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LOS 3 MÁSQUEPERROS


con música Eran uno, dos y tres los famosos "más que perros". El pequeño el "másgañán", siempre va con ellos. ? - Oye, no te pases, que hay veces que ellos van conmigo - con música - Lo que tú digas "másgañán". con música El amor del "másgañán" es para la siesta. - Ahí has acertao' de lleno narradorzuelo -. con música Y siempre que está de humor se echa un coscorrón.

Descansaban los tres "más que perros" en sus cómodas al lado del río cuando de repente, el pequeño "másgañán" se aproximó hacia ellos montado en su carro descapotable de más de trescientos caballos de los que suelen ganar las carreras del hipódromo.

-Muchachos, malas noticias. -Todos hicieron el amago de sorprenderse, pero sus cuerpos estaban tan acostumbrados a no moverse del mismo sitio, que aunque el cerebro les ordenara que se levantaran, tardarían minutos en concienciarse de que tenían que cambiar de postura a una más incómoda (cosa que no les apetecía en absoluto). -Suéltalo "másgañán" y vete, que has interrumpido nuestra hora de reflexión - le respondió "Aramismomeacuesto".

"Aportopoco" frunció el entrecejo y dejó que se escapara una leve mueca de sonrisa por su boca en apoyo a su compañero de siesta. -Los caballeros del cardenal "Richard Gere" están apunto de descubrir nuestra zona de descanso aislada. Según comentan los búhos grises de las noches más oscuras, el jefe de todos ellos, "El caballero de la mesa del rincón", el más ofuscado de donde lo parieron (si es que alguna vez lo encontraron para parirlo) dice tener noticias de nuestro reconfortable escondite y amenaza con contárselo a los peces gordos de la ciudad (El espantatiburones y Nemo) para que vengan a apropiarse de nuestro confort eterno. -¡Debemos hacer algo! - dijo "Atosvenzodurmiendo" sin levantar la cabeza del suelo. -¿¿¿Pero el qué??? - dijeron todos a la vez. -No sé, joder, era una frase hecha. Que aún no había intervenido en la historia. -Ah, vale. Pues…podríamos luchar. - sugirió "másgañán". Fortuitamente los tres "másqueperros" se reincorporaron y le dieron una colleja cada uno a "másgañán" al que no le quedaron ganas de volver a abrir la boca en toda la conversación.

Pasaron los días y los tres "másqueperros" y el pequeño "másgañán" no hicieron nada al respecto de lo que había contado éste último sobre los caballeros del cardenal "RichardGere". Hasta que una noche, a pocos minutos de que el grupo de zánganos se recostara de nuevo en sus cómodas cómodas, apareció uno de los peces gordos de la ciudad (por ejemplo, el pez-ón, el más gordo de todos), asomó la cabeza (o el pecho, según se mire) y contempló a los tres "másqueperros" dando así crédito de los rumores de "El caballero de la mesa del rincón".

A la mañana siguiente, "másgañán" que había estado atento al espionaje del pez-ón, se escondió tras una planta de marihuana que había plantada estúpidamente en aquella zona cercana al río y esperó a que los caballeros del cardenal "RichardGere" se acercaran por allí.

Cuando los secuaces de "RichardGere" aparecieron en escena los "másqueperros" estaban despiertos pero tenían únicamente la cabeza levantada del suelo dado que el resto del cuerpo no se podría mover hasta cierto tiempo después que pudiera hacer caso a las órdenes de sus cerebros. Entre Nemo, el espantatiburones y el pez-ón atraparon a los tres "másqueperros" y los subieron a la furgoneta de última generación que habían comprado los peces gordos en el todo a cien de la esquina de la calle contrabando.

"Másgañán", gracias a un remedio campero, que no casero, en el que acopló cuatro patatas gordas en las puntas de cuatro espárragos gigantes que había unido con una cuerda, salió a defender a sus compañeros y, dándole vueltas a los espárragos como si de unos nunchakus se tratara, asestó tales patatazos a los peces gordos que volvieron a las peceras de dónde habían salido sin dejarles opción a poder salir de ellas en unos meses.

Así, y gracias al pequeño "másgañán", los tres "másqueperros" salvaron sus vidas y pudieron seguir tirados a la bartola durante meses y meses hasta que hubiera otro chivatazo en la ciudad.

David Coleto Mozos
11-10-2005


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