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El Botxo
Un Botxo es un Bujero
Acerca de
Treinta y tres años de antigüedad. Ciento ochenta y cuatro centimetros de irrelevante profundidad. Oscuro por momentos aunque siempre calido. Humedad relativa 70%.
Sindicación
 
Me despido
Me resulta complicado esto. Bueno, despues de 5 meses intentando, con mas o menos regularidad, ir dejendo por aqui algunos fragmentos de mis "secretos mas inconfesables", hoy me despido de todos vosotros en esta que ha sido mi casa durante este tiempo.

Han sido 5 meses realmente maravillosos, en los que, jamás de los jamases, hubiera esperado encontrar a gente tan maravillosa como la que me he encontrado (aunque mas bien, seais vosotros los que me habeis encontrado a mi).

Gracias, muchas gracias a todos y cada uno de vosotros. No sabeis como aprecio haber descubierto este fantástico mundo de la blogosfera y cuan agradecido os estoy, por todos los ratos que he pasado junto a vosotros.

Pero la vida no para. Es incansable y sigue testaruda su camino. Tenemos a las puertas la entrada a un nuevo año, y ya se sabe.......año nuevo, vida nueva.

Ya llevaba un tiempo barruntando la idea de cambiar de aires, no porque esté a disgusto aqui, ya he explicado que ha sido esta una experiencia inolvidable y, al fin y al cabo, nadie debe olvidar sus origenes. Es, simplemente que la vida es así. "Renovarse o morir". Necesitaba un nuevo look, un soplo de aire fresco. Mi casa se estaba quedando un tanto "antigua". Por eso, llevo ya un tiempo, primero, buscando un nuevo hogar, mas acorde a lo que en este momento me pide el cuerpo, y una vez que lo encontre y lo puse mas a mi gusto, trasladando todos los trastos (hay que ver como se van amontonando los recuerdos en las casas) para allí.

Bueno, pues eso, que a partir de hoy, (no quería dejarlo por mas tiempo, para no seguir acumulando historias por aqui), me traslado. Si me traslado, a la siguiente dirección (apuntadla bien)

www.elbotxo.eu


Por favor, no dejeis de visitarme, en parte, este cambio tambien a estado motivado por vosotros, para haceros mas calida la estancia.

Nos vemos pronto, un beso.
 
¡¡¡ Stop !!!
Mi vida se desarrolla por ciclos repetitivos. Es una tendencia que nunca he sabido evitar.

Quiero decir con esto, que a partir de un incierto momento, que no se suele corresponder necesariamente con un hecho que lo justifique, mi vida se descontrola, o yo la percibo descontrolada.

Cierto es, que el tipo de trabajo que actualmente tengo no ayuda demasiado, los turnos trastocan todos los ciclos vitales (sueño, comidas, etc.) de una forma considerable. Tambien hay quien puede pensar, que esta percepción viene motivada por mi condición de Libra y su relación con la busqueda constante del equilibrio. No lo se.

El hecho es que, de pronto, me veo tres, cuatro, o incluso cinco días, comiendo a horas mas propias de la merienda, o lo que es aún peor, con la nevera criando telas de araña; durmiendo cuando hay luz natural y dando plantón a morfeo una noche si, y otra tambien. Me descubro anormalmente nervioso cuando paseo por mi piso, y veo: ropa que estando seca el día anterior, permanece tendida; unos zapatos que me observan desde una esquina del pasillo; el fregadero acumulando "cacharros" desde hace tres dias; la cama desecha, entre cuyas sabanas me topo con alguna camiseta abandonada a su suerte en un tiempo pretérito,....





Todo ello, me provoca repentinamente una suerte de urticaria anímica que me incomoda sobremanera. Es la señal. ¡¡¡ STOP !!!. Un solo minuto mas en este estado de descontrol, podría tener unas consecuencias irreparables.

Solución: toque a zafarrancho. Cuestión de pura geometría. Me armo con las herramientas que la ocasión requiere, y me pongo manos a la obra. Saco el plano de la estabilidad. Transportador para el calculo del angulo de desviación. Nivel que nos ayude a restaurar el equilibrio. Una plomada por aqui, algún boceto por allá,....

Dos cigarros, diez canciones, y cuatro o cinco juramentos o risas sobre mi mismo (depende del día) después, las cosas vuelven a la "normalidad". Las piezas del puzzle que se habian emancipado sin pedir permiso, regresan al redil. Aquel cuadro que chirriaba a los ojos, a medida que perdia la perpendicularidad con el suelo, recupera su posición natural.

Convivo con estos ciclos y los mantengo controlados. No me exasperan.

Ayer fue uno de estos días.

 
¿Condenados a no entendernos?
Anoche, disfruté de una de estas típicas cenas navideñas que, quien mas quien menos, todo el mundo tenemos por estas fechas. Conozco mucha gente que comparte la opinión, de que este tipo de eventos no son, sino compromisos a los que se ven "obligados" a acudir, con poca o ninguna gana.

