logotipo

img_google
¿CÓMO ES DAPHNE?
Soy mujer que disfruta sintiendo, recreándose en las sensaciones, explorando lo que le rodea de forma apasionada. Iniciándose dentro del relato erótico para nadar en el interior de los sueños de una chica normal, poniendo voz a fantasias para compartir con los demás. Huyendo del sexo fácil cotidiano que ofrece la sociedad, tejiendo placer con sus palabras. Ven a soñar conmigo.

CUENTAME TUS SUEÑOS

Yo los haré realidad en mi blogTu musa
ME ACUNAN
*** ATENCIÓN*** ESTO ES UN BLOG EROTICO. NO RECOMENDADO PARA MENORES DE 18 AÑOS
 
Prohibido pasar
Image hosted by Photobucket.com

Nunca hacemos lo que queremos hacer, ¿verdad?. Hacemos lo correcto y decimos que eso es lo que queremos.
 
Sacrificio de amor
Image hosted by Photobucket.com
He venido tal y como me has pedido. Me ha costado mucho, pero al fin me he decidido.
No he querido dejar la oportunidad de pasar unos instantes a solas contigo.
Sé que dije que nunca más te volvería a ver. No quería sólo estar en tu cama amándote y verte luego marchar hasta que quisieras volver.
Sé que establecimos esto, que no te podía pedir más. Pero soy mujer... y de pronto, todos mis pensamientos se han vuelto tú.
Me despierto de madrugada angustiada preguntándome con quién estarás, dónde, a qué lugares irás.
Y recorro mentalmente cada rincón de tu casa, donde nuestros cuerpos se han unido y lloro de rabia al no saberte mío, al llenar con recuerdos mi soledad.
Cuando te conocí, ni siquiera quería saber de tí. Me pareciste prepotente y engreído, el rey de un nido de serpientes que se arrastraban ante tí. No, yo no quería acabar así.
Quizá mi esfuerzo por evitarte, te llevó hasta mí o mi cuerpo desprendía un salvaje aroma a gata en celo cada vez que distraidamente te sentabas cerca de mí.
Fue cuando la conocí. Vino a recogerte un día y todas las cobras que te rodeaban soltaron venenosos comentarios que te llegaron, no sé como, hasta a tí.
En cambio yo te alabé el gusto y en secreto envidié ese cuerpo que te esperaba por las noches, esos labios que te besaban sin reproches y esos regalos que lucía orgullosa a la menor ocasión. Soy mujer... ¿qué le puedo hacer?.
De repente, el obstáculo que ella suponía, fue mi puente hacia tí y primero por cosas vanas y después por rutina, comenzamos a coincidir al salir de la oficina.
Me llevábas, me traías y en cada viaje, caía en un abismo sin fin. En un carrusel de sentimientos que me llevaba a tí. Cuando hablabas sólo veía moverse tus labios carnosos, como emitiendo códigos secretos, señales de tí hacía mí. Y sucedió que un día, cuando te despedía con unos besos en las mejillas, tu comisura y la mía se rozaron en un segundo que para mí no tenía fin. Se detuvo el tiempo y se agitó mi aliento. Una descarga me recorrió el cuerpo y mi piel se erizó. Tuviste que sentirlo igual que lo sentí yo. Todo quedó ahí.
Esa noche, mientras me duchaba, pensé en tí, y mientras el agua me resbalaba, sentí unas enormes ganas de tí. De que me besaras, de que tu lengua se bebiera las gotas que me resbalaban por los senos, por mi cuello, por mi vientre, por mis muslos y entre ellos.
Me acaricié y gemí.
Al día siguiente al verte, mis ojos se bajaron vergonzosos, como si realmente tú hubieras estado allí. Me sentí sucia. Apenas te hablé.
Me preguntaste si algo me había molestado, si quería hablar. Y nos fuimos a aquel bar. La música, el ambiente, el tiempo que entonces no te pareció importar.
Me miraste y me dijiste que desde hacía algún tiempo no podías dejar de pensar en mí. Que sentías algo especial. ¡Ingenua de mí! Cai en tu red y me dejé atrapar.
Me sentía orgullosa de haber triunfado sobre las serpientes, y sobre la diosa que creía tenerte. ¡Qué engañada!. Mientras yo me enamoraba, mientras más deseaba, tú me conosolabas con bonitas palabras, con encuentros ardientes ... y por las noches una vacía cama.
Hoy vengo de nuevo, sin esperar nada, porque prefiero tenerte a medias, que no tener nada. Sé que no me quieres, pero dejé mi cabeza olvidada. Hoy sólo te traigo mi cuerpo, para que muera mi alma.
 
