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El unicornio existe
Aunque encuentre obstáculos
Acerca de
...intento siempre avanzar, guardando una pequeña porción de esperanza y de sueños, aprendiendo de caídas, curándome las heridas, respirando, mirando el mar, reposando, escuchando música, buscando mi sonrisa... aquí espero encontrar también la tuya, que escuches y hables si quieres... que esto no sea sólo mi refugio sino el tuyo... La puerta está abierta...
Sindicación
 
No hay voz.
He establecido este paréntesis porque lo creía necesario. No quiero herir sensibilidades, pero es una realidad que existe. No quiero aguar la fiesta a nadie: Ante todo, considero que hay que vivir cada uno su propia vida, pero pensar en uno mismo o luchar por por ser feliz y conseguir los sueños, no significa mirar a otro lado, ignorar o no darle importancia.



Esto sólo es un miserable susuro que, al menos, permanecerá aquí mientras continúe con este blog. Después de los hechos terribles de los que tuvimos noticia a principios de semana, hecho que indigna al menos internamente, veía mi post navideño como algo vacío y demasiado repentino.
Es la realidad que golpeó salvajemente, en forma de violencia, en forma de falta de valores, en forma de miseria, de abandono y soledad, de enajenación y dejadez. En forma de indiferencia, también.
Porque todos caminamos por calles donde los mendigos muestran su mano pidiendo dinero. Volvemos de una noche de juerga y vemos en un cajero o a la entrada del metro cerrado o en los bancos de los parques y los vemos durmiendo. El miércoles, al volver de la fiesta de Navidad del casal donde colaboro, dentro del metro había dos discutiendo cuál era el mejor camino de hacer trasbordo. Me pareció divertida tal discusión.
Pero nadie sabe quién se esconde o qué historias se esconden tras esas capas de ropa, mugre, abandono, soledad y, quizás locura. Nadie piensa, nadie recuerda que alguna vez, esas personas quizá nacieron en una familia normal, y hubo amor y mimos, a pesar de estrecheces. O que ni siquieran pueden vivir dignamente porque su precario trabajo a penas les da para sobrevivir diariamente.
Nadie piensa. Y a pesar de la indignación, el horror, y la crueldad: nadie clama. Nadie sale a la calle a manifestarse por la muerte de una pobre indigente sin voz. No hay voces, ni caceloradas, ni pancartas...
No más violencia. No más muerte. No más falta de valores. No más falta de valores y respeto por la vida de los demás.
 
No