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El Botxo
Un Botxo es un Bujero
Acerca de
Treinta y tres años de antigüedad. Ciento ochenta y cuatro centimetros de irrelevante profundidad. Oscuro por momentos aunque siempre calido. Humedad relativa 70%.
Sindicación
 
Y que me quiten lo bailao
Quien me lo hubiera dicho tan solo algunos meses atrás.......
Quien me hubiera dicho que mi cuerpo iba a ser capaz de responder (no sin sufrir las logícas consecuencias), a un rosario de juergas encadenadas como estas.

Si, realmente, hacía ya muchísimo tiempo, tanto que no soy capaz de recordar cuanto, que no castigaba a mi cuerpo con tanta noche de desenfreno continuada. Cuatro noches seguidas, una detrás de la otra, llegando a casa cuando el sol me recordaba que era de día.

Y tanto tiempo hacía ya desde la última vez, que esta experiencia me ha llevado a sacar una serie de conclusiones (personales e intransferibles), que a paso a detallar a continuación:

Que trabajar seis días seguidos de noche, previos a una juerga de estas características, ayudan considerablemente a realizar tamaña azaña.

Que después de doce días habituado a vivir sin ver la luz del sol, al decimotercero, tu cuerpo no es capaz de entender que tienes que levantarte a las 4:30h de la mañana para ir a trabajar. El sigue aún con ganas de fiesta. (Hoy no he conseguido pegar ojo).

Que no importa cuan necesitado este de AMOR, la noche y la fiesta no son plazas propicias para el arte de cupido.

Que es en estas plazas, donde cada noche, fiel a su cita con los instintos mas básicos, el deseo, haciendo gala de su vena transformista, acapara el escenario en una burda representación del amor.

Que es requisito indispensable tener muy poca vergüenza y menos escrúpulos, cuando se trata de no sufrir el frio propiciado por el rocio de la noche, en la soledad de unas sabanas huerfanas.

Que llegada cierta edad, y sin tener experiencia previa en dichos menesteres, estos requisitos no se adquieren de manera expontanea.

Que cuando finaliza la función, las luces se desvanecen, y el escenario se muestra de nuevo, pleno de ausencias, me contemplo pertrechado en la última fila, de un desierto patio de butacas.



 
Comentario:
Discrepo en eso de que la noche y las fiestas no son plazas propicias para Cupido. A mí las noches me han cundido increiblemente ;-)

Y si, sin vergüenza hay cosas que se disfrutan muchísimo más.



No