ME ENSEÑASTE… O HACER EL AMOR CON LA ROPA
Hace algunos post, les hablé de Richard y su afición por el lavado. Mencioné que me había enseñado muchas cosas, tanto en el aspecto sexual como personal.
Él fue sin duda una persona especial para mi, un excelente amigo, indiferentemente de haber compartido algunas experiencias erótico – sexuales, nuestra relación iba más allá, de estas que no puedes encasillar y que puedes pasar todo al noche hablando, dormir juntos abrazados y no llegar al sexo.
Incluso, después de haber terminado con la parte carnal de nuestra relación, podía seguir hablando abiertamente de temas muy íntimos, que no sexuales ,con él. Siempre digo que es el culpable de que yo, sea tan desinhibida en el sexo y que siempre he buscado ,más la satisfacción mutua, que agradar.
La segunda vez que quedé con Richard, después de nuestra sesión de lavandería, nuestro contacto fue mucho más íntimo, profundo, satisfactorio, que la primera oportunidad. Sus caricias fueron mucho más directas, pero más tiernas, describía el aroma de mi pelo y yo sentía que me llenaba del calor que emanaba de sus palabras, hablaba de mis manos y yo me derretía con su mirada...
No recuerdo por qué lo decidimos, pero no nos terminamos de quitar la ropa, apenas las camisas y mi sujetador salieron de su sitio. Por esta razón, no hubo…consumación del acto carnal?...Bueno, que no hubo penetración, ni sexo oral…nada, sólo besos, caricias, abrazos…como sexo, pero con cinturones de castidad, hasta los tobillos…

Así que esa tarde, nos dedicamos sólo a acariciarnos, su torso, mis pechos, besarnos, frotarnos de distintas maneras. Era sentir como mi ropa íntima se mojaba, mientras este hombre besaba, acariciaba y daba pequeños mordiscos a mis pechos, mientras yo no paraba de moverme, encima y contra su sexo.
Pero fue glorioso, fue excitante y a pesar de no “concluir como se debe”, me sentía excitada y satisfecha, se que puede parecer contradictorio, pero era así y me gustaba, estaba muy bien. No se explicar lo que sentía exactamente, aparte de unas ganas locas de volver a sus brazos y que las veinticuatro horas que tenía por delante, transcurrieran de una vez. Pase todo un día deseándolo, entre respiro y respiro, entre palabra y palabra, soñando con esos besos, e imaginando esas caricias.
Si alguien me hubiera preguntado en esos días, qué diferencia había entre un encuentro sexual y un encuentro erótico, sin pensarlo hubiera dicho: Un par de vaqueros 518 y un tanga mojado.
La siguiente vez que nos vimos, solo hizo falta mirarnos, para empezar a besarnos como un par de desesperados, casi arrancándonos la ropa, sin ningún control, expresando todo nuestro deseo y lo mucho que nos habíamos echado de menos y tocando y estimulando las partes, donde sabíamos que habría la mayor y mejor respuesta.
Esa noche, no sólo saboreamos el deseo directamente de nuestras pieles, sino que mis sentidos despertaron totalmente, como nunca había ocurrido, hasta ese momento.
Siempre había disfrutado de las relaciones sexuales, pero esta vez, sentí que tenía más consciencia que nunca, de lo importante que era explorar y conocer, entregarse a la plenitud del disfrute sexual y valorar cada sensación, cada caricia y cada beso.
Ese día me convencí que hacer el amor, era más que una ciencia, más un arte, más que cuerpos, que podía ser todo y podía ser nada, que era algo que podía ser mágico, que estaba en mi y que no permitiría que nadie lo ensuciara.
Él fue sin duda una persona especial para mi, un excelente amigo, indiferentemente de haber compartido algunas experiencias erótico – sexuales, nuestra relación iba más allá, de estas que no puedes encasillar y que puedes pasar todo al noche hablando, dormir juntos abrazados y no llegar al sexo.
Incluso, después de haber terminado con la parte carnal de nuestra relación, podía seguir hablando abiertamente de temas muy íntimos, que no sexuales ,con él. Siempre digo que es el culpable de que yo, sea tan desinhibida en el sexo y que siempre he buscado ,más la satisfacción mutua, que agradar.
La segunda vez que quedé con Richard, después de nuestra sesión de lavandería, nuestro contacto fue mucho más íntimo, profundo, satisfactorio, que la primera oportunidad. Sus caricias fueron mucho más directas, pero más tiernas, describía el aroma de mi pelo y yo sentía que me llenaba del calor que emanaba de sus palabras, hablaba de mis manos y yo me derretía con su mirada...
No recuerdo por qué lo decidimos, pero no nos terminamos de quitar la ropa, apenas las camisas y mi sujetador salieron de su sitio. Por esta razón, no hubo…consumación del acto carnal?...Bueno, que no hubo penetración, ni sexo oral…nada, sólo besos, caricias, abrazos…como sexo, pero con cinturones de castidad, hasta los tobillos…

Así que esa tarde, nos dedicamos sólo a acariciarnos, su torso, mis pechos, besarnos, frotarnos de distintas maneras. Era sentir como mi ropa íntima se mojaba, mientras este hombre besaba, acariciaba y daba pequeños mordiscos a mis pechos, mientras yo no paraba de moverme, encima y contra su sexo.
Pero fue glorioso, fue excitante y a pesar de no “concluir como se debe”, me sentía excitada y satisfecha, se que puede parecer contradictorio, pero era así y me gustaba, estaba muy bien. No se explicar lo que sentía exactamente, aparte de unas ganas locas de volver a sus brazos y que las veinticuatro horas que tenía por delante, transcurrieran de una vez. Pase todo un día deseándolo, entre respiro y respiro, entre palabra y palabra, soñando con esos besos, e imaginando esas caricias.
Si alguien me hubiera preguntado en esos días, qué diferencia había entre un encuentro sexual y un encuentro erótico, sin pensarlo hubiera dicho: Un par de vaqueros 518 y un tanga mojado.
La siguiente vez que nos vimos, solo hizo falta mirarnos, para empezar a besarnos como un par de desesperados, casi arrancándonos la ropa, sin ningún control, expresando todo nuestro deseo y lo mucho que nos habíamos echado de menos y tocando y estimulando las partes, donde sabíamos que habría la mayor y mejor respuesta.
Esa noche, no sólo saboreamos el deseo directamente de nuestras pieles, sino que mis sentidos despertaron totalmente, como nunca había ocurrido, hasta ese momento.
Siempre había disfrutado de las relaciones sexuales, pero esta vez, sentí que tenía más consciencia que nunca, de lo importante que era explorar y conocer, entregarse a la plenitud del disfrute sexual y valorar cada sensación, cada caricia y cada beso.
Ese día me convencí que hacer el amor, era más que una ciencia, más un arte, más que cuerpos, que podía ser todo y podía ser nada, que era algo que podía ser mágico, que estaba en mi y que no permitiría que nadie lo ensuciara.
SIN PELOS EN LA LENGUA
El día que colgué el post donde hacía referencia a mi gusto por las áreas genitales afeitadas/depiladas, una mujer me escribió un mail muy divertido, donde me contaba una anécdota de pelos inoportunos y me preguntaba como podía convencer a su pareja para eliminar el vello púbico, que ella llevaba un tiempo afeitándose, pero no sabía como persuadir al novio, de hecho, nunca se lo había pedido. Le respondí que probara a pedírselo y darle cualquier explicación…digamos medio erótica. Ella me respondió el mail y me pidió una explicación erótica. Pensé en escribir una segunda parte del post, y lo empecé, pero como ocurre con algunos de mis post, se quedó en la intimidad de “mis documentos”.
El miércoles por la tarde, alguien me hizo la misma pregunta, pero en este caso hombre. La pregunta exacta era, como depilarse, sin que a su pareja, le pareciera nada extraño y no imaginara, que estaba influenciado por una tercera persona. Ayer por msn, me han hecho una tercera pregunta, acerca del mismo tema, y he decidido postear una segunda parte.Se me ocurrió hacer un pequeño algoritmo, pero me dio pereza, por eso, sólo daré algunos consejos probados, que pueden ayudar a que el mal trago se convierta en el súper trago.
Lo primero, hacer la sugerencia a la pareja, pedirlo ¿no?, explicar por que les gustaría, que tampoco es tan difícil, que no duele nada el afeitado…se supone que hay confianza y cada quien sabe de que argumento puede echar mano.
Tampoco se trata de obligar a nadie. Esto lo digo, porque una amiga, a quien conozco muy bien y le tengo un especial cariño, le dijo a su pareja, en medio de una ingestión pilosa: “Amor, esta es la última vez que yo me trago un pelo, así que o te afeitas los webs o en esta casa se acabó el suministro de mamadas de mi parte!”
Que si, que funcionó, pero no siempre puede suceder, que hay que tener un poquito de tacto.

No afeitarse/depilarse o hacer que su pareja lo haga, sólo por el temor de salir en el telediario del día siguiente.
Recordarle la última vez, que un inoportuno e indeciso pelo, interrumpió una magnifica sesión de sexo oral.
Hacer ver a su pareja, que cuando usted le dice “será mucho mejor” sin pelos, seguramente en la próxima oportunidad, hará su mejor esfuerzo, para que le de la razón…por aquello de “te lo dije”.
Si usted está depilado, debe ser mucho más fácil, porque seguramente su pareja habrá apreciado esta diferencia.
Proceso afeitar (porque depilar, duele que te cagas!)
Si el afeitado es él.
Una recomendación personal, es hacerlo en la ducha…bueno, eso porque me gustan mucho los polvos mojados…pero cada quien lo hace donde quiera.
Estar solos, con pocas o ninguna probabilidad de convertir todo en un traumático “afeitadus interruptus”…vamos, como para un polvo.
Elegir el producto a aplicar en las áreas a deforestar, espuma, jabón o agua templadita, cuestión de gustos.
De pie, uno frente al otro, acariciará el miembro, partiendo desde los webs, suave, circular y de arriba abajo. Déjese tocar por su pareja si le apetece. Están permitidos los besos y cualquier tipo de caricia, sólo se trata de provocar una erección y de transmitir una sensación de seguridad.
Es de mucha ayuda, ir conversando a medida que se realiza el masaje, recuerde que posiblemente pueda ser sólo el preliminar de una buena sesión de sexo. Una vez lograda la erección y observar que hay cierto grado de relajación, mirar directamente a los ojos y descender hasta posarse sobre sus rodillas, sin dejar de mirar los ojos con expresión “ya-verás-como-te-gusta”, mientras de manera verbal o gestual solicita/recibe autorización para poner manos a la…obra.
Acerque su rostro al objeto del deseo...perdón del afeitado, sin dejar de acariciar piernas, glúteos, vientre y todo cuanto desee y ya que está en esa posición, si le apetece dar alguna probadita o algo más al glande, no se corte, recuerde que hay confianza…haga que él separe las piernas (si hace falta), comenzar la aplicación del producto elegido, con movimientos sensuales, rítmicos, suaves, delicados, cómplices, una y otra vez…A pesar de que puede parecerle agradable, tome la maquinilla y adopte una postura profesional, recuerde que de su control psicomotor depende la integridad de una parte muy apreciada por su pareja… y seguramente, por usted también.
Deslice la maquinilla/rasuradota, con sumo cuidado, ya no hace falta que acaricie, utilice su mano libre para ir allanando el terreno y tensar un poco la piel, para lograr un mejor acabado. Realice movimientos desde dentro hacia fuera, con mucho cuidado, siga la dirección opuesta al crecimiento del vello. La víctima de “semejante castigo”, puede intervenir, si ve que sus queridos webs, corren algún peligro o le apetece hacerlo.
Una vez terminado el proceso, enjuáguese con abundante agua fresca(aquí ayuda el estar en la ducha), hasta eliminar cualquier resto de producto.
Se recomienda comprobar que se ha realizado un buen trabajo, para esto nada mejor que su lengua, deslícela de la manera acostumbrada, recuerde que la calidad depende de los requerimientos del usuario y usted lo es, Además no puede olvidar de los poderes cicatrizantes y humectantes de las secreciones salivales…recuerde no queremos ninguna irritación, que no sea producto de sus uso y/o abuso.
PD. Si alguno llega a probarlo o al menos, sugerirlo, me encantaría sber los resultados....
El miércoles por la tarde, alguien me hizo la misma pregunta, pero en este caso hombre. La pregunta exacta era, como depilarse, sin que a su pareja, le pareciera nada extraño y no imaginara, que estaba influenciado por una tercera persona. Ayer por msn, me han hecho una tercera pregunta, acerca del mismo tema, y he decidido postear una segunda parte.Se me ocurrió hacer un pequeño algoritmo, pero me dio pereza, por eso, sólo daré algunos consejos probados, que pueden ayudar a que el mal trago se convierta en el súper trago.
Lo primero, hacer la sugerencia a la pareja, pedirlo ¿no?, explicar por que les gustaría, que tampoco es tan difícil, que no duele nada el afeitado…se supone que hay confianza y cada quien sabe de que argumento puede echar mano.
Tampoco se trata de obligar a nadie. Esto lo digo, porque una amiga, a quien conozco muy bien y le tengo un especial cariño, le dijo a su pareja, en medio de una ingestión pilosa: “Amor, esta es la última vez que yo me trago un pelo, así que o te afeitas los webs o en esta casa se acabó el suministro de mamadas de mi parte!”
Que si, que funcionó, pero no siempre puede suceder, que hay que tener un poquito de tacto.

