El sonido del mar
viene de lejos,con la brisa,para decirnos algo..sólo hay que aprender a escucharlo
Acerca de
"El sonido del mar induce a la reflexión, a la calma, al contacto con uno mismo. Potencia la capacidad de concentración y la recuperación de energía"... No hace mucho que volví de muy lejos, y son tantas las cosas que allí viví , que sentí, que aprendí, vidas que nunca imaginé, rincones que soñé, gente que se quedó con parte de mi para siempre...Desde entonces el mar no deja de susurrarme al oido , me trae esas voces que vienen de muy lejos para hacérmelas cercanas; y a todo el que quiera oirlas.
Sindicación
 
CONGUITO.


Iba en el coche mirando por la ventanilla totalmente inmersa en mis pensamientos y, de repente, al sonar la canción de Wes me ha vuelto a pasar lo mismo. El mismo nudo en la garganta que intento contener pero me desborda, la misma sensación en la piel, de vello de punta, de escalofrío. La mente y el corazón que se me van muy lejos. Los ojos que ya no ven lo que tengo delante, sino lo que les muestra el recuerdo, un recuerdo que se presenta en imágenes, y que cuando escucho esta canción es tan tremendamente intenso, tan real, que yo ahora realmente he dejado de estar en este coche.
La música me ha acogido en su seno y me ha llevado volando hasta allí, a la puerta de mi casa de Baneghang, al camino. Y aunque esté mirando por esta ventanilla, los colores que veo se recomponen en paisajes de allí. Y estoy ahí, jugando con los niños, hablándoles de aquí y de allá, sentada mirándolos. Oigo el sonido de sus risas, sus voces…Siento dentro de mi el ritmo de sus bailes. Me desmontan sus miradas de ojos negros intensos, penetrantes. Su alegría, sus cuerpecitos de barriga hinchada, sus ojillos bailarines, su curiosidad por todo “lo blanco”…Pero cuando intento abrazarlos se desvanecen, no puedo tocarlos ni bailar con ellos. Entonces, las lágrimas. El recuerdo es traicionero…es capaz de traerte la imagen, la sensación y la emoción intacta, pero cuanto más te acercas ellas más se separan de ti. Es como un puente entre el presente y el pasado. Te deja estar sobre él, para que no olvides, pero sólo te deja ir en una dirección. Ojalá un día aprenda a disfrutar sólo de estar sobre él, pero aún no sé. Cuando subo siempre quiero volver, aunque sólo sea un ratito.

Le llamábamos Conguito, pequeño, redondo y negro, con unos ojos enormes que te miraban y te derretían. Al principio era muy receloso, siempre que pasábamos por el camino se quedaba mirándonos desde la puerta de su casa. Después empezó a llamarnos y a provocarnos pero siempre desde lejos, y, cuando nos acercábamos, salía corriendo a refugiarse en casa. Y, poco a poco, se iba acercando más y más, pidiendo juego como los demás en las poquitas palabras de francés que conocía: “Chasse-moi” (para que le persiguiésemos corriendo, el pilla-pilla) o “Donne-moi le bombon” (para que le diésemos caramelos) o pidiéndonos lápices y papel para garabatear algo en la puerta de casa mientras nosotros trabajábamos a su lado. Sus pequeñas encías sangraban mientras chupaba la caña de azúcar por tanta comida y suciedad acumuladas. Era uno de los niños más pobres y descuidados de la comunidad, y muy falto de atención y cariño, pero como todos, aunque no lo noten. No sé si fue bueno que desde tan pequeño descubriera que existían los besos y los achuchones y arrumacos ( allí no hay tiempo para este tipo de mimos a un niño, están fuera de toda costumbre), creo que se acostumbró a ellos y que le gustaron demasiado. Quizá descubrió un tipo de amor y atención que allí nunca se le podrá dar, y eso me duele, porque si al menos no lo hubiese probado...También alguna vez lo escondimos dentro de casa entre nosotras para darle de comer lo que nos había sobrado, cosa que se supone no se debe hacer en ningún caso, porque habría que alimentar a tantos niños…Pero lo hicimos, no sé por qué con él, no sé por qué era tan especial para mí. El caso es que me acabé convirtiendo en una especie de madre para él en la comunidad. No se separaba de mí, y sólo quería que le hiciera caso a él. Se ponía celoso de los otros niños, y si les prestaba atención les pegaba y les mordía. Su propia madre y hermanas mayores salían al camino cuando yo pasaba y lo llamaban para que se viniera comigo. Su propia madre me pidió que me lo trajera a España. Aún retumban en mi cabeza esas palabras. No puedo olvidarlas. Ni esa carita y ese cuerpecillo frágil entre mis manos.

