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El Botxo
Un Botxo es un Bujero
Acerca de
Treinta y tres años de antigüedad. Ciento ochenta y cuatro centimetros de irrelevante profundidad. Oscuro por momentos aunque siempre calido. Humedad relativa 70%.
Sindicación
 
Otro estupido estudio, con absurdas conclusiones.
He de reconocer que llevaba ya algún tiempo rumiando entre los circuitos de mi, cada día mas perjudicada cabecita, la idea de ponerme a escribir para nadie, esta serie de desvarios que la van poblando, en ocasiones, hasta el limite del agotamiento. Si hasta ahora no lo había hecho, se debe al enorme pudor que aun sentia, hasta hace bien poco tiempo, a desnudarme en público.

Si por fin he terminado cediendo ante semejante tentación, la mayor y única culpable ha sido la necesidad. Al fin y al cabo, si me he visto obligado a guardar mis ridículos escrúpulos en el cajón de los olvidos, aprendiendo a mostrar todas mis vergüenzas a gente que me resulta del todo desconocida, la única diferencia que puede haber entre aquello y esto, es la de una directa mirada a los ojos, y como quiera que esta puede terminar dejando al descubierto, aquellas partes que insistes en esconder de miradas ajenas, y aqui esa posibilidad no cabe, hace incluso posible, otra serie de licencias. Además es mas barato. ¡¡ Que cojones !!!!

Pues eso, que soy novel, además de un torpe aprendiz, como exhibicionista de emociones y sentimientos. (Al menos me queda el consuelo de tonto, de que son todos mios, y que no trafico con ellos).

En tan corto periplo de tiempo, merodeando por distintos lugares que me incitan a enfrentarme a mis propios demonios y en tantas ocasiones me proporcionan fuerza para hacerlo, he descubierto ya unos cuantos que visito con la regularidad de un yonqui a su camello. Algunos de ellos, aquellos que siempre me fian, los vereis por aqui al lado.

Y a medida que voy visitando, según el día y el camino que sigan mis pies, algún centro de desintoxicación, donde, con mas voluntad que efectividad, me suministran una dosis de metadona rebajada; una celda en la que, tal vez pueda dormir caliente después de una andanada de caricias desmedidas; o en la "queli" del vecino bajo el puente, donde algún tiempo atrás dormiamos cartón con cartón, y que hoy me hace un poquito mas feliz sabiendo que se ha quitado, tengo tiempo de sacar algunas prematuras conclusiones. Para ser sincero, mas bien se trata de contrastar, en un medio cibernético, lo que resulta un hecho palpable en el mundo real.

La primera de ellas es que la ilusión, el optimismo, y los momentos de felicidad, nada tienen que hacer frente a la desilusión, el pesimismo impuesto y el sufrimiento hecho rutina, cuando se trata de inspiración. Desde aqui, las palabras se vomitan con las visceras a la intemperie. No hay adornos ni florituras. No hay disfraces que las enmascaren y las adornen. Tantas composiciones, tan hermosas, no pueden equivocarse.

Y la segunda, aún a riesgo de recibir mas de una colleja justificada, es que a la hora de vomitar nuestra particular mierda, como a la hora de enfrentarnos a ella, (además de en muchos otros ámbitos, que nadie se me enfade) el mundo pertenece al genero femenino.

Y a las pruebas me remito.
 
Comentario:

Yo creo que la vida son ciclos, y que estamos arriba o abajo dependiendo del momento...
Sería bueno, a la hora de escribir, poder pedir un adelanto de desilusión, de pesimismo y de sufrimiento... a cuenta de nuestra siguiente desgracia y poder así escribir siempre con esa inspiración.

Pero esto no sería justo si no se pudiera también pedir a crédito un sonrisa cuando pasamos un mal momento... a cuenta de nuestra siguiente alegría.

No sé si lo que digo tiene el más mínimo sentido... pero bueno, ahora ya está.

Besos.
No