No afeitarse/depilarse o hacer que su pareja lo haga, sólo por el temor de salir en el telediario del día siguiente.
Recordarle la última vez, que un inoportuno e indeciso pelo, interrumpió una magnifica sesión de sexo oral.
Hacer ver a su pareja, que cuando usted le dice “será mucho mejor” sin pelos, seguramente en la próxima oportunidad, hará su mejor esfuerzo, para que le de la razón…por aquello de “te lo dije”.
Si usted está depilado, debe ser mucho más fácil, porque seguramente su pareja habrá apreciado esta diferencia.
Proceso afeitar (porque depilar, duele que te cagas!)
Si el afeitado es él.
Una recomendación personal, es hacerlo en la ducha…bueno, eso porque me gustan mucho los polvos mojados…pero cada quien lo hace donde quiera.
Estar solos, con pocas o ninguna probabilidad de convertir todo en un traumático “afeitadus interruptus”…vamos, como para un polvo.
Elegir el producto a aplicar en las áreas a deforestar, espuma, jabón o agua templadita, cuestión de gustos.
De pie, uno frente al otro, acariciará el miembro, partiendo desde los webs, suave, circular y de arriba abajo. Déjese tocar por su pareja si le apetece. Están permitidos los besos y cualquier tipo de caricia, sólo se trata de provocar una erección y de transmitir una sensación de seguridad.
Es de mucha ayuda, ir conversando a medida que se realiza el masaje, recuerde que posiblemente pueda ser sólo el preliminar de una buena sesión de sexo. Una vez lograda la erección y observar que hay cierto grado de relajación, mirar directamente a los ojos y descender hasta posarse sobre sus rodillas, sin dejar de mirar los ojos con expresión “ya-verás-como-te-gusta”, mientras de manera verbal o gestual solicita/recibe autorización para poner manos a la…obra.
Acerque su rostro al objeto del deseo...perdón del afeitado, sin dejar de acariciar piernas, glúteos, vientre y todo cuanto desee y ya que está en esa posición, si le apetece dar alguna probadita o algo más al glande, no se corte, recuerde que hay confianza…haga que él separe las piernas (si hace falta), comenzar la aplicación del producto elegido, con movimientos sensuales, rítmicos, suaves, delicados, cómplices, una y otra vez…A pesar de que puede parecerle agradable, tome la maquinilla y adopte una postura profesional, recuerde que de su control psicomotor depende la integridad de una parte muy apreciada por su pareja… y seguramente, por usted también.
Deslice la maquinilla/rasuradota, con sumo cuidado, ya no hace falta que acaricie, utilice su mano libre para ir allanando el terreno y tensar un poco la piel, para lograr un mejor acabado. Realice movimientos desde dentro hacia fuera, con mucho cuidado, siga la dirección opuesta al crecimiento del vello. La víctima de “semejante castigo”, puede intervenir, si ve que sus queridos webs, corren algún peligro o le apetece hacerlo.
Una vez terminado el proceso, enjuáguese con abundante agua fresca(aquí ayuda el estar en la ducha), hasta eliminar cualquier resto de producto.
Se recomienda comprobar que se ha realizado un buen trabajo, para esto nada mejor que su lengua, deslícela de la manera acostumbrada, recuerde que la calidad depende de los requerimientos del usuario y usted lo es, Además no puede olvidar de los poderes cicatrizantes y humectantes de las secreciones salivales…recuerde no queremos ninguna irritación, que no sea producto de sus uso y/o abuso.
PD. Si alguno llega a probarlo o al menos, sugerirlo, me encantaría sber los resultados....
SIN PALABRAS
Un discurso bien elaborado, con hermosas palabras y un excelente estilo literario, como mínimo puede captar la atención de quienes lo escuchan o lo leen, pero esto no es tan difícil. Un diccionario, tiempo, dedicación y la intención, son suficientes. Sin embargo, la vida es distinta y nada de eso basta, hacen falta más que frases bonitas y bien combinadas, hace falta más que la buena intención.
El uso adecuado de las palabras, es complejo, no por el contexto, sino por la intención que se le dé, el momento en el cual se utilicen, bien sea de manera escrita o verbal.
Esto no quiere decir que las palabras no sirven para nada, o que no pueden ser fuente de aprendizaje. Las palabras pueden hacer eso y más, pueden reafirmar una acción o pueden echar por la borda cualquier obra pasada, incluso hacer que una persona parezca todo lo contrario de lo que es en realidad.
Cuando era niña, mi padre se hartó de repetirnos, a mis hermanos y a mi, que uno de los peores insultos, que se podía pronunciar en contra de alguien ,era “estúpido”, porque era lo peor que se podía ser en la vida. Por esta razón, mis hermanos y yo preferíamos "irnos a los golpes" y decirnos cualquier cantidad de cosas, menos estúpido.
Yo no soy tan apegada a ese planteamiento, de hecho, en la mayoría de los casos me da igual, siempre que el grado de estupidez no me afecte. Hace poco le dije a una persona a quien quiero mucho, que la única estupidez que permitía, era la mía (porque a veces, hago cada cosa!) y la de mis amigos. Hago extensiva esta excepción a las personas en quienes confío y a las que les tengo cariño
Conozco personas, a las cuales he admirado mucho, por su calidad humana, por su preparación académica, por ser unos luchadores incansables, por su estilo de vida desinteresado, por ser auténticos, en fin por tantas cosas. A estas personas, incluso las he considerado especiales, pero de un momento a otro me han dejado de piedra, por cosas que les he oído decir o cuando he visto la incoherencia de sus acciones, respecto a sus palabras.
Puedo pasar cinco días juntando palabras y no conseguiré expresar lo que siento cuando una persona, me hace sentir muy estúpida, tanto. que olvido que actitudes pasadas, me han demostrado, más de una vez, la poca seguridad, que tiene en si misma.

Tal vez, soy de esas personas impresionables, fáciles de herir…lo malo es cuando lo notan ¿no? pero lo cierto, es que lo que más estúpida me ha hecho sentir, ha sido mi incapacidad para echarle en cara, mirándole a los ojos y a todo pulmón, todo cuanto creo se merece.
Ahora mismo, me conformaría con que me respondiera, el por qué de tanta agresividad de su parte, cuando yo no he hecho otra cosa que brindarle mi apoyo y mi cariño, aunque seguramente diría, que no lo necesita y quizás llegue a sentirme aún más estúpida, al saber que tiene razón.
PD. Me he quedado sin palabras para responder la agresión y después del post, no me alcanzaron para poner otro título.
El uso adecuado de las palabras, es complejo, no por el contexto, sino por la intención que se le dé, el momento en el cual se utilicen, bien sea de manera escrita o verbal.
Esto no quiere decir que las palabras no sirven para nada, o que no pueden ser fuente de aprendizaje. Las palabras pueden hacer eso y más, pueden reafirmar una acción o pueden echar por la borda cualquier obra pasada, incluso hacer que una persona parezca todo lo contrario de lo que es en realidad.
Cuando era niña, mi padre se hartó de repetirnos, a mis hermanos y a mi, que uno de los peores insultos, que se podía pronunciar en contra de alguien ,era “estúpido”, porque era lo peor que se podía ser en la vida. Por esta razón, mis hermanos y yo preferíamos "irnos a los golpes" y decirnos cualquier cantidad de cosas, menos estúpido.
Yo no soy tan apegada a ese planteamiento, de hecho, en la mayoría de los casos me da igual, siempre que el grado de estupidez no me afecte. Hace poco le dije a una persona a quien quiero mucho, que la única estupidez que permitía, era la mía (porque a veces, hago cada cosa!) y la de mis amigos. Hago extensiva esta excepción a las personas en quienes confío y a las que les tengo cariño
Conozco personas, a las cuales he admirado mucho, por su calidad humana, por su preparación académica, por ser unos luchadores incansables, por su estilo de vida desinteresado, por ser auténticos, en fin por tantas cosas. A estas personas, incluso las he considerado especiales, pero de un momento a otro me han dejado de piedra, por cosas que les he oído decir o cuando he visto la incoherencia de sus acciones, respecto a sus palabras.
Puedo pasar cinco días juntando palabras y no conseguiré expresar lo que siento cuando una persona, me hace sentir muy estúpida, tanto. que olvido que actitudes pasadas, me han demostrado, más de una vez, la poca seguridad, que tiene en si misma.

Tal vez, soy de esas personas impresionables, fáciles de herir…lo malo es cuando lo notan ¿no? pero lo cierto, es que lo que más estúpida me ha hecho sentir, ha sido mi incapacidad para echarle en cara, mirándole a los ojos y a todo pulmón, todo cuanto creo se merece.
Ahora mismo, me conformaría con que me respondiera, el por qué de tanta agresividad de su parte, cuando yo no he hecho otra cosa que brindarle mi apoyo y mi cariño, aunque seguramente diría, que no lo necesita y quizás llegue a sentirme aún más estúpida, al saber que tiene razón.
PD. Me he quedado sin palabras para responder la agresión y después del post, no me alcanzaron para poner otro título.
HISTORIA DE UN BURDEL O MEMORIAS DE UNA PROSTITUTA DE “LA VIDA”
Era una mujer de menos de veinte cuando salió de casa. Como cualquier joven de su edad, su corazón estaba lleno de sueños, ambiciones y esperanzas. Siempre le había gustado mucho conversar, hablar y escuchar, intentaba ayudar a resolver los problemas de los amigos, así al final no pudiera hacer nada realmente.
No tiene claro cuando perdió su camino, cuando dejó de ser el orgullo de mucha gente, una especie de trofeo y se convirtió en una persona, que tomaba sus propias decisiones, cuando dejo de hacer y ser lo que esperaban los demás.
No recuerda como entró a “La Vida”, no sabe por qué, en ese lugar la tratan así, por qué siempre parece ser el centro de los comentarios buenos y malos, por que todos quieren follar con ella y ella nunca ha pretendido follarse a nadie. No entiende por qué siempre es la elegida por el dueño del burdel, si no hace nada para merecerlo, porque cree que ella será capaz de lidiar con clientes tan difíciles.
Tampoco entiende, por qué se antojan de ella, los clientes más exigentes, pero también los más duros, los más apáticos. Aquellos que nunca se detendrán a pensar, que hace ella ahí, por qué precisamente ella. Aquellos que sólo van en busca de su propia satisfacción, pero que no son precisamente los más generosos, con lo cual siempre salía perdiendo. Aunque también tuvo clientes, a quienes la gracia, les ha resultado demasiado cara y muchas veces,se han lamentado del precio tan alto, que han debido pagar por un simple polvo.
Cada cliente era una situación distinta, otras exigencias. Siempre los clientes nuevos, los desconocidos, los que nadie quería, a veces los mas sucios. Por supuesto, siempre estaban los polvos traumáticos, aunque ha sido siempre, una puta muy dedicada, siempre buscando estar a la altura de la exigencia del cliente.
El tiempo pasaba y ella permanecía en ese burdel, esperando, no quien la sacara de ahí, sino un impulso para dejar de ser esa mujer, que no conocía otra manera de subsistir, porque tenía miedo de levantar la voz, de gritar, de decir que ya bastaba.

Un día de tanto observar a su alrededor, entendió por fin, que el dueño del lugar, no tenía ninguna preferencia, ni se ensañaba con ella, simplemente era así con todas sus compañeras, y lo que para ella parecía tan duro, para los demás no era, sino parte del trabajo.
Comenzó a observar como otras compañeras elegían, como le quitaban importancia a esos polvos, como se hacían fuertes y no se quejaban, después de todo, era la ley de selección natural, había que ser cada día más hábil. Se dio cuenta, que el factor determinante, era la personalidad de los empleados de la vida. Unos con muchos escrúpulos y otros carentes de ellos. Algunos anteponían sus sentimientos y otros, intereses variopintos. Pero lo importante, no eran esos extremos, sino buscar y tratar de encontrar un equilibrio.
Cuando finalmente se dio cuenta que sus compañeras de trabajo, no eran sus competidores, ganó muchos amigos, por lo cuales era capaz de hacer cualquier cosa, aunque la sombra de la traición, solía cohabitar el lugar.
Así transcurrieron algunos años, afortunadamente no muchos, y comenzó a soñar con ser la dueña de un lugar como aquel, donde ella pudiera decidir siempre, quien la follaba y quien no.
Como lo deseaba, se convirtió en autónoma, tenía su cartera de clientes, sus proveedores. Ahora sólo se dejaba follar por quien quería, no se sentía presionada y aprendió a decir no, veía pasar los clientes y aunque a veces alguno se la follaba, era más por depresión, aburrimiento o por salir de la rutina. Después de todo ella era la única dueña de “Su Vida” y estaba empezando a obtener las ganancias de su autonomía.
Como dueña de “Su Vida”, conoció la traición de aquellas personas, a quienes albergó en el lugar y con las cuales no tuvo miramientos para ofrecer su amistad.
Un día, a “Su vida” llegó él, era encantador y quiso saber todo de su pasado, de sus historias, le enseñó a quitarles importancia, y la hizo entender, que había clientes peores y putas menos afortunadas, que lo importante era sobreponerse a cada experiencia. El le hacía el amor, le dibujaba sonrisas, le regaló la luz de cada una de las estrellas y le propuso asociarse y ampliar el negocio, la situación no se pintaba fácil, pero acepto, después de todo era muy emprendedora y era sólo otro paso más, para beneficio del negocio.
Lo de compartir “Su Vida” no estaba tan mal, era sólo cuestión de repartir el trabajo y las ganancias. Hasta que un día, el pretendió dar voz y voto a terceras personas, que sin ser invitadas, asistían a las juntas y ella no estuvo dispuesta a admitirlo. Aunque el precio le pareció alto, ella prefirió adquirir su paquete de acciones y volver a ser la única dueña del local.
Después de disolver la sociedad, fueron muchas las personas que dejaron de visitar “Su Vida”, pero lo más importante ha sido la llegada de nuevas personas, nuevos clientes, un abogado, que le explicó cosas muy importantes, algún publicista y uno que otro inversionista.
Le ha costado un poco, pero ha aprendido a “medio reconocer” el tipo de clientes, follar para no ser follada, intentando disfrutar o verle el lado positivo a cada polvo.
Esta post, está inspirado en, “El día después de San Valentín”, de Aguardentero, donde plantea la siguiente interrogante “no hay que tener alma de puta, para follarte tu propia vida obteniendo como precio el halago y la autocomplacencia? “
Se me ocurrió aceptar mi papel de puta de la vida, y evocar los momentos en los cuales me he visto en la necesidad, de follarme mi propia vida, tratando de que las malas experiencias, no signifiquen demasiado para mi. Esperando que venga la próxima situación jodida, y verla sólo como un cliente difícil e intentar de nuevo, pasármela por el forro y decir simplemente “que pase el próximo cliente”
No tiene claro cuando perdió su camino, cuando dejó de ser el orgullo de mucha gente, una especie de trofeo y se convirtió en una persona, que tomaba sus propias decisiones, cuando dejo de hacer y ser lo que esperaban los demás.
No recuerda como entró a “La Vida”, no sabe por qué, en ese lugar la tratan así, por qué siempre parece ser el centro de los comentarios buenos y malos, por que todos quieren follar con ella y ella nunca ha pretendido follarse a nadie. No entiende por qué siempre es la elegida por el dueño del burdel, si no hace nada para merecerlo, porque cree que ella será capaz de lidiar con clientes tan difíciles.
Tampoco entiende, por qué se antojan de ella, los clientes más exigentes, pero también los más duros, los más apáticos. Aquellos que nunca se detendrán a pensar, que hace ella ahí, por qué precisamente ella. Aquellos que sólo van en busca de su propia satisfacción, pero que no son precisamente los más generosos, con lo cual siempre salía perdiendo. Aunque también tuvo clientes, a quienes la gracia, les ha resultado demasiado cara y muchas veces,se han lamentado del precio tan alto, que han debido pagar por un simple polvo.
Cada cliente era una situación distinta, otras exigencias. Siempre los clientes nuevos, los desconocidos, los que nadie quería, a veces los mas sucios. Por supuesto, siempre estaban los polvos traumáticos, aunque ha sido siempre, una puta muy dedicada, siempre buscando estar a la altura de la exigencia del cliente.
El tiempo pasaba y ella permanecía en ese burdel, esperando, no quien la sacara de ahí, sino un impulso para dejar de ser esa mujer, que no conocía otra manera de subsistir, porque tenía miedo de levantar la voz, de gritar, de decir que ya bastaba.