Sigo preguntándome ¿ por qué me pasó con él? Solo encuentro una respuesta: le puse cara a un pueblo invisible, a muchas vidas de lucha olvidadas por todos. CONGUITO es sólo un símbolo.

Y mientras se pierde suavemente la música de esa canción que me ha traido de nuevo hasta aquí, mientras me seco las lágrimas, me pregunto… ¿Cómo la cara de un niño y el alma de un pueblo pueden clavarse tan dentro?
 
MIRADAS LEJANAS...

Foto de "Viento dePoniente"

Tantas cosas quedaron lejos...
miras hacia atrás y te parece que el tiempo pasa demasiado deprisa.
Sientes que tus sueños quedaron anclados en otro lugar,
del que no siempre consigues regresar.
La memoria te traiciona cegándote con imágenes de otros días, mientras toda la vida se te escapa ahora entre las manos.
El corazón se revuelve dentro del pecho,
porque ya no lo escuchas.
Añoras sonrisas pasadas y
el alma se te escapa hacia donde tu cuerpo ya no está...

Entonces...

Vete lejos,
vete solo.
Escucha al mar,
mira al horizonte,
déjate mecer por el susurros de las olas.
Y piérdete dentro...
Que no te encuentren.
No te hagas esclavo de tu prisa.
No te hagas esclavo de ti mismo.
Pierdete de todo lo que te oprime,
Y lejos, tú solo, mira la belleza que te rodea y escucha...

Descubrirás todo lo que te revela el silencio.

Susurros.
 
SIN LÍMITES...


Me pasé muchos años de mi vida poniendo límite a todo, me enseñaron a hacerlo. Lo que está bien y lo que está mal, lo que sí y lo que no, lo blanco y lo negro, lo bello y lo feo, el aquí y el allí...y, lo más importante, lo posible y lo imposible. Crecí, lloré, pensé mucho...Me desilusioné...Y un día me decidí: Viajé, conocí otras gentes, otros mundos, otras formas de vida, otras voces, otras preocupaciones, otras ilusiones, otros dias y otras noches...Me ilusioné. Mi horizonte empezó a andar hacia adelante, y creo que ya nunca se detendrá; mientras yo siga viva, él seguirá caminando conmigo, ampliando sus fronteras.

Me di cuenta que no hay nada más cierto en este mundo que el hecho de saber que todo es relativo. Aprendí que lo que aquí es una preocupación, allí es un sentimiento o sensación que simplemente no existe ; que sus pequeñas ilusiones de cada día son para nosotros algo que nos viene dado desde que nacemos, y que, tristemente, hemos perdido los ojos con los que se ven esas pequeñas cosas, es el precio que hemos pagado por tanta evolución. Que la palabra "necesidad" es tremendamente relativa. Que lo que hoy es aquí, mañana puede ser allí y al contrario, que lo que era lejos, ahora es el suelo que pisamos cada mañana.

Lo más impotante, comprobé que lo que era imposible ayer es el mundo en el que hoy me veo envuelta, lo que me rodea, a lo que me dedico cada mañana. Y aprendí que para conseguir realizar tus sueños sólo tienes que quitarte el miedo y caminar siguiendo los pasos que te dicta tu corazón.

