorba ese perdonalotodo, esa dulce sensación que te hace creerte amo y señor del mundo, aunque termines siendo el protagonista de un cuento de hadas sin final, pero dueño de un montón de ranas y brujas, o quizás el juguete favorito del “cabrón” o la “hija de puta” de turno, ese que la vida, el destino o la casualidad, te puso tan cerca que puede destruirte con su mirada y reinventarte con tus besos.
Después de leer tantas páginas, te siente un experto, te dices a ti mismo que ya basta, que esta vez, no sólo serás el protagonista, sino que harás gala de tu objetividad para hacer casting , buscando al "amor de tu vida". Te encargarás de escribir cada línea de la historia, pero muchas veces sólo consigues un extra para escenificar la secuencia de imágenes que habitan en tu cerebro, que alimentan tu espíritu, pero cuyo personaje principal sigue protagonizando cada pensamiento, cada deseo y cada ilusión, aunque muchas estén rotas, caducadas, incluso pueden ser absurdas o imposibles.

Por esta razón antes de entregarte a la pasión, decides que debes proteger tu corazón.. Ese corazón que tiene dueño, ese que te ha costado tanto desalojar o el que ha resultado tan herido, que te aterroriza que vuelva a sangrar. Es ese instinto, el que te lleva a guardarlo en un cajón y te sientes seguro, inquebrantable.
Te dejas seducir por las palabras, inundar de sensaciones. Permites que esa persona te abrase y te abrace, que nuevamente te haga sentir el centro del universo, el todo y la nada y poco a poco van enlazando sus manos, sus piernas, degustando cada uno lo mejor del otro, viviendo y muriendo con la intensidad del deseo y de la satisfacción.
Ahora puedes perder el control de tu cuerpo, entregarlo y recuperarlo, mezclar sudores y aliviar ardores, pero ambos están claros, sabes que ninguno habla de amor, que eligieron sexo y te sumerges en sus caricias, le acompañas en sus historias, le invitas a visitar las tuyas, pasean por los recuerdos y no te das cuenta que pueden enlazar sus vidas, con la misma fuerza que el deseo desata tu pasión y el desenfreno le abre la puerta al placer.
Finalmente piensas que, aunque sean escasos los minutos en los cuales te relajas en sus brazos, disfrutas ese tiempo y consigues compensar el dolor de las ansias que te provoca la ausencia. Una ausencia que te mata y una lejanía que te condena, mientras una voz te susurra “No me lastimes” y mentalmente le respondes: “no te enamores de mí, será la última vez”.

Ese rechazo involuntario ( o tal vez no), a dejar que te invada, te penetre y te absorba ese perdonalotodo, esa dulce sensación que te hace creerte amo y señor del mundo, aunque termines siendo el protagonista de un cuento de hadas sin final, pero dueño de un montón de ranas y brujas, o quizás el juguete favorito del “cabrón” o la “hija de puta” de turno, ese que la vida, el destino o la casualidad, te puso tan cerca que puede destruirte con su mirada y reinventarte con tus besos.
Después de leer tantas páginas, te siente un experto, te dices a ti mismo que ya basta, que esta vez, no sólo serás el protagonista, sino que harás gala de tu objetividad para hacer casting , buscando al "amor de tu vida". Te encargarás de escribir cada línea de la historia, pero muchas veces sólo consigues un extra para escenificar la secuencia de imágenes que habitan en tu cerebro, que alimentan tu espíritu, pero cuyo personaje principal sigue protagonizando cada pensamiento, cada deseo y cada ilusión, aunque muchas estén rotas, caducadas, incluso pueden ser absurdas o imposibles.

Por esta razón antes de entregarte a la pasión, decides que debes proteger tu corazón.. Ese corazón que tiene dueño, ese que te ha costado tanto desalojar o el que ha resultado tan herido, que te aterroriza que vuelva a sangrar. Es ese instinto, el que te lleva a guardarlo en un cajón y te sientes seguro, inquebrantable.
Te dejas seducir por las palabras, inundar de sensaciones. Permites que esa persona te abrase y te abrace, que nuevamente te haga sentir el centro del universo, el todo y la nada y poco a poco van enlazando sus manos, sus piernas, degustando cada uno lo mejor del otro, viviendo y muriendo con la intensidad del deseo y de la satisfacción.
Ahora puedes perder el control de tu cuerpo, entregarlo y recuperarlo, mezclar sudores y aliviar ardores, pero ambos están claros, sabes que ninguno habla de amor, que eligieron sexo y te sumerges en sus caricias, le acompañas en sus historias, le invitas a visitar las tuyas, pasean por los recuerdos y no te das cuenta que pueden enlazar sus vidas, con la misma fuerza que el deseo desata tu pasión y el desenfreno le abre la puerta al placer.
Finalmente piensas que, aunque sean escasos los minutos en los cuales te relajas en sus brazos, disfrutas ese tiempo y consigues compensar el dolor de las ansias que te provoca la ausencia. Una ausencia que te mata y una lejanía que te condena, mientras una voz te susurra “No me lastimes” y mentalmente le respondes: “no te enamores de mí, será la última vez”.

DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS
Una mañana soleada...

Una mañana soleada...


Una mañana soleada...

¿COINCIDIMOS?..O TE REGALO UNA IDEA.
He pasado unas semanas, durantes las cuales mis estados de animo han cambiado tanto, que cualquiera pudiera hablar de inestabilidad emocional, hormonas alteradas...bueno, yo prefiero decir que estoy terriblemente insoportable, sin más.
En mi defensa, pudiera argumentar (si quisiera), que se debe a que oficialmente estoy apunto de hacerme mayor, pero esto es una soberana tontería. Además, a pesar de la montaña rusa, en la que se ha convertido mis estados anímicos me siento muy bien a solas y lo que me fastidia es el entorno. Casi nada ¿no?
Me siento desfasada de todo, mientras todos duermen, yo leo. Cuando otros hacen alarde de su creatividad, yo desarrollo mis ideas en piloto automático, porque por más que masturbe mi mente, las verdaderas ideas siempre las he concebido durante la noche. Situación que en una época llegó a parecerme frustrante, por tener que esperar la noche para no dormir.