Un día de tanto observar a su alrededor, entendió por fin, que el dueño del lugar, no tenía ninguna preferencia, ni se ensañaba con ella, simplemente era así con todas sus compañeras, y lo que para ella parecía tan duro, para los demás no era, sino parte del trabajo.
Comenzó a observar como otras compañeras elegían, como le quitaban importancia a esos polvos, como se hacían fuertes y no se quejaban, después de todo, era la ley de selección natural, había que ser cada día más hábil. Se dio cuenta, que el factor determinante, era la personalidad de los empleados de la vida. Unos con muchos escrúpulos y otros carentes de ellos. Algunos anteponían sus sentimientos y otros, intereses variopintos. Pero lo importante, no eran esos extremos, sino buscar y tratar de encontrar un equilibrio.
Cuando finalmente se dio cuenta que sus compañeras de trabajo, no eran sus competidores, ganó muchos amigos, por lo cuales era capaz de hacer cualquier cosa, aunque la sombra de la traición, solía cohabitar el lugar.
Así transcurrieron algunos años, afortunadamente no muchos, y comenzó a soñar con ser la dueña de un lugar como aquel, donde ella pudiera decidir siempre, quien la follaba y quien no.
Como lo deseaba, se convirtió en autónoma, tenía su cartera de clientes, sus proveedores. Ahora sólo se dejaba follar por quien quería, no se sentía presionada y aprendió a decir no, veía pasar los clientes y aunque a veces alguno se la follaba, era más por depresión, aburrimiento o por salir de la rutina. Después de todo ella era la única dueña de “Su Vida” y estaba empezando a obtener las ganancias de su autonomía.
Como dueña de “Su Vida”, conoció la traición de aquellas personas, a quienes albergó en el lugar y con las cuales no tuvo miramientos para ofrecer su amistad.
Un día, a “Su vida” llegó él, era encantador y quiso saber todo de su pasado, de sus historias, le enseñó a quitarles importancia, y la hizo entender, que había clientes peores y putas menos afortunadas, que lo importante era sobreponerse a cada experiencia. El le hacía el amor, le dibujaba sonrisas, le regaló la luz de cada una de las estrellas y le propuso asociarse y ampliar el negocio, la situación no se pintaba fácil, pero acepto, después de todo era muy emprendedora y era sólo otro paso más, para beneficio del negocio.
Lo de compartir “Su Vida” no estaba tan mal, era sólo cuestión de repartir el trabajo y las ganancias. Hasta que un día, el pretendió dar voz y voto a terceras personas, que sin ser invitadas, asistían a las juntas y ella no estuvo dispuesta a admitirlo. Aunque el precio le pareció alto, ella prefirió adquirir su paquete de acciones y volver a ser la única dueña del local.
Después de disolver la sociedad, fueron muchas las personas que dejaron de visitar “Su Vida”, pero lo más importante ha sido la llegada de nuevas personas, nuevos clientes, un abogado, que le explicó cosas muy importantes, algún publicista y uno que otro inversionista.
Le ha costado un poco, pero ha aprendido a “medio reconocer” el tipo de clientes, follar para no ser follada, intentando disfrutar o verle el lado positivo a cada polvo.
Esta post, está inspirado en, “El día después de San Valentín”, de Aguardentero, donde plantea la siguiente interrogante “no hay que tener alma de puta, para follarte tu propia vida obteniendo como precio el halago y la autocomplacencia? “
Se me ocurrió aceptar mi papel de puta de la vida, y evocar los momentos en los cuales me he visto en la necesidad, de follarme mi propia vida, tratando de que las malas experiencias, no signifiquen demasiado para mi. Esperando que venga la próxima situación jodida, y verla sólo como un cliente difícil e intentar de nuevo, pasármela por el forro y decir simplemente “que pase el próximo cliente”
¿TE AFEITAS O TE DEPILAS?
Hace tiempo (más de un año) leí en una revista de modas, que la metrosexualidad, tenía como una de sus consecuencias, la autosuficiencia de las mujeres. Decía que nosotras, en nuestro empeño de vernos cada día mejor, nos entregábamos a las delicias de cremas, tratamientos estéticos y nos olvidábamos de prestar atención al hombre que teníamos al lado y que por esta razón ellos, se veían en la “necesidad” de sumergirse en el mundo de las revistas de moda, e iniciaban sus coqueteos con la estética de alto nivel y algunos, iban más allá y terminaban siendo unos narcisistas.
En mi caso, me gusta que un hombre cuide su higiene, que huela bien, que la ropa esté bien limpia, combinada y no peleada con la plancha, digo en mi caso, porque he oído una frase que a veces viene a mi mente: “Un Hombre tiene que oler a sudor, para que sea un hombre”…cuestión de gustos, también podría oler a perfume masculino sin que esto implique perder la identidad sexual ¿no?
Particularmente, no creo que un hombre se haga metrosexual por mi desatención o autosuficiencia. Pero sin embargo tal vez, algunas actitudes puedan ser sea una garantía de recibir más atención de mi parte, en sus partes…íntimas.

Entre otras cosas, prefiero los hombres afeitados o depilados en sus partes íntimas y no estoy hablando de que si tienen mucho o poco pelos, o de hacer que el “miembro” parezca más grande o más pequeño, es sólo que no me gustan los pelos ahí. Esto para mi, va más allá del tema, puramente estético, aunque hay que reconocer que se ve, mucho mejor. Cuando digo prefiero, es para no decir que si tengo un relación, pues es algo casi indispensable…
Muchos pensarán que es innecesario eso de sufrir sólo por darme un gusto, pero a mi me parece muy desagradable, estar en plena sesión de sexo oral, disfrutando, haciendo disfrutar y en un momento tan íntimo y de tanta complicidad, y de repente me entre el desespero, pero no por llevarlo a las nubes, sino por saber que tengo un pelo en la garganta, y no saber como coño ubicarlo y sacarlo. Claro y se corta la labor de chupar y posiblemente, el momento de éxtasis.
No quiero decir, que voy a una cita y me saco de las botas una maquinilla y un tubo de crema para depilar y le digo “¿Te afeitas o te depilas?”… ahora que lo escribo, no me parece tan mala idea, después de todo una afeitada y depilada en pareja, tiene mucho erotismo y permite establecer un tipo de confianza muy íntima. Debe ser que yo siempre le busco el punto erótico a cualquier situación. Pero hablo de relaciones.
Alguien una vez, me dijo que, argumentara lo que argumentara, “no se afeitaba y punto”, no respondí nada y lo miré de arriba abajo, con mi expresión de autosuficiencia “sé-que-lo-harás-cariño”. La siguiente vez que lo vi, mientras nos encendíamos con besos y sexo oral (del hablado), me dijo:
-Nena, sabes me afeite TODO…
–Me lo dices a modo informativo o es una invitación?...esbocé una sonrisa.-y eso que te decidiste?
-…para obtener ganancias, hay que hacer alguna inversión no?
No se si me estaba invitando a algo, pero tampoco me dijo que no lo hiciera, además quería deleitarme, sabiendo que ni por un pelín, me cortaría el momento.
En mi caso, me gusta que un hombre cuide su higiene, que huela bien, que la ropa esté bien limpia, combinada y no peleada con la plancha, digo en mi caso, porque he oído una frase que a veces viene a mi mente: “Un Hombre tiene que oler a sudor, para que sea un hombre”…cuestión de gustos, también podría oler a perfume masculino sin que esto implique perder la identidad sexual ¿no?
Particularmente, no creo que un hombre se haga metrosexual por mi desatención o autosuficiencia. Pero sin embargo tal vez, algunas actitudes puedan ser sea una garantía de recibir más atención de mi parte, en sus partes…íntimas.

Entre otras cosas, prefiero los hombres afeitados o depilados en sus partes íntimas y no estoy hablando de que si tienen mucho o poco pelos, o de hacer que el “miembro” parezca más grande o más pequeño, es sólo que no me gustan los pelos ahí. Esto para mi, va más allá del tema, puramente estético, aunque hay que reconocer que se ve, mucho mejor. Cuando digo prefiero, es para no decir que si tengo un relación, pues es algo casi indispensable…
Muchos pensarán que es innecesario eso de sufrir sólo por darme un gusto, pero a mi me parece muy desagradable, estar en plena sesión de sexo oral, disfrutando, haciendo disfrutar y en un momento tan íntimo y de tanta complicidad, y de repente me entre el desespero, pero no por llevarlo a las nubes, sino por saber que tengo un pelo en la garganta, y no saber como coño ubicarlo y sacarlo. Claro y se corta la labor de chupar y posiblemente, el momento de éxtasis.
No quiero decir, que voy a una cita y me saco de las botas una maquinilla y un tubo de crema para depilar y le digo “¿Te afeitas o te depilas?”… ahora que lo escribo, no me parece tan mala idea, después de todo una afeitada y depilada en pareja, tiene mucho erotismo y permite establecer un tipo de confianza muy íntima. Debe ser que yo siempre le busco el punto erótico a cualquier situación. Pero hablo de relaciones.
Alguien una vez, me dijo que, argumentara lo que argumentara, “no se afeitaba y punto”, no respondí nada y lo miré de arriba abajo, con mi expresión de autosuficiencia “sé-que-lo-harás-cariño”. La siguiente vez que lo vi, mientras nos encendíamos con besos y sexo oral (del hablado), me dijo:
-Nena, sabes me afeite TODO…
–Me lo dices a modo informativo o es una invitación?...esbocé una sonrisa.-y eso que te decidiste?
-…para obtener ganancias, hay que hacer alguna inversión no?
No se si me estaba invitando a algo, pero tampoco me dijo que no lo hiciera, además quería deleitarme, sabiendo que ni por un pelín, me cortaría el momento.
UNA ÚLTIMA COSITA.
Por primera vez, estarás a solas con ese hombre. Sabes que te gusta muchísimo, más de los que estabas dispuesta a permitirte. Por esta razón, no lo puedes ver como a los demás…ni siquiera sabes como verlo.
No tienes idea de cómo resultará la salida, pero estás segura que habrá mucha intimidad, porque así lo quieres y él también.
Deseas mucha charla, risas, cena vinos, chistes, canciones, pero también sexo. Quieres hacer el amor, con ese hombre con su ritmo y con el tuyo, fundirte compenetrarte, sin condiciones, como siempre…no, mejor que siempre.
Esta vez quieres verte más sexy, seductora, bella, perfecta, deseas transpirar más sensualidad de lo normal y dejar que tus hormonas hablen por ti.
No se trata de desempeñar un papel o adoptar esta o aquella postura, porque lo deseas demasiado para eso. Tú nunca has llevado disfraz y ahora no va a ser la excepción. No te aconsejo que lleve algo adicional, sólo déjate acompañar por la mujer llena de pasión que habita ese cuerpo…si, esa que no has podido manipular con razones y que alguien un día, quiso encadenar y silenciar.

¿Por qué te vas a avergonzar, si sólo tienes ganas de mostrarte, seducir, conquistar, dejarte halagar, mimar? Hoy tienes ganas de ser muy complaciente, pero no por apagar temperaturas corporales, satisfacer necesidades…no, esa entrega va mucho más allá, porque lo deseas y lo harás.
Si después ¿te apetecen miradas? No escondas tus ojos, no dejes de mirar los suyos, déjate llevar por lo que quieres vivir. Hazlo sin pensar, si será sólo el principio o por el contrario, el fin.
Dime ¿por qué tienes que reprimirte? Si quieres decirle cuanto lo deseas, hazlo. Entiendo muy bien que deseas oírlo de sus labios, que has esperado que lo haga, pero no creo que eso sea determinante ¿o si?
Llevas en mente ser magia, pasión, deseo, por ti, por él?...adelante, ve y hazlo, dilo, cállalo, demuéstralo, disfrútalo.
Ahhh, una última cosita, recuerda que ese hombre, no es él.
No tienes idea de cómo resultará la salida, pero estás segura que habrá mucha intimidad, porque así lo quieres y él también.
Deseas mucha charla, risas, cena vinos, chistes, canciones, pero también sexo. Quieres hacer el amor, con ese hombre con su ritmo y con el tuyo, fundirte compenetrarte, sin condiciones, como siempre…no, mejor que siempre.
Esta vez quieres verte más sexy, seductora, bella, perfecta, deseas transpirar más sensualidad de lo normal y dejar que tus hormonas hablen por ti.
No se trata de desempeñar un papel o adoptar esta o aquella postura, porque lo deseas demasiado para eso. Tú nunca has llevado disfraz y ahora no va a ser la excepción. No te aconsejo que lleve algo adicional, sólo déjate acompañar por la mujer llena de pasión que habita ese cuerpo…si, esa que no has podido manipular con razones y que alguien un día, quiso encadenar y silenciar.

¿Por qué te vas a avergonzar, si sólo tienes ganas de mostrarte, seducir, conquistar, dejarte halagar, mimar? Hoy tienes ganas de ser muy complaciente, pero no por apagar temperaturas corporales, satisfacer necesidades…no, esa entrega va mucho más allá, porque lo deseas y lo harás.
Si después ¿te apetecen miradas? No escondas tus ojos, no dejes de mirar los suyos, déjate llevar por lo que quieres vivir. Hazlo sin pensar, si será sólo el principio o por el contrario, el fin.
Dime ¿por qué tienes que reprimirte? Si quieres decirle cuanto lo deseas, hazlo. Entiendo muy bien que deseas oírlo de sus labios, que has esperado que lo haga, pero no creo que eso sea determinante ¿o si?
Llevas en mente ser magia, pasión, deseo, por ti, por él?...adelante, ve y hazlo, dilo, cállalo, demuéstralo, disfrútalo.
Ahhh, una última cosita, recuerda que ese hombre, no es él.
SEÑALES DE AMOR
Esa noche, lo presentí, lo sospeche, lo supe. No sabría como explicarlo, ni exactamente que era, pero estaba recibiendo algunas señales muy extrañas. Sólo habían transcurrido diez escasos minutos, desde que él, se separó de mí. No me mostraba indiferente, pero daba el beneficio justo a la duda, a la lógica. Él, que en un principio pensaba que sólo se trataba de una paranoia y nada más, me sorprendió confesándome, que estaba seguro de que no me equivocaba, pero que no entendía como yo era capaz de aseverar algo tan importante, sin base alguna.
Cada día estaba más segura, aunque la ciencia, los médicos y las estúpidas estadísticas me llevaban la contraria. Terminaron por joderme un buen rato.
Hoy pienso que son sólo cosas del destino o de las llamadas casualidades. Tal vez pudo tratarse simplemente, de mi costumbre de no estar del lado correcto, en el momento adecuado. Pero, ¿esas cosas realmente existen?...Puede ser que si, que yo tenga menos sentido de oportunidad o siga peleada con algo o alguien, que me supera.
Era muy extraño tener la certeza de que estaba dentro de mi, también debo sentir que si bien experimenté cosas muy raras, no manifesté ninguna alegría, sólo estaba muy confusa, cuando por segunda, vez la ciencia me refutaba con sus argumentos.
Ya estaba a punto de engrosar una estadística en el mundo de la psicología, cuando experimenté aquel dolor físico, insignificante comparado con el dolor que sentí, cuando me comprobaron, que tenía razón, pero que ya era demasiado tarde. Que ironía, muy temprano para detectarlo, pero muy tarde para poder rescatarlo.