" Lo hicieron porque no sabían que era Imposible"



" LLendo por el caminito de tierra que nos lleva de nuevo a casa de Jerad, tengo la sensación de haber llegado a casa, de estar en mi barrio. Es de noche, pero la la gente que hay nos saluda. Al día siguiente los niños nos preguntan dónde estábamos, llevavan días sin vernos. Me vuelve a dejar impresionada lo pronto que puede llegar uno a acostumbrarse a un sitio y hacerlo suyo. No importa que esté al lado que en la otra punta del mundo: te acostumbras a los sitios, a la gente que te rodea, a la forma de vivir y de hacer las cosas. Y las haces parte de tí, de tu vida. Ya me pasó una vez y lo vuelvo a comprobar aquí .Ahora me parece raro ver blancos las pocas veces que me los he cruzado por aquí. Curioso." Fragmento de mi diario de Africa.

 
DE VUELTA...


Aquí estoy de nuevo ,en casa, sentada frente al ordenador, después de siete duros meses muy lejos. Y parece que no hubiera pasado este tiempo, que sólo se hubiera detenido hasta ahora. Como la muñeca de una caja de música que se detiene y permanece así no se sabe cuánto, hasta que una mano llega y le da cuerda, para volver a hacerla danzar. Yo soy esa muñeca. Pero parece que se me ha olvidado bailar.Intento levantar los pies del suelo y girar sobre mi cuerpo para dar una vuelta bonita, pero lo máximo que consigo es dar unos pasos.

¿ Estoy aquí ?, sí, de eso estoy segura, pero creo que aún no he vuelto del todo. Tampoco estoy allí, de eso también estoy segura. Quizá simplemente esté de camino, volviendo...La mente puede tardar mucho tiempo en recorrer el camino que un coche hace en diez horas.
Por eso pasa que tu cuerpo está aquí...mientras tú aún no sabes muy bien por donde vas , ni cuánto te queda para llegar.
 
Rumbo Al Norte.


Mi barco me lleva hacia mares del Norte y mi cuerpo me pide que saque el pie de bordo y me baje. Sé desde hace tiempo que emprendería este viaje en estos días, y aunque sé que debo ir, no quiero. Es esa extraña dicotomía entre lo que uno sabe que "debe" hacer y lo que siente en ese momento, el capricho de no querer renunciar a tanto para conseguir lo que se soñó, la opresión del esfuerzo que vendrá, de los dias duros. Sé que voy hacia tierras estancadas y atracaremos allí hasta dentro de unos siete meses. Meses para trabajar, para esforzarse, para seguir luchando por lo que un dia nos imaginamos siendo "de mayores" en nuestros sueños de pequeños, sin saber nunca lo duro que a veces resultaría seguir firme adelante para conseguirlo, no detenerse en el camino ante opciones más fáciles, más gratificantes, más rápidas, menos duras...En nuestro sueño feliz nos veíamos ataviados con la bata blanca y "ese aparatito que usan para escuchar el pecho" (sin saber ni cómo se llamaba), curando a gente, salvando vidas, haciendo sonreir a aquellos que llegaban torturados por el dolor y la enfermedad. Así de fácil. Como sólo puede aparecer la vida en la mente de un niño. Ya cuando empezábamos la carrera otros médicos aconsejaban a nuestros padres " ¡¡que no lo haga, que no se meta en este mundo!!" Auqnue siempre había una excepción..."excepto que sea su vocación( como vulgarmente llaman a los sueños )" Pues estamos jodidos, ¿ por qué siempre sueño con lo más difícil?

