... ¡Bárbaro!
Los utilitarios ciudadanos defienden una formación universitaria diferente, renovada, que dé resultados, que nos ayude a construir un mundo más cómodo.
La ciudadanía exige el estudio sobre una base práctica donde se erradique cualquier posible placer por el conocimiento, reduciéndolo a la "necesariedad" de éste para ser "útil" a la sociedad del siglo XXI.
Los locos que rechazamos estas propuestas lo hacemos en nombre del amor y en una lucha constante contra la lógica. Basar la formación de una sociedad en ese principio resulta mortal para el hombre, que se limita aún más a una funcionalidad - pila y a una existencia hueca.
Hace poco me di cuenta, leyendo un artículo, del verdadero sentido de la palabra "Bárbaro".
Resulta que proviene de "barbarus, a, um", adjetivo latín que significa extranjero, inculto, bárbaro, rudo. No obstante, ha aparecido en estos últimos años una nueva acepción; bárbaro también puede significar "estupendo".
Como no podía ser de otra manera, los hijos de Eneas, pueblo egocéntrico por excelencia, daban una significación absolutamente negativa a un término que significaba "los no-romanos". Formaron una civilización que creyó en sí misma y por eso pudo mantenerse durante tanto tiempo como dominadora de Occidente, aunque degeneró finalmente hacia una superficial moralidad, diluyéndose también su vanidoso sentimiento de superioridad.
Saltemos ahora hasta el siglo XXI. Nuestra sociedad mantiene un gusto por el progreso técnico y científico absolutamente dominador. Nuestras vidas son controladas por esta modalidad de pensamiento. De herencia Socrática, esta mentalidad conlleva el eterno optimismo limitador y fronterizo cuya consecuencia directa es un estudio preliminar y superficial del mundo, y la inevitable impotencia ante misterios no desvelables. A efectos prácticos, conseguimos simplemente aumentar nuestras comodidades y hacer más amena, y no más interesante, nuestra existencia.
Ante este hecho, recurro a mi querida palabra "bárbaro" para reirme de esta sociedad de científicos y batas blancas, y transmito a todos cuantos lean esta insípida reflexión que el lenguaje, reflejo de la comunidad, está intentando expresar la insatisfacción del estado actual de las cosas. Sólo se recurre a una revalorización de lo "no-intrínseco en nuestra cultura" cuando ésta no nos satisface plenamente. No me refiero al sano interés, hijo de la curiosidad humana, proyectado hacia otras culturas o realidades. Me refiero expresamente al intento de evasión de esta sofocante tradición Occidental por parte de la misma sociedad, aunque, de momento, los individuos, seres inanimados y con ganas de pasar una plácida existencia, no se den cuenta de esta rebelión.
Por eso sonrío ante las declaraciones de las autoridades que pretenden este cambio educativo y que después, en el bar, comentan que "Ronaldinho es un bárbaro", sin querer decir que es un extranjero sucio y maloliente, queriendo decir simplemente que es un gran jugador.
Naturalmente, ésta, como prueba verídica para demostrar la insatisfacción generalizada de los Occidentales, es inaceptable. Claro que, si pensara en pruebas irrefutables, yo mismo debería pensar de una manera fría y calculadora, a través del sano juicio y de la razón; nada más lejos: esta reflexión me sirve para jugar con las palabras y sus significados, para creer en el cambio de esta sociedad urbana y sucia, para defender un cambio al gusto por el absurdo, y para demostrar mi amor por pequeños detalles insignificantes y no-productivos que hoy en día están olvidados.
¡Ohh, hombre positivo, que todo quieres descubrir a través de demostraciones puramente lógicas y razonadas! ¡Una gran piedra se cierne sobre ti! ¡El lenguaje! Ésta es sólo la primera palabra prohibida que amenaza tu destrucción... aparecerán muchas más, porque el destino está escrito. Un gusano saldrá de tu garganta, pronunciará la palabra "bárbaro" y abrirá un camino hacia el más allá, hacia el olvido, hacia la pasión! ¡Iluminará a toda la raza, que, arrepentida, se dejará llevar por su instinto natural y trágico ¡Y ese gusano habrá estudiado Historia del Arte!
