DESPEDIDA.
Estos días me hablan y me hablan...un murmullo de fondo y , de repente, un grito ( ¡ joder, que te estoy hablando ! ) consigue sobresaltarme y sacarme de mi mundo. Contesto, entre monosílabos, para seguir inmersa en mis pensamientos. No me apetece conversar, reir, divagar. Sólo seguir en mi soledad , recreando mis recuerdos, que nadie me interrumpa.
Por primera vez en siete años siento que esto es una despedida. Ahora que me voy lejos y no sé si esta ciudad volverá a formar parte de mi presente, si volveré a sentir que me pertenece en parte, como yo a ella. En mi cabeza se suceden recuerdos...de rincones, olores, colores...que despiertan mis sentidos. Paso por calles que significaron algo especial para mí o en las que viví . Vuelvo a esos cafés, bares, teterías. ..La azotea de S. Jerónimo que miraba a la Alhambra, las tardes allí leyendo al sol, aquella noche mágica en la "cima" , como reyes coronando desde lo alto la ciudad dueña de una de las siete maravillas del mundo. Y en este ir y venir de recuerdos descubro que todo está ligado a la gente que formó parte de mi vida aquí. Los amigos que compartieron conmigo exámenes, agobios, dias de estudio , "domingos de pijama" , lágrimas; cenas, desayunos, risas, momentos mágicos, paseos, días, noches, besos...ron miel, azoteas al sol, visitas desde lejos...sin ellos , sin duda, estos episodios de mi vida no serían mios, y cada uno de mis recuerdos no serían lo que son hoy.
Tengo que despedirme otra vez, igual que tuve que hacerlo en Lausanne, en Camerún, en Lima...Pero esta vez es más intenso, diferente, siete años de mi vida. Duele arrancarte una ciudad del corazón, igual que duele arrancarte una persona a la que has querido mucho y tienes que dejar lejos. Eres consciente de que decirle adios es cerrar definitivamente una etapa de tu vida que irá quedando cada vez más lejos, de la que quedarán imágenes, sonidos, siluetas, formas, sensaciones...recuerdos del pasado, no realidades. Te gustaría pensar y creer que todo seguirá igual cuando vuelvas - porque siempre te repites a ti misma muy convencida que volverás, en un intento de negarte que esto llegó a su fin- congelar cada recuerdo y conservarlo ahí para poder repetirlo y continuarlo una vez que vuelvas. Y dentro de tí sabes perfectamente que nada de esto ocurrirá, que la vida se transforma continuamente y que, igual que tú cambias, todo y todos cambiarán. Hay momentos que es imposible que se vuelvan a repetir igual, porque, aunque estén los lugares, ya no estará la misma gente, o tú ya no mirarás de la misma forma, ya no serás la misma persona. Y te sorprendes con los ojos humedecidos: No es posible que todo esto haya terminado para siempre. Sabiendo perfectamente que así es.
Temes que pase lo que leíste en aquel libro sobre el regreso después de años a una ciudad a la que perteneciste -lo llevo intuyendo mucho tiempo, por eso nunca me atreví a volver a Lausanne- ... "... Todo aquí me hablaba de mi pasado, y, sin embargo, no acababa mi cuerpo de hacerse uno con la ciudad, de integrarse, en ese proceso de identificación que nos hace elegir una ciudad entre todas para sentirnos auténticos y enamorados ciudadanos de ella... La ciudadana de otros tiempos se había vuelto visitante, simplemente visitante. Cortadas estaban las raíces mías que durante tanto tiempo había tenido hincadas en este mundo...Acaso por haber conocido un destino de nómada, me había habituado a cargar con mi bagaje interior, constantemente engrosado por la aportación de las etapas recorridas... Lo dejado atrás atrás quedaba. Esto - el aquí- para mí era el ayer. La Vera que ahora estaba sentada en este banquete, no era la Vera que, años atrás, se hubiese sentado tantas veces en el mismo lugar. Y, por más que trataba de hacer coincidir ambas figuras, la actual borraba la anterior en virtud de una visión más universalista de las cosas..." Alejo Carpentier , La Consagración de la Primavera.
Esto ya está sentido por aquel que decide vivir sin detenerse, nómada, conocer cuanto pueda de este mundo ...Esto ya está escrito. Por eso yo ya lo sabía.
Pero no puedo evitar recluirme en el silencio. Y los recuerdos.
