Y QUE VIVA LA MADRE QUE ME PARIO
por hanz polilla
yo escribo sobre el perro envenenado
casi muerto al lado de la pista, salivando y temblando.
yo escribo sobre los niños a los que sus padres los obligan
a estudiar, bailar, jugar,
porque yo fui uno de esos.
yo escribo sobre los chicos marginados,
los que no están a la moda
los impopulares.
yo escribo sobre los ociosos que duermen hasta las 9 a eme
mientras el reloj despertador del mundo
tiene pisoteados a la humanidad entera.
yo escribo sobre los gatos juguetones,
sobre las madres prostitutas
que venden sus caricias y te amos por una lata de leche o un pañal.
yo escribo sobre los estudiantes universitarios
que joden sus cerebros
con el conocimiento universal.
yo escribo sobre los tipos que quieren a una chica
y nunca hacen nada, sobre esos cobardes escribo.
también escribo sobre los millonarios
que tragan carne y sobre los pobres roen huesos,
porque, al fin de cuentas, todos somos dueños de algo,
ya que inclusive el más pobre, tiene una moneda de
hambre, preocupación, decepción, esperanza y desesperanza.
escribo sobre el joven de 18 años, loco,
que canta en los mercados,
y sobre los niños de uno o dos años, que
se inventan como héroes en sus fantasías.
escribo, obviamente,
sobre la chica que observo dormir,
por las noches, con la luz prendida
porque temo a la oscuridad,
y claro, también escribo sobre eso.
escribo sobre lo que he hecho
sobre lo que haré y lo que hago.
escribo versos de otros,
pues soy producto de algo y alguien.
escribo sobre los muertos mutilados y bombardeados,
sobre los militares hipócritas que intentan curar a niños huérfanos
después de matar a los padres de uno o dos balazos,
y escribo también, sobre los terrucos imbéciles que quieren lo que quieren
sin comprender que no viven solos en el mundo, sino
que conviven con moscas, perros,
gatos, culebras, tigres y, algunas veces, con humanos.
escribo sobre los que estudian, beben y cogen,
y por qué no, escribo también sobre el sexo con y sin amor.
escribo sobre los esposos que golpean a sus mujeres
y sobre los que no las golpean también escribo,
escribo las mentiras que se me ocurren, y en donde soy,
como el niño en su fábula, un héroe invencible,
cosa opuesta a lo que ocurre de verdad.
escribo hasta aburrirme, y cuando me aburro,
escribo sobre eso.
y con la mayor de mis desavenencias digo que escribo para que algún idiota,
como yo,
lea estos versos
y reaccione
y se dé cuenta de que el mundo fue, es y será siendo una verdadera tontería,
que la muerte nos quita días, horas, minutos, años a cada instante
y nosotros nos dejamos llevar como niñas vírgenes alcoholizadas
prestas a hacer el amor,
aunque ese amor no exista
y este poema, no sea nada más que la confusión y el desahogo
contra ese mundo, contra ese amor,
y en realidad, contra todo
inclusive contra sí mismo
porque dentro de poco,
el fuego y la pasión que se encendió en un comienzo,
habrá desaparecido,
como este mundo,
y como la niña virgen alcoholizada
si es que todavía es virgen
y si es que todavía es niña.
Tomado de la revista Ecos de Silencios, 3
yo escribo sobre el perro envenenado
casi muerto al lado de la pista, salivando y temblando.
yo escribo sobre los niños a los que sus padres los obligan
a estudiar, bailar, jugar,
porque yo fui uno de esos.
yo escribo sobre los chicos marginados,
los que no están a la moda
los impopulares.
yo escribo sobre los ociosos que duermen hasta las 9 a eme
mientras el reloj despertador del mundo
tiene pisoteados a la humanidad entera.
yo escribo sobre los gatos juguetones,
sobre las madres prostitutas
que venden sus caricias y te amos por una lata de leche o un pañal.
yo escribo sobre los estudiantes universitarios
que joden sus cerebros
con el conocimiento universal.
yo escribo sobre los tipos que quieren a una chica
y nunca hacen nada, sobre esos cobardes escribo.
también escribo sobre los millonarios
que tragan carne y sobre los pobres roen huesos,
porque, al fin de cuentas, todos somos dueños de algo,
ya que inclusive el más pobre, tiene una moneda de
hambre, preocupación, decepción, esperanza y desesperanza.
escribo sobre el joven de 18 años, loco,
que canta en los mercados,
y sobre los niños de uno o dos años, que
se inventan como héroes en sus fantasías.
escribo, obviamente,
sobre la chica que observo dormir,
por las noches, con la luz prendida
porque temo a la oscuridad,
y claro, también escribo sobre eso.
escribo sobre lo que he hecho
sobre lo que haré y lo que hago.
escribo versos de otros,
pues soy producto de algo y alguien.
escribo sobre los muertos mutilados y bombardeados,
sobre los militares hipócritas que intentan curar a niños huérfanos
después de matar a los padres de uno o dos balazos,
y escribo también, sobre los terrucos imbéciles que quieren lo que quieren
sin comprender que no viven solos en el mundo, sino
que conviven con moscas, perros,
gatos, culebras, tigres y, algunas veces, con humanos.
escribo sobre los que estudian, beben y cogen,
y por qué no, escribo también sobre el sexo con y sin amor.
escribo sobre los esposos que golpean a sus mujeres
y sobre los que no las golpean también escribo,
escribo las mentiras que se me ocurren, y en donde soy,
como el niño en su fábula, un héroe invencible,
cosa opuesta a lo que ocurre de verdad.
escribo hasta aburrirme, y cuando me aburro,
escribo sobre eso.
y con la mayor de mis desavenencias digo que escribo para que algún idiota,
como yo,
lea estos versos
y reaccione
y se dé cuenta de que el mundo fue, es y será siendo una verdadera tontería,
que la muerte nos quita días, horas, minutos, años a cada instante
y nosotros nos dejamos llevar como niñas vírgenes alcoholizadas
prestas a hacer el amor,
aunque ese amor no exista
y este poema, no sea nada más que la confusión y el desahogo
contra ese mundo, contra ese amor,
y en realidad, contra todo
inclusive contra sí mismo
porque dentro de poco,
el fuego y la pasión que se encendió en un comienzo,
habrá desaparecido,
como este mundo,
y como la niña virgen alcoholizada
si es que todavía es virgen
y si es que todavía es niña.
Tomado de la revista Ecos de Silencios, 3