Fue difícil borrar esa sensación de impotencia, ese querer desesperadamente regresar el tiempo y tener más confianza en mi y en mi capacidad de interpretar las señales del amor.
Recuerdo que no quería hablar con nadie, ni con él. Me aparté de su lado, no quería verle, ni contestar sus llamadas. Un breve sms de su parte, fue suficiente para entender, que el dolor era compartido. Me costó más aceptar, que no era mi culpa. Le pedí que no mencionara nada al respecto, que de eso dependía que lo olvidáramos o no.
Después de mucho evadir el tema, un día logró convencerme de que lo mejor era quitarle el cartelito de “censurado” y hablarlo. Entendí, que las cosas pasan por algo y que no podía seguir, lamentándome en el silencio, Sin embargo, nunca lo había hablado con nadie, hasta hace poco, que lo he hecho con mi hada favorita.
Esto, como tantas cosas, forma parte de un pasado que a veces duele, pero que no condiciona. Ese mismo pasado del que me cuesta hablar y sobre el cual no he aprendido a escribir, pero que he sentido la necesidad de hacerlo, porque me cuesta mucho mantenerme en silencio cuando alguien me dice:
-Tú no entiendes lo que es ser madre, porque no es lo mismo criar un niño, que sentirlo nueve meses dentro de ti.
Y sólo deseo gritarle:
No, definitivamente no, no se lo que es sentirlo nueve meses, pero conozco perfectamente el dolor de saber que ya no está y que no puedes hacer nada para cambiarlo.
Cada día estaba más segura, aunque la ciencia, los médicos y las estúpidas estadísticas me llevaban la contraria. Terminaron por joderme un buen rato.
Hoy pienso que son sólo cosas del destino o de las llamadas casualidades. Tal vez pudo tratarse simplemente, de mi costumbre de no estar del lado correcto, en el momento adecuado. Pero, ¿esas cosas realmente existen?...Puede ser que si, que yo tenga menos sentido de oportunidad o siga peleada con algo o alguien, que me supera.
Era muy extraño tener la certeza de que estaba dentro de mi, también debo sentir que si bien experimenté cosas muy raras, no manifesté ninguna alegría, sólo estaba muy confusa, cuando por segunda, vez la ciencia me refutaba con sus argumentos.
Ya estaba a punto de engrosar una estadística en el mundo de la psicología, cuando experimenté aquel dolor físico, insignificante comparado con el dolor que sentí, cuando me comprobaron, que tenía razón, pero que ya era demasiado tarde. Que ironía, muy temprano para detectarlo, pero muy tarde para poder rescatarlo.

Fue difícil borrar esa sensación de impotencia, ese querer desesperadamente regresar el tiempo y tener más confianza en mi y en mi capacidad de interpretar las señales del amor.
Recuerdo que no quería hablar con nadie, ni con él. Me aparté de su lado, no quería verle, ni contestar sus llamadas. Un breve sms de su parte, fue suficiente para entender, que el dolor era compartido. Me costó más aceptar, que no era mi culpa. Le pedí que no mencionara nada al respecto, que de eso dependía que lo olvidáramos o no.
Después de mucho evadir el tema, un día logró convencerme de que lo mejor era quitarle el cartelito de “censurado” y hablarlo. Entendí, que las cosas pasan por algo y que no podía seguir, lamentándome en el silencio, Sin embargo, nunca lo había hablado con nadie, hasta hace poco, que lo he hecho con mi hada favorita.
Esto, como tantas cosas, forma parte de un pasado que a veces duele, pero que no condiciona. Ese mismo pasado del que me cuesta hablar y sobre el cual no he aprendido a escribir, pero que he sentido la necesidad de hacerlo, porque me cuesta mucho mantenerme en silencio cuando alguien me dice:
-Tú no entiendes lo que es ser madre, porque no es lo mismo criar un niño, que sentirlo nueve meses dentro de ti.
Y sólo deseo gritarle:
No, definitivamente no, no se lo que es sentirlo nueve meses, pero conozco perfectamente el dolor de saber que ya no está y que no puedes hacer nada para cambiarlo.
MÁS DE SEXO
Machismo y feminismo son, para mí, la misma cosa, la necesidad de un sexo de ejercer dominio sobre el otro, para exaltar su superioridad o disimular la inferioridad. Por esta razón y como leí por ahí, no se puede ver el feminismo y el machismo, sino como las dos caras de una moneda o como dirían en mi pueblo “el mismo negro, con distinto cachimbo”. En fin, dos puntos de vista de una misma situación…¿patrón de conducta sería más acertado?
Tres meses después de empezar la universidad, la escuela de ingeniería de computación y sistemas, estaba de aniversario. Por esta razón se organizaron una serie de actividades, deportivas, culturales y “otras”. Cada quien, se fue apuntando donde consideraba que encajaba más. La mayoría de las mujeres que se inscribieron, lo hicieron en cosas culturales, danzas, teatro, aeróbicos y muchas cosas que a Claudia y a Elvira, no les llamaban la atención, así que decidieron ser parte del público.
La misma semana, y organizada por estudiantes (todos hombres), se promocionó una gymkhana / rally, por toda la ciudad, con sus respectivas preguntitas y acertijos. Los chicos que se inscribían, eran participantes, a las chicas las mandaban directo a logística, a elaborar cuestionarios, ser testigos en los sitios donde había que ir o en el mejor de los casos, acompañantes.
Los hermanos de Claudia estudiaban en la misma universidad, y ya estaban inscritos. Por esta razón, nos ofrecimos como acompañantes (claro ejemplo de auto-aplicación de machismo) pero ellos se negaron:
-No, que eso no es para mujeres, están locas, sólo participarán hombres, además que ustedes son nuevas (estudiantes de nuevo ingreso).
Nos inscribimos en el último momento, la única meta, era quedar por encima de Héctor y Fernando.
Al final de la tarde, en el acto de clausura, iban llegando los participantes, entregaban el cuestionario y les tomaban el tiempo total del recorrido. Los primeros en llegar, los hermanos de Claudia.
Nosotras arribamos en quinto lugar. Aunque confiábamos en las respuestas, el hecho de ver que nos habían superado los personajes en cuestión, nos causó un bajón moral, que se notaba a kilómetros. Yo me sentía como cuando mi equipo de fútbol no llega a la final y su archirival la gana…algo así.
Llegó el anuncio: “tomando en cuenta tiempo y numero de respuestas correctas…debo decir que las ganadoras….-comenzamos a gritar como locas, porque sabíamos que no había ningún otro equipo femenino.- las ganadoras son, el único equipo conformado totalmente por chicas”Además de hacernos mil fotos con el trofeo y las camisetas que ponían “campeones”, pasamos una semana entera, echando en cara su machismo, lo poco capaces que consideraban a las mujeres y recalcándoles, que ojala eso les sirviera de lección, y recordaran, que no era el que lo hiciera más rápido, sino el que lo hiciera mejor…había que meter puntillas, al orgullo del macho herido.

Tengo que destacar, que un factor importante para ganar, estuvo en el hecho de que nosotras, al llegar a un lugar y no tener ni idea de donde encontrar la respuesta, no nos avergonzábamos de preguntar. Incluso, desplegábamos el mapa en muchos sitios, y le pedíamos a cualquiera, que nos ayudara a leerlo. Actitud que en el manual personal de muchos hombres, está en el apartado, prohibido. Recordemos que una cantidad considerable de ellos, cree tener un navegador GPS en el cerebro.
¿Qué más daba que ya que nos habíamos inscrito por puro feminismo, obtuviéramos beneficios del machismo de todos?
Esta historia no tiene nada que ver con lo que me ocurrió, hace dos días, pero me eso me hizo recordarla. El lunes, me reuní con un grupo de amigos, incluido el imbecil de turno. La conversación estaba centrada en torno a las posibilidades reales de empleo, de un sexo y otro. La diferencias que puede haber en cuanto a las condiciones salariales para ambos sexos y las pocas probabilidades de que una mujer obtenga un cargo “importante”, mientras exista un hombre en la plantilla.
No se, si el imbecil de turno, experimentó una repentina perdida de memoria y olvidó por completo, que su mujer ocupa un alto cargo, en una gran corporación. Pero lo cierto es que dijo:
-Para que una mujer llegue a un alto cargo dentro de una empresa, es mucha la operación colchón general, que tiene que aplicar.
-¿operación colchón general? Es decir follarte todos los jefes y por supuesto a toda la directiva ¿no?
-Exacto…
-Ahhh, me encanta que tengas una mentalidad tan abierta y lo tengas asumido…y yo que creí, que tu eras un retrógrado machista…Nada, cuando vea a tu mujer, le dijo que me de un organigrama, los nombres y preferencias sexuales de los directivos…y bueno, ya empezaré yo a chuparla ¿no?
-¿Qué? ¿Estás loca?
-Sólo un poco, pero descuida, no intentaré quitarla de su puesto.
Se que he debido aplicar aquello de “a palabras necias oídos sordos”, pero no pude hacerlo. He estado especialmente susceptible con ese tema. Además me sonó a “mi mujer puede y tú no”.
Tres meses después de empezar la universidad, la escuela de ingeniería de computación y sistemas, estaba de aniversario. Por esta razón se organizaron una serie de actividades, deportivas, culturales y “otras”. Cada quien, se fue apuntando donde consideraba que encajaba más. La mayoría de las mujeres que se inscribieron, lo hicieron en cosas culturales, danzas, teatro, aeróbicos y muchas cosas que a Claudia y a Elvira, no les llamaban la atención, así que decidieron ser parte del público.
La misma semana, y organizada por estudiantes (todos hombres), se promocionó una gymkhana / rally, por toda la ciudad, con sus respectivas preguntitas y acertijos. Los chicos que se inscribían, eran participantes, a las chicas las mandaban directo a logística, a elaborar cuestionarios, ser testigos en los sitios donde había que ir o en el mejor de los casos, acompañantes.
Los hermanos de Claudia estudiaban en la misma universidad, y ya estaban inscritos. Por esta razón, nos ofrecimos como acompañantes (claro ejemplo de auto-aplicación de machismo) pero ellos se negaron:
-No, que eso no es para mujeres, están locas, sólo participarán hombres, además que ustedes son nuevas (estudiantes de nuevo ingreso).
Nos inscribimos en el último momento, la única meta, era quedar por encima de Héctor y Fernando.
Al final de la tarde, en el acto de clausura, iban llegando los participantes, entregaban el cuestionario y les tomaban el tiempo total del recorrido. Los primeros en llegar, los hermanos de Claudia.
Nosotras arribamos en quinto lugar. Aunque confiábamos en las respuestas, el hecho de ver que nos habían superado los personajes en cuestión, nos causó un bajón moral, que se notaba a kilómetros. Yo me sentía como cuando mi equipo de fútbol no llega a la final y su archirival la gana…algo así.
Llegó el anuncio: “tomando en cuenta tiempo y numero de respuestas correctas…debo decir que las ganadoras….-comenzamos a gritar como locas, porque sabíamos que no había ningún otro equipo femenino.- las ganadoras son, el único equipo conformado totalmente por chicas”Además de hacernos mil fotos con el trofeo y las camisetas que ponían “campeones”, pasamos una semana entera, echando en cara su machismo, lo poco capaces que consideraban a las mujeres y recalcándoles, que ojala eso les sirviera de lección, y recordaran, que no era el que lo hiciera más rápido, sino el que lo hiciera mejor…había que meter puntillas, al orgullo del macho herido.

Tengo que destacar, que un factor importante para ganar, estuvo en el hecho de que nosotras, al llegar a un lugar y no tener ni idea de donde encontrar la respuesta, no nos avergonzábamos de preguntar. Incluso, desplegábamos el mapa en muchos sitios, y le pedíamos a cualquiera, que nos ayudara a leerlo. Actitud que en el manual personal de muchos hombres, está en el apartado, prohibido. Recordemos que una cantidad considerable de ellos, cree tener un navegador GPS en el cerebro.
¿Qué más daba que ya que nos habíamos inscrito por puro feminismo, obtuviéramos beneficios del machismo de todos?
Esta historia no tiene nada que ver con lo que me ocurrió, hace dos días, pero me eso me hizo recordarla. El lunes, me reuní con un grupo de amigos, incluido el imbecil de turno. La conversación estaba centrada en torno a las posibilidades reales de empleo, de un sexo y otro. La diferencias que puede haber en cuanto a las condiciones salariales para ambos sexos y las pocas probabilidades de que una mujer obtenga un cargo “importante”, mientras exista un hombre en la plantilla.
No se, si el imbecil de turno, experimentó una repentina perdida de memoria y olvidó por completo, que su mujer ocupa un alto cargo, en una gran corporación. Pero lo cierto es que dijo:
-Para que una mujer llegue a un alto cargo dentro de una empresa, es mucha la operación colchón general, que tiene que aplicar.
-¿operación colchón general? Es decir follarte todos los jefes y por supuesto a toda la directiva ¿no?
-Exacto…
-Ahhh, me encanta que tengas una mentalidad tan abierta y lo tengas asumido…y yo que creí, que tu eras un retrógrado machista…Nada, cuando vea a tu mujer, le dijo que me de un organigrama, los nombres y preferencias sexuales de los directivos…y bueno, ya empezaré yo a chuparla ¿no?
-¿Qué? ¿Estás loca?
-Sólo un poco, pero descuida, no intentaré quitarla de su puesto.

Se que he debido aplicar aquello de “a palabras necias oídos sordos”, pero no pude hacerlo. He estado especialmente susceptible con ese tema. Además me sonó a “mi mujer puede y tú no”.
YO AMO, TU AMAS, EL y ELLA AMAN, NOSOTROS AMAMOS, VOSOTROS AMÁIS, ELLOS AMAN.
Hoy no tengo ganas de juntar palabras en nombre del amor, no tengo ganas de enlazar verbos, sujetos, ni predicados, que seguramente terminarían por entristecerme. Me he escrito tanto sobre ese tema, que seguramente me alegraría más, revivir momentos y sensaciones mientras los leo. Disfrutar de todo el amor que he sentido, el que llevo dentro, el que profeso y el que recibo.
Prefiero recordar historias y guardarlas en mis bolsillos, en mi bolso, enmarcarlas y acariciarlas cada día, o simplemente besar las historias nuevas. Hoy sólo deseo que cada día, el verbo amar se conjugue infinitamente y llene todos nuestros corazones de amor.
Buscando un poema, me encontré que me gusta mucho y se me ocurrió pensar, que el autor podía sentirse como yo. Luego me sentí mejor y cambié el poema...
Se Juntan Desnudos
Jorge Gaitan Duran
Dos cuerpos que se juntan desnudos
solos en la ciudad donde habitan los astros
inventan sin reposo el deseo.
No se ven cuando se aman, bellos
o atroces arden como dos mundos
que una vez cada mil años se cruzan en el cielo.
Solo en la palabra, luna inutil, miramos
como nuestros cuerpos son cuando se abrazan,
se penetran, escupen, sangran,
rocas que se destrozan,
estrellas enemigas,
imperios que se enfrentan.
Se acarician efímeros entre mil soles
que se despedazan, se besan hasta el fondo
saltan como dos delfines blancos en el dia,
pasan como un solo incendio por la noche.
Feliz día de San Valentín, a todos!
PD. Que jodido no haber cumplido 40, tener la regla y que esta coincida con el día de San Valentín. Con su permiso voy a conversar con mis hormonas.
Prefiero recordar historias y guardarlas en mis bolsillos, en mi bolso, enmarcarlas y acariciarlas cada día, o simplemente besar las historias nuevas. Hoy sólo deseo que cada día, el verbo amar se conjugue infinitamente y llene todos nuestros corazones de amor.
Buscando un poema, me encontré que me gusta mucho y se me ocurrió pensar, que el autor podía sentirse como yo. Luego me sentí mejor y cambié el poema...
Se Juntan Desnudos
Jorge Gaitan Duran
Dos cuerpos que se juntan desnudos
solos en la ciudad donde habitan los astros
inventan sin reposo el deseo.
No se ven cuando se aman, bellos
o atroces arden como dos mundos
que una vez cada mil años se cruzan en el cielo.
Solo en la palabra, luna inutil, miramos
como nuestros cuerpos son cuando se abrazan,
se penetran, escupen, sangran,
rocas que se destrozan,
estrellas enemigas,
imperios que se enfrentan.
Se acarician efímeros entre mil soles
que se despedazan, se besan hasta el fondo
saltan como dos delfines blancos en el dia,
pasan como un solo incendio por la noche.
Feliz día de San Valentín, a todos!
PD. Que jodido no haber cumplido 40, tener la regla y que esta coincida con el día de San Valentín. Con su permiso voy a conversar con mis hormonas.
GIRANDO 360 °
La trigonometría nunca ha sido mi fuerte. Durante un tiempo le cogí manía y bastaba con que se hiciera mención de ella, para que yo mentalmente repitiera “Es difícil. Muy difícil”. Esto lo superé con el tiempo (y por necesidad). Un día le cogí el truquito a eso de jugar con ángulos, pero una cosa es la teoría y otra la práctica.
Un día, abres los ojos. Miras al frente y que observas lo mismo que veías hace un año. Esto no quiere decir, que el tiempo se ha detenido o ha transcurrido en vano. No, el señor tiempo es inclemente, no te suspende el partido, ni te regala unos minutos para meditar. Tienes que permitírtelos tú. Esos minutos son tuyos, están depositados en tu cuenta personal y tú decides como los inviertes, pero no se pueden guardar, puedes gastarlos en una y otra cosa, pero no ahorrarlos.
Cuando te parece que la dirección en la que marchas no es la correcta, lo ves, lo reconoces, detectas un problema e inevitablemente quieres alternativas de solución. Es por eso que un día decidí cambiar de rumbo, sabía perfectamente que seguía una carrera vana. Pero cuales eran las nuevas coordenadas a ubicar? Ni idea. Decidí recorrer todo el perímetro. Opté por situarme en la rotonda de mi vida y elegir una dirección, lo hice, pero no he podido (o no he querido) girar en ese sentido.
He finalizado el giro y me he dado cuenta que sigo de pie, en la misma esquina, a pesar de que ahora, se bien a donde quiero llegar.
He hecho un giro de 360 °, muchos dirán, que fue la vuelta tonta, pero en ese camino he conocido mucha gente, muchas formas de vida. Estas personas, que sin lugar dudas, me han llenado el maletero de enseñanzas, de historias, de pasiones de besos y de abrazos…y algunos me han enseñado a medio leer mapas, a interpretar algunas señales y a juntar algunas palabras.

