Hoy he visto una película que creo que me ha marcado para siempre. No es que haya sido una experiencia traumática pero si me ha abierto un poquito los ojos (que ya era hora de que alguien o algo lo hiciera) sobre la realidad en la que viven más personas de las que creemos.

Es otra visión sobre la guerra de Irak, una realidad que los medios de comunicación no piensan en mostrar porque no interesa. Se trata de la película
Las tortugas también vuelan, producida, escrita y dirigida por
Bahman Ghobadi. En esta película te explica, casi como un documental pero más poético, como es la vida de unos niños kurdos que viven refugiados en un campamento situado en la frontera entre Iran y Turquía, unas semanas antes de la invasión de EEUU sobre Irak.
La vida de los protagonistas (todos niños) es inhumana. Muchos de ellos están mutilados porque viven en una zona sembrada en su totalidad por
minas antipersona y se ganan la vida desactivándolas y luego vendiéndiendolas.
Creo que esta pelicula recupera el lado humano de estas personas olvidadas y que los medios de comunicación se han dedicado a semienterrar. Por lo menos yo, que ignoraba de su existencia, sabía que en las guerras la gente pasa mil penurias pero nos hemos acostumbrado a ver el lado "light" de las cosas por ser lo "políticamente correcto".
Ruego encarecidamente que veáis esta película (en versión original, por favor) porque os emocionará, os hará reir y a llorar en algunos momentos tremendamente dolorosos que no desvelaré para que los descubráis vosotros.
Quería escribir este post antes de que todo se me olvide y vuelva a ser la misma niña occidental superficial y consumista.

Escena en la que el protagonista,
Satélite, se juega la vida acercándose con su bicicleta a salvar al bebé kurdo que ha sido abandonado por su madre en un campo de minas antipersona. Uno de los puntos de giro de la historia.
Para saber más:Sinopsis y críticas de la películaInformación que da la revista digital Cuantoyporquetanto