LÁCTEOS: MI PASIÓN

Desde hace tiempo quería escribir sobre lo mucho que me gustan los lácteos: yogures, batidos, zumos (si es que se consideran lácteos), cuajadas, la copa de chocolate del Día que cuesta 18 céntimos, leche...
Para mí, un día sin lácteos es un día muy duro. Una comida que no tiene como postre un yogur o una cuajada, no es una comida
Cuando abro la nevera y veo que en mi "estante" hay lácteos, me recorre por el cuerpo una sensación de felicidad. Es como yo la llamo "la felicidad láctea"., y me da fuerzas para seguir adelante con mi vida, sea lo dura que sea.
A veces lleno la bañera con batido de vaina y me doy un baño celestial dejando que las proteínas del batido impregnen cada poro de mi piel. Me quedo dormido, a veces casi me ahogo, pero cuando me empiezo a quedar sin respiración, empiezo a engullir el batido de vaina instintivamente y aún sin despertar. Engordo cerca de 5 kg cada vez que hago esto, pero he de aclarar que es una gordura sana y vitamínica.
No hay yogur que se me resista, ni cuajada que no me guste.
En cambio debo señalar que la leche de marca Lauki huele a mi gusto demasiado fuerte, recordando su olor en ocasiones a vómitos y defecaciones.
He pensado mucho sobre esto, y creo que algún científico deberia descomprimir el sabor de los lácteos, ya que lo que realmente saboreamos no llega ni al 40% de su sabor real. Esto lo hacen para que quepa más, pero realmente lo que consiguen es que baje la calidad del producto.
Pues nada más por ahora, un placer vovler a escribir.