Ya es hora de girar nuevamente, de ubicar un sitio en el mapa, marcar la dirección y seguirla, recorrer ese camino, de la mejor manera que se pueda, sabiendo con quien puedes contar y con quien no, sabiendo que puedo contar conmigo y mil historias… aunque no recuerdo quien, alguien me dijo, que la vida no era más que un proyecto, y que la base de todo era evaluar…bueno, voy a evaluar mi proyecto y por si acaso, calcularé un ángulo, para ver si puedo hacer más seguro el giro.
PD. Aún no se leer muchos mapas, seguramente necesitaré mucha ayuda, un detector de señales...
Un día, abres los ojos. Miras al frente y que observas lo mismo que veías hace un año. Esto no quiere decir, que el tiempo se ha detenido o ha transcurrido en vano. No, el señor tiempo es inclemente, no te suspende el partido, ni te regala unos minutos para meditar. Tienes que permitírtelos tú. Esos minutos son tuyos, están depositados en tu cuenta personal y tú decides como los inviertes, pero no se pueden guardar, puedes gastarlos en una y otra cosa, pero no ahorrarlos.
Cuando te parece que la dirección en la que marchas no es la correcta, lo ves, lo reconoces, detectas un problema e inevitablemente quieres alternativas de solución. Es por eso que un día decidí cambiar de rumbo, sabía perfectamente que seguía una carrera vana. Pero cuales eran las nuevas coordenadas a ubicar? Ni idea. Decidí recorrer todo el perímetro. Opté por situarme en la rotonda de mi vida y elegir una dirección, lo hice, pero no he podido (o no he querido) girar en ese sentido.
He finalizado el giro y me he dado cuenta que sigo de pie, en la misma esquina, a pesar de que ahora, se bien a donde quiero llegar.
He hecho un giro de 360 °, muchos dirán, que fue la vuelta tonta, pero en ese camino he conocido mucha gente, muchas formas de vida. Estas personas, que sin lugar dudas, me han llenado el maletero de enseñanzas, de historias, de pasiones de besos y de abrazos…y algunos me han enseñado a medio leer mapas, a interpretar algunas señales y a juntar algunas palabras.

Ya es hora de girar nuevamente, de ubicar un sitio en el mapa, marcar la dirección y seguirla, recorrer ese camino, de la mejor manera que se pueda, sabiendo con quien puedes contar y con quien no, sabiendo que puedo contar conmigo y mil historias… aunque no recuerdo quien, alguien me dijo, que la vida no era más que un proyecto, y que la base de todo era evaluar…bueno, voy a evaluar mi proyecto y por si acaso, calcularé un ángulo, para ver si puedo hacer más seguro el giro.
PD. Aún no se leer muchos mapas, seguramente necesitaré mucha ayuda, un detector de señales...
CUESTIÓN DE PREFERENCIAS
En los últimos días, he venido observando como la blogósfera se ha llenado de temas sexuales. Algunos post , han expuesto puntos de vistas, dejando ver algunas preferencias en esa materia…bueno, eso me ha parecido a mí.
Si tenemos que hacer un análisis estadístico, a vuelo de pájaro, la mayoría sabe pedir un polvo y prefiere follar que hacer el amor. Casi nadie cree que exista un polvo malo, y que da exactamente igual 1000 polvos rápidos al sexo tántrico…vale. me he ido a los extremos.
En fin, eso esta muy bien, porque transmite cero represión sexual, mentalidades abiertas, prestas a disfrutar cualquier tipo de experiencias eróticas, incluso la ideada por la mente más retorcida. A mi, saber eso me alegra, un sexo sano libre y abierto, desinhibido, divertido…pero de acuerdo a lo que he oído/leído, puede parecer, una realidad, que sólo se manifiesta en la blogósfera. Esto es sola un percepción, de algún rincón de mi mente.
Escribir de sexo, no me pone nada. Otra cosa es que mientras estoy contándoles un encuentro erótico-sexual, mi mente vuela hasta el momento y el lugar, terminando algunas veces, excitada, pero eso es un tema aparte.
Lo cierto es que me gusta conversar acerca de temas sexuales y los comentarios, son una manera de hacerlo ¿no?. A veces noto mucho hermetismo, otras me da la impresión que solo estaban esperando un tirón de lengua para soltar todo.
No entiendo en que consiste, pero soy muy cortada para divulgar algunas cosas de mi vida privada, en cambio no tengo ningún tipo de reparos en hablar de sexo con casi nadie, porque con mi madre, no pasé del temita de la reproducción.
Debo decir que a mi no ocasiona ningún tipo de rubor, dar a conocer ninguna de mis preferencias, de mis prohibidos, ni de mis fantasías, de mis más-más o mis menos-menos.

No me da vergüenza decir que me masturbo, pero si confesar, que me da pereza prolongar mis sesiones amatorias a solas, porque me aburre. Que no utilizo ningún tipo de consolador y que lo he intentado con el cepillo de dientes eléctrico, pero el ritmo tan rápido, no me agradó mucho…creo que son excusas y que no me gusta masturbarme a solas, debe ser porque empecé a hacerlo tan temprano, que mis dedos y yo, hemos caído en una rutina, que ha creado brechas insalvables entre nosotros…
Además, no me gusta dedicar mucho tiempo a prodigar pajas manuales, va a parecer bruto, pero yo eso lo veo tonto, como no sea para elevar el miembro a su máximo exponente, y para eso, sinceramente, nada mejor como unos lengüetazos.
Como sí me gusta masturbarme, es en pareja, yo me masturbo y él me mira, me ayuda, se involucra…eso sí me pone un montón!
Muchas veces he utilizado esto para provocar, me refiero a masturbarme de manera “distraída”, pero segura de que me mira, porque o bien se, que no tiene ganas de jugar o está embelesado con la tele o el ordenador.
Cuando compartes techo con tu pareja, te acuestas en la misma cama, desayunas, comes y cenan juntos, van al súper...vamos, cuando se tiene todo el tiempo y toda la casa para de follar/hacer el amor/coger a nuestras anchas, no siempre se tienen ganas. Pero uno se las ingenia y va inventando cosas, proponiendo, estimulando.
Es ahí cuando nos damos cuenta que si, que si hay preferencias, que hay quienes prefieren hacerlo de día, otros de noche, a media tarde y otros…pues cuando me pille, perdón cuando los pille.
Entonces, no se si los demás, pero yo si tengo preferencias. Aunque siempre estoy abierta a todo, sobretodo a la exploración.
Prefiero los polvos mañaneros, aunque ningún horario, me desagrada en absoluto. Me decanto por los orgasmos clitóricos, que me hacen ansiar la penetración. Prefiero el sexo oral, de ida y vuelta, pero no me gusta el “69”, porque mucha actividad junta me impide deleitarme a tope. Prefiero estar arriba, que abajo…también me gusta estar delante. Prefiero hacerlo debajo de la ducha, que dentro de la bañera, no me gusta mucho el suelo. Me gusta dar y recibir masajes eróticos, los besos en todo el cuerpo, hablar, reír, decir y oír cosas dulces, subidas de tono...bueno de todo tipo, los abrazos, preguntar, responder…
En fin, a medida que voy escribiendo, vienen a mi mente otras preferencias, lo cual no quiere decir que todo lo demás no me guste, ni que no lo practique. Es sólo eso, cuestión de preferencias.
Si tenemos que hacer un análisis estadístico, a vuelo de pájaro, la mayoría sabe pedir un polvo y prefiere follar que hacer el amor. Casi nadie cree que exista un polvo malo, y que da exactamente igual 1000 polvos rápidos al sexo tántrico…vale. me he ido a los extremos.
En fin, eso esta muy bien, porque transmite cero represión sexual, mentalidades abiertas, prestas a disfrutar cualquier tipo de experiencias eróticas, incluso la ideada por la mente más retorcida. A mi, saber eso me alegra, un sexo sano libre y abierto, desinhibido, divertido…pero de acuerdo a lo que he oído/leído, puede parecer, una realidad, que sólo se manifiesta en la blogósfera. Esto es sola un percepción, de algún rincón de mi mente.
Escribir de sexo, no me pone nada. Otra cosa es que mientras estoy contándoles un encuentro erótico-sexual, mi mente vuela hasta el momento y el lugar, terminando algunas veces, excitada, pero eso es un tema aparte.
Lo cierto es que me gusta conversar acerca de temas sexuales y los comentarios, son una manera de hacerlo ¿no?. A veces noto mucho hermetismo, otras me da la impresión que solo estaban esperando un tirón de lengua para soltar todo.
No entiendo en que consiste, pero soy muy cortada para divulgar algunas cosas de mi vida privada, en cambio no tengo ningún tipo de reparos en hablar de sexo con casi nadie, porque con mi madre, no pasé del temita de la reproducción.
Debo decir que a mi no ocasiona ningún tipo de rubor, dar a conocer ninguna de mis preferencias, de mis prohibidos, ni de mis fantasías, de mis más-más o mis menos-menos.
No me da vergüenza decir que me masturbo, pero si confesar, que me da pereza prolongar mis sesiones amatorias a solas, porque me aburre. Que no utilizo ningún tipo de consolador y que lo he intentado con el cepillo de dientes eléctrico, pero el ritmo tan rápido, no me agradó mucho…creo que son excusas y que no me gusta masturbarme a solas, debe ser porque empecé a hacerlo tan temprano, que mis dedos y yo, hemos caído en una rutina, que ha creado brechas insalvables entre nosotros…
Además, no me gusta dedicar mucho tiempo a prodigar pajas manuales, va a parecer bruto, pero yo eso lo veo tonto, como no sea para elevar el miembro a su máximo exponente, y para eso, sinceramente, nada mejor como unos lengüetazos.
Como sí me gusta masturbarme, es en pareja, yo me masturbo y él me mira, me ayuda, se involucra…eso sí me pone un montón!
Muchas veces he utilizado esto para provocar, me refiero a masturbarme de manera “distraída”, pero segura de que me mira, porque o bien se, que no tiene ganas de jugar o está embelesado con la tele o el ordenador.
Cuando compartes techo con tu pareja, te acuestas en la misma cama, desayunas, comes y cenan juntos, van al súper...vamos, cuando se tiene todo el tiempo y toda la casa para de follar/hacer el amor/coger a nuestras anchas, no siempre se tienen ganas. Pero uno se las ingenia y va inventando cosas, proponiendo, estimulando.
Es ahí cuando nos damos cuenta que si, que si hay preferencias, que hay quienes prefieren hacerlo de día, otros de noche, a media tarde y otros…pues cuando me pille, perdón cuando los pille.
Entonces, no se si los demás, pero yo si tengo preferencias. Aunque siempre estoy abierta a todo, sobretodo a la exploración.
Prefiero los polvos mañaneros, aunque ningún horario, me desagrada en absoluto. Me decanto por los orgasmos clitóricos, que me hacen ansiar la penetración. Prefiero el sexo oral, de ida y vuelta, pero no me gusta el “69”, porque mucha actividad junta me impide deleitarme a tope. Prefiero estar arriba, que abajo…también me gusta estar delante. Prefiero hacerlo debajo de la ducha, que dentro de la bañera, no me gusta mucho el suelo. Me gusta dar y recibir masajes eróticos, los besos en todo el cuerpo, hablar, reír, decir y oír cosas dulces, subidas de tono...bueno de todo tipo, los abrazos, preguntar, responder…
En fin, a medida que voy escribiendo, vienen a mi mente otras preferencias, lo cual no quiere decir que todo lo demás no me guste, ni que no lo practique. Es sólo eso, cuestión de preferencias.
LA SONRISA DE IVAN
Iván asistió ayer a su primer día de colegio, estaba tan emocionado y nervioso, que no paraba de reír, mientras sujetaba a su madre del brazo y ella intentaba secarse las lágrimas. Fernando, el padre, le explicaba que debía quedarse sólo, como su hermanito.
Iván, nació hace cuatro años, los médicos después de diagnosticar la enfermedad, le anunciaron que esta le impediría llevar una vida normal. Se les habló a los padres de las reducidas probabilidades de que el niño tuviera movilidad en su cuerpo, que pudiera ir a gatas, sería un autentico milagro.
Su madre, Alejandra, es amiga de mi hermana. Ella dice que es la persona más escéptica que conoce, por supuesto, no iba a estar creyendo en milagros.
Él es el segundo hijo de Alejandra. Ella vivía cada día angustiada, decía que así se debía sentir un condenado a muerte, viendo como su niño crecía, pero permanecía en un cochecito, sin poder moverse y sumando diagnósticos, cada vez más desalentadores. Lo único positivo era, que al menos balbuceaba algunas palabras y respondía muy bien a los estímulos.
Un día, mientras miraba televisión con sus dos hijos, Fernando su hijo mayor le preguntó que por qué, si su abuela rezaba tanto para que su hermano caminara, Dios no hacia nada. A pesar de su escepticismo, ella le dijo, que se lo pidiera con fe, que seguramente Él, oía más a los niños…Alejandra ha dicho que no sabe de donde brotaron esas palabras.
Un tiempo después encontró a Iván en su cuna gateando y sintió que se abría una nueva puerta y la esperanza inundó su vida. Buscó la terapia que antes le habían dicho era inútil, dijo que no le importaba “perder el tiempo”, que aún con las probabilidades en contra, lo intentaría.
Ha transcurrido un año aproximadamente, Iván habla, aunque cuesta un poco entenderlo. No ha dado ni un paso sin ayuda de su terapeuta, pero Alejandra sabe que lo hará y dice que él es tan feliz cuando va a las terapias, a pesar de lo dolorosas que resultan, que con esa sonrisa se conforma. Dice que se despierta con esa sonrisa, a pesar de que ella le interrumpe el sueño a las cinco de la mañana.
Su hermano Fernando, tiene 7 años, se levanta a la misma hora que él, y cada tarde, le cuenta todo lo que hace en el colegio, le explica los deberes, pero Iván últimamente le decía que quería acompañarlo al colegio y Alejandra suspiraba y evitaba llorar.
Los niños que van a la institución donde va Iván, tiene problemas distintos, aún así fue admitido, tal vez porque cuando el director de la institución le pregunto a Alejandra, por qué deseaba que su niño estuviera en ese instituto, ella respondió:
-Porque quiero que mi bebé tenga una formación académica, como todos los niños.
Alejandra no acotó nada más, no hablo de niños especiales, de dificultades, de deficiencias, no mencionó la palabra integración. Sólo dijo eso, que es la única razón, por la cual, a partir de mañana se levantará antes de las cuatro de la mañana, para poder estar en el primer turno de la fisioterapia y que Iván, pueda llegar a tiempo al colegio y poder garantizarle la sonrisa diaria a su hijo.