Y, en fin, empiezas. Y la mayoría de tus ilusiones y esperanzas sobre la propia carrera y el mundo médico se te vienen abajo, el castillo de arena se cae por momentos y tienes que luchar por intentar reconstruirlo desde una nueva perspectiva quizá más madura, más dentro del mundo real y menos en la esfera de los sueños. Un año de Erasmus en Suiza te salva y te aporta aires nuevos justo en el momento en que ya no tenías herramientas para reconstruir el sueño, se estaba perdiendo....Y con la lengua fuera de tanto esfuerzo consigues llegar al final de la carrera. Homenajes, graduaciones, palabras, muchas palabras, pero tú ni te sientes médico ni nada. Otra vez buscas dentro de ti para encontrar esbozos de aquel sueño, pero se está desmoronando .Y un dia, después de tu gran batalla interior por bajarte del tren donde va montado todo "estudiante de medicina-médico recién terminado" que tiene las estaciones totalmente prefijadas en espacio y tiempo, llegas a una aldea de Camerún y a Perú. Haces tus primeros pinitos como médico y como formadora de la comunidad. Y empiezas a sentir que brillas por dentro, y que tu sueño tiene ahora más luz incluso que cuando lo soñaste y te invade, y te llena de fuerza para seguir adelante y derribar cualquier obstáculo que se ponga en el camino. Porque ya no piensas en los profesores, en los folios, en la burocracia del hospital, en las rivalidades entre pacientes y médicos, en las veces que han pasado de ti en las prácticas pudiendo enseñarte algo, en lo mal organizado que está todo y las pocas ganas que hay de hacerlo bien...Ahora ves la cara de aquella abuelita peruana a la que hiciste sonreir sólo por aliviar un poco su ansiedad ante el miedo a su enfermedad, el hombre que
pudo entrar en tratamiento contra la tuberculosis gracias a nuestra influencia en el hospital de Lima, aquellos niños que consiguieron respirar mejor, aquellas miradas, sonrisas y abrazos de agradecimiento. Las risas de las mujeres africanas cuando aprendían algo que podía hacer mejorar la salud de sus familias, las ganas de aprender en sus rostros, sus voces y bailes de alegría...todo lo que se puede enseñar cuando nadie nunca ha enseñado nada antes.

Y...sólo al recordarlo vuelves a sonreir y a llenarte de fuerzas para seguir luchando frente a todo lo que te espera ahora.

Intentaré no centrarme en los folios cuando esté estudiando. Intentaré pensar en cada uno de ellos para no olvidar que ESO es lo que yo soñé, y que, aunque sea muy duro, sólo por ellos merece la pena seguir adelante con una sonrisa.

Y porque me acompañarán dos amigas maravillosas a las que conocí porque un día, de pequeñas, también soñaron lo que yo soñé.
 
KRIBI... Un Lugar al Sur De Camerún.


Paseamos por el camino de tierra. Vamos a coger la piragua que atraviesa el río y se adentra en la Selva , la que nos lleva al lugar donde la tribu errante de los Pigmeos tiene ahora su campamento.

El paseo en piragua a través de este entorno paradisiaco y único es lo más bonito, impresionante y relajante que he hecho en mi vida. Estoy aqui y me cuesta creer que sea real. Me quiero frotar los ojos para ver si de verdad estoy despierta.Continuamente viene a mi mente una idea: Nunca pensé que algún día mis ojos fueran a contemplar toda esta maravilla, esta inmensidad de vegetación, de Naturaleza; esos niños que aparecen de repente entre los huecos que dejan los árboles, jugando, gritando, saludándonos recelosos -¡salut, les blancs¡- lavando ropa...Niños y gentes que habitarán algún lugar entre la espesura de esta selva, algún rincón mágico para nuestras mentes tan desacostumbradas a contemplar e imaginar vida humana en estos entornos.
En el agua van cayendo hojas de los árboles formando una lluvia de colores cálidos (algunas hojas son rojas); la llovizna roza mi cara y dibuja formas con los pequeños puntos que caen en el agua. Cierro los ojos y el sonido...del rio al deslizarse la canoa, los pájaros de la selva, las voces de los niños, la llovizna cayendo...
No encuentro las palabras que describan este paraiso. Es imposible plasmar tanta belleza, sólo los privilegiados que puedan estar aquí, ver, oir y vivir esto podrán saber de lo que hablo. Si no has visto algo así, creo que nunca puedes llegar a imaginar que exista.Ni incluso estando aquí.No sé cómo explicarlo...Se te escapa tanta belleza...Aún sigue costándome recrear todo aquello, estar segura de que no fue un sueño.

Kribi me ha dejado una huella para siempre. Por lo que mis ojos han visto, por lo que he vivido y, sobre todo, por lo que he sentido aquí. Porque me ha hecho pensar en muchas cosas.
Es tan curioso: En un lugar perdido de Africa (en Camerún) existe un sitio de vacaciones para la gente "pudiente" del país - Aunque también están los de aquí, los que viven todo el año, y se puede ver claramente la diferencia: en el tipo de casas en las que viven, sus ropas, su comportamiento, todo- Se nota el dinero: en los coches, las ropas, las formas...Y encuentras todo lo que podrías encontrar en un lugar de vacaciones de playa de España. Lo mismo, pero tan diferente...con un "color", "olor", "sabor", "sonido"...distinto a todo lo que conoces, único, propio, que sólo puedes conocer si vienes aquí. Y que engancha.

