Una evaluación de mis momentos más "fashion"
He de confesar que cuando mi profesor de Producción Periodística (creo que ya conoceís que este blog nació como trabajo de carrera) nos mandó para aprobar el curso, a principios de éste, la creación de un blog con la única condición de que fuera informativo la idea me entusiasmó. Podía elegir un tema que me apasionara y escribir sobre él siendo mi única jefa.
Aunque existía otra razón aún más fuerte para mí, la razón verdadera de que me hiciera tanta ilusión embarcarme en un proyecto así. Desde hacía ya tiempo me había convertido en una adicta a los blogs. Ya conocía este fenómeno.
Los blogs que llenaban mis horas frente a la pantalla del ordenador eran bitácoras, diarios, y no informativos, salvo raras excepciones, pero eran un factor importante que se había ido instalando en mi vida poquito a poco, sin apenas darme cuenta pero creando en mi una horrible pero maravillosa adicción.
La sección de favoritos de mi ordenador personal estaba llena de direcciones de bitácoras personales que intentaba leer cada día porque como ya he dicho, la vida de esa gente que ya formaba parte de mi vida y a los que parecía que conocía en persona, me tenía enganchada. Y cada día agregaba nuevos blogs que iba conociendo desde otros. Y la lista empezaba a ser interminable. Ya no daba a basto para leer todo lo que quería.
Por todo esto, el proyecto que me proponía mi profesor me fascinaba. Llevaba tiempo queriendo imitar a todas esas personas que leía y admiraba, pero no me atrevía a dar el paso de crear mi propio blog (no estaba yo muy puesta en estas cosas de la blogosfera como para embarcarme en ello). La asignatura fue la excusa perfecta, y aunque estaban excluídos los blogs diarios (lo que a mí realmente me gustaba) de momento me podía conformar.
Y en cuanto inauguré mi fashion blog empezaron los problemas para mí. Todo era mucho más complicado de lo que había imaginado.
Necesitaba mucho tiempo que dedicar a esto, un tiempo que en mi vida no tenía.
Además al no tener tiempo no podía investigar sobre como poner fotos, hacer enlaces (los cuales odiaba y aún me siguen disgustando, pero que estaba obligada a hacerlos) y ya ni hablar de mayores sofisticaciones. Por no hablar tampoco de que me sentía en la necesidad, (y vale, confieso que también me llenaba de gusto debido a mi adicción), de leer los blogs de todos mis compañeros. El tiempo cada vez era menor, la exigencia mayor y... y esto empezó a traerme quebraderos de cabeza y a no gustarme ya tanto (de todos es sabido que cuando se nos obliga a algo, el interés por ese algo disminuye hasta límites insospechados).
Bueno, reconozco que seguía siendo fiel a mis blogs habituales y a los de mis compañeros, sobre todo a los de Iñaky y su pasión blanca, Paz y la vuelta al mundo, María y su cantidad de saber deportivo, Javi con sus aventuras en el terreno de juego, David y su ya más que conocida pasión por la música pop y Helena, mi compañera en el mundo de la moda, aunque ella desde el lado únicamente masculino.
Osea que el problema lo tenía en escribir yo en mi blog. Por que no se trataba sólo esta historia de redactar un post, no, también había que poner enlaces con el consiguiente trabajo de buscar las palabras adecuadas en que situarlos y las páginas a las que llevar mis vínculos, y ya de las fotos mejor ni hablo, porque era inevitable que surgiera esa pregunta de ¿esto que estoy haciendo... será legal?
Eso sí, he de decir que mi mayor problema fue únicamente eso, la falta de tiempo. Voy a la universidad por la mañana, por la tarde a mi escuela de Arte Dramático a cursar mi otra carrera..., y el fin de semana..., no me podía dedicar a escribir post sin más.
Y siempre me ha dado pena no tener más tiempo para dedicar tanto a mi blog como a leer los otros, aunque eso sí, la lectura de todos los demás la hacía puntual. Normal, leer no quita tanto tiempo como escribir, y además se encuentra entre otra de mis pasiones. Como la moda, el tema que elegí. Mi gran pasión.
Y a pesar de todo la experiencia no ha sido tan mala. Imaginate que hasta he decidio continuar con mi blog. Si, aunque se ha acabado el curso y ya no tengo obligación de hacerlo mi blog seguirá abierto. Quizá cambié un poco el enfoque, pero continuaré aquí, esperando que me sigas leyendo y esperando que la exigencia conmigo misma y con mi blog sea mayor al no tener la obligación (algo seguro).
Hasta me estoy planteando crear otro blog, una bitácora, y cumplir así una de mis apetencias. Hacer de este modo algo que me apasione, me divierta y me enganche.