Ella pasó toda la mañana en la puerta del colegio, no quería imponer su presencia, pero tampoco quería estar lejos de su bebé. Su esposo y su otro niño, se reunieron con ella a la hora de la salida y entraron todos a buscarlo. Nunca lo habían visto tan emocionado, no paraba de reír y de enseñarle el cuadernillo a su hermanito.Quien sólo le dijo:
-Iván, ya dibujas más bonito que yo
Mi hermana me ha dicho, que cada día pide a Dios porque Iván siga evolucionando. Ella cree en ese milagro y dice que aún no está completo. A partir de hoy, yo también rezaré por Iván y esperaré ese milagro, del que habla mi hermana.
Iván, nació hace cuatro años, los médicos después de diagnosticar la enfermedad, le anunciaron que esta le impediría llevar una vida normal. Se les habló a los padres de las reducidas probabilidades de que el niño tuviera movilidad en su cuerpo, que pudiera ir a gatas, sería un autentico milagro.
Su madre, Alejandra, es amiga de mi hermana. Ella dice que es la persona más escéptica que conoce, por supuesto, no iba a estar creyendo en milagros.
Él es el segundo hijo de Alejandra. Ella vivía cada día angustiada, decía que así se debía sentir un condenado a muerte, viendo como su niño crecía, pero permanecía en un cochecito, sin poder moverse y sumando diagnósticos, cada vez más desalentadores. Lo único positivo era, que al menos balbuceaba algunas palabras y respondía muy bien a los estímulos.
Un día, mientras miraba televisión con sus dos hijos, Fernando su hijo mayor le preguntó que por qué, si su abuela rezaba tanto para que su hermano caminara, Dios no hacia nada. A pesar de su escepticismo, ella le dijo, que se lo pidiera con fe, que seguramente Él, oía más a los niños…Alejandra ha dicho que no sabe de donde brotaron esas palabras.
Un tiempo después encontró a Iván en su cuna gateando y sintió que se abría una nueva puerta y la esperanza inundó su vida. Buscó la terapia que antes le habían dicho era inútil, dijo que no le importaba “perder el tiempo”, que aún con las probabilidades en contra, lo intentaría.
Ha transcurrido un año aproximadamente, Iván habla, aunque cuesta un poco entenderlo. No ha dado ni un paso sin ayuda de su terapeuta, pero Alejandra sabe que lo hará y dice que él es tan feliz cuando va a las terapias, a pesar de lo dolorosas que resultan, que con esa sonrisa se conforma. Dice que se despierta con esa sonrisa, a pesar de que ella le interrumpe el sueño a las cinco de la mañana.
Su hermano Fernando, tiene 7 años, se levanta a la misma hora que él, y cada tarde, le cuenta todo lo que hace en el colegio, le explica los deberes, pero Iván últimamente le decía que quería acompañarlo al colegio y Alejandra suspiraba y evitaba llorar.
Los niños que van a la institución donde va Iván, tiene problemas distintos, aún así fue admitido, tal vez porque cuando el director de la institución le pregunto a Alejandra, por qué deseaba que su niño estuviera en ese instituto, ella respondió:
-Porque quiero que mi bebé tenga una formación académica, como todos los niños.
Alejandra no acotó nada más, no hablo de niños especiales, de dificultades, de deficiencias, no mencionó la palabra integración. Sólo dijo eso, que es la única razón, por la cual, a partir de mañana se levantará antes de las cuatro de la mañana, para poder estar en el primer turno de la fisioterapia y que Iván, pueda llegar a tiempo al colegio y poder garantizarle la sonrisa diaria a su hijo.
Ella pasó toda la mañana en la puerta del colegio, no quería imponer su presencia, pero tampoco quería estar lejos de su bebé. Su esposo y su otro niño, se reunieron con ella a la hora de la salida y entraron todos a buscarlo. Nunca lo habían visto tan emocionado, no paraba de reír y de enseñarle el cuadernillo a su hermanito.Quien sólo le dijo:
-Iván, ya dibujas más bonito que yo
Mi hermana me ha dicho, que cada día pide a Dios porque Iván siga evolucionando. Ella cree en ese milagro y dice que aún no está completo. A partir de hoy, yo también rezaré por Iván y esperaré ese milagro, del que habla mi hermana.
ME ENAMORO… O ME PONGO SILICONA EN LAS TETAS!
A mi me encantan los mimos, darlos y recibirlos. También me gusta mucho mimar mi cuerpo, porque después de todo, lleva por dentro todo lo que soy y lo que puedo llegar a ser. Es el cómplice de mis dudas, comparte mis gustos por algunos colores, por los vaqueros, por las botas, las sandalias de tacón alto, las zapatillas de deportes, los pijamas de algodón, la lencería de encaje, los vestidos largos y tantas cosas, incluso, no se queja, cuando le echo encima la camiseta de algún equipo de fútbol, aunque no sea precisamente mi favorito, y menos de su talla.
Ese cuerpo, que no ha aprendido a dominar un rubor o a reprimir una lágrima, aunque mi cerebro se lo ordene. En él habitan los cinco sentidos de una mujer muy observadora, esos sentidos que descubren, delatan, esconden, acarician, saborean, seducen y entre una y otra función, se dejan enamorar.
Con todo esto, no quiero decir que soy esclava de mi cuerpo, por el contrario es un fiel compañero, que pocas veces se queja y que ha tenido que tragarse cada cosa, sólo porque la he hecho yo.
Ayer dediqué casi toda la mañana y parte de la tarde, precisamente a eso, a mimar mi cuerpo. Una exfoliación, depilación de cejas, manicura (acrílica), pedicura, masajito, corte de cabello (punto donde no suelo quedar conforme). En fin, me sentí muy bien, me eché a los brazos del señor relax y conseguí, por algunas horas, olvidarme por completo, de gran parte de la humanidad.

Por la noche, chateaba con un amigo, le estaba haciendo el reporte de mi día, le comentaba, que quería hacer algo distinto (para mi) con mi look, pero que no sabía que. Entonces él dijo:
-A ver, cuéntame que hay de nuevo en tu imagen, en tu cabello?
-Nada, en este tiempo no me lo he teñido de muchos colores, ahora lo llevo de un castaño, parecidísimo a mi color natural…y unas mechas.
-Y eso? ¿no tienes a quien gustarle?, ¿alguien especial?
-¿alguien especial?... si, podría haberlo.
-¿Estas enamorada?
-No, no creo.
-Ahhh, pues es eso, por eso no has hecho nada radical en este tiempo, con tu cabello, ni con nada…
-ahhh, ¿eso crees? pues entonces…me tengo que enamorar rápido, porque sino tendré que operarme las tetas o raparme la cabeza
-jajaja
Si claro, a él esto le causaría mucha risa, pero a mi me puso a pensar, en qué tenía que ver una cosa con la otra, si tenia razón o no. Entonces me di cuenta de que llevaba mucho tiempo sin dedicarme a las delicias de una estética. Y como yo soy de las que giran y giran en una sola idea, aunque sepan que es sólo una tontería, se me ocurrió, que si no hacía un cambio radical, un día yo misma, iba a pensar que estaba carente de ilusiones…
Después se lo comenté a una amiga y me pregunto lo mismo, que si estaba enamorada. Lamentablemente, mi conexión se piró y yo seguí girando en torno al mismo tema, así que, quedando descartado lo de raparme la cabeza, me queda la duda entre enamorarme o ponerme silicona en las tetas.
Ese cuerpo, que no ha aprendido a dominar un rubor o a reprimir una lágrima, aunque mi cerebro se lo ordene. En él habitan los cinco sentidos de una mujer muy observadora, esos sentidos que descubren, delatan, esconden, acarician, saborean, seducen y entre una y otra función, se dejan enamorar.
Con todo esto, no quiero decir que soy esclava de mi cuerpo, por el contrario es un fiel compañero, que pocas veces se queja y que ha tenido que tragarse cada cosa, sólo porque la he hecho yo.
Ayer dediqué casi toda la mañana y parte de la tarde, precisamente a eso, a mimar mi cuerpo. Una exfoliación, depilación de cejas, manicura (acrílica), pedicura, masajito, corte de cabello (punto donde no suelo quedar conforme). En fin, me sentí muy bien, me eché a los brazos del señor relax y conseguí, por algunas horas, olvidarme por completo, de gran parte de la humanidad.
Por la noche, chateaba con un amigo, le estaba haciendo el reporte de mi día, le comentaba, que quería hacer algo distinto (para mi) con mi look, pero que no sabía que. Entonces él dijo:
-A ver, cuéntame que hay de nuevo en tu imagen, en tu cabello?
-Nada, en este tiempo no me lo he teñido de muchos colores, ahora lo llevo de un castaño, parecidísimo a mi color natural…y unas mechas.
-Y eso? ¿no tienes a quien gustarle?, ¿alguien especial?
-¿alguien especial?... si, podría haberlo.
-¿Estas enamorada?
-No, no creo.
-Ahhh, pues es eso, por eso no has hecho nada radical en este tiempo, con tu cabello, ni con nada…
-ahhh, ¿eso crees? pues entonces…me tengo que enamorar rápido, porque sino tendré que operarme las tetas o raparme la cabeza
-jajaja
Si claro, a él esto le causaría mucha risa, pero a mi me puso a pensar, en qué tenía que ver una cosa con la otra, si tenia razón o no. Entonces me di cuenta de que llevaba mucho tiempo sin dedicarme a las delicias de una estética. Y como yo soy de las que giran y giran en una sola idea, aunque sepan que es sólo una tontería, se me ocurrió, que si no hacía un cambio radical, un día yo misma, iba a pensar que estaba carente de ilusiones…
Después se lo comenté a una amiga y me pregunto lo mismo, que si estaba enamorada. Lamentablemente, mi conexión se piró y yo seguí girando en torno al mismo tema, así que, quedando descartado lo de raparme la cabeza, me queda la duda entre enamorarme o ponerme silicona en las tetas.
SER UN MAL POLVO
Hace poco conversé con un conocido, un hombre de esos, que pasan la vida de ligue en ligue y nada de compromisos y le pregunté, arriesgándome a que pensara que me lo quería ligar, si no le aburría estar saliendo tan seguido, con chicas de las que no sabe nada, apenas el nombre.
Me dijo que la pasaba muy bien, que le gustaba ese ritmo de vida, lo malo era que a veces temía al hecho de no poder complacerlas. Me quedé mirándolo, esperando que soltara, la frase de “es broma” o que al menos asomara una sonrisa, eso no ocurrió. Entonces le pregunté,
-Complacerlas, ¿en que sentido?
-En el sentido sexual, como todos los hombres ¿no?
-…si.
Enseguida recordé que días atrás, me había llegado un e-mail, con un archivo adjunto. El fichero consistía en una comparación, entre las mujeres de un determinado país árabe y las mujeres venezolanas.
Entre todo, me llamó la atención, lo que se consideraba imperdonable por una mujer venezolana: Ser un mal polvo, que por eso, hasta los podíamos llevar a un programa tipo “El diario de patricia” a hablar de su problema, pero si el caballero resulta ser un gran amante, pasaba a ser el secreto mejor guardado. Por si acaso alguna amiga le daba por antojarse del individuo en cuestión.
Entonces me puse a buscar los autores de los malos polvos que han pasado por mi vida y bueno, con el singular me basta…claro, la población completa es muy pequeña, no podía esperar, que el estudio arrojara un resultado muy alto.