Color: Negro, de la piel, ébano.
Verde, del paisaje.
Marrón, de la tierra.

Olor: A "pinchito" de carne. A Magnioc.
A mar camerunés.
A la gente de aquí.

Sabor: A "pinchito" de carne.
A pescado del puerto (con su toque picante al mezclarse con la salsa que queda en el plato)
A aguacate. A "Ndolé" y patatas con carne y salsa de tomate (platos típicos)
A Relec (repelente de mosquitos)

Sonido:De las olas del mar rompiendo.
Del agua del rio al pasar la piragua.
De la lluvia cayendo.
De los pájaros de la selva.
Del Couper-Decaler (música al estilo reegea-ton africano que vuelve locos a los jóvenes allí)
De las Destiny Child sonando a todo volumen en la puerta del bar, como reclamo.
De la musiquilla africana en el autobús.

De una voz que se pregunta al ver pasar a tantos blancos en plena noche..."¿Nous sommes encore en Afrique?"..."Oui, heureusement nous sommes encore en Afrique" (pienso yo)
 
DESPEDIDA.
Estos días me hablan y me hablan...un murmullo de fondo y , de repente, un grito ( ¡ joder, que te estoy hablando ! ) consigue sobresaltarme y sacarme de mi mundo. Contesto, entre monosílabos, para seguir inmersa en mis pensamientos. No me apetece conversar, reir, divagar. Sólo seguir en mi soledad , recreando mis recuerdos, que nadie me interrumpa.

Por primera vez en siete años siento que esto es una despedida. Ahora que me voy lejos y no sé si esta ciudad volverá a formar parte de mi presente, si volveré a sentir que me pertenece en parte, como yo a ella. En mi cabeza se suceden recuerdos...de rincones, olores, colores...que despiertan mis sentidos. Paso por calles que significaron algo especial para mí o en las que viví . Vuelvo a esos cafés, bares, teterías. ..La azotea de S. Jerónimo que miraba a la Alhambra, las tardes allí leyendo al sol, aquella noche mágica en la "cima" , como reyes coronando desde lo alto la ciudad dueña de una de las siete maravillas del mundo. Y en este ir y venir de recuerdos descubro que todo está ligado a la gente que formó parte de mi vida aquí. Los amigos que compartieron conmigo exámenes, agobios, dias de estudio , "domingos de pijama" , lágrimas; cenas, desayunos, risas, momentos mágicos, paseos, días, noches, besos...ron miel, azoteas al sol, visitas desde lejos...sin ellos , sin duda, estos episodios de mi vida no serían mios, y cada uno de mis recuerdos no serían lo que son hoy.

Tengo que despedirme otra vez, igual que tuve que hacerlo en Lausanne, en Camerún, en Lima...Pero esta vez es más intenso, diferente, siete años de mi vida. Duele arrancarte una ciudad del corazón, igual que duele arrancarte una persona a la que has querido mucho y tienes que dejar lejos. Eres consciente de que decirle adios es cerrar definitivamente una etapa de tu vida que irá quedando cada vez más lejos, de la que quedarán imágenes, sonidos, siluetas, formas, sensaciones...recuerdos del pasado, no realidades. Te gustaría pensar y creer que todo seguirá igual cuando vuelvas - porque siempre te repites a ti misma muy convencida que volverás, en un intento de negarte que esto llegó a su fin- congelar cada recuerdo y conservarlo ahí para poder repetirlo y continuarlo una vez que vuelvas. Y dentro de tí sabes perfectamente que nada de esto ocurrirá, que la vida se transforma continuamente y que, igual que tú cambias, todo y todos cambiarán. Hay momentos que es imposible que se vuelvan a repetir igual, porque, aunque estén los lugares, ya no estará la misma gente, o tú ya no mirarás de la misma forma, ya no serás la misma persona. Y te sorprendes con los ojos humedecidos: No es posible que todo esto haya terminado para siempre. Sabiendo perfectamente que así es.

