Mademoiselle
Gabrielle Bonheur, más conocida como Coco Chanel, fue en su día una de las mayores mujeres del mundo de la moda por su estilo, innovación e influencia. Hoy, la casa Chanel es símbolo de referencia en todo el mundo gracias al trabajo de mademoiselle, como a ella le gustaba ser llamada.
La vida y figura de Gabrielle Coco Bonheur es una de las más inciertas y misteriosas de las del mundo de la moda y el espectáculo en general del siglo XX. Principalmente, porque Coco era considerada una gran mentirosa, lo que hacía dudar de su vida y de sus palabras.
Nacida en 1883 en la localidad de Saumur (ella decía que había sido en 1893, en Auvergne), Gabrielle quedó huérfana de madre a los seis años. Su padre la abandonó y tuvo que ir a vivir a un orfanato. A los diecisiete, fue rescatada de dicho orfanato-convento por unas tías. Gracias a ellas aprendió a coser y a conocer la vida social.
Diferentes momentos de la vida de Coco, una mujer fascinante
Por ello, cuando decidió marcharse a París en 1905 para convertirse en corista , muchos alzaron el grito al cielo. Su experiencia parisina duró hasta 1908, cuando conoció a Etienne Balsan, el primero de los tres grandes hombres que pasaron por su larga vida. Gracias a él, que fue más un amigo que un amante, se dio a conocer en sociedad, y observó a las grandes damas y su dificultad para poder moverse con sus vestidos y corsés. Por ello, empezó a usar las ropas de los hombres, eliminando corsés y dando libertad a las mujeres.
Pero para ese momento ya había conseguido la financiación necesaria para la apertura de su primer negocio: su sombrerería, la ModasChanel, en París. Y también había conocido al que seguramente fue el amor de su vida: Arthur "Boy" ("Chico") Capel, un atlético jugador de polo, que apoyó la expansión de su negocio y la apertura de sus casas de moda en Deauville y en Biarritz.
La creación de un mito
Los años 20 fueron su mejor época. Ahí llegaron el "petite robe noir" (el vestidito negro), los pantalones femeninos, las camelias como fetiche, el traje dos piezas de chaqueta y falda en lana, el jersey, los bolsos acolchados, la archiconocida doble C, los zapatos de dos tonos, la bisutería que imitaba a las verdaderas joyas (muchas de ellas regaladas por amigos y amantes) o el diseño de vestuario para la Antígona de Cocteau, uno de sus grandes y muchos amigos. Entre estos se encontraban Dalí, Picasso, Diaghilev o Stravinsky.

Gabrielle tenía múltiples amigos, como el pintor español Salvador Dalí, al que vemos junto a la modista en esta fotografía
Pero su gran momento, por el que seguramente ha pasado a la historia, llegó en 1923. Ese fue el año en que apareció Chanel Nº 5, el perfume más vendido de todos los tiempos, el más mítico, el primero que llevó el nombre de un diseñador y el que la hizo rica. Su frasco de estilo Art Déco y su intensa fragancia nos siguen haciendo rememorar aquellos felices 20. Su número cinco se debe a la recomendación de un amigo empresario de Coco, que la invitó a poner su número de la suerte en el frasco. Y ella incluyó a su 5. A día de hoy, sigue siendo el producto que más dinero factura de la Casa Chanel.
Los años treinta fueron de consolidación. El mito se terminó de forjar, la leyenda surgió. En esta época creó su primera línea completa de cosméticos, que incluís labial, colorete y polvos traslucidos. Con la prematura muerte de Capel, montones de pretendientes abordaron a Gabrielle. La mayoría pasaron sin pena ni gloria, pero uno estuvo a punto de llevarse el "sí, quiero". Y fue nada menos que el duque de Westminster. Sin embargo, Coco se lo pensó mejor, y decidió zanjar su relación con una de sus rotundas frases: "Hay muchas duquesas de Westminster, pero sólo una Coco Chanel".