En fin, esta falta de coincidencias, puede ser el inicio de algo, el fin de otra situación. Da igual y eso si puede llegara preocuparme, porque no soporto cuando me invade la apatía y siento necesidad de encerrarme en mi misma, permitiéndome algunas excursiones al exterior, pero no realmente por apetencia, sino más bien por costumbre...
Lo realmente importante de la situación, es que llevo dos días, en los cuales no logro ponerme de acuerdo con nadie y aunque realmente no he dejado que estos cambios afecten mi objetividad, me temo que hay quien cree que si (aunque no es cierto) y sólo por eso , evito copiar al famoso médico y decir: “Si no sirven tus ideas, puedes usar las mías”
Sé perfectamente que es mi culpa, por hacer confidencias de tipo “no sé que coño me pasa” a quien puede aprovecharlas para excusarse en ellas. Por eso, lo mejor es tener un blog ;-)...o un Ex Doc, que se conecta frecuentemente al msn , aunque sólo sea para decir que , este diario es sólo 5% terapéutico ;-)

En mi defensa, pudiera argumentar (si quisiera), que se debe a que oficialmente estoy apunto de hacerme mayor, pero esto es una soberana tontería. Además, a pesar de la montaña rusa, en la que se ha convertido mis estados anímicos me siento muy bien a solas y lo que me fastidia es el entorno. Casi nada ¿no?
Me siento desfasada de todo, mientras todos duermen, yo leo. Cuando otros hacen alarde de su creatividad, yo desarrollo mis ideas en piloto automático, porque por más que masturbe mi mente, las verdaderas ideas siempre las he concebido durante la noche. Situación que en una época llegó a parecerme frustrante, por tener que esperar la noche para no dormir.

En fin, esta falta de coincidencias, puede ser el inicio de algo, el fin de otra situación. Da igual y eso si puede llegara preocuparme, porque no soporto cuando me invade la apatía y siento necesidad de encerrarme en mi misma, permitiéndome algunas excursiones al exterior, pero no realmente por apetencia, sino más bien por costumbre...
Lo realmente importante de la situación, es que llevo dos días, en los cuales no logro ponerme de acuerdo con nadie y aunque realmente no he dejado que estos cambios afecten mi objetividad, me temo que hay quien cree que si (aunque no es cierto) y sólo por eso , evito copiar al famoso médico y decir: “Si no sirven tus ideas, puedes usar las mías”
Sé perfectamente que es mi culpa, por hacer confidencias de tipo “no sé que coño me pasa” a quien puede aprovecharlas para excusarse en ellas. Por eso, lo mejor es tener un blog ;-)...o un Ex Doc, que se conecta frecuentemente al msn , aunque sólo sea para decir que , este diario es sólo 5% terapéutico ;-)

LOS HOMBRES DE MIS AMIGAS, SON MUJERES PARA MÍ.
Esto lo escuché por primera, por segunda y por tercera vez, de labios de mi amiga Zoe, refiriéndose a su incapacidad de traicionar a una amiga, poniendo los ojos en la pareja de esta. Lógicamente, esta afirmación tiene validez si lo pregona una heterosexual 100% cerrada, como efectivamente ella se declara, con una célebre frase, que aquí no menciono.
Muchas veces, he sido practicante del “piensa mal y acertarás” y fiel defensora del “dime de que presumes...”, porque nunca me siento muy cómoda cuando alguien pregona de manera tan reiterada sus virtudes. Sin embargo, en su caso y por repetidas actitudes, parece que, va a ser que sí. Llega al extremo de apenas hablarles, a los ellos de sus ellas.
No soy celosa ( al menos creo que no mucho). Razón por la cual, puedo haber engrosado (y encabezado) las estadísticas de los últimos que se enteran, o lo que es peor, los que nunca lo percibimos (...). Pero dicen que los cuernos no duelen si no sabes que los tienes y que si se saben llevar, combinan con cualquier ropa. Bueno, cada cual hace lo que puede con ellos, si los aguanta, claro.
A pesar de mi ausencia de celos excesivos (cuidado con las personas que reiteran frecuentemente sus cualidades ;-)) no me gustan para nada los tríos. No me refiero a los sexuales, sino a lo que mi profe de sexología, en la universidad, definía como Triolismo Social.
Más adelante y después de ser espectadora de primera fila de dos infidelidades de tipo “esa perra está embarazada del marido de su mejor amiga” (de esto “hablaremos” otro día), diagnostiqué (y justifique) mi actitud como “tajante rechazo al triolismo social” o no me sale del forro aceptar que, ella siempre quiera acompañarnos, aunque sea mi amiga.
Pasados unos años e indudablemente más madura (al menos, mayor), sigue sin agradarme salir con una pareja ( ni con dos...ni con n), pero ya no por inseguridad, ni incomodidad, es sencillamente no me gusta y no tengo explicación. Tampoco soporto a las personas que se pegan como un chinche de la pareja que tiene más cerca, de manera tan agobiante que, los sinceros nos vemos en la obligación de ser claritos y parecer groseros, egoístas, intransigentes. Esto no quiere decir que nunca he salido en modo impar, pero no es una de mis salidas favoritas y lo tengo claro, igual que todos mis amigos.
Por eso no entiendo, por qué una noche, mientras una salida de tragos (suficientes) con una excelente amiga, es interrumpida por la súbita presencia de su amigo con derecho a roces íntimos (que ella llama novio, y según mi criterio es poco menos que un “peor es nada”) soy capaz de pasar por alto los comentarios subidos de tono, las insinuaciones fuera de lugar y las clásicas miradas a juego con la situación, cada una de las tropecientas veces que, ella fue al baño.