Temes que pase lo que leíste en aquel libro sobre el regreso después de años a una ciudad a la que perteneciste -lo llevo intuyendo mucho tiempo, por eso nunca me atreví a volver a Lausanne- ... "... Todo aquí me hablaba de mi pasado, y, sin embargo, no acababa mi cuerpo de hacerse uno con la ciudad, de integrarse, en ese proceso de identificación que nos hace elegir una ciudad entre todas para sentirnos auténticos y enamorados ciudadanos de ella... La ciudadana de otros tiempos se había vuelto visitante, simplemente visitante. Cortadas estaban las raíces mías que durante tanto tiempo había tenido hincadas en este mundo...Acaso por haber conocido un destino de nómada, me había habituado a cargar con mi bagaje interior, constantemente engrosado por la aportación de las etapas recorridas... Lo dejado atrás atrás quedaba. Esto - el aquí- para mí era el ayer. La Vera que ahora estaba sentada en este banquete, no era la Vera que, años atrás, se hubiese sentado tantas veces en el mismo lugar. Y, por más que trataba de hacer coincidir ambas figuras, la actual borraba la anterior en virtud de una visión más universalista de las cosas..." Alejo Carpentier , La Consagración de la Primavera.

Esto ya está sentido por aquel que decide vivir sin detenerse, nómada, conocer cuanto pueda de este mundo ...Esto ya está escrito. Por eso yo ya lo sabía.
Pero no puedo evitar recluirme en el silencio. Y los recuerdos.
 
¿QUIEN MUERE?


Ayer estuve con una amiga. Me contó que lo estaba pasando mal porque su amiga había muerto de cáncer unos días antes (con 25 años, mi edad y la suya) y ella había visto cómo se consumía poco a poco. Hablamos sobre ello. Estaba triste; pero lo más importante es que me dijo que "algo" le había cambiado el vivir de cerca toda esta situación. Que se había dado cuenta que no podía seguir con esas "gafas oscuras" que todos nos ponemos para mirar el mundo, nuestro mundo, y que nos impiden ver la verdadera luz , que lo velan todo. Está claro que es una tendencia natural del ser humano el obviar todo lo positivo y centrar la mirada sólo en lo que nos preocupa, nos oprime, nos estresa...Pero todo es querer, y todo es según el cristal con que se mire, según las "gafas" que llevemos puestas...si no...¿cómo se explica que las risas más profundas las haya oído en áfrica ?

Esa noche me acordé de un poema de Pablo Neruda que tiene mucho que decirnos a este respecto y que me ha hecho muchas veces reflexionar. Lo dicho, evitemos morir estando vivos.


¿QUIÉN MUERE?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,sonrisas de los
bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el
trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja
ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días
quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará
que conquistemos una espléndida felicidad.


Pablo Neruda.
 
¡Aviso!
Para el que haya intentado comentar estos últimos días y no haya podido, os aviso que ya es posible de nuevo (no olvideis escribir el texto de la imagen) Ha habido problemas " víricos" en ya.com, pero ya están solucionados.
 
HISTORIAS DE PERÚ.



Entró a la consulta. Tenía esa mirada triste, perdida, profunda…que tantas veces he visto aquí. La cabeza gacha, la autoestima perdida. Busqué sus ojos con los míos, le sonreí desde lo más profundo y le dije sin palabras que podía contar conmigo…Así conseguí que levantara la cabeza, me mirase a los ojos y estallase en un llanto amargo y desesperado, largo tiempo contenido.
Su hijito era paralítico cerebral. Un mal día, estando ella alimentándolo, murió de repente. Es tan profundamente triste que una madre desconsolada te mire a los ojos y te pregunte: Doctora…¿cree que yo tuve la culpa?, ¿fue por algo que hice mal?...