Quiéreme mucho
Image hosted by Photobucket.com
Entra despacio, no hagamos ruido,
quiero estar a solas,
a solas contigo.
Echaba de menos tu aroma, tu voz,
tu persona.
La persona que me enamoró sin saber ni como ocurrió.
El tiempo ha pasado lento, sin sentido.
Me faltabas tú, mi aire, mi esencia, mi latido.
Bésame despacio, no hagamos ruido,
quiero amarte sin demoras,
sin demoras amigo.
Añoraba tu abrazo, tu espalda,
tu garganta.
Esa garganta que rompe el sonido con tus gemidos de amor.
Mi cama ha estado vacía, fría.
Necesitaba tu calor, tu cuerpo, tu abrigo.
Ámame despacio, no hagamos ruido.
Dejemos pasar las horas,
las horas unidos.
Quiereme mucho hasta perder el sentido.
A solas tu persona, amigo, tu garganta, las horas...
tu cuerpo... el mío.
 
Palabra de mujer
Image hosted by Photobucket.com
"Opino que el sexo es algo sobrevalorado. Es como ir de compras con un carrito: Tienes que empujar y acostumbrarte a que te empujen y al final, obtienes más bien poco"
 
Soy Daphne
Image hosted by Photobucket.com
Soy Daphne, una ovetense inquieta que se evade de la realidad contando historias en este blog. ¿Nada nuevo verdad?. Lo cierto es que he querido hacerlo de una forma distinta a la habitual. No voy a contar historias mías personales, ni a deciros si estudio o trabajo, si tengo o no novio... voy a intentar soñar despierta con la parte más íntima de mí. Aquella que tenemos casi todas las mujeres y que en ocasiones no sacamos a relucir por tabúes, miedos o vergüenza.
No intentéis buscar encuentros calientes, ni historias rocambolescas.
Sencillamente hallareis relatos sensuales, eróticos que me sugieren al ver algunas fotografías, cuadros o... vuestras historias.
Si no sois muy buenos escribiendo o creeis que tenéis una de esas historias que a todo el mundo nos gustaría vivir, hacédmelas llegar por mail a dreamdaphne@hotmail.com con vuestro nombre o de forma anónima. Así mismo, si dibujáis o tenéis alguna foto original pero no sabéis donde ubicarla, escribiré algo que le de fuerza para que todo el mundo la conozca.
Os espero para soñar.
 
Refréscame
Hoy ha sido una agobiante noche de calor. Ni siquiera con el aire acondicionado puesto, conseguí dormir a gusto. Estuve inquieta, nerviosa y recorrí mi cama de un lado a otro mientras soñaba.
Cuando me he mirado al espejo al levantarme, he visto el resultado:
mi largo pelo enredado, el camisón completamente mojado de sudor.
He abierto el grifo para ducharme y para mi desesperación tras un corto hilillo de agua ha comenzado a gotear hasta quedarse seco del todo. ¡Maldita sea! Han restringido el agua un día más. Eso significa que me he debido despertar cerca de la hora de comer. Miro mi muñeca y compruebo que efectivamente, pasan veinte minutos de las tres. Voy a la cocina para sacar de la nevera una botella de agua con la que al menos calme un poco la sed y me pueda lavar un poco.
Como soy poco previsora, sólo me queda la mitad de una de litro y medio. Por fortuna, ayer me había depilado piernas, pubis y axilas.
Hemos quedado en menos de una hora y he de conseguir estar mínimamente presentable.
Me agobia pensar en el calor que debe hacer en la calle, pero pensar en tí hace que merezca la pena soportar ese castigo. Por suerte, hemos quedado en tu piso. Aprovecharé para ducharme acompañada por tí. Calmaré así la sed que noto entre las piernas cada vez que me acuerdo de tí.
Decido no llevar ropa interior, después de todo, siempre terminas quitándomela antes de detenerte a mirarla, Me pongo mi minifalda vaquera gastada, la misma que llevaba el día de la fiesta de Fran y me pongo una camiseta blanca corta. Se me notan los pezones, pero no me importa, en cuanto salga a la calle se amansarán y sólo saldrán cuando tú me abras la puerta de tu casa. Confío en no pensar en tí de camino, porque sino más de una mirada ávida se posará sobre mi y llegaré nerviosa a tu encuentro y no quiero que los nervios me conviertan en un animalillo inseguro entre tus manos.
Voy a ponerme las sandalias negras, las que tienen ese tacón tan alto que te vuelve loco. Por suerte, como ayer pinté mis uñas, mis pies estarán preparados para aventurarse en tu cuerpo sin complejos y para ponerse a prueba con tus besos.
Por fin llego a tu casa. Las persianas bajadas lo dejan todo en una íntima y calida penumbra. Me invitas a pasar. Me ofreces una copa pero yo ya he abierto la ducha del cuarto de baño. El sonido del agua ha llamado tu atención y antes de quitarme la ropa, me has metido directamente en el plato de la ducha para ver como me empaba con el agua mientras mi cuerpo se insuaba bajo mi vestimenta.
- ¡Refréscame cariño! - Te he pedido.
Y vaya si lo has hecho.
Image hosted by Photobucket.com
 
