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EL BÚCARO DE BARRO
Simplemente un rincón donde reencontrarme con las palabras.
Acerca de
El búcaro de barro, cuando es atravesado por las gotas de agua, refresca el interior, así me gustaría que mis palabras salieran de mí "refrescándome" a mí y a quien las lea.
Sindicación
 
Una persona original
Cada vez en las reuniones se habla menos de ese tema tan recurrente que era la mili, hoy algo prácticamente extinto. Tampoco en los blogs suele aparecer, pero tranqui que no voy a hablar de ninguna de las aventuras, que tuve unas pocas, que me pasaron allí. Sí me quiero referir a ella porque fue donde conocí a Jorge.

Jorge era un sacerdote de Plasencia que fue de los primeros curas que tuvo que hacer la mili, los anteriores estaban exentos. Yo lo conocí en el campamento de Hoya Fría en Santa Cruz de Tenerife. En seguida noté que era una buenísima persona y nos hicimos amigos. El poco tiempo que estuvo allí, pues fue destinado de capellán a un cuartel, siempre estaba rodeado de un gente que escuchaban su siempre afable y simpática charla. Era un hombre que llegaba a la gente. Sólo a unos cuantos nos destinaron a Las Palmas, entre ellos a Jorge y a mí y mantuvimos nuestra amistad. Aunque estábamos en sitios diferentes de vez en cuando nos veíamos, además empezó a trabajar en una parroquia situada junto a la casa de unos amigos míos de cuya hospitalidad yo abusaba yendo a comer puchero todos los sábados y era también un motivo para reencontrarnos. Jorge además era peculiar porque además de sacerdote era árbitro de fútbol de tercera división. Me dijeron que en el campo de fútbol era inflexible y no pasaba una. En cierta ocasión, sin pedir el preceptivo permiso a los mandos, fue a Lanzarote a arbitrar un partido. Aquello acabó como el rosario de la aurora y tuvo que salir protegido por la policía. Así que un viaje de incógnito, que se suponía que era, salió en todos los periódicos y televisión. Terminado el servicio militar el volvió a Plasencia y yo me fui a Madrid a dar clases en un colegio que estaba situado justo debajo de Torrespaña. Muchas veces pensé que como a la torre le diera por caerse caía en el patio del colegio.

Un día estando yo dando clases vi tras la puerta a Jorge. Comimos juntos ese día y me estuvo contando que lo habían llamado de televisión española para hacerle una entrevista en el programa “La Tarde”, por eso de ser cura y árbitro. Me dijo que si quería acompañarlo y, encantado, nos dirigimos a televisión. Tras la entrevista se le acercó el director del programa y le dijo que se le daba bien esto de las cámaras. Nos despedimos pero a los pocos meses volvió a visitarme al colegio pues tenía una comida con los directivos del programa, donde le ofrecieron la presentación del programa. Y así fue como se convirtió en presentador de televisión además. Un día lo llamé y acudí al plató a ver uno de sus programas, fue cuando me presentó a sus compañeras: María Casanova y una casi desconocida llamada María Teresa Campos. Lo hacía con gran soltura y bien, como todo lo que hacía.

Estuvo una temporada presentando el programa hasta que un día decidió dejarlo y marchar a la diócesis de Canarias. Pasada esta etapa el quiso volver a la iglesia canaria donde había visto la gran necesidad que tenía de sacerdotes y regresó, ahora de párroco a la parroquia donde estuvo trabajando. La distancia nos fue separando pero pasados un par de años me enteré por mis amigos que Jorge estaba enfermo. Nunca supe que es lo que tuvo, sé que a los pocos meses volvió a la península ya muy grave, donde murió con poco más de treinta años, perdiéndose un buen sacerdote y una gran persona, de quien guardo un gratísimo recuerdo.
 
Comentario:
Sí, me acuerdo perfectamente de mi paisano Jorge, una persona muy brillante en todo lo que hacía. Yo lo conocía de vista, de vernos por Plasencia y me enteré de lo del programa y no daba crédito verle en la tv. Aquello fue un boom en Plasencia. Y qué pena cuando murió, lo sintió mucha gente. Fue terrible, tan joven y tan buena persona.

Siento que perdieras por tu parte un buenísimo amigo. De esos no abundan.
 
Comentario:
Que historia tan bonita Piti, me ha encantado. Siento lo de tu amigo 30 años no es edad para morir, qué mal dispuesto está el mundo...


Besos
 
Comentario:
Hablas de algo que te pasó y tu relato está lleno de sentimientos.Lo cierto es que sí que he oído que en la mili se hacían los mejores amigos de la vida.Aunque era un rollo tener que ir al menos se conocía a gente interesante como te pasó a ti.Me ha dado mucha pena lo de tu amigo.Sí que llegué a verlo alguna vez por la tele.Me acuerdo de él ,siempre sonriendo y muy ameno en la conversación.Era un buen presentador.¡Lástima!
Saludos
 
Comentario:
Pues que sirva este post como homenaje a tu amigo y a su variopinta vida. Qué cosas, cura, árbitro y presentador, un cura todoterreno, como suele decirse.
Saludis.
No