¿Por qué a pesar del desagrado y lo irrespetuoso que la situación me parecía, aguanté tanto tiempo, antes de agarrar mi bolso y desaparecer en silencio del mapa, sin despedirme de ella ni, ni mandarlo a él a la misma mierda.?
¿Por qué en cuarenta y ocho horas no he sido capaz de decirle nada, ni por el hecho de haberme preguntado por el motivo de mi partida, ni por quejarse de las excusas que tuvo que dar, cuando él le dijo que yo, era grosera, creída y prepotente?
¿Por qué siento resaca moral, por mi incapacidad de confesarle que, la desagradable experiencia con su “novio” no es exclusivamente mía y que por eso ninguna quiere salir con ellos?
¿Por qué soy infiel conmigo misma y me guardo mi sinceridad, aceptando ser la amiga caprichosa que se sentía muy incomoda?
Nunca suelo meterme en líos de dos, pero cuando este fulano me dice que, con ellos no tiene ninguna relación, sino que salen y ya, no puedo evitar ponerme en el lugar de mi amiga y aceptar que en su caso, me gustaría saberlo, pero prefiero no decirlo.
¿Por qué, me planteo tantas cosas, cuando estoy casi segura que sabe perfectamente, cual es su juego?
Muchas veces, he sido practicante del “piensa mal y acertarás” y fiel defensora del “dime de que presumes...”, porque nunca me siento muy cómoda cuando alguien pregona de manera tan reiterada sus virtudes. Sin embargo, en su caso y por repetidas actitudes, parece que, va a ser que sí. Llega al extremo de apenas hablarles, a los ellos de sus ellas.
No soy celosa ( al menos creo que no mucho). Razón por la cual, puedo haber engrosado (y encabezado) las estadísticas de los últimos que se enteran, o lo que es peor, los que nunca lo percibimos (...). Pero dicen que los cuernos no duelen si no sabes que los tienes y que si se saben llevar, combinan con cualquier ropa. Bueno, cada cual hace lo que puede con ellos, si los aguanta, claro.
A pesar de mi ausencia de celos excesivos (cuidado con las personas que reiteran frecuentemente sus cualidades ;-)) no me gustan para nada los tríos. No me refiero a los sexuales, sino a lo que mi profe de sexología, en la universidad, definía como Triolismo Social.
Más adelante y después de ser espectadora de primera fila de dos infidelidades de tipo “esa perra está embarazada del marido de su mejor amiga” (de esto “hablaremos” otro día), diagnostiqué (y justifique) mi actitud como “tajante rechazo al triolismo social” o no me sale del forro aceptar que, ella siempre quiera acompañarnos, aunque sea mi amiga.
Pasados unos años e indudablemente más madura (al menos, mayor), sigue sin agradarme salir con una pareja ( ni con dos...ni con n), pero ya no por inseguridad, ni incomodidad, es sencillamente no me gusta y no tengo explicación. Tampoco soporto a las personas que se pegan como un chinche de la pareja que tiene más cerca, de manera tan agobiante que, los sinceros nos vemos en la obligación de ser claritos y parecer groseros, egoístas, intransigentes. Esto no quiere decir que nunca he salido en modo impar, pero no es una de mis salidas favoritas y lo tengo claro, igual que todos mis amigos.
Por eso no entiendo, por qué una noche, mientras una salida de tragos (suficientes) con una excelente amiga, es interrumpida por la súbita presencia de su amigo con derecho a roces íntimos (que ella llama novio, y según mi criterio es poco menos que un “peor es nada”) soy capaz de pasar por alto los comentarios subidos de tono, las insinuaciones fuera de lugar y las clásicas miradas a juego con la situación, cada una de las tropecientas veces que, ella fue al baño.

