G. R. R. Martin y el infierno

Mucho me temo que Mr. Martin ha descubierto el significado de la palabra infierno en ese triángulo terrible que por ahí llaman "la sartén de Andalucia", uno de los lugares con las temperaturas más altas en el mundo, al menos de los que cuentan con ciudades habitadas.
Martin es un "hombre tranquilo", como el de Ford, buenhumorado, al que le gusta reír y sobre todo una máquina de observar. Suele ser frecuente que grandes escritores son luego personas insoportables, pero sin duda, Martin rompe el molde en este caso, porque es una persona encantadora, accesible y que desprende humanidad.
A estas horas debe estar ya descansando en su casa de New Mexico, a salvo en su aire acondicionado, y recordando con horror como tiembla el empedrado de las estrechas calles cordobesas o granadinas. Espero de todas formas que también recuerde el aire orgulloso de los castillos que puntean la antigua frontera con el reino de Granada, encaramados a sus peñas imposibles, y el aspecto imponente de la puerta de Moclín...
En fin, creo que el mejor embajador que puede tener su obra es él mismo, un gran profesional y un hombre al que es un placer conocer.
Bueno, y sobre todo, tengo que añadir, me alegro infinito de que haya sobrevivido a esta dura experiencia climática, porque no quiero pensar en los Asshai poniéndole precio a mi cabeza. La pobre, que vale tan poco, además... :D