Yo normalmente, no suelo pormenorizar (de entrar en detalles, no de quitar importancia ; )) ninguno de mis encuentros sexuales, y pocas veces he hablado acerca de lo que considero un buen polvo, básicamente porque los gustos son muy diversos y de repente lo que a mi me encanta hacer y que me hagan, a otra le da jaqueca y viceversa, ¿no?
Recuerdo un día (hace mucho) que estaba en un bar, con una amiga y dos conocidas de ella. La conversación de la noche: Satisfacción sexual, donde quedó muy claro, que al menos nuestras preferencias, eran muy distintas.
La conversación se fue centrando en el sexo oral. En este punto, yo me limitaba a escuchar, no por timidez, sino porque me estaba divirtiendo de lo lindo, siendo tan sólo oyente.... El caso es que una de las chicas se me acerca y me dice:
-Oye, que yo te enseño, como se hace. Verás como después te gusta!
-cómo??.- que no sabía si hablaba en serio, y si era así…cual era el motivo?
-venga, que yo te enseño…
-a… chuparla?
-Siii
-anda!
Nunca le pregunté, el motivo de su gentil ofrecimiento y menos de donde sacaba sus conjeturas. Más que nada, porque al día siguiente, se me pasó por alto. Pero no voy a negar que esa noche, me causo mucha intriga, sobretodo como se suponía, que yo tomaría dichas clases…y de ser prácticas, quien sería la “victima” de mis ensayos y errores.
Agradezco que no me hubiera reiterado dicho ofrecimiento, porque soy capaz de partirme de la risa, si se ponía a darme un decálogo o algo, no porque yo tenga un master en el tema, que va! Sino porque me resultaría muy gracioso, ver a una tía explicándome eso y ya. Además, una ya tiene alguna asignatura cursada, al respecto…
Es lógico que se llame “polvazo”, a aquel encuentro, donde sexualmente has quedado satisfecha y/o con ganas de repetir en una nueva cita. La pregunta es, a todas nos satisfacen con lo mismo?...no se supone, que eso varía de acuerdo a la mujer?
Ahora, hablando de primeros polvos, porque lógicamente ese supongo es el que debe preocupar a mucha gente, entre ellos, el caballero de mi relato. Ese polvo, donde no se tiene ninguna idea de las reacciones sexuales de la dama ¿Existen algunas pautas a seguir?
Conozco mujeres, que según lo que dicen, son de las que tocas y se corren, otras son aquellas con las que toca currarse la corrida. Las que prefieren muchos preliminares, las amantes de los polvos salvajes, las que no dejan de hablar, las que se quedan como muertas, las que les da asquito hacer y/o recibir sexo oral y las que lo disfrutan como nada…por mencionar algo. Lo peor de todo, es que por estas preferencias, muchos hombres, pueden catalogarnos a nosotras, de buen o mal polvo.
Porque digo yo, si el último polvo del señor ha sido con una mujer, de estas que en la primera cita comienza el polvo en el coche. El primer contacto carnal, con la palanca en neutro y antes de cambiar de marcha, ya se ha corrido, y encima resto de la noche, se les va en quince de estos “polvos salvajes” y la pasan bomba!
Entonces, ¿Cómo sabe este mismo señor, que yo voy a considerarlo mejor amante, si coge menos velocidad, que prefiero una gran cantidad de preliminares y besos, necesitando para esto, dedicar más de cinco minutos a un superpolvo y que por el contrario no dirá que soy anormal?
¿Si al señor en cuestión, no le gusta profesar sexo oral y yo le doy algunas indicaciones o espero que lo haga, él es un mal polvo o lo soy yo?
¿Cómo se que no voy a ser considerada un mal polvo…o hasta frígida, sólo porque me gusta una cosa u otra?
Me dijo que la pasaba muy bien, que le gustaba ese ritmo de vida, lo malo era que a veces temía al hecho de no poder complacerlas. Me quedé mirándolo, esperando que soltara, la frase de “es broma” o que al menos asomara una sonrisa, eso no ocurrió. Entonces le pregunté,
-Complacerlas, ¿en que sentido?
-En el sentido sexual, como todos los hombres ¿no?
-…si.
Enseguida recordé que días atrás, me había llegado un e-mail, con un archivo adjunto. El fichero consistía en una comparación, entre las mujeres de un determinado país árabe y las mujeres venezolanas.
Entre todo, me llamó la atención, lo que se consideraba imperdonable por una mujer venezolana: Ser un mal polvo, que por eso, hasta los podíamos llevar a un programa tipo “El diario de patricia” a hablar de su problema, pero si el caballero resulta ser un gran amante, pasaba a ser el secreto mejor guardado. Por si acaso alguna amiga le daba por antojarse del individuo en cuestión.
Entonces me puse a buscar los autores de los malos polvos que han pasado por mi vida y bueno, con el singular me basta…claro, la población completa es muy pequeña, no podía esperar, que el estudio arrojara un resultado muy alto.

Yo normalmente, no suelo pormenorizar (de entrar en detalles, no de quitar importancia ; )) ninguno de mis encuentros sexuales, y pocas veces he hablado acerca de lo que considero un buen polvo, básicamente porque los gustos son muy diversos y de repente lo que a mi me encanta hacer y que me hagan, a otra le da jaqueca y viceversa, ¿no?
Recuerdo un día (hace mucho) que estaba en un bar, con una amiga y dos conocidas de ella. La conversación de la noche: Satisfacción sexual, donde quedó muy claro, que al menos nuestras preferencias, eran muy distintas.
La conversación se fue centrando en el sexo oral. En este punto, yo me limitaba a escuchar, no por timidez, sino porque me estaba divirtiendo de lo lindo, siendo tan sólo oyente.... El caso es que una de las chicas se me acerca y me dice:
-Oye, que yo te enseño, como se hace. Verás como después te gusta!
-cómo??.- que no sabía si hablaba en serio, y si era así…cual era el motivo?
-venga, que yo te enseño…
-a… chuparla?
-Siii
-anda!
Nunca le pregunté, el motivo de su gentil ofrecimiento y menos de donde sacaba sus conjeturas. Más que nada, porque al día siguiente, se me pasó por alto. Pero no voy a negar que esa noche, me causo mucha intriga, sobretodo como se suponía, que yo tomaría dichas clases…y de ser prácticas, quien sería la “victima” de mis ensayos y errores.
Agradezco que no me hubiera reiterado dicho ofrecimiento, porque soy capaz de partirme de la risa, si se ponía a darme un decálogo o algo, no porque yo tenga un master en el tema, que va! Sino porque me resultaría muy gracioso, ver a una tía explicándome eso y ya. Además, una ya tiene alguna asignatura cursada, al respecto…
Es lógico que se llame “polvazo”, a aquel encuentro, donde sexualmente has quedado satisfecha y/o con ganas de repetir en una nueva cita. La pregunta es, a todas nos satisfacen con lo mismo?...no se supone, que eso varía de acuerdo a la mujer?
Ahora, hablando de primeros polvos, porque lógicamente ese supongo es el que debe preocupar a mucha gente, entre ellos, el caballero de mi relato. Ese polvo, donde no se tiene ninguna idea de las reacciones sexuales de la dama ¿Existen algunas pautas a seguir?
Conozco mujeres, que según lo que dicen, son de las que tocas y se corren, otras son aquellas con las que toca currarse la corrida. Las que prefieren muchos preliminares, las amantes de los polvos salvajes, las que no dejan de hablar, las que se quedan como muertas, las que les da asquito hacer y/o recibir sexo oral y las que lo disfrutan como nada…por mencionar algo. Lo peor de todo, es que por estas preferencias, muchos hombres, pueden catalogarnos a nosotras, de buen o mal polvo.
Porque digo yo, si el último polvo del señor ha sido con una mujer, de estas que en la primera cita comienza el polvo en el coche. El primer contacto carnal, con la palanca en neutro y antes de cambiar de marcha, ya se ha corrido, y encima resto de la noche, se les va en quince de estos “polvos salvajes” y la pasan bomba!
Entonces, ¿Cómo sabe este mismo señor, que yo voy a considerarlo mejor amante, si coge menos velocidad, que prefiero una gran cantidad de preliminares y besos, necesitando para esto, dedicar más de cinco minutos a un superpolvo y que por el contrario no dirá que soy anormal?
¿Si al señor en cuestión, no le gusta profesar sexo oral y yo le doy algunas indicaciones o espero que lo haga, él es un mal polvo o lo soy yo?
¿Cómo se que no voy a ser considerada un mal polvo…o hasta frígida, sólo porque me gusta una cosa u otra?
DESPIDIENDO RECUERDOS
De cualquier cosa que nos ocurra, a nosotros o a alguien de nuestro entorno, podemos obtener lecciones. Esto no tiene nada que ver con el ritmo de vida que llevemos. Esas lecciones están en todos lados, pero es decisión de cada uno, tomarlas o no. Sin embargo, muchas personas consideran que sus conocimientos están completos, que no les queda nada por aprender y menos aún están dispuestos a aceptar críticas o hacer algunos cambios.
A lo largo de mi vida, son muchísimas las cosas que me han sucedido, como a todos. Cosas grandes e insignificantes, buenas, malas y peores. Cada una de ellas me ha dejado una enseñanza, no obstante, son las peores o las mejores, las que suelo recordar, aquellas que de una u otra forma marcaron mi vida, han influenciado mucho mi carácter, mis miedos y mis complejos.
Muchas de mis experiencias y enseñanzas, las he compartido con mis amigos, compañeros, con mucha gente que conozco. Existen otras, que he relegado a una parte de mi cerebro, desde donde no están autorizadas a emerger sin mi consentimiento. Deseo que lo hagan, sólo cuando yo lo solicite…aunque a veces, hacen caso omiso de esa prohibición y sin pedir permiso, vienen a mí, en el momento menos pensado, pero ya no pueden desarmarme.
Yo se, que cuando nos sentimos libres de hablar de experiencias malas (no me gusta llamarlas traumáticas), podemos decir que es una etapa superada. Últimamente me he sentido muy bien al hacerlo, sin anonimato, sin blog y sin nick.
Una vez leí, que los seres humanos podemos ser comparados con las frutas, porque estamos atados al árbol, mientras no maduramos.
Generalmente, no vale la pena quitar una fruta de su árbol, si no está madura. Otras veces, la fruta, no termina de caer.
Muchas son las personas que se quedan en el árbol y no intentan desprenderse de sus ataduras, no saben romper con el pasado y esto les impide evolucionar como seres humanos.

Un día decidí dejarme caer del árbol, porque me sentía preparada. Tengo que reconocer que no me di cuenta el momento en que rompí mis lazos. Siempre sentí miedo de que esas ataduras, pudieran hacer de mí, una fruta amarga, agria, ácida o sencillamente intragable. Afortunadamente no ha sido así, al menos, no hasta ahora. Me he dado cuenta que esas experiencias, hace bastante tiempo que no me afectan de manera negativa, que por el contrario, me han hecho más fuerte, pero sin perder mi esencia.
Semanas después de iniciar este blog, o mejor dicho, después de que había cumplido su “misión terapéutica”, me propuse que relataría aquí, las cosas que me cuesta decir, las cuales no he contado a nadie. Muchas de estas cosas son muy importantes para mí, incluso graves. También están, las que me he tragado, sin entender bien el motivo, porque para eso mi blog es anónimo…bueno si no fuera así, debería darme exactamente igual…
Claro, yo inicialmente fui “tan lista y tan hábil” que revelé la existencia de este diario a cuatro personas, aunque no se si lo han leído alguna vez, o si conservan la dirección.
Sin embargo, no me he atrevido a hacerlo con la claridad con que me hubiera gustado, por lo que ahora indiferentemente si esas cuatro personas, lo leen o no, seré más clara y continuaré con el desnudo de mi alma.
PD. Tal vez necesite contratar un traductor o traductora...
A lo largo de mi vida, son muchísimas las cosas que me han sucedido, como a todos. Cosas grandes e insignificantes, buenas, malas y peores. Cada una de ellas me ha dejado una enseñanza, no obstante, son las peores o las mejores, las que suelo recordar, aquellas que de una u otra forma marcaron mi vida, han influenciado mucho mi carácter, mis miedos y mis complejos.
Muchas de mis experiencias y enseñanzas, las he compartido con mis amigos, compañeros, con mucha gente que conozco. Existen otras, que he relegado a una parte de mi cerebro, desde donde no están autorizadas a emerger sin mi consentimiento. Deseo que lo hagan, sólo cuando yo lo solicite…aunque a veces, hacen caso omiso de esa prohibición y sin pedir permiso, vienen a mí, en el momento menos pensado, pero ya no pueden desarmarme.
Yo se, que cuando nos sentimos libres de hablar de experiencias malas (no me gusta llamarlas traumáticas), podemos decir que es una etapa superada. Últimamente me he sentido muy bien al hacerlo, sin anonimato, sin blog y sin nick.
Una vez leí, que los seres humanos podemos ser comparados con las frutas, porque estamos atados al árbol, mientras no maduramos.
Generalmente, no vale la pena quitar una fruta de su árbol, si no está madura. Otras veces, la fruta, no termina de caer.
Muchas son las personas que se quedan en el árbol y no intentan desprenderse de sus ataduras, no saben romper con el pasado y esto les impide evolucionar como seres humanos.
Un día decidí dejarme caer del árbol, porque me sentía preparada. Tengo que reconocer que no me di cuenta el momento en que rompí mis lazos. Siempre sentí miedo de que esas ataduras, pudieran hacer de mí, una fruta amarga, agria, ácida o sencillamente intragable. Afortunadamente no ha sido así, al menos, no hasta ahora. Me he dado cuenta que esas experiencias, hace bastante tiempo que no me afectan de manera negativa, que por el contrario, me han hecho más fuerte, pero sin perder mi esencia.
Semanas después de iniciar este blog, o mejor dicho, después de que había cumplido su “misión terapéutica”, me propuse que relataría aquí, las cosas que me cuesta decir, las cuales no he contado a nadie. Muchas de estas cosas son muy importantes para mí, incluso graves. También están, las que me he tragado, sin entender bien el motivo, porque para eso mi blog es anónimo…bueno si no fuera así, debería darme exactamente igual…
Claro, yo inicialmente fui “tan lista y tan hábil” que revelé la existencia de este diario a cuatro personas, aunque no se si lo han leído alguna vez, o si conservan la dirección.
Sin embargo, no me he atrevido a hacerlo con la claridad con que me hubiera gustado, por lo que ahora indiferentemente si esas cuatro personas, lo leen o no, seré más clara y continuaré con el desnudo de mi alma.
PD. Tal vez necesite contratar un traductor o traductora...
GRACIAS
Gracias, gracias y más gracias. Gracias por haber secado mis lágrimas y evitar que brotaran nuevamente.
Gracias por mostrarte como un espejo y hacerme soñar con un futuro lleno de realidades.
Te agradezco infinitamente las lecciones de vida y el abrazo recibido cuando te manifesté que tenía mucho miedo.
Gracias por tu cariño…gracias por compartir conmigo un café en el desayuno, una experiencia personal a media tarde y una muy intima a media noche.
Gracias por permitirme compartir algunos de mis conflictos, por ayudarme a liberar fantasmas. No creo que tengas idea de cuanto has aminorado mi carga.
Gracias por permitirme explicarme mejor y no preocuparme si los demás me entendían.
Infinitas gracias, por tu sueño perdido…y por haber tomado en cuenta mis pucheros.
Más gracias por ofrecerme tu mano…aunque seguro que te gusta más, el que tome otras partes de tu anatomía.
Gracias por hacerme quitar los límites de la imaginación y haberme hecho olvidar una cuenta de correo con muchos contactos abordo.
Gracias por no cuestionar mis temores, por permitirme tenerlos y por tomar en cuenta mi cerebro. También por castigarme, después de eso,he intentado mejorar, aún no se si lo consigo.
Gracias por las risas y los besos…algunos más bien mordisquitos.
Disculpa por ser a veces tan pesada y no entender que estás cansado. A veces tampoco entiendo las cosas que dices, porque sabes que intento buscarle patas adicionales.
Disculpa por enviarte mail y esperar que tengan respuestas inmediatas…más sencillo es un sms.
Disculpa por recordarte tus actividades pendientes como si fuera tu secretaria…o tu agenda. Por hacerte hablar de trabajo cuando sólo tienes ganas de dormir.
Disculpa por hacerte enfadar, dándote las gracias por cualquier tontería.
Gracias, besos, abrazos y bendiciones.

PD. Muchas veces olvidamos decirles a las personas que queremos, cuanto nos importan. Otras olvidamos dar las gracias por esos pequeños detalles, que nos han alegrado o nos han hecho sentir muy bien. Ahora se lo enviaré en un e-mail...
Gracias por mostrarte como un espejo y hacerme soñar con un futuro lleno de realidades.
Te agradezco infinitamente las lecciones de vida y el abrazo recibido cuando te manifesté que tenía mucho miedo.
Gracias por tu cariño…gracias por compartir conmigo un café en el desayuno, una experiencia personal a media tarde y una muy intima a media noche.
Gracias por permitirme compartir algunos de mis conflictos, por ayudarme a liberar fantasmas. No creo que tengas idea de cuanto has aminorado mi carga.
Gracias por permitirme explicarme mejor y no preocuparme si los demás me entendían.
Infinitas gracias, por tu sueño perdido…y por haber tomado en cuenta mis pucheros.
Más gracias por ofrecerme tu mano…aunque seguro que te gusta más, el que tome otras partes de tu anatomía.
Gracias por hacerme quitar los límites de la imaginación y haberme hecho olvidar una cuenta de correo con muchos contactos abordo.
Gracias por no cuestionar mis temores, por permitirme tenerlos y por tomar en cuenta mi cerebro. También por castigarme, después de eso,he intentado mejorar, aún no se si lo consigo.
Gracias por las risas y los besos…algunos más bien mordisquitos.
Disculpa por ser a veces tan pesada y no entender que estás cansado. A veces tampoco entiendo las cosas que dices, porque sabes que intento buscarle patas adicionales.
Disculpa por enviarte mail y esperar que tengan respuestas inmediatas…más sencillo es un sms.
Disculpa por recordarte tus actividades pendientes como si fuera tu secretaria…o tu agenda. Por hacerte hablar de trabajo cuando sólo tienes ganas de dormir.
Disculpa por hacerte enfadar, dándote las gracias por cualquier tontería.
Gracias, besos, abrazos y bendiciones.