¿Por qué a pesar del desagrado y lo irrespetuoso que la situación me parecía, aguanté tanto tiempo, antes de agarrar mi bolso y desaparecer en silencio del mapa, sin despedirme de ella ni, ni mandarlo a él a la misma mierda.?
¿Por qué en cuarenta y ocho horas no he sido capaz de decirle nada, ni por el hecho de haberme preguntado por el motivo de mi partida, ni por quejarse de las excusas que tuvo que dar, cuando él le dijo que yo, era grosera, creída y prepotente?
¿Por qué siento resaca moral, por mi incapacidad de confesarle que, la desagradable experiencia con su “novio” no es exclusivamente mía y que por eso ninguna quiere salir con ellos?
¿Por qué soy infiel conmigo misma y me guardo mi sinceridad, aceptando ser la amiga caprichosa que se sentía muy incomoda?
Nunca suelo meterme en líos de dos, pero cuando este fulano me dice que, con ellos no tiene ninguna relación, sino que salen y ya, no puedo evitar ponerme en el lugar de mi amiga y aceptar que en su caso, me gustaría saberlo, pero prefiero no decirlo.
¿Por qué, me planteo tantas cosas, cuando estoy casi segura que sabe perfectamente, cual es su juego?
COPAS, DOLORES DE CABEZA... Y LIGAS.
El jueves, mientras conversaba con un amigo, teniendo como hilo musical, un programa de televisión, que por cierto me parece pésimo, me llamó la atención una pregunta que la presentadora (una que siempre sonríe, pero inexplicablemente me cae muy mal)
¿Cuál es la excusa favorita para no hacer el amor con tu marido?
La primera respondió que se hacia la dormida o le decía que tenía dolor de cabeza (premio a la originalidad y nueva señal de alerta para los neurólogos ;-)).
La segunda, dijo que se hacía la dormida y se colocaba una faja postnatal, para evitar algunos roces y el posterior acto sexual. Sin duda, mucho mejor que seccionarle el miembro y lanzarlo por la ventana, en caso de que la acaricie profundamente. Supuse que tenían algún problema de comunicación...
Bueno la tercera mujer, dio esta repuesta: “ninguna, yo nunca digo que no, es a él a quien le duele la cabeza, a veces”. Aquí no pude evitar aplaudirle (literalmente), pero no por gustarle follar (con el marido) a pesar de los años, los dos niños y su complejo por las tetas ( según ella casi tocan el suelo), sino por la sinceridad, por aclarar sin mojigaterías que a ella siempre quiere hacer el amor y que los caballeros, también ponen excusas. Enseguida el amigo (de Elvira) dijo.
-Claro, tú celébralo, pero habría que preguntarle al marido en que ocasiones la rechaza, porque seguro que tiene un sentido de la oportunidad envidiable y le dan ganas, cuando él está más ocupado!
-Si, ya me imagino las ocupaciones y las excusas de él.-mirada si mencionas el fútbol o la fórmula 1, chillo.-
-A mi no me veas así, que no sólo hablo de deportes...alguna película buena, un libro...
-Si, te entiendo, los momentos irrepetibles de la vida.-cambiando el canal.-
-Correcto, es que si quieres que tu mujer te prepare un jueguito romántico, sólo debes decirle que, por nada del mundo deseas perderte la final de la copa...Nena, eso es así, una constante competencia contra las cosas que te gustan, sea el fútbol o matar moscas.
No me dieron ganas de entablar una conversación al respecto, en primer lugar porque en el sexo, yo no sé que es normal y tampoco me sentí aludida. Además ya todos sabemos, que ganas de follar nos dan ( y se nos quitan) a todos y que hombres y mujeres no se diferencian en cuanto a la ausencia o no de deseo sexual, en cuanto a la frecuencia o a la intensidad del mismo.
Suficientemente claro, como para perder tiempo haciendo un estudio pormenorizado de mi experiencia personal en este post ¿no? mucho menos cuando esto no nos afecta a ninguno de los habitantes de bloguilandia. Aquí a ninguno lo rechazan y ninguna tiene apatía sexual. Una cosa es que, por parece ser que follamos poco y otra muy distinta es que sólo tenemos relaciones plenamente saatisfactorias. ;-)
Por eso y en lugar de darle más importancia de la debida al poco deseo sexual de algunas personas, preferí quedarme con la parte que me pareció divertida y esa es la competición de algunas mujeres contra la afición futbolera ( o futbolística) de sus maridos. Inmediatamente se excitaron mis neuronas y comencé a pensar en el aumento en el porcentaje de las mujeres que tomarán la iniciativa practicando la danza del vientre frente al televisor, mientras los chicos, fingirán algún dolor de cabeza o un “estrés que no me lo quita nada ( ni tú con tu ropa de cuero)” y los muchos enfados que cogerán algunas y algunos por el rechazo, que de paso, puede ser considerado una soberana tontería.
Es que seguramente ( casi) si entramos en el cerebro de algún fanático empedernido del fútbol, notaremos que lo ve como “una lucha desigual, son once contra una”, se trata de un equipo que conoce desde mucho ante de conocerla a ella y si a eso le sumamos, que ellos están seguros de que justo después de poner en juego el balón, nadie va a anunciar que se suspendió el juego porque los chicos tienen una terrible migraña o estos se van a dar la vuelta de regreso a los vestuarios diciendo “que pesado eres” o “cariño, hoy no tengo ganas, no te parece que este estadio se hace pequeño para esta familia?” (no soy hombre). Vamos, que en el futbol, tampoco se tienen que esforzar para obtener "buenos resultados" ;-)
Luego podemos hacer un tour por algún cerebro femenino y puede que la pregunta dominante sea “ Por qué se esmera tanto en preparar tapitas y bebidas para ver a esos y a mí, nunca me puede preparar una cena romántica un miércoles, unas copitas un viernes cualquiera, una escenita digna de cualquier peli romántica o simplemente gritar como una bestia, cuando me pongo un liguero, de la misma manera que se exalta cuando ve a Ronaldinho meter un gol?” Si, porque los hay delicados y detallistas...y de los otros.