Un perfume mítico para una casa de costura legendaria
Tras la guerra
Los cincuenta fueron también una buena época, aunque no tan brillante como los 20. La II Guerra Mundial desprestigió bastante a mademoiselle, ya que mantuvo una relación sentimental con un oficial nazi (gracias al que pudo permanecer en las habitaciones privadas de su adorado Ritz), y fue tachada de antisemita e incluso de homófoba.
Sin embargo, su leyenda se mantuvo, y renació de sus cenizas. Tanto que en 1969 se estrenó en Broadway un musical bautizado como Coco. El papel protagonista fue nada menos que para Katharine Hepburn.
La casa Chanel ha seguido diseñando a partir de las bases de Coco: perfume, cosmética, complementos e incluso objetos deportivos siguen la estela
Se podían ver chaneles en figuras como las de Grace Kelly (también después en su etapa como princesa), Fabiola de Bélgica, Marlene Dietrich, Ingrid Bergman, Marilyn Monroe (La mítica frase "Para dormir, me pongo mi nº 5" duplicó las ventas de la fragancia), Jackie Kennedy/Onassis la mayoría de los Rockefellers y todos los Rothschilds. La empresa siguió siendo líder y hoy, con Karl Lagerfeld a la cabeza desde 1983, su importancia es universal.
La muerte le sobrevino el 10 de abril de 1971. Sola en sus habitaciones del Ritz, cuando su mayordomo atendió su petición la encontró gravemente enferma, y no pudo más que avisar a un médico que ya no pudo hacer nada. Tenía 89 años. Estaba diseñando.
La vida y figura de Gabrielle Coco Bonheur es una de las más inciertas y misteriosas de las del mundo de la moda y el espectáculo en general del siglo XX. Principalmente, porque Coco era considerada una gran mentirosa, lo que hacía dudar de su vida y de sus palabras.
Nacida en 1883 en la localidad de Saumur (ella decía que había sido en 1893, en Auvergne), Gabrielle quedó huérfana de madre a los seis años. Su padre la abandonó y tuvo que ir a vivir a un orfanato. A los diecisiete, fue rescatada de dicho orfanato-convento por unas tías. Gracias a ellas aprendió a coser y a conocer la vida social.
Diferentes momentos de la vida de Coco, una mujer fascinante
Por ello, cuando decidió marcharse a París en 1905 para convertirse en corista , muchos alzaron el grito al cielo. Su experiencia parisina duró hasta 1908, cuando conoció a Etienne Balsan, el primero de los tres grandes hombres que pasaron por su larga vida. Gracias a él, que fue más un amigo que un amante, se dio a conocer en sociedad, y observó a las grandes damas y su dificultad para poder moverse con sus vestidos y corsés. Por ello, empezó a usar las ropas de los hombres, eliminando corsés y dando libertad a las mujeres.
Pero para ese momento ya había conseguido la financiación necesaria para la apertura de su primer negocio: su sombrerería, la ModasChanel, en París. Y también había conocido al que seguramente fue el amor de su vida: Arthur "Boy" ("Chico") Capel, un atlético jugador de polo, que apoyó la expansión de su negocio y la apertura de sus casas de moda en Deauville y en Biarritz.
La creación de un mito
Los años 20 fueron su mejor época. Ahí llegaron el "petite robe noir" (el vestidito negro), los pantalones femeninos, las camelias como fetiche, el traje dos piezas de chaqueta y falda en lana, el jersey, los bolsos acolchados, la archiconocida doble C, los zapatos de dos tonos, la bisutería que imitaba a las verdaderas joyas (muchas de ellas regaladas por amigos y amantes) o el diseño de vestuario para la Antígona de Cocteau, uno de sus grandes y muchos amigos. Entre estos se encontraban Dalí, Picasso, Diaghilev o Stravinsky.

Gabrielle tenía múltiples amigos, como el pintor español Salvador Dalí, al que vemos junto a la modista en esta fotografía
Pero su gran momento, por el que seguramente ha pasado a la historia, llegó en 1923. Ese fue el año en que apareció Chanel Nº 5, el perfume más vendido de todos los tiempos, el más mítico, el primero que llevó el nombre de un diseñador y el que la hizo rica. Su frasco de estilo Art Déco y su intensa fragancia nos siguen haciendo rememorar aquellos felices 20. Su número cinco se debe a la recomendación de un amigo empresario de Coco, que la invitó a poner su número de la suerte en el frasco. Y ella incluyó a su 5. A día de hoy, sigue siendo el producto que más dinero factura de la Casa Chanel.
Los años treinta fueron de consolidación. El mito se terminó de forjar, la leyenda surgió. En esta época creó su primera línea completa de cosméticos, que incluís labial, colorete y polvos traslucidos. Con la prematura muerte de Capel, montones de pretendientes abordaron a Gabrielle. La mayoría pasaron sin pena ni gloria, pero uno estuvo a punto de llevarse el "sí, quiero". Y fue nada menos que el duque de Westminster. Sin embargo, Coco se lo pensó mejor, y decidió zanjar su relación con una de sus rotundas frases: "Hay muchas duquesas de Westminster, pero sólo una Coco Chanel".

Un perfume mítico para una casa de costura legendaria
Tras la guerra
Los cincuenta fueron también una buena época, aunque no tan brillante como los 20. La II Guerra Mundial desprestigió bastante a mademoiselle, ya que mantuvo una relación sentimental con un oficial nazi (gracias al que pudo permanecer en las habitaciones privadas de su adorado Ritz), y fue tachada de antisemita e incluso de homófoba.
Sin embargo, su leyenda se mantuvo, y renació de sus cenizas. Tanto que en 1969 se estrenó en Broadway un musical bautizado como Coco. El papel protagonista fue nada menos que para Katharine Hepburn.
La casa Chanel ha seguido diseñando a partir de las bases de Coco: perfume, cosmética, complementos e incluso objetos deportivos siguen la estela
Se podían ver chaneles en figuras como las de Grace Kelly (también después en su etapa como princesa), Fabiola de Bélgica, Marlene Dietrich, Ingrid Bergman, Marilyn Monroe (La mítica frase "Para dormir, me pongo mi nº 5" duplicó las ventas de la fragancia), Jackie Kennedy/Onassis la mayoría de los Rockefellers y todos los Rothschilds. La empresa siguió siendo líder y hoy, con Karl Lagerfeld a la cabeza desde 1983, su importancia es universal.
La muerte le sobrevino el 10 de abril de 1971. Sola en sus habitaciones del Ritz, cuando su mayordomo atendió su petición la encontró gravemente enferma, y no pudo más que avisar a un médico que ya no pudo hacer nada. Tenía 89 años. Estaba diseñando.