La ciudadanía exige el estudio sobre una base práctica donde se erradique cualquier posible placer por el conocimiento, reduciéndolo a la "necesariedad" de éste para ser "útil" a la sociedad del siglo XXI.
Los locos que rechazamos estas propuestas lo hacemos en nombre del amor y en una lucha constante contra la lógica. Basar la formación de una sociedad en ese principio resulta mortal para el hombre, que se limita aún más a una funcionalidad - pila y a una existencia hueca.
Hace poco me di cuenta, leyendo un artículo, del verdadero sentido de la palabra "Bárbaro".
Resulta que proviene de "barbarus, a, um", adjetivo latín que significa extranjero, inculto, bárbaro, rudo. No obstante, ha aparecido en estos últimos años una nueva acepción; bárbaro también puede significar "estupendo".
Como no podía ser de otra manera, los hijos de Eneas, pueblo egocéntrico por excelencia, daban una significación absolutamente negativa a un término que significaba "los no-romanos". Formaron una civilización que creyó en sí misma y por eso pudo mantenerse durante tanto tiempo como dominadora de Occidente, aunque degeneró finalmente hacia una superficial moralidad, diluyéndose también su vanidoso sentimiento de superioridad.
Saltemos ahora hasta el siglo XXI. Nuestra sociedad mantiene un gusto por el progreso técnico y científico absolutamente dominador. Nuestras vidas son controladas por esta modalidad de pensamiento. De herencia Socrática, esta mentalidad conlleva el eterno optimismo limitador y fronterizo cuya consecuencia directa es un estudio preliminar y superficial del mundo, y la inevitable impotencia ante misterios no desvelables. A efectos prácticos, conseguimos simplemente aumentar nuestras comodidades y hacer más amena, y no más interesante, nuestra existencia.
Ante este hecho, recurro a mi querida palabra "bárbaro" para reirme de esta sociedad de científicos y batas blancas, y transmito a todos cuantos lean esta insípida reflexión que el lenguaje, reflejo de la comunidad, está intentando expresar la insatisfacción del estado actual de las cosas. Sólo se recurre a una revalorización de lo "no-intrínseco en nuestra cultura" cuando ésta no nos satisface plenamente. No me refiero al sano interés, hijo de la curiosidad humana, proyectado hacia otras culturas o realidades. Me refiero expresamente al intento de evasión de esta sofocante tradición Occidental por parte de la misma sociedad, aunque, de momento, los individuos, seres inanimados y con ganas de pasar una plácida existencia, no se den cuenta de esta rebelión.
Por eso sonrío ante las declaraciones de las autoridades que pretenden este cambio educativo y que después, en el bar, comentan que "Ronaldinho es un bárbaro", sin querer decir que es un extranjero sucio y maloliente, queriendo decir simplemente que es un gran jugador.
Naturalmente, ésta, como prueba verídica para demostrar la insatisfacción generalizada de los Occidentales, es inaceptable. Claro que, si pensara en pruebas irrefutables, yo mismo debería pensar de una manera fría y calculadora, a través del sano juicio y de la razón; nada más lejos: esta reflexión me sirve para jugar con las palabras y sus significados, para creer en el cambio de esta sociedad urbana y sucia, para defender un cambio al gusto por el absurdo, y para demostrar mi amor por pequeños detalles insignificantes y no-productivos que hoy en día están olvidados.
¡Ohh, hombre positivo, que todo quieres descubrir a través de demostraciones puramente lógicas y razonadas! ¡Una gran piedra se cierne sobre ti! ¡El lenguaje! Ésta es sólo la primera palabra prohibida que amenaza tu destrucción... aparecerán muchas más, porque el destino está escrito. Un gusano saldrá de tu garganta, pronunciará la palabra "bárbaro" y abrirá un camino hacia el más allá, hacia el olvido, hacia la pasión! ¡Iluminará a toda la raza, que, arrepentida, se dejará llevar por su instinto natural y trágico ¡Y ese gusano habrá estudiado Historia del Arte!