Pero bueno, de todo esto iré informando.
Pero eso..., ya es otra historia.
Cordiales saludos a todos y por supuesto... gracias, siempre gracias.
Aunque existía otra razón aún más fuerte para mí, la razón verdadera de que me hiciera tanta ilusión embarcarme en un proyecto así. Desde hacía ya tiempo me había convertido en una adicta a los blogs. Ya conocía este fenómeno.
Los blogs que llenaban mis horas frente a la pantalla del ordenador eran bitácoras, diarios, y no informativos, salvo raras excepciones, pero eran un factor importante que se había ido instalando en mi vida poquito a poco, sin apenas darme cuenta pero creando en mi una horrible pero maravillosa adicción.
La sección de favoritos de mi ordenador personal estaba llena de direcciones de bitácoras personales que intentaba leer cada día porque como ya he dicho, la vida de esa gente que ya formaba parte de mi vida y a los que parecía que conocía en persona, me tenía enganchada. Y cada día agregaba nuevos blogs que iba conociendo desde otros. Y la lista empezaba a ser interminable. Ya no daba a basto para leer todo lo que quería.
Por todo esto, el proyecto que me proponía mi profesor me fascinaba. Llevaba tiempo queriendo imitar a todas esas personas que leía y admiraba, pero no me atrevía a dar el paso de crear mi propio blog (no estaba yo muy puesta en estas cosas de la blogosfera como para embarcarme en ello). La asignatura fue la excusa perfecta, y aunque estaban excluídos los blogs diarios (lo que a mí realmente me gustaba) de momento me podía conformar.
Y en cuanto inauguré mi fashion blog empezaron los problemas para mí. Todo era mucho más complicado de lo que había imaginado.
Necesitaba mucho tiempo que dedicar a esto, un tiempo que en mi vida no tenía.
Además al no tener tiempo no podía investigar sobre como poner fotos, hacer enlaces (los cuales odiaba y aún me siguen disgustando, pero que estaba obligada a hacerlos) y ya ni hablar de mayores sofisticaciones. Por no hablar tampoco de que me sentía en la necesidad, (y vale, confieso que también me llenaba de gusto debido a mi adicción), de leer los blogs de todos mis compañeros. El tiempo cada vez era menor, la exigencia mayor y... y esto empezó a traerme quebraderos de cabeza y a no gustarme ya tanto (de todos es sabido que cuando se nos obliga a algo, el interés por ese algo disminuye hasta límites insospechados).
Bueno, reconozco que seguía siendo fiel a mis blogs habituales y a los de mis compañeros, sobre todo a los de Iñaky y su pasión blanca, Paz y la vuelta al mundo, María y su cantidad de saber deportivo, Javi con sus aventuras en el terreno de juego, David y su ya más que conocida pasión por la música pop y Helena, mi compañera en el mundo de la moda, aunque ella desde el lado únicamente masculino.
Osea que el problema lo tenía en escribir yo en mi blog. Por que no se trataba sólo esta historia de redactar un post, no, también había que poner enlaces con el consiguiente trabajo de buscar las palabras adecuadas en que situarlos y las páginas a las que llevar mis vínculos, y ya de las fotos mejor ni hablo, porque era inevitable que surgiera esa pregunta de ¿esto que estoy haciendo... será legal?
Eso sí, he de decir que mi mayor problema fue únicamente eso, la falta de tiempo. Voy a la universidad por la mañana, por la tarde a mi escuela de Arte Dramático a cursar mi otra carrera..., y el fin de semana..., no me podía dedicar a escribir post sin más.
Y siempre me ha dado pena no tener más tiempo para dedicar tanto a mi blog como a leer los otros, aunque eso sí, la lectura de todos los demás la hacía puntual. Normal, leer no quita tanto tiempo como escribir, y además se encuentra entre otra de mis pasiones. Como la moda, el tema que elegí. Mi gran pasión.
Y a pesar de todo la experiencia no ha sido tan mala. Imaginate que hasta he decidio continuar con mi blog. Si, aunque se ha acabado el curso y ya no tengo obligación de hacerlo mi blog seguirá abierto. Quizá cambié un poco el enfoque, pero continuaré aquí, esperando que me sigas leyendo y esperando que la exigencia conmigo misma y con mi blog sea mayor al no tener la obligación (algo seguro).
Hasta me estoy planteando crear otro blog, una bitácora, y cumplir así una de mis apetencias. Hacer de este modo algo que me apasione, me divierta y me enganche.
Pero bueno, de todo esto iré informando.
Pero eso..., ya es otra historia.
Cordiales saludos a todos y por supuesto... gracias, siempre gracias.