Por primera vez en siete años siento que esto es una despedida. Ahora que me voy lejos y no sé si esta ciudad volverá a formar parte de mi presente, si volveré a sentir que me pertenece en parte, como yo a ella. En mi cabeza se suceden recuerdos...de rincones, olores, colores...que despiertan mis sentidos. Paso por calles que significaron algo especial para mí o en las que viví . Vuelvo a esos cafés, bares, teterías. ..La azotea de S. Jerónimo que miraba a la Alhambra, las tardes allí leyendo al sol, aquella noche mágica en la "cima" , como reyes coronando desde lo alto la ciudad dueña de una de las siete maravillas del mundo. Y en este ir y venir de recuerdos descubro que todo está ligado a la gente que formó parte de mi vida aquí. Los amigos que compartieron conmigo exámenes, agobios, dias de estudio , "domingos de pijama" , lágrimas; cenas, desayunos, risas, momentos mágicos, paseos, días, noches, besos...ron miel, azoteas al sol, visitas desde lejos...sin ellos , sin duda, estos episodios de mi vida no serían mios, y cada uno de mis recuerdos no serían lo que son hoy.
Tengo que despedirme otra vez, igual que tuve que hacerlo en Lausanne, en Camerún, en Lima...Pero esta vez es más intenso, diferente, siete años de mi vida. Duele arrancarte una ciudad del corazón, igual que duele arrancarte una persona a la que has querido mucho y tienes que dejar lejos. Eres consciente de que decirle adios es cerrar definitivamente una etapa de tu vida que irá quedando cada vez más lejos, de la que quedarán imágenes, sonidos, siluetas, formas, sensaciones...recuerdos del pasado, no realidades. Te gustaría pensar y creer que todo seguirá igual cuando vuelvas - porque siempre te repites a ti misma muy convencida que volverás, en un intento de negarte que esto llegó a su fin- congelar cada recuerdo y conservarlo ahí para poder repetirlo y continuarlo una vez que vuelvas. Y dentro de tí sabes perfectamente que nada de esto ocurrirá, que la vida se transforma continuamente y que, igual que tú cambias, todo y todos cambiarán. Hay momentos que es imposible que se vuelvan a repetir igual, porque, aunque estén los lugares, ya no estará la misma gente, o tú ya no mirarás de la misma forma, ya no serás la misma persona. Y te sorprendes con los ojos humedecidos: No es posible que todo esto haya terminado para siempre. Sabiendo perfectamente que así es.
Temes que pase lo que leíste en aquel libro sobre el regreso después de años a una ciudad a la que perteneciste -lo llevo intuyendo mucho tiempo, por eso nunca me atreví a volver a Lausanne- ... "... Todo aquí me hablaba de mi pasado, y, sin embargo, no acababa mi cuerpo de hacerse uno con la ciudad, de integrarse, en ese proceso de identificación que nos hace elegir una ciudad entre todas para sentirnos auténticos y enamorados ciudadanos de ella... La ciudadana de otros tiempos se había vuelto visitante, simplemente visitante. Cortadas estaban las raíces mías que durante tanto tiempo había tenido hincadas en este mundo...Acaso por haber conocido un destino de nómada, me había habituado a cargar con mi bagaje interior, constantemente engrosado por la aportación de las etapas recorridas... Lo dejado atrás atrás quedaba. Esto - el aquí- para mí era el ayer. La Vera que ahora estaba sentada en este banquete, no era la Vera que, años atrás, se hubiese sentado tantas veces en el mismo lugar. Y, por más que trataba de hacer coincidir ambas figuras, la actual borraba la anterior en virtud de una visión más universalista de las cosas..." Alejo Carpentier , La Consagración de la Primavera.
Esto ya está sentido por aquel que decide vivir sin detenerse, nómada, conocer cuanto pueda de este mundo ...Esto ya está escrito. Por eso yo ya lo sabía.
Pero no puedo evitar recluirme en el silencio. Y los recuerdos.
Comentario:
Cuando el tiempo parece que se acaba
Cuando sentimos que perdemos algo que añoraremos
cuando quedan muchas despedidas en el tintero
cuando los recuerdos embriagan tu mente hasta hacerte perder el control
...
solo en ese momento sientes que algo se aleja, tu o él, no lo sabes, pero es ley de vida. No hay palabras de aliento, solo necesidad de enfrentar la vida como lo hiciste hasta ahora.
Hay que seguir el camino... te sorprenderás.
Cuando sentimos que perdemos algo que añoraremos
cuando quedan muchas despedidas en el tintero
cuando los recuerdos embriagan tu mente hasta hacerte perder el control
...
solo en ese momento sientes que algo se aleja, tu o él, no lo sabes, pero es ley de vida. No hay palabras de aliento, solo necesidad de enfrentar la vida como lo hiciste hasta ahora.
Hay que seguir el camino... te sorprenderás.