¿Cómo es posible que dentro de un Sistema Sanitario se puedan dar lugar a este tipo de situaciones? Esta madre podía considerarse afortunada por saber el diagnóstico de su hijo (aunque las palabras “Parálisis Cerebral” no signifiquen casi nada si no te las explican) Otros no tienen esa suerte, y puede que nunca lleguen a saber que pasó. Ningún médico del Sistema Sanitario peruano había malgastado su tiempo en explicarle a esta madre qué era la Parálisis Cerebral, a qué tipo de vida se enfrentaba desde ese momento, qué cuidados eran básicos…Ni siquiera el médico que lo diagnosticó se había molestado en explicarle que la esperanza de vida de estos niños es corta, y que moriría joven, seguramente porque se le pararía el corazón y dejaría de respirar. Así que, a esta madre, la muerte de su hijo le cogió totalmente desprevenida y, al no saber que era el curso lógico de esta enfermedad, nunca había podido prepararse para su muerte ni dejar de autoculparse y de preguntarse qué hizo mal con su hijo para que éste muriera. Este sentimiento la atormentaba y torturaba desde aquel día. Y habría sido tan fácil evitarlo… sólo con una explicación en su momento.
Para torcer las cosas un poco más, el día de la muerte del niño los médicos que la atendieron sólo se dignaron a decirle a la madre que se había muerto por “Asfixia”, una vez más, como si la palabra asfixia significara algo para el que no la entienda; te puedes imaginar lo que quieras, y ella pensó que se había ahogado con el alimento mientras le daba de comer…Lo que ayudó aún más a aumentar su culpa y a arrasar con su autoestima como madre y como mujer. Unido esto al sentimiento de impotencia y desolación por no tener una explicación médica entendible de lo que había pasado. Y queda vivir con la DUDA y la CULPA.

Y todo esto, ¿Por qué? Ni yo misma que he estado unos meses allí en contacto con el sistema sanitario he conseguido llegar a entenderlo. Supongo que es una cadena de hechos y circunstancias.
Una mujer pobre, sin dinero para pagar la asistencia sanitaria ( aquí se paga todo, desde la aguja para que te inyecten algo, o los guantes, hasta consultas, medicinas,…cualquier cosa que se os imagine, eso se paga) En casos de Urgencia están obligados a recibir y atender, pero como los pacientes lo viven como un favor, se acercan con las orejas “gachas” e intentando ”molestar” y preguntar lo menos posible. Ya se encarga todo lo que les rodea de hacerles creer que no tienen derecho a nada…
Un médico sin ganas de explicar a su paciente lo que está pasando, porque explicaciones extras no se las pagan, por estrés, por desprecio a la gente pobre ( que aquí se da mucho, porque los consideran una vergüenza para Lima, y creen algo así como que están así porque quieren. Como si alguien que pudiese elegir su sistema de vida eligiera esto: vivir entre cartones, enfermos…más que vivir intentar sobrevivir cada día. Qué fácil e injusto es creer esto cuando no te has acercado ni de lejos a este tipo de vida)

Desde estos días que pasé en Lima me pregunto dónde está la ética profesional de estos médicos, pero sobre todo dónde está la humanidad de estas personas. Me es tan difícil pensar que, teniendo en tus manos el poder de aliviar el dolor de una persona, de calmarla, de hacerle entender las cosas, con unas pocas palabras profesionales y humanas, seas capaz de no hacerlo…

A veces nos encontramos con la deshumanización completa de esta profesión. La Medicina no es un contrato de compra-venta de servicios sanitarios, como parecen concebirla la mayoría en estos países, ni el paciente un enemigo para el médico; y jamás debemos permitir que se convierta en esto, porque, entonces, para médicos como yo, perderá toda su esencia y los pacientes dejarán de confiar en nosotros con toda la razón. SER MEDICO implica mucho más que saber Medicina, si un médico no es humano, jamás podrá ser un buen médico ni dar todo lo que hay que dar. Para ser un buen médico hay que ser antes una buena persona.

Y después de descubrir sistemas sanitarios como éste, no puedo más que alabar el mío y estar orgullosa de él, con todos sus fallos. No sabemos apreciar lo que tenemos. Para hacerlo deberíamos mirar hacia todo el mundo, y, lamentablemente, nuestras miras son tremendamente cortas.