EL AGUJERO NEGRO
Desde que nacemos todos tenemos tendencia a crearnos ilusiones, a aderezarlas, crecerlas y mimarlas. Si bien hay algunas que guardamos en nuestro interior, como si estuvieran en un cofre bajo siete llaves, las otras necesitamos compartirlas más allá de los límites que nos impone nuestro cuerpo y buscamos la forma de que emerjan de nosotros.Todos recordamos aquellas cartas a los Reyes Magos o Papá Noel en que sacábamos aquellos deseos que pretendíamos conseguir, para enterarnos, con los años, que los reyes hace tiempo que dejaron de cabalgar en los camellos y que el traje de Papá Noel fue un invento de Coca-cola. Pero ¿a dónde iban esas miles de cartas cargadas de ilusiones? ¿Quiénes son capaces de destruirlas sabiendo que encerraban dentro tanta vida en su interior? Y aunque fueran pasto de las cenizas sus efluvios seguro que saldrían al aire.
Aún hoy, en que nuestra nariz se ha alejado mucho del suelo, desde aquel tiempo en que escribíamos a los reyes, seguimos compartiendo ilusiones con seres a los que no conocemos. Un instrumento que fomenta esto es Internet. A veces al leer una página, un blog, se nos enciende una lucecita y pensamos que la persona, que está al otro lado y ha escrito eso, se ha hecho partícipe involuntaria para que le transmitamos algo de nosotros. Damos a un botón y enviamos un correo. Hay veces que ese correo despierta en la otra persona el deseo también de compartir algo de sí y de esa manera, tan simple y azarosa, surge una buena amistad. Otros de esos correos, a veces cargados de lazos de tonalidades variadas y como ansiando guiños, llegan al destinatario que los abre, los lee y simplemente, sin darle mayor importancia, los elimina directamente sin darse cuenta que, con ello, está enterrando, quizás, más de un sueño.
Y esos millones de correos ilusionados, una vez eliminados, circulan por Internet hacia no se sabe dónde. Me imagino que desaparecen devorados por un gran agujero negro en el que se adormecen, esperando, tal vez, un enorme estallido para derramar sobre el cosmos una luminosa lluvia de colores.
Comentario:
Nada se pierde. Alguna vez saldrán a buscar venganza esos emails ignorados a la búsqueda de los despreciables humanos que no tienen corazón.
Me encanta entrar y ver estos post que te gastas...
Un abrazo.
Me encanta entrar y ver estos post que te gastas...
Un abrazo.
Comentario:
Que bonito lo que has escrito.
Voy a contarte un pequeño secreto
todavía cuando le pongo a mi hijo
las zapatillas bajo el árbol de Navidad, tengo la ilusión de que seamos tocados por el duende de la felicidad.
y a lo que comentas sobre ese agujero
negro tengo la esperanza que el correo que te envíe lo leas antes de darle a eliminar.
Un besito.
Voy a contarte un pequeño secreto
todavía cuando le pongo a mi hijo
las zapatillas bajo el árbol de Navidad, tengo la ilusión de que seamos tocados por el duende de la felicidad.
y a lo que comentas sobre ese agujero
negro tengo la esperanza que el correo que te envíe lo leas antes de darle a eliminar.
Un besito.
Comentario:
A mi me encanta recibir correos y gracias a ellos tengo buenas amistades. Al principio abria todos, pero mi hija me metió miedo con los virus, así que ahora sólo abro los conocidos.
Pero lo dicho alguna vez a mi misma me he tachado de adicta al los e-mail, por supuesto siempre contesto.
Un abrazo Piti
Pero lo dicho alguna vez a mi misma me he tachado de adicta al los e-mail, por supuesto siempre contesto.
Un abrazo Piti
Comentario:
Eres un ser sensible.Se te nota mucho. Me ha gustado mucho tu post.
Saludos
Saludos
Comentario:
Yo también lo he pensado alguna vez.. ¿donde iran a parar? tantos pensamientos? :) precioso, un beso