En fin, partiendo de que la teoría de mi amigo sea real, supuse que el próximo mes, la demanda de tangas, ligueros, medias y sujetadores con encajes, entre otros se disparará a la par que las camisetas representativas de las distintas selecciones nacionales, que participarán en Alemania 2006 y siendo más osada, me atrevo a pronosticar que mañana será un gran día para las amantes de los retos y por supuesto de lo futboleros, cuando el Barcelona se enfrente al Arsenal. Un día propicio para echar mano del arsenal particular, el erótico, esperando salir airosas o aguantando dos horas para contribuir a la celebración...o consolación, según el caso.
Suerte y éxito a todos.
¿Cuál es la excusa favorita para no hacer el amor con tu marido?
La primera respondió que se hacia la dormida o le decía que tenía dolor de cabeza (premio a la originalidad y nueva señal de alerta para los neurólogos ;-)).
La segunda, dijo que se hacía la dormida y se colocaba una faja postnatal, para evitar algunos roces y el posterior acto sexual. Sin duda, mucho mejor que seccionarle el miembro y lanzarlo por la ventana, en caso de que la acaricie profundamente. Supuse que tenían algún problema de comunicación...
Bueno la tercera mujer, dio esta repuesta: “ninguna, yo nunca digo que no, es a él a quien le duele la cabeza, a veces”. Aquí no pude evitar aplaudirle (literalmente), pero no por gustarle follar (con el marido) a pesar de los años, los dos niños y su complejo por las tetas ( según ella casi tocan el suelo), sino por la sinceridad, por aclarar sin mojigaterías que a ella siempre quiere hacer el amor y que los caballeros, también ponen excusas. Enseguida el amigo (de Elvira) dijo.
-Claro, tú celébralo, pero habría que preguntarle al marido en que ocasiones la rechaza, porque seguro que tiene un sentido de la oportunidad envidiable y le dan ganas, cuando él está más ocupado!
-Si, ya me imagino las ocupaciones y las excusas de él.-mirada si mencionas el fútbol o la fórmula 1, chillo.-
-A mi no me veas así, que no sólo hablo de deportes...alguna película buena, un libro...
-Si, te entiendo, los momentos irrepetibles de la vida.-cambiando el canal.-
-Correcto, es que si quieres que tu mujer te prepare un jueguito romántico, sólo debes decirle que, por nada del mundo deseas perderte la final de la copa...Nena, eso es así, una constante competencia contra las cosas que te gustan, sea el fútbol o matar moscas.
No me dieron ganas de entablar una conversación al respecto, en primer lugar porque en el sexo, yo no sé que es normal y tampoco me sentí aludida. Además ya todos sabemos, que ganas de follar nos dan ( y se nos quitan) a todos y que hombres y mujeres no se diferencian en cuanto a la ausencia o no de deseo sexual, en cuanto a la frecuencia o a la intensidad del mismo.
Suficientemente claro, como para perder tiempo haciendo un estudio pormenorizado de mi experiencia personal en este post ¿no? mucho menos cuando esto no nos afecta a ninguno de los habitantes de bloguilandia. Aquí a ninguno lo rechazan y ninguna tiene apatía sexual. Una cosa es que, por parece ser que follamos poco y otra muy distinta es que sólo tenemos relaciones plenamente saatisfactorias. ;-)
Por eso y en lugar de darle más importancia de la debida al poco deseo sexual de algunas personas, preferí quedarme con la parte que me pareció divertida y esa es la competición de algunas mujeres contra la afición futbolera ( o futbolística) de sus maridos. Inmediatamente se excitaron mis neuronas y comencé a pensar en el aumento en el porcentaje de las mujeres que tomarán la iniciativa practicando la danza del vientre frente al televisor, mientras los chicos, fingirán algún dolor de cabeza o un “estrés que no me lo quita nada ( ni tú con tu ropa de cuero)” y los muchos enfados que cogerán algunas y algunos por el rechazo, que de paso, puede ser considerado una soberana tontería.
Es que seguramente ( casi) si entramos en el cerebro de algún fanático empedernido del fútbol, notaremos que lo ve como “una lucha desigual, son once contra una”, se trata de un equipo que conoce desde mucho ante de conocerla a ella y si a eso le sumamos, que ellos están seguros de que justo después de poner en juego el balón, nadie va a anunciar que se suspendió el juego porque los chicos tienen una terrible migraña o estos se van a dar la vuelta de regreso a los vestuarios diciendo “que pesado eres” o “cariño, hoy no tengo ganas, no te parece que este estadio se hace pequeño para esta familia?” (no soy hombre). Vamos, que en el futbol, tampoco se tienen que esforzar para obtener "buenos resultados" ;-)
Luego podemos hacer un tour por algún cerebro femenino y puede que la pregunta dominante sea “ Por qué se esmera tanto en preparar tapitas y bebidas para ver a esos y a mí, nunca me puede preparar una cena romántica un miércoles, unas copitas un viernes cualquiera, una escenita digna de cualquier peli romántica o simplemente gritar como una bestia, cuando me pongo un liguero, de la misma manera que se exalta cuando ve a Ronaldinho meter un gol?” Si, porque los hay delicados y detallistas...y de los otros.

En fin, partiendo de que la teoría de mi amigo sea real, supuse que el próximo mes, la demanda de tangas, ligueros, medias y sujetadores con encajes, entre otros se disparará a la par que las camisetas representativas de las distintas selecciones nacionales, que participarán en Alemania 2006 y siendo más osada, me atrevo a pronosticar que mañana será un gran día para las amantes de los retos y por supuesto de lo futboleros, cuando el Barcelona se enfrente al Arsenal. Un día propicio para echar mano del arsenal particular, el erótico, esperando salir airosas o aguantando dos horas para contribuir a la celebración...o consolación, según el caso.
Suerte y éxito a todos.
Opá yo viazé otro bló...y las excusas.
El post anterior, que parece más un anuncio de cigarrillos o bebidas alcohólicas, no es sino una prueba posterior a los cambios que hice a mi blog y su permanencia, sólo es una oda a la poca paciencia de la que siempre he hecho gala... aunque también puedo presumir de ser perseverante ( o coñazo, según se vea).
Impaciente y perseverante, a veces rayando en pesada y con todas las papeletas para ser molesta, pero vamos, algún defecto tengo que tener, porque de lo contrario, carecería de sentido mi antigua búsqueda de la perfección.
Al tema. Como todos saben, ayer Ya.com, estaba pelín (bastante) jodido, pero su diligente personal encontró la solución perfecta y ahora somos “inmunes” a los spam. En fin, que una vez solucionados los inconvenientes y después de haberme chutado al cerebro una dosis suficiente de post, me dedico a seguir instrucciones de ya.com, (validar los cambios a la plantilla). Esto no resultó, por lo que en un alarde de calma, decido devolver la virginidad a mi plantilla y ver que a pesar de esto, seguía sin funcionar.
El punto es que resuelvo colgar un post (haciendo uso del plan b, para vacunar mi blog), pero como no tenía nada escrito, pongo sólo el titulo (incompleto también) y Voilá!, funcionó, funcionó, pero ( soy experta en peros) a partir de ese glorioso momento, fue imposible acceder al área de usuario, por lo tanto, ni publicar, ni borrar, ni eliminar. Después de algunos (muchos) intentos, terminar el post, escribir a Ya, volver a intentar, perder la paciencia, llegué a la conclusión de que esta muñeca, necesitaba cambiar de vitrina.
Mientras me convencían de que pasar siete minutos a lo David Blaine, pero al seco ( ni tanto), no era tan descabellado, yo mentalmente ( e inmediatamente) mandaba al carajo el área de usuario de mi blog, el título incompleto y la cantidad de texto que no pude poner, pero que están el alguna parte de mi pc y que podía colgar otro día, en cualquier otra parte...que si no aguantaba las ganas de ser leída, siempre estaba la posibilidad de enviárselos a sus (vuestros) correos, en forma de saludo de fin de semana ¿no?...o simplemente, crear otro blog, porque después de todo este, está a punto de agotarse.
Bueno, ya están algunas excusas, próximamente “hablaremos” de ligas.

