logotipo

img_google

Pulsa F5 para ver el efecto

El unicornio existe
Aunque encuentre obstáculos
Acerca de
...intento siempre avanzar, guardando una pequeña porción de esperanza y de sueños, aprendiendo de caídas, curándome las heridas, respirando, mirando el mar, reposando, escuchando música, buscando mi sonrisa... aquí espero encontrar también la tuya, que escuches y hables si quieres... que esto no sea sólo mi refugio sino el tuyo... La puerta está abierta...
Sindicación
 
Pongamos que hablamos de...
Nada como me alivien desde un post de uno de mis blogs favoritos, La manzana prohibida que Sabina también existe, que sigue vivo, afortunadamente, que sigue siendo capaz de emocionar y de hablar de historias reales cómo las que vivimos cada día, reflejando nuestros sentimientos, haciendo que estos surjan a flor de piel... No hace mucho, ya apostillé al final de uno de mis posts, que en ciertos momentos me iba por los tejados cómo un gato sin dueño... Hace unos meses, puede que fuera el año pasado, escribí este relato en homenaje a alguien a quién admiro. No recuerdo cuándo lo descubrí, seguramente fue gracias a su pirata cojo y a su pacto entre caballeros y desde entonces lo he seguido. Con sus pros y sus contras, yo siempre defenderé a este poeta nacido del pueblo de mi madre, capaz de hacerte amar Madrid, primo del nano (que es nostre) y situándonos al otro lado del espejo. Nos sobran los motivos...



Pues que quiere que le diga... Que si, que ya lo sé, que es una canalla, pero estoy loquita por sus huesos...
No sé cuanto tiempo hace que lo conozco... Puede que poco, puede que mucho. Aunque vivo sin él no sé vivir sin él. ¿Se entiende?
Es difícil, pero la vida lo es. La mía, mucho, la suya aún más.
Siempre llega aquí de noche o de madrugada... Siempre cierra el bar o lo abre. Antes de irse de juerga o después de una noche de borrachera y mujeres.
Que sí, que ya lo sé: es un mujeriego. Que sí, que también: no está enamorado. No, lo ha estado muchas veces, pero de mí no lo está. Pero, ¿quién manda en el corazón?
Pero sí soy su amiga, su única amiga. Me lo dice muchas veces: a pesar de que eres mujer, te considero mi amiga.
Con su voz ronca, rota por el tabaco y las malas noches, que para él no son malas, pero para su cuerpo y su alma posiblemente sí lo son.
Nunca van juntas la palabra mujer y la palabra amiga.

Pues eso: que me llamo Soledad y que nunca me falta su compañía. Que en sus noches de soledad, hastío, abandono soy yo quien le calienta la cama. Y nunca piensa en mí. Pero cada noche o cada madrugada siempre se deja caer por aquí. Y se sienta en la barra, cerquita de mí, sin querer nunca volver a su calle de la melancolía, allí donde siempre ha parecido vivir... donde no habita el olvido porque deja una huella en su colchón y en las paredes de su casa. ¡Ay! que sé que se enfrenta a sí mismo, que frente al espejo o frente a mí, llora y se reprocha y se lamenta, pero siempre acaba siendo él. Y que yo lo único que siento es nostalgia por añorar lo que nunca jamás ha sucedido ni sucederá.
A veces, en mis tardes libres, lo he visto paseando por las calles de su amado Madrid, de mi viejo y gastado Madrid mientras yo siempre me encuentro en el bulevar de los sueños rotos. Sabiendo que para mí no hay noches de boda, pero para él tampoco, no crea. Que es demasiado libre y demasiado independiente, en el fondo, aunque se lamente siempre de que le robaron su mes de abril... No, no piensa en mí, siempre viene y me explica sus historias, somos distintos pero, en el fondo, tan iguales... A mí hace años que también me robaron el mes de abril y como ya no creo que exista no me preocupo... Pero, ¿y qué? yo sigo haciendo y diciendo lo que quiero, que para eso esta boca es mía. Y que nadie se meta, porque mi vida es mía y sólo le pertenece a él, aunque no quiera, aunque no haga nada, aunque esté siempre lejos de mí a pesar de venir todas las noches y quedarse aquí, en la barra, tan cerca de mí.
Que será canalla y será trasnochador y mujeriego y solitario... sí, pero es un hombre y yo una mujer. Y no hacen falta palabras.


Que nunca te roben el mes de abril
que si lo han hecho
que nunca más te lo vuelvan a robar.
Múdate de calle, espera el siguiente tranvía
y cógelo.
No le pidas a la soledad más amistad de la que debe darte.
Y aunque te enfrentes a ti mismo, nunca seas demasiado duro.
Pero sigue, aunque sea de vez en cuando, tus consejos.

No