logotipo

img_google
Don Rufus
En los asuntos de mayor importancia, el estilo, y no la sinceridad, es vital
Sindicación
 
Un gusano en mi habitación
¡Ohh verdes valles, valles verdes, altas montañas, montañas altas!

Frondosos bosques donde Dios halla cobijo, ardiente Sol que arde en la noche, blanca Luna, azul durante el día, criaturas de la Naturaleza, animales, plantas, seres vivos...

Yo os quiero! Yo os sueño! No encuentro el día en que pueda pasar a formar parte de vosotros! Qué onírica visión, la Madre Naturaleza, qué deseo de formar parte de ella! Correr por las verdes praderas, tenderse, de noche, ante el negro silencio y contar las estrellas que se muestran ante nosotros; escuchar, en el silencio, el intrépido cantar de los grillos, un búho se deja oír a poca distancia, no hay distancias, no hay espacio, no hay tiempo.

¡Raíces naturales de mi esencia, dominadme, anuladme, haced que forme por fin parte de Dios, dejad que me nutra de él! ¡Mi libertad, mi descanso, mi eterna salvación! ¡Quiero llegar a ella! ¡Que alguien me muestre el camino!

Hoy he encontrado un gusano en mi habitación. Un pequeño y gracioso gusano, sinuoso, jugando con las teclas de esto que llaman teclado, sonriente.

He gritado con horror, me he estremecido, he controlado mis nervios y, con odio, ira y violencia, le he aplastado con la yema de mi pulgar. Su escasa sangre ha quedado dibujada en mi dedo, y la más completa calma, sosiego, felicidad, se ha apoderado de mí.

Un camino borrado, dicen los que borran caminos, es mejor que un camino.

No