Campos Nieto: ¿científico o charlatán? (IV)
Cuarta entrega de una saga que empieza a aburrirme y es que este hombre no responde. ¿Dónde se mete? No obstante, considero que es prioritario arrojar algo de luz sobra las confusas declaraciones del Señor Campos Nieto. Recordemos algunas de sus brillantes frases:
El ataque tan desconsiderado a la que creo es la organización ecologista más seria y efectiva a escala planetaria me ha dolido especialmente. Y no me ha dolido por pertenecer a ella como socio desde hace bastantes años, al igual que otros tres millones de personas de todo el mundo. Tampoco porque se la intente confundir con los que quizás sean sus mayores enemigos aparte de la estupidez humana colectiva: Las multinacionales. Tampoco me he indignado especialmente por llamar fundamentalistas a unos trabajadores y voluntarios (personas que trabajan gratis total de manera voluntaria por sus ideales) de opiniones abiