
Cuando la ciudad se duerme, yo despierto, encendida de un deseo inusual que me quema por dentro.
Te sueño y noto que me estremezco mientras imagino tu mano ávida recorriendo mi cuerpo bajo la ropa.
Te deseo tanto que mis pezones se alzan al cielo doloridos para curarse con tu saliva medicinal envuelta en la forma de tu boca.
Besas mi cuello mientras haces a un lado mi pelo que me roza el pecho enervando mis ganas de tenerte.
Me estrechas por detrás mientras tus manos desabrochan mi blusa dejando al aire mis senos resentidos de pasión.
Jadeo y noto como se acelera tu respiración.
Un perro ladra a lo lejos, envidioso de nuestro momento. La luna nos ilumina mientras me posees con ansia sobre la alfombra.
Suena un disco con un ronroneo mitigado sobre mi cabeza nublada por los estertores de un primer orgasmo.
Me deslizo sigilosa y con firmeza sobre tí. Quiero que me des todo lo que has guardado estos días de ausencia para mí.