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EL BÚCARO DE BARRO
Simplemente un rincón donde reencontrarme con las palabras.
Acerca de
El búcaro de barro, cuando es atravesado por las gotas de agua, refresca el interior, así me gustaría que mis palabras salieran de mí "refrescándome" a mí y a quien las lea.
Sindicación
 
De viaje
Ya de regreso a este rinconcito, frente a mi ordenador, voy a escribir sobre mi primer día de viaje. La amanecida fue fresca, inusitadamente fría, como anunciando el cambio de tiempo y yo la sentí en mis huesos mientras divisaba a lo lejos, en esa semipenumbra eterna que despiden las estaciones, las luces del tren que se acercaban. Tras colocar mi maleta y las de algunos convecinos de alrededor encima de los asientos, ventajas que hay que aprovechar de la altura, me dispuse a que se me hicieran cortas las cuatro horas y media que me quedaban de viaje.

El vagón se nota nuevo, más rápido pero menos romántico que aquellos viejos expresos que parecían que en cualquier momento podría ser atacado por los indios, y me pongo a leer el periódico, acabado el cual me dedico a hacer un sudoku que trae. Me autofelicito cordialmente cuando lo termino, sin haber tenido que mirar la solución, pero ¡oh, mi gozo en un pozo! En una columna hay dos números repetidos, menos mal que en pocos minutos lo soluciona y así logro mantener mi autoestima en un punto elevado. Tras este ímprobo esfuerzo intelectual me pongo a escuchar música y a disfrutar del paisaje andaluz que transcurre, rápido, al otro lado de la ventanilla. Un cielo hermoso, celeste y sin nubes que arranca brillos a un paisaje coloreado de verde y, en apariencia, no afectado por la sequía. MI espíritu agradece ver cosas distintas a las habituales, de las que fomentan la capacidad de admiración, una cualidad sana que nos permite renovar ese niño que dejamos en algún momento ¿superado?

Mientras escribo esto 10,55h el tren hace su entrada en Córdoba. A pesar de las viviendas modernas que se divisan, el aire califal parece impregnar su atmósfera. Miles de olivos en variadas hileras me saludan con las hojas despidiéndome cuando vamos entrando en La Mancha. Tierra roja, viñedos y unas ciudades, hace quince años casi en extinción, y hoy en expansión regadas por esa inyección de vitalidad que les ha dado el ferrocarril. Cuando pasamos frente al cerro de los Angeles diviso ya los grandes edificios de Madrid. El tren llega a la estación y esos últimos metros se arrastra como si la inercia le impidiera frenar. Salgo veloz de la estación como si la hora que es y el cocido que me está esperando me imprimiera alas.
 
Comentario:
me alegra tu vuelta!!
Aún no he intentado hacer ningún sudoku de esos y mira que tengo por ahí y con diferentes grados de dificultad. Besos!!
 
Comentario:
Bienvenido de nuevo , y esta vez con
"sudoku "incluido .¿A que estaba bueno el cocido?
Saludos
 
Comentario:
Se hizo larga tu ausencia, besos
 
Comentario:
Bienvenido Madrileño¡¡¡ se te echaba de menos por aqui¡¡¡
besitos
No