Quiza se deba al hecho de que yo tengo la inmensa suerte de trabajar con un grupo de compañeros en el que, en verdad se respira un buen ambiente, pero, este año que me voy a quedar sin ir (estoy de noche), me jode, y mucho. Además, ¡¡que coño!!, una fiesta es una fiesta, y para eso, casi siempre hay ánimo.

Bueno, el caso, es que anoche, tuve la oportunidad de resarcirme, en cierto modo, con una chufla que celebré con otro grupo de amigos.

En algún momento de la noche, en las copas que siguieron al agape propiamente dicho, mantuve una conversación con un de ellos, la cual, no sabría si considerar mas interesante, o preocupante. El amigo en cuestión, trabaja como profesor en un instituto, dando clases a chavales que tienen en torno a los dieciocho años. Y decía lo de preocupante, porque en dicha conversación este amigo afirmaba de una forma categórica, que hay cosas, que tristemente, parecen condenadas a no cambiar nunca. Hacia con ello referencia, a que hoy, quince años después de que nosotros vivieramos esa etapa, los esquemas continuan tanto o mas rígidos que entonces. Los roles asignados, o adquiridos en forma voluntaria, tanto por hombres, como por mujeres, no difieren en absoluto de los que a nosotros nos tocó desempeñar en esta época de nuestra vida. Me hablaba así de grupos de amigos compuestos en exclusiva, bien por hombres, bien por mujeres, pero nunca mixtos. Los chicos con la sempiterna pose de gallitos delante de ellas, exhibiendo el comportamiento del mas macho de la manada. Ellas por su parte, mostrando envidias y odios, o la mas absoluta admiración por la lider del grupo (generalmente la mas desarrollada físicamente), e incluso, alentando este exhibicionismo masculino tan ridículo.

Con todo, aún por primitivo que resulte todo esto, aún podría tener un pase desde un punto de vista puramente animal, que al fin y al cabo, es lo que somos, nos guste o no. Algo propio de estas edades, con las hormonas en plena ebullición. Vale.

Pero es que la cosa no termina aquí, sino que aún se siguen utilizando expresiónes del tipo "maricón de mierda", para todo aquel chaval, que lejos de expresar sus tendencias sexuales, se ve juzgado por el mero hecho de no compartir actitudes como las descritas. Por ser capaz de entablar una amistad con las chicas, sin sentirse en absoluto violentado por ello, o alejarse de forma inteligente de las demostraciones de masculinidad. No quiero imaginar el calvario, de aquel pobre chaval, que efectivamente muestre, unas maneras claramente afeminadas.

Y aquella chica que descubre temprano lo maravilloso de las relaciones con el otro sexo, de la magia de descubrir, y se muestra aventurada y experimenta sensaciones y sentimientos con distintos chicos por el puro placer que proporciona la conquista trabajada, por supuesto, no pasa de ser "una guarrra de campeonato", o "la mas cerda de todas".

He de confesar, que hasta ayer albergaba la esperanza de que esta serie de comportamientos no fueran sino vestigios de la parte mas siniestra de nuestro pasado. Que fueran fruto de una educación con demasiadas influencias del catolicismo mas rancio. Pero una vez mas, queda demostrado que mi ingenuidad supera con mucho a la realidad.

Visto con el paso de los años, me apena profundamente, que en este aspecto, como ocurre en tantos otros, no hayamos sido capaces de evolucionar transcurridos quince años. Me apena pensarlo, porque hoy, ahora que soy consciente de lo maravilloso que resulta el que comportamos todos tantas cosas, a pesar de las diferencias; de lo genial y enriquecedor que es siempre descubrir y poder entender a alguien que, por suerte es tan diferente a ti, hubiera querido haber sabido disfrutarlo muchísimo antes.

Y nada ha cambiado.

 
Repercusiones económicas del estado civil
Estoy confundido. Confundido e indignado. (Por no decir que tengo un cabreo de cojones enorme).

La cosa va como sigue:

Una mañana cualquiera, de un día cualquiera, de un “single” cualquiera, o sea yo. Después de conseguir despertarme definitivamente (una rato largo después de haberme levantado de la cama y haber vagado por la casa cual zombi legañoso), resuelvo una de las tareas más engorrosas y arduas de la jornada: decidir que voy a comer hoy. Por criterios que, incluso a mi mismo se me escapan, aplicados en este proceso de la toma de decisión, concluyo que hoy prepararé alguna suerte de guiso, que requiere de mi visita a la sección de frutas y hortalizas del supermercado del barrio. Vamos pa’ ya.

Ingredientes de los que he de aprovisionarme: puerros y cebollas. Ok. Fácil. Cesta en mano, me dirijo a por ellos decidido. Llego a la susodicha sección de frutas y hortalizas, localizo la pieza, y………la historia ya conocida. “Perdone, pero es que yo, conmigo mismo, no conformo una familia numerosa…..¿seis puerros para hacerme un cocidito? ¿y podría llevarme solo uno, que es lo que necesito?. ¡¡Pos no!! Tienes que llevarte, por huevos, los seis (no querías taza…). Y si te sobran, (cosa poco probable claro) pues los congelas para el siguiente. Mira tu….uno que se esmera por tratar de comer cosas saludables y a poder ser frescas, y al final te ves obligado a tirar de congelado, si o si. Para que luego pongan el grito en el cielo con las campañas publicitarias de las famosas hamburguesas.