Acto de despedida
Image hosted by Photobucket.com
Te veo vestirte despacio y con sigilo, con termor a despertarme y sin hacer ruido.
Te vas como un ladrón portando algo que es mío, algo que compartimos los dos, aprovechando un descuido.
Hace sólo dos horas que hemos yacido en ese colchón, que me has arrancado de los labios besos y gritos de pasión.
Me he entregado a tí completamente, sometiéndome a tus deseos hasta límites que jamás pensé cruzar. Todo por amor.
Un amor que tú no sientes, sexo casual, por compasión. Luego consumado, aún con tu sexo mojado de mí, te arrepientes. Dices que que ha sido un error.
¿Cuántos años hace que estás equivocado?
Me buscaste tú, no fui yo. Los besos de ella te habían cansado y su conversación vacía no te lleno. Sin embargo la escogiste a ella para anidar tu corazón. Ella sol y yo la estrella que reflejaba un calor que con los años ella perdió.
Era tu cuerpo el que me buscaba como casualmente cuando coincidíamos en el ascensor.
Era tu mano la que me rozaba por accidente, dejando recorrer un escalofrío en mi interior.
Finalmente en una cena de empresa, fuera de nuestra ciudad, durante una convección, te ofreciste a acompañarme a mi habitación.
Una conversación provocada, risas disfrazadas para ocultar el deseo que en nuestros ojos brillaba. Era tarde. Llevábamos varias copas. Una última te ofrecí yo. Y esa última... fue el principio de mi perdición.
Mientras los hielos caían en el vaso, comentaste que hacía calor mientras te acercabas despacio y descalzo, hacia donde servía las copas yo. Derramé whisky que cayó sobre mi mano y lo lamiste con suavidad y entrelazaste mi mano entre las tuyas. Intente esquivar tus labios y me giraste hacia tí el rostro al tiempo que me basabas aumentando la intensidad a cada segundo. Me sentí mojada por el deseo, atemorizada por lo inevitable de la situación. Tú estabas casado, yo lo sabía. Pero a tí entonces no te importó.
Nos quitamos ávidamente la ropa y lo hicimos en el sofá como dos perros en celo, con codicia y desesperación.
Al despertar tú ya no estabas, una nota te sustituyó. Una nota a la que siguieron muchas otras.
Ahora, mientras te pones el pantalón dándome la espalda, ni siquiera me dices adiós.
Me echas la culpa de tus fracasos. Me culpas porque ella se marchó. Pero me castigas con sexo, porque lo necesitas. Haces conmigo lo que ella te negó.
Yo soy la zorra. Tú el pobre marido perdedor.
 
Espérame en la noche
Image hosted by Photobucket.com

Cuando la ciudad se duerme, yo despierto, encendida de un deseo inusual que me quema por dentro.
Te sueño y noto que me estremezco mientras imagino tu mano ávida recorriendo mi cuerpo bajo la ropa.
Te deseo tanto que mis pezones se alzan al cielo doloridos para curarse con tu saliva medicinal envuelta en la forma de tu boca.
Besas mi cuello mientras haces a un lado mi pelo que me roza el pecho enervando mis ganas de tenerte.
Me estrechas por detrás mientras tus manos desabrochan mi blusa dejando al aire mis senos resentidos de pasión.
Jadeo y noto como se acelera tu respiración.
Un perro ladra a lo lejos, envidioso de nuestro momento. La luna nos ilumina mientras me posees con ansia sobre la alfombra.
Suena un disco con un ronroneo mitigado sobre mi cabeza nublada por los estertores de un primer orgasmo.
Me deslizo sigilosa y con firmeza sobre tí. Quiero que me des todo lo que has guardado estos días de ausencia para mí.