Impaciente y perseverante, a veces rayando en pesada y con todas las papeletas para ser molesta, pero vamos, algún defecto tengo que tener, porque de lo contrario, carecería de sentido mi antigua búsqueda de la perfección.
Al tema. Como todos saben, ayer Ya.com, estaba pelín (bastante) jodido, pero su diligente personal encontró la solución perfecta y ahora somos “inmunes” a los spam. En fin, que una vez solucionados los inconvenientes y después de haberme chutado al cerebro una dosis suficiente de post, me dedico a seguir instrucciones de ya.com, (validar los cambios a la plantilla). Esto no resultó, por lo que en un alarde de calma, decido devolver la virginidad a mi plantilla y ver que a pesar de esto, seguía sin funcionar.
El punto es que resuelvo colgar un post (haciendo uso del plan b, para vacunar mi blog), pero como no tenía nada escrito, pongo sólo el titulo (incompleto también) y Voilá!, funcionó, funcionó, pero ( soy experta en peros) a partir de ese glorioso momento, fue imposible acceder al área de usuario, por lo tanto, ni publicar, ni borrar, ni eliminar. Después de algunos (muchos) intentos, terminar el post, escribir a Ya, volver a intentar, perder la paciencia, llegué a la conclusión de que esta muñeca, necesitaba cambiar de vitrina.
Mientras me convencían de que pasar siete minutos a lo David Blaine, pero al seco ( ni tanto), no era tan descabellado, yo mentalmente ( e inmediatamente) mandaba al carajo el área de usuario de mi blog, el título incompleto y la cantidad de texto que no pude poner, pero que están el alguna parte de mi pc y que podía colgar otro día, en cualquier otra parte...que si no aguantaba las ganas de ser leída, siempre estaba la posibilidad de enviárselos a sus (vuestros) correos, en forma de saludo de fin de semana ¿no?...o simplemente, crear otro blog, porque después de todo este, está a punto de agotarse.
Bueno, ya están algunas excusas, próximamente “hablaremos” de ligas.

Las ligas y las excusas

Resplandeciente ...o Fuegos Artificiales en el Alma.
Cada narración es una historia de las muchas que acompañan esta vida. Irrelevantes algunas, determinante otra, reales todas. Como cualquier historia, poseen imágenes, olores, sabores, sonidos, latidos...sensaciones que las hacen ser más que un recuerdo.
Alguna de estas historias tienen ojos que, han calado muy hondo y en ellos he creído ver ese inconfundible ( para algunos) brillo que ( también dicen algunos) nos indica que hemos encontrado esa “otra parte” de nosotros.
A veces ese brillo no sólo se desprende de los ojos, logrando ser visto en los sitios más inimaginables y de las maneras más absurdas y aún así nos envuelve, nos penetra de manera dulce y a la vez tan posesiva, que va quemando mientras se adueña de una gran parte de nuestros pensamientos...y hay pocas cosas tan mágicas como ver ese resplandor, saber que aunque es capaz de alumbrar un pueblo, prefiere colarse por debajo de la puerta, por las ventanas, hasta instalarse en tu vida...sin que sepas por cuanto tiempo brillará.
Esa luz abrasadora te invade de tal manera, que no existe nadie más seguro, más afortunado, nadie más feliz...pero paradójicamente puede helarte de miedo y hacer que seas tú quien busque desesperadamente un interruptor, con la idea de librarte de ella.
Un día cualquiera despiertas aspirando un olor a café, mientras una cálida voz te da los buenos días y el frío de unas manos conocidas acaricia tus pechos, tu vientre, tu cabello, no puedes evitar esbozar una correspondida sonrisa, ante la sorpresa que te produce ese extraño brillo en los ojos que te observan, pero no es sino hasta más tarde, cuando detallas tu rostro en el espejo y te das cuenta que ese fulgor es el reflejo de tus propios ojos, que lo produce el deseo. Entonces vuelvo a sonreír, ahora para mí, porque sé que esta luz es capaz de invadir el mundo, llenándolo de frenesí, para luego apagarse con el nacimiento de la satisfacción, sin interruptores y sin necesidad de salir corriendo