PD. Muchas veces olvidamos decirles a las personas que queremos, cuanto nos importan. Otras olvidamos dar las gracias por esos pequeños detalles, que nos han alegrado o nos han hecho sentir muy bien. Ahora se lo enviaré en un e-mail...
LA MANO QUE CUBRE MI PECHO
Nunca lo había visto, sin embargo su mirada estaba clavada en mí, a través del espeso humo que inundaba aquel lugar, sentía como me desvestía con esa mirada. Yo le seguía el juego, provocándolo, con gestos, sonrisas y algunos movimientos más sugestivos, cada uno preciso y calculado.
En la distancia, podía observar sus reacciones, quería ir a su encuentro, pero sabía que tarde o temprano, se acercaría, lo veía en sus ojos.Había mucha gente en el lugar, sentía que todos miraban, seguramente no era así.
Ninguna cara conocida, todos tan anónimos como él. En un descuido estaba a mi lado pero sin las formalidades del caso, sin la típica “¿está ocupada?”, mientras señalaba la silla.
Este hombre, desconocido, del que hoy no recuerdo ni su cara, se acercó directamente a mi y se hizo dueño de mi boca, una boca que devoraba con gran avidez, mientras refregaba su cuerpo contra el mío, haciéndome sentir la magnitud de su deseo y la sensación de humedad que se apoderaba de algunas partes de mi cuerpo. Unos instantes después, ya no estaba ahí.
Lo raro es que jamás me había pasado nada similar, tenía pareja y un ritmo de actividad sexual nada despreciable. Nunca había tenido este tipo de experiencias, eso lo tenía presente, pero aún así, ese hombre me llevaba una y otra vez hasta donde quería, sin condiciones de mi parte, me dejaba cada vez más exhausta…sin saber si luego, todo volvería a ser igual.
Oía mis propios gemidos mientras nos devorábamos mutuamente, con hambre, desespero, como en mis mejores sesiones de sexo.
Mi cuerpo perdía contacto con el suelo, con el planeta, con el universo. Repentinamente perdí la secuencia de los hechos, tampoco sabía donde estaba. Sólo sentía un éxtasis indescriptible y su mano cubría parte de mis pechos…
Era tanta la explosión de mi cuerpo, que no fue sino hasta el final, cuando pude sentir la cama, la mano aún seguía sobre mi pecho, pero no era la mano de mi amante furtivo.
Estaba toda mojada, incluso de sudor. Me costó reconocer aquella habitación en medio de la penumbra, me incorporé y como pude encendí la luz, fijé la vista en mi reloj …miré a mi lado y no, no era el hombre desconocido…era él, pero ni se enteraba.
-Lo siento cariño, pero ahora toca sexo!.- susurre conciente de que no me escuchaba.
Y me entregué nuevamente a aquellas delicias, no quería perder tiempo, para hacer realidad parte de aquel sueño. Estaba dormido, pero sin duda le agradaría muchísimo despertarse con mi boca haciendo maravillas en su sexo.
Este ha sido uno de mis poquísimos sueños eróticos. La primera vez que disfruté de un sueño húmedo…más bien mojado. Mi primer orgasmo en lo brazos de Morfeo. El que dio inicio a muchas fantasías y bastantes realidades.
En la distancia, podía observar sus reacciones, quería ir a su encuentro, pero sabía que tarde o temprano, se acercaría, lo veía en sus ojos.Había mucha gente en el lugar, sentía que todos miraban, seguramente no era así.
Ninguna cara conocida, todos tan anónimos como él. En un descuido estaba a mi lado pero sin las formalidades del caso, sin la típica “¿está ocupada?”, mientras señalaba la silla.
Este hombre, desconocido, del que hoy no recuerdo ni su cara, se acercó directamente a mi y se hizo dueño de mi boca, una boca que devoraba con gran avidez, mientras refregaba su cuerpo contra el mío, haciéndome sentir la magnitud de su deseo y la sensación de humedad que se apoderaba de algunas partes de mi cuerpo. Unos instantes después, ya no estaba ahí.
Lo raro es que jamás me había pasado nada similar, tenía pareja y un ritmo de actividad sexual nada despreciable. Nunca había tenido este tipo de experiencias, eso lo tenía presente, pero aún así, ese hombre me llevaba una y otra vez hasta donde quería, sin condiciones de mi parte, me dejaba cada vez más exhausta…sin saber si luego, todo volvería a ser igual.
Oía mis propios gemidos mientras nos devorábamos mutuamente, con hambre, desespero, como en mis mejores sesiones de sexo.
Mi cuerpo perdía contacto con el suelo, con el planeta, con el universo. Repentinamente perdí la secuencia de los hechos, tampoco sabía donde estaba. Sólo sentía un éxtasis indescriptible y su mano cubría parte de mis pechos…
Era tanta la explosión de mi cuerpo, que no fue sino hasta el final, cuando pude sentir la cama, la mano aún seguía sobre mi pecho, pero no era la mano de mi amante furtivo.
Estaba toda mojada, incluso de sudor. Me costó reconocer aquella habitación en medio de la penumbra, me incorporé y como pude encendí la luz, fijé la vista en mi reloj …miré a mi lado y no, no era el hombre desconocido…era él, pero ni se enteraba.
-Lo siento cariño, pero ahora toca sexo!.- susurre conciente de que no me escuchaba.
Y me entregué nuevamente a aquellas delicias, no quería perder tiempo, para hacer realidad parte de aquel sueño. Estaba dormido, pero sin duda le agradaría muchísimo despertarse con mi boca haciendo maravillas en su sexo.
Este ha sido uno de mis poquísimos sueños eróticos. La primera vez que disfruté de un sueño húmedo…más bien mojado. Mi primer orgasmo en lo brazos de Morfeo. El que dio inicio a muchas fantasías y bastantes realidades.
TE ENAMORASTE DE TI
Algunas de las frases más trilladas, en las relaciones de pareja, son sin duda, “Todos los hombres son iguales” “Los hombres son muy básicos”, lógicamente, existen las versiones aplicadas a las mujeres, pero hoy prefiero hablar de hombres, porque “las mujeres, son muy complicadas”
Los hombres, esos divinos tormentos de la gran mayoría de las mujeres, esos seres que nosotras nos empeñamos una y otra vez, en intentar descifrar lo que quisieron decir, cuando la mayoría de las veces, no hay nada que descifrar.
En qué sentido, los hombres son todos iguales? por qué queremos las mujeres que sean distintos? Si todos son iguales, que los hace interesantes a nuestros ojos, será aquello que oí en una canción: “no te enamoraste de mi, sino de ti, cuando estás conmigo”
Mi hermana por ejemplo, dice que su novio es venusino, que parece que piensa como ella y que le resulta facilísimo decodificar sus mensajes. Yo por cosas que me ha contado, pienso que ella, sólo toma literalmente lo que él dice y ya.
Recuerdo cuando yo estaba en la universidad y nos sentábamos a descoser a los chicos, todas excepto una. Ella tenía al novio perfecto, no paraba de halagarlo, lo mejor que la tierra ha parido. Cada día contaba y contaba cada una de sus proezas y las demás, escuchábamos y escuchábamos, en algunas oportunidades, sin prestar atención, en primer lugar, porque a veces era muy aburrida y otras quizás, para no llegar a sentir algún tipo de envidia. Yo, tenia por novio a un chico normalito y no deseaba que me surgiera la necesidad de endiosarlo de aquella manera.
Una noche, algo tarde, ella llegó al apartamento donde vivíamos dos de sus espectadoras. Estaba llorando, muy nerviosa y temblando. Cuando consiguió calmarse, sólo dijo:
-Los hombres, son todos una mierda!
-Si, todos los hombres son iguales.
Fue lo único que pude decir, me dio mucha pena verla en ese estado y aún sin oír la explicación, al no poder decir algo que la consolara, solté la siempre útil frase para esas ocasiones.

Han pasado muchos años y entre las cosas que he aprendido está el no opinar mucho en los asuntos de pareja y a no ser condescendiente, a menos que sea necesario.
Ayer quedé con una conocida. Ella, está en pleno proceso de separación, un divorcio amistoso, desde el punto de vista legal. A pesar de haber recalcado los buenos términos y el gran cariño que los une, no dejó de proferir improperios en contra de su hasta ahora "marido perfecto” lo cual en esta situaciones, resulta de lo más normal.
El punto donde me torné algo intolerante, fue cuando la futura ex de un hombre, hasta hace poco más de un mes, “ hombre soñado, excelente marido y mejor padre”, me miró con aires de superioridad y en un tono, muy imperativo para mi gusto, me dijo:
-Nena, ya tu lo sabes, no tengo por qué recordártelo. Todos los hombres son iguales, unos hijos de puta, que no merecen nada de nosotras, unos buenos para nada…así que ni se te ocurra estar creyendo los cuentos de ningún hombre, tu mejor quédate sola…bueno, ni que tu no lo supieras…
-Ok…pero no estoy de acuerdo.
-Coño nena, ¿ahora eres partidaria de los hombres?
-¿Partidaria de los hombres?...siempre.
-Bueno, ¿ahora vas a defender a V? coño, que tu amiga soy yo!
- No chica, no te me pongas intensa, es que a mi los hombres me gustan más que las mujeres…y si empiezo a odiarlos, tu me dirás que hacer…
-Ya, ya, pero todos son una mierda…
-Vale… ¿tú que harás en un tiempo, buscarte una novia?
Reconozco que no estuvo muy bien, en mi favor diré, que no era mi mejor día y que por sucesos anteriores, tal vez estaba a la defensiva. Pero, por qué si te ha ido mal en una relación con un fulano, pretendes convencer a la mitad de la raza, que ninguno sirve?
¿Por qué, si “su hombre” no la satisface, ni emocional ni sexualmente, la traiciona, no la apoya, incluso si la maltrata, tiene que ser igual al mío? Pero si en cambio, el señor en cuestión, es un dechado de virtudes, es un tío especial… y por qué en este ultimo caso, no rompe con él, en solidaridad con las amigas que tenemos "menor suerte”.
¿Será que muy en el fondo, todas somos básicas y después de todo, no todos son iguales?
¿Se nos olvida que todos, hombres y mujeres, de alguna y otra forma somos predecibles? porque cada quien tiene unos patrones de conducta, muy difíciles de cambiar, por no decir que imposible.
Es muy difícil entender, que el príncipe azul, no era tan azul…o que tampoco era príncipe.

Los hombres, esos divinos tormentos de la gran mayoría de las mujeres, esos seres que nosotras nos empeñamos una y otra vez, en intentar descifrar lo que quisieron decir, cuando la mayoría de las veces, no hay nada que descifrar.
En qué sentido, los hombres son todos iguales? por qué queremos las mujeres que sean distintos? Si todos son iguales, que los hace interesantes a nuestros ojos, será aquello que oí en una canción: “no te enamoraste de mi, sino de ti, cuando estás conmigo”
Mi hermana por ejemplo, dice que su novio es venusino, que parece que piensa como ella y que le resulta facilísimo decodificar sus mensajes. Yo por cosas que me ha contado, pienso que ella, sólo toma literalmente lo que él dice y ya.
Recuerdo cuando yo estaba en la universidad y nos sentábamos a descoser a los chicos, todas excepto una. Ella tenía al novio perfecto, no paraba de halagarlo, lo mejor que la tierra ha parido. Cada día contaba y contaba cada una de sus proezas y las demás, escuchábamos y escuchábamos, en algunas oportunidades, sin prestar atención, en primer lugar, porque a veces era muy aburrida y otras quizás, para no llegar a sentir algún tipo de envidia. Yo, tenia por novio a un chico normalito y no deseaba que me surgiera la necesidad de endiosarlo de aquella manera.
Una noche, algo tarde, ella llegó al apartamento donde vivíamos dos de sus espectadoras. Estaba llorando, muy nerviosa y temblando. Cuando consiguió calmarse, sólo dijo:
-Los hombres, son todos una mierda!
-Si, todos los hombres son iguales.
Fue lo único que pude decir, me dio mucha pena verla en ese estado y aún sin oír la explicación, al no poder decir algo que la consolara, solté la siempre útil frase para esas ocasiones.

Han pasado muchos años y entre las cosas que he aprendido está el no opinar mucho en los asuntos de pareja y a no ser condescendiente, a menos que sea necesario.
Ayer quedé con una conocida. Ella, está en pleno proceso de separación, un divorcio amistoso, desde el punto de vista legal. A pesar de haber recalcado los buenos términos y el gran cariño que los une, no dejó de proferir improperios en contra de su hasta ahora "marido perfecto” lo cual en esta situaciones, resulta de lo más normal.
El punto donde me torné algo intolerante, fue cuando la futura ex de un hombre, hasta hace poco más de un mes, “ hombre soñado, excelente marido y mejor padre”, me miró con aires de superioridad y en un tono, muy imperativo para mi gusto, me dijo:
-Nena, ya tu lo sabes, no tengo por qué recordártelo. Todos los hombres son iguales, unos hijos de puta, que no merecen nada de nosotras, unos buenos para nada…así que ni se te ocurra estar creyendo los cuentos de ningún hombre, tu mejor quédate sola…bueno, ni que tu no lo supieras…
-Ok…pero no estoy de acuerdo.
-Coño nena, ¿ahora eres partidaria de los hombres?
-¿Partidaria de los hombres?...siempre.
-Bueno, ¿ahora vas a defender a V? coño, que tu amiga soy yo!
- No chica, no te me pongas intensa, es que a mi los hombres me gustan más que las mujeres…y si empiezo a odiarlos, tu me dirás que hacer…
-Ya, ya, pero todos son una mierda…
-Vale… ¿tú que harás en un tiempo, buscarte una novia?
Reconozco que no estuvo muy bien, en mi favor diré, que no era mi mejor día y que por sucesos anteriores, tal vez estaba a la defensiva. Pero, por qué si te ha ido mal en una relación con un fulano, pretendes convencer a la mitad de la raza, que ninguno sirve?
¿Por qué, si “su hombre” no la satisface, ni emocional ni sexualmente, la traiciona, no la apoya, incluso si la maltrata, tiene que ser igual al mío? Pero si en cambio, el señor en cuestión, es un dechado de virtudes, es un tío especial… y por qué en este ultimo caso, no rompe con él, en solidaridad con las amigas que tenemos "menor suerte”.
¿Será que muy en el fondo, todas somos básicas y después de todo, no todos son iguales?
¿Se nos olvida que todos, hombres y mujeres, de alguna y otra forma somos predecibles? porque cada quien tiene unos patrones de conducta, muy difíciles de cambiar, por no decir que imposible.
Es muy difícil entender, que el príncipe azul, no era tan azul…o que tampoco era príncipe.