Esta situación se ve repetida de idéntica manera con cebollas, zanahorias, pimientos,…. Vamos que la siguiente inversión que me veré obligado a realizar en mi casa, será la compra de un arcón-congelador. El congelador de mi combi resulta ridículo en estas circunstancias.

Segunda parada. En vista de que en breve voy a poder disfrutar del último periodo de vacaciones correspondiente al año en curso, y animado por las ofertas tan interesantes que sacan las diferentes agencias de viajes, para estas temporadas bajas, en lo que al turismo se refiere, acudo a una de sus oficinas con la intención de contratar un viaje y beneficiarme de tan atractivos descuentos. O de cómo la lógica, no es aplicable en muchas circunstancias. Proceso mental lógico: si un viaje a la Patagonia Argentina cuesta 1000 euros, y contratando uno de estos viajes, te “regalan” el viaje del acompañante (lo que viene conociéndose por un 2 x 1), aplicas las matemáticas del cole y el resultado es que cada uno de los viajes cuesta 500 euros. Pues no. Craso error. No solo no tengo la oportunidad de acceder a dicho descuento, por una razón tan ilógica como tener que viajar solo, lo cual, por si mismo, ya viene a suponer que cuando tome asiento en el avión, mire a mi derecha, y observe con los colmillos por el suelo (fruto de una envidia desmedida), como la pareja que se sienta en los asientos contiguos se pasan un viaje de 14 horas dándose achuchones y arrumacos, pensaré que su viaje, idéntico al que yo he contratado, les ha costado la mitad que a mi, sino que lejos de ser así, a mi me habrán aplicado toda una suerte de complementos adicionales, como el de habitación individual, que aún hagan mas gravosa, a la par que sangrante, tan ridícula circunstancia.
………………………………………………………………………?????????????

Bueno, no nos alteremos. Olvídate de tu dañina situación de soltería, vete al cine a ver esa película que tantas ganas tienes de ver y relajate.

Cartel Publicitario de famosa operadora telefónica a la entrada del cine:

“Todos los martes al comprar tu entrada de cine, te regalamos otra”

¡¡¡¡ Mierda !!!! ¡¡¡¿¿¿ Pero que coñoooo.............????!!!!!!!

 
Mi respuesta es la B
Es curioso las sorpresas que nos depara la vida. Un buen día, esta pega un giro inesperado. Ni siquiera imaginado de antemano. Un gesto realizado con una intención concreta, de pronto provoca una maravillosa reacción, que nunca hubieras tenido en consideración cuando este se gestó.

En este punto, se pueden dar dos posibilidades, que dicha reacción sea tan negativa como inesperada, o por el contrario, que sea justamente todo lo contrario. Es decir, que se convierta en un punto de inflexión de una tendencia claramente descendente. Cuales son aquellas razones aleatorias, intangibles e incontrolables que influyen de forma definitiva en uno u otro sentido, es algo, que supongo que se nos escapa a la mayor parte de los mortales.

Desde luego, por mi propia forma de ser, por mi tendencia natural a tener que tener, mas o menos controlado, todo aquello que afecte, aunque sea levemente, a cualquiera de los aspectos que conforman mi vida, he sido siempre bastante reacio a vivir estas situaciones aquí descritas. Sin embargo, resulta complicado mantenerse firme en esta postura, cuando puedes vislumbrar que más allá de la sima que se abre ante tus pies, se extiende un mundo paralelo, que tiene mucha pinta de asemejarse a la tierra prometida (a la persona prometida).

Y llegados hasta aquí, solo cabe una opción y es la de intentarlo. La de saltar sin tomar siquiera carrerilla para hacerlo, no vaya a ser, que en el lapso de tiempo que nos lleva el tomar este impulso, nos dé tiempo a reconsiderar la decisión.

Y entonces saltas, y nada vuelve a ser como era hasta ese momento. De pronto, te encuentras habitando en ese mundo, y no defrauda en absoluto las expectativas generadas. Y te sientes mejor persona y vienes a trabajar un domingo por la mañana sonriendo y cantando y existen pocas cosas en ese momento, capaces de joderte este estado de plena felicidad.

Habrá quien diga que esto es temporal. Que se trata de la felicidad que experimenta un niño cuando le regalan un muñeco nuevo. Y puede que haya algo de eso, no lo negaré. Pero también aquí caben dos opciones.

Supuesto A: La más común. Suele terminar con el muñeco abandonado en una esquina, victima del hastío de su dueño, quien no duda en sustituirlo por su más reciente adquisición.

Supuesto B: Un buen día, de una forma absolutamente inocente, e inesperada por el niño, alguien le regala un laboratorio de CEFA. Unos cuantos años más tarde, este niño se termina convirtiendo en un Premio Novel de Química.