Luego de meditarlo un poco, me da por concluir que quizás ninguno de esos ojos han sido dueños de ese maravilloso titilar que, alguna vez me ha encandilado, que ha sido mi reflejo, que nunca fue su luz, sino la mía.
Sé que algunos lo llaman química, pero ¿existirá realmente ese brillo especial, es siempre un reflejo de lo que sentimos o simplemente vemos lo que queremos ver?
Alguna de estas historias tienen ojos que, han calado muy hondo y en ellos he creído ver ese inconfundible ( para algunos) brillo que ( también dicen algunos) nos indica que hemos encontrado esa “otra parte” de nosotros.
A veces ese brillo no sólo se desprende de los ojos, logrando ser visto en los sitios más inimaginables y de las maneras más absurdas y aún así nos envuelve, nos penetra de manera dulce y a la vez tan posesiva, que va quemando mientras se adueña de una gran parte de nuestros pensamientos...y hay pocas cosas tan mágicas como ver ese resplandor, saber que aunque es capaz de alumbrar un pueblo, prefiere colarse por debajo de la puerta, por las ventanas, hasta instalarse en tu vida...sin que sepas por cuanto tiempo brillará.
Esa luz abrasadora te invade de tal manera, que no existe nadie más seguro, más afortunado, nadie más feliz...pero paradójicamente puede helarte de miedo y hacer que seas tú quien busque desesperadamente un interruptor, con la idea de librarte de ella.
Un día cualquiera despiertas aspirando un olor a café, mientras una cálida voz te da los buenos días y el frío de unas manos conocidas acaricia tus pechos, tu vientre, tu cabello, no puedes evitar esbozar una correspondida sonrisa, ante la sorpresa que te produce ese extraño brillo en los ojos que te observan, pero no es sino hasta más tarde, cuando detallas tu rostro en el espejo y te das cuenta que ese fulgor es el reflejo de tus propios ojos, que lo produce el deseo. Entonces vuelvo a sonreír, ahora para mí, porque sé que esta luz es capaz de invadir el mundo, llenándolo de frenesí, para luego apagarse con el nacimiento de la satisfacción, sin interruptores y sin necesidad de salir corriendo

Luego de meditarlo un poco, me da por concluir que quizás ninguno de esos ojos han sido dueños de ese maravilloso titilar que, alguna vez me ha encandilado, que ha sido mi reflejo, que nunca fue su luz, sino la mía.
Sé que algunos lo llaman química, pero ¿existirá realmente ese brillo especial, es siempre un reflejo de lo que sentimos o simplemente vemos lo que queremos ver?
Caricias y Calor (1/24)
Lo único que se me ocurrió fue permitir que una gran cantidad de caricias tibias recorrieran cada milímetro de mi cuerpo, cada vez más sumiso, incapaz de contradecirme y resistirse.
Intente dialogar con mi subconsciente y ponerlo de mi parte, era la única manera de convencerme de dejar el tonto juego del acertijo y de una vez por todas, ordenar la maraña de pensamientos, inútiles algunos, que se habían apoderado de mi día, de mi semana, de mi tiempo. Pensamientos que a cada iteración parían nuevas preguntas, que por supuesto no tenían respuestas, ni yo el valor para intentar hallarlas.
La temperatura de mi piel seguía subiendo, pero no era suficiente para consumir completamente la angustia, la incertidumbre, la desesperación, la impotencia...y todo lo demás, eso que no nos gusta definir.
Seguía estando consciente de cada golpe, cada sollozo y hasta del escozor que todo aquello me producía. Resistía, no me quejaba. Podía hacerlo, podía moverme, apartarme, detenerlo todo, pero no quería y era precisamente lo que más dolía, no haber perdido el control...o quizás si, pero algún instinto masoquista me obligaba a disfrutar de cada quemadura y de todo el dolor que la situación me generaba, mientras..continuaba pensando.
¿Cuantas veces he oído y sentido las caricias que llevan al cielo? Ese cielo que no solo nos cubre sino que nos envuelve, pero esas caricias tan calientes, tan húmedas, no me llevaban a ningún sitio. Sólo me mostraban el infierno, un infierno dulce, en donde sé que me gustaría arder.

Sé que no son sus manos las que palpan mi cuerpo, las que se deslizan por mi cara, mis pechos, muslos, acarician mi vientre, seducen mis piernas, se posan en mis nalgas. Son solo litros de agua que intentan despellejar mis carnes, mientras en otro lugar, en otro momento, tus caricias son más íntimas, más profundas, más cálidas. Acaricias mi alma, desnudándola como nadie antes lo había hecho.
Intente dialogar con mi subconsciente y ponerlo de mi parte, era la única manera de convencerme de dejar el tonto juego del acertijo y de una vez por todas, ordenar la maraña de pensamientos, inútiles algunos, que se habían apoderado de mi día, de mi semana, de mi tiempo. Pensamientos que a cada iteración parían nuevas preguntas, que por supuesto no tenían respuestas, ni yo el valor para intentar hallarlas.
La temperatura de mi piel seguía subiendo, pero no era suficiente para consumir completamente la angustia, la incertidumbre, la desesperación, la impotencia...y todo lo demás, eso que no nos gusta definir.
Seguía estando consciente de cada golpe, cada sollozo y hasta del escozor que todo aquello me producía. Resistía, no me quejaba. Podía hacerlo, podía moverme, apartarme, detenerlo todo, pero no quería y era precisamente lo que más dolía, no haber perdido el control...o quizás si, pero algún instinto masoquista me obligaba a disfrutar de cada quemadura y de todo el dolor que la situación me generaba, mientras..continuaba pensando.
¿Cuantas veces he oído y sentido las caricias que llevan al cielo? Ese cielo que no solo nos cubre sino que nos envuelve, pero esas caricias tan calientes, tan húmedas, no me llevaban a ningún sitio. Sólo me mostraban el infierno, un infierno dulce, en donde sé que me gustaría arder.

