ENDORFINAS POR UN TUBO
[o lo que pasa cuando te da un ataque de risa]
Este fin de semana ha sido especial, a pesar de no estar muy animada para irme a un albergue con los chavales del grupo en el que estoy decidí ir. Primero, porque el deber me llama y si a ellos les pides un compromiso con el grupo, creo que tú debes adquirir el mismo compromiso y no faltar a las actividades que realizamos. Y segundo, así cambiaba un poco de aires y cómo no, de rutinas.
Bueno, a lo que iba, salimos el sábado rumbo al albergue, llegamos, nos colocamos por habitaciones y fuimos a comer a la pista de futbito, que con lo bueno que hacía no lo podíamos desaprovechar. Después de comer me tumbé allí un ratuco con mis tres niñucas y empezaron a contarme cosas y me entró la risa que acabó convirtiéndose en un autentico ataque, no podía parar de reir, ¡¡¡qué sensación más placentera!!! (ahora tengo unas agujetas muy tiernas, je). Hacía una eternidad que no me reía así, mucho tiempo, demasiado. Pero bueno, han estado todo el fin de semana haciéndome reir, y yo se lo agradecí mucho.
Ha sido un buen fin de semana, uno de esos que se recuerdan por mucho tiempo, en el que te miman y están pendiente de ti, uno de esos que hacen que te des cuenta de que hay gente para la que eres importante y que te aprecian. He vuelto a ver un poco la luz, en forma de arcoiris que se reflejaba en el suelo por la mañana.

Esta foto la saqué en la misa que hacemos los domingos. Desde hace años, en la misa, suelo hacer fotos de mis calcetines y de los de otra monitora que siempre se sienta conmigo. Esta vez me acordé de la vecina de al lado y saqué esta foto.
Este fin de semana ha sido especial, a pesar de no estar muy animada para irme a un albergue con los chavales del grupo en el que estoy decidí ir. Primero, porque el deber me llama y si a ellos les pides un compromiso con el grupo, creo que tú debes adquirir el mismo compromiso y no faltar a las actividades que realizamos. Y segundo, así cambiaba un poco de aires y cómo no, de rutinas.
Bueno, a lo que iba, salimos el sábado rumbo al albergue, llegamos, nos colocamos por habitaciones y fuimos a comer a la pista de futbito, que con lo bueno que hacía no lo podíamos desaprovechar. Después de comer me tumbé allí un ratuco con mis tres niñucas y empezaron a contarme cosas y me entró la risa que acabó convirtiéndose en un autentico ataque, no podía parar de reir, ¡¡¡qué sensación más placentera!!! (ahora tengo unas agujetas muy tiernas, je). Hacía una eternidad que no me reía así, mucho tiempo, demasiado. Pero bueno, han estado todo el fin de semana haciéndome reir, y yo se lo agradecí mucho.
Ha sido un buen fin de semana, uno de esos que se recuerdan por mucho tiempo, en el que te miman y están pendiente de ti, uno de esos que hacen que te des cuenta de que hay gente para la que eres importante y que te aprecian. He vuelto a ver un poco la luz, en forma de arcoiris que se reflejaba en el suelo por la mañana.

Esta foto la saqué en la misa que hacemos los domingos. Desde hace años, en la misa, suelo hacer fotos de mis calcetines y de los de otra monitora que siempre se sienta conmigo. Esta vez me acordé de la vecina de al lado y saqué esta foto.
OTRO CUENTO
Ignorancia
Quien me vio caer, no pudo saber que me levantaría.
Ricardo Viñalet

Quien me vio caer, no pudo saber que me levantaría.
Ricardo Viñalet

Punto y aparte
Te deseo tanto que estoy llorando. Escribo, deseándote, y unas lágrimas como piedras blandas caen sobre mi mesa de trabajo, impías, impasibles cual llanto ajeno, la dádiva que alguna plañidera ascentral me cede movida por la compasión.
Lloro porque sé por qué lloro. Me siento embrutecida y derrotada, aterradoramente lúcida, impotente para sofrenar las riendas de este chaparrón dócil y orondo que, tengo la certidumbre, no traerá consigo un próximo arco iris.
Desapercibida de cuanto me rodea los interrogantes atropellan buscando con torpeza alguna respuesta esclarecedora.
Susana Guzner

Te deseo tanto que estoy llorando. Escribo, deseándote, y unas lágrimas como piedras blandas caen sobre mi mesa de trabajo, impías, impasibles cual llanto ajeno, la dádiva que alguna plañidera ascentral me cede movida por la compasión.
Lloro porque sé por qué lloro. Me siento embrutecida y derrotada, aterradoramente lúcida, impotente para sofrenar las riendas de este chaparrón dócil y orondo que, tengo la certidumbre, no traerá consigo un próximo arco iris.
Desapercibida de cuanto me rodea los interrogantes atropellan buscando con torpeza alguna respuesta esclarecedora.
Susana Guzner

[o los amigos dónde están]
En esta vida está claro que cada uno va a lo suyo. Te esfuerzas por estar allí siempre que lo necesitan y cuando te sientes perdida parece que alguien ha dicho "tonto el último". Y te encuentras sola y con mucho tiempo para pensar las cosas, que es lo que menos necesitas en estos momentos.
Y las expresiones como "cuenta conmigo para lo que quieras" o "siempre estaré ahí cuando lo necesites" pierden todo su valor y se convierten en simples palabras que no tienen ningún sentido.
Ya logré desengancharme de Ismael Serrano, pero aún sigo aferrada al desarraigo de Desayuno con diamantes, confiando en que también llegue mi final feliz (a pesar de que crea que no existen).

En esta vida está claro que cada uno va a lo suyo. Te esfuerzas por estar allí siempre que lo necesitan y cuando te sientes perdida parece que alguien ha dicho "tonto el último". Y te encuentras sola y con mucho tiempo para pensar las cosas, que es lo que menos necesitas en estos momentos.
Y las expresiones como "cuenta conmigo para lo que quieras" o "siempre estaré ahí cuando lo necesites" pierden todo su valor y se convierten en simples palabras que no tienen ningún sentido.
Ya logré desengancharme de Ismael Serrano, pero aún sigo aferrada al desarraigo de Desayuno con diamantes, confiando en que también llegue mi final feliz (a pesar de que crea que no existen).

[o no encontrar tu sitio]
Es extraño que cuando no te encuentras bien, en lugar de hacer un esfuerzo por tirar para adelante, lo único que puedes hacer es meterte en una espiral de tristeza, todo lo que haces, ves o escuchas te hace envolverte en ella. No lo puedo remediar, ya he visto más de cinco veces esta semana Desayuno con diamantes, y no dejo de escuchar las canciones de Ismael Serrano, una y otra, y otra, y otra vez, incansable... Y no puedo dejarlo, es superior a mis fuerzas.

Es extraño que cuando no te encuentras bien, en lugar de hacer un esfuerzo por tirar para adelante, lo único que puedes hacer es meterte en una espiral de tristeza, todo lo que haces, ves o escuchas te hace envolverte en ella. No lo puedo remediar, ya he visto más de cinco veces esta semana Desayuno con diamantes, y no dejo de escuchar las canciones de Ismael Serrano, una y otra, y otra, y otra vez, incansable... Y no puedo dejarlo, es superior a mis fuerzas.






