Blogs.ya.com Quitar publicidad
EL BÚCARO DE BARRO
Simplemente un rincón donde reencontrarme con las palabras.
Acerca de
El búcaro de barro, cuando es atravesado por las gotas de agua, refresca el interior, así me gustaría que mis palabras salieran de mí "refrescándome" a mí y a quien las lea.
Sindicación
 
VISION DE RAYOS X
Aquel cura cuarentón había dejado los mejores años de su vida en el servicio de la parroquia del pueblo y de sus feligreses. Era bien considerado y parroquianos y autoridades siempre contaron con su ponderada opinión para los más variados temas. Un cúmulo de circunstancias internas, que no se saben de donde brotan, y que fueron creciendo con los años minaron de dudas su vocación. El desgarro interior, provocado por la incertidumbre de si se habría equivocado en orientar su vida, amargó su carácter y su vida. Honrado consigo mismo dedicó largas horas de oración y de charla con su obispo hasta que tomó la decisión de secularizarse. En ese momento, y a pesar de su futuro inseguro, se sintió bien al estar convencido de que había tomado la decisión adecuada.

Siguiendo los consejos que le dieron, cogió su maleta con sus escasas pertenencias y se fue a su lejana tierra natal. Pronto, cuando se tuvo que enfrentar a la selva cotidiana, se dio cuenta de lo mucho que su tipo de vida le había protegido y para resistir no tuvo más remedio que curtirse. Sobrevivió como pudo, no le importó trabajar de lo que fuera, y aquellas manos finas y suaves en pocos meses se tornaron en callosas. Pero, aunque abandonada su vocación, sus principios no cambiaron y el cariño, por aquel pueblo al que tanto debía, seguía vivo. Al cabo de un año decidió volver por allí, tenía ganas de volver a ver a sus amigos y de saborear de nuevo aquellos lugares.

Nada más llegar se encontró con el alcalde, que sorprendido por la visita le saludó fríamente. Preguntado si sabía de algún trabajo por allí, le dijo que probara a apuntarse en las listas del INEM que ya lo llamarían. Por la calle encontró a alguno de aquellos parroquianos con los que había colaborado horas en su antigua etapa, hablaron pero captó en ellos esa actitud del que está incómodo y tiene prisa. Hasta sus mejores “amigos” estaban muy ocupados y le decían que les llamara “un día” por teléfono a ver si se veían. Poco a poco se dio cuenta de la cruda realidad, de que aquellas amistades no pasaban de ser meras “amistades profesionales” y que en ellas no podría encontrar ni comprensión ni afecto. Se sintió hundido por su ingenuidad y entró en su antigua parroquia, donde, en la penumbra, frente al Cristo crucificado del altar, al que sí le unía una verdadera amistad de las de toda la vida, lloró con esa amargura tan especial de los que lloran sin lágrimas. No escuchó que alguien se le acercaba por detrás, era Lucía, una anciana viuda que, al verlo allí sentado, se le había acercado. Él la reconoció, era una parroquiana habitual de esas que no se escuchaban pero que siempre estaban, había luchado mucho en la vida para sacar adelante, ella sola, a sus tres hijas. Y entonces vio en los ojos de la anciana la alegría que le había producido aquel reencuentro. Ella no dijo nada, sólo le dio un par de besos y lo abrazó, con un abrazo extraordinariamente fuerte para una persona tan frágil, y se marchó despacio hacia la salida.

Entonces le sonrió al Cristo, pensando que al menos había una superheroína en el pueblo dotada de visión de Rayos X. Una mujer que había sido capaz de descubrir, a través de su sotana, al ser humano que encerraba dentro.
 
Comentario:
En el relato me ha recordado, la diferencia que hay entre los verdaderos amigos y los que no lo son tanto. Eso se reconoce en el momento que tienes un problema o cuando por el contrario la fortuna te sonrie. El verdadero amigo está ahí, en los dos casos, ayudando y alegrandose en cada momento, el que no lo es ni te ayuda ni te felicita.
 
Comentario:
Con este relato has logrado decir muchas cosas sobre el género humano, sobre los amigos que no son tales , sobre la soledad ,sobre el valor ... .Me ha gustado especialmente el abrazo de la parroquiana, sin palabras lo dijo todo.
Opino igual que Meritxell.A ver si te animas y nos brindas una continuación en otro post .Saludos
 
Comentario:
Qué relato más conmovedor. Me han dado ganas de pegarle yo también un abrazo, aunque yo sin rayos X, jugando con ventaja porque el narrador omnisciente Piti nos ha desvelado su secreto llanto.

Me ha gustado el tema que planteas: la indiferencia de los demás con los problemas ajenos y ese quedarse en la "cáscara" de las personas, sin mayores profundizaciones.Me gustaría que tuviera una continuidad en otro relato, pero a lo mejor es mucho pedir...(me encantaría)

Abrazos.
No