Sé que no son sus manos las que palpan mi cuerpo, las que se deslizan por mi cara, mis pechos, muslos, acarician mi vientre, seducen mis piernas, se posan en mis nalgas. Son solo litros de agua que intentan despellejar mis carnes, mientras en otro lugar, en otro momento, tus caricias son más íntimas, más profundas, más cálidas. Acaricias mi alma, desnudándola como nadie antes lo había hecho.
Los Blancos No La Saben Meter...
Hace muchísimo tiempo(mil novecientos piedra, más o menos) En compañía de una amiga, alquilé una película, cuyo título oficial en español, he tomado para titular este post. La selección de la película, fue hecha por la evidente preferencia que Gaby tenía (ahora, no lo sé) por los hombres negros, preferiblemente africanos o afro-americanos, así como por su afición por el basketball de la NBA. Afición que, a mi manera de ver las cosas, estaba ligada a la mencionada preferencia, por el prototipo de muchos de los deportistas, miembros de la asociación. Para aclarar un poco los motivos de mi opinión, diré que ella siempre solía repetir “Negro la tiene grande”...o “es que a los blancos les falta algo” no creo necesario explicar, de que hablaba ¿no?
Siempre que hacia esos comentarios y algunos menos elegantes, solíamos decirle (yo, desearle) que se encontrara un supernegro de 2,10 metros de estatura, por el cual babeara a chorros, pero que “a la hora del té” se encontrara con un “cosito” tan pequeño, que le hicieran falta unas pinzas para poder cogerlo...”que no te haga ni cosquillas”.
Toda esta historia que, no es más que un lugar común de los prototipos...que puede ser un mito. Sin embargo la he recordado porque hace algunas semanas, mirando fotos viejas, me di cuenta que la extremada delgadez no me sienta muy bien y que durante un tiempo me obsesioné con mi supuesto “peso ideal”, que cada vez parecía ser menor.

En un de mis charlas que terminó en bromitas de índole sexual (más por quitarme números de la cabeza, que por otra cosa). Salió el tema de los kilos y alguien me dijo:
- Las gordas la chupan mejor y aunque la mayoría lo niegue, en el fondo gustan más... es porque follan menos y se tienen que esmerar más!
-Y no será que te ponen más las gorditas y eso se refleja en la actitud de la dama en cuestión, después de todo es fácil notar tu nivel de excitación...tiene tu “polla” en la boca.
- puede ser...
Aunque no dudo que los caballeros las prefieran gorditas al menos una gran parte de ellos, la segunda parte del comentario molestó un poco (bastante). En primer lugar porque me pareció brutal la explicación de su teoría, que por otra parte me sonó a “ a menor práctica, mejor técnica”. Aunque seguramente alguien dirá que, el esfuerzo da sus frutos y también lleva razón. En segundo lugar, porque mis periodos de “abundancia” no han coincidido precisamente con mis perdidas de peso.
A pesar de mi disgusto, el lunes mientras una conocida, me contaba lo frustrada que se siente porque el chico que le gusta no le echa cuentas y que ella está convencida de que es por que su talle no es precisamente 36. Me quedé mirándola, acordándome de todo lo que me había machacado el cerebro con eso y en vista de la tristeza que transmitía, decidí no soltarle toda la historia de las dietas, los hidratos de carbonos, los ejercicios, la gimnasia pasiva, los ocho vasos de agua y apelar a su sentido del humor y a mi eventual falta de tacto, diciendo:
-Tranquila, el se lo pierde, los blancos no la saben meter y las gordas la chupan mejor.
Afortunadamente y a pesar de lo mala que soy para hacer chistecitos, su capacidad para reirse es mayor y la cara de tragedia le cambio un poco...por instantes.
Siempre que hacia esos comentarios y algunos menos elegantes, solíamos decirle (yo, desearle) que se encontrara un supernegro de 2,10 metros de estatura, por el cual babeara a chorros, pero que “a la hora del té” se encontrara con un “cosito” tan pequeño, que le hicieran falta unas pinzas para poder cogerlo...”que no te haga ni cosquillas”.
Toda esta historia que, no es más que un lugar común de los prototipos...que puede ser un mito. Sin embargo la he recordado porque hace algunas semanas, mirando fotos viejas, me di cuenta que la extremada delgadez no me sienta muy bien y que durante un tiempo me obsesioné con mi supuesto “peso ideal”, que cada vez parecía ser menor.

En un de mis charlas que terminó en bromitas de índole sexual (más por quitarme números de la cabeza, que por otra cosa). Salió el tema de los kilos y alguien me dijo:
- Las gordas la chupan mejor y aunque la mayoría lo niegue, en el fondo gustan más... es porque follan menos y se tienen que esmerar más!
-Y no será que te ponen más las gorditas y eso se refleja en la actitud de la dama en cuestión, después de todo es fácil notar tu nivel de excitación...tiene tu “polla” en la boca.
- puede ser...
Aunque no dudo que los caballeros las prefieran gorditas al menos una gran parte de ellos, la segunda parte del comentario molestó un poco (bastante). En primer lugar porque me pareció brutal la explicación de su teoría, que por otra parte me sonó a “ a menor práctica, mejor técnica”. Aunque seguramente alguien dirá que, el esfuerzo da sus frutos y también lleva razón. En segundo lugar, porque mis periodos de “abundancia” no han coincidido precisamente con mis perdidas de peso.
A pesar de mi disgusto, el lunes mientras una conocida, me contaba lo frustrada que se siente porque el chico que le gusta no le echa cuentas y que ella está convencida de que es por que su talle no es precisamente 36. Me quedé mirándola, acordándome de todo lo que me había machacado el cerebro con eso y en vista de la tristeza que transmitía, decidí no soltarle toda la historia de las dietas, los hidratos de carbonos, los ejercicios, la gimnasia pasiva, los ocho vasos de agua y apelar a su sentido del humor y a mi eventual falta de tacto, diciendo:
-Tranquila, el se lo pierde, los blancos no la saben meter y las gordas la chupan mejor.
Afortunadamente y a pesar de lo mala que soy para hacer chistecitos, su capacidad para reirse es mayor y la cara de tragedia le cambio un poco...por instantes.





