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Don Rufus
En los asuntos de mayor importancia, el estilo, y no la sinceridad, es vital
Sindicación
 
Un falso acercamiento al mundo (no prometí la verdad)

¿Por qué se empeñan en entregar su alma al trabajo? Tienen fama de ordenadas, responsables, organizadas. Construyen enormes galerías, pasean todo el día en busca de comida; están dominadas por sus obligaciones.
¿Qué es la vida para estos insulsos bichejos? ¿A qué se dedican? Si se entregan a la comunidad, ¿qué queda de ellos? Cada individuo queda negado por el bien común. Tristes insectos, ni la reproducción está a su alcance, pues ya hay una señora que se encarga ella sola de la continuidad de la especie. Y ni siquiera lo hace con gusto: es su obligación.
Entregan su vida a la muerte, que juega con ellas a su antojo. Cegadas, trabajan con ahínco amenazadas por el miedo al sufrimiento... "¿y si en invierno no tenemos suficientes provisiones? ¿Qué haremos? Trabajar, trabajar, trabajar... hemos de trabajar!"
En verano hay recolección. En invierno, en cambio, encerradas bajo tierra, prefieren trabajar en sus galerías. Cavan su propia tumba.

En nuestro planeta habrá millones y millones de ormigas, seres imperfectos, incompletos. ¿Qué les falta? No viven, su existencia consiste en colaborar con el resto de ormigas.
Igualdad. Todas son iguales. Cada una tiene una función, tal y como exige la comunidad. Pero todas son iguales. Se han entregado. Se han vaciado por el bien común, aunque ese bien no exista (como ellas, que han dejado de existir). Es todo una mentira. Pero ellas no se engañan a sí mismas. Ellas son felices trabajando.
Nacen y mueren, pero ellas no saben lo que es nacer y morir. Nunca les ha importado. Si una muere, bueno, no pasa nada. La moribunda, el día de su muerte, queda tranquila: su trabajo será continuado por las ormigas jovenes.
¡Qué insoportable vacuidad! No necesitan consuelo metafísico. Realmente, no hay metafísica. Dios debe castigar a este ser monstruoso, frío y calculador. Este animal consigue cabrear hasta a las piedras, que, normalmente, intentan abalanzarse sobre la boca del hormiguero para ahogarlas y acabar de una vez por todas con su no-existencia. Naturalmente, las 40 000 ormigas, juntas, empujan con todas sus fuerzas y consiguen mover una y otra vez todas las piedras que las obstaculizan. Esa piedra... algo frío, piensan, que les impide salir a por la comida del siguiente invierno. Una mísera piedra, que ni asusta ni da que pensar, que no es más que eso. Una piedra.

Menos mal que el lenguaje se ha encargado de poner a cada uno en su lugar, y las ha dotado de una lápida pesadísima que demuestra su vacuidad como especie, su insignificancia. Las ormigas se reúnen alrededor de un concepto: "hormiga". No había mejor manera, no había manera más fascinante de deseternizar algo. Su finitud queda reflejada. No son nada, así que delante de su nombre Dios decide reflejar la nada. Lo merecen.

- Mamá, mira qué dibujo más bonito he pintado para ti.
- ¡Ay!, hijo mío, qué cosas tienes. ¿Y qué es? Es un sombrero?
- ... Mamá... es una boa comiéndose a un elefante.
- Jejeje... pero criaturita mía, no es lo tuyo esto del dibujo eh! Chiquitín, no te preocupes, que eso no es importante. Ahora, a los 6 años, puedes dedicarte a pintar boas y jirafas, pero no olvides que en un tiempo deberás empezar a trabajar. No puedes ser mi chiquitín toda tu vida. Tendrás que hacerte un Hombre.


... Los ombres son seres vacíos.



[ - Formica y uomo no llevan "h" - pensó un señor muy inteligente.

- Señor, demuestra usted una incompetencia despesurada - repliqué yo -; ¿no se da usted cuenta de que los italianos tienen helados y pizzas? Ellos no necesitan "h". Una pizza y un helado son suficientes para aplacar cualquier turbación metafísica.

- ¡Oiga usted, insolente mamarracho! ¡Despesurado lo será usted, masca-pizzas, sorbe-helados!

- Porque, en el fondo, y como a todos, me gusta ser hombre. Pero me gusta también jugar a ser piedra, eso sí, siempre dentro de la vacuidad de un ejemplar mozalbete. Es simplemente un juego. Juguemos todos, y divirtámonos de Verdad.]

 
Comentario:
Voy a caer en la reiteración posmoderna del pastiche y voy a catalogar este post, tal y como se llama su antecesor "barbaro"!!

No se si me ha gustado más la comparación entre las hormigas y los hombres, la cita del Principito.. o la eliminación de las "H".. (haría que pusiera menos faltas)

Un kiss!!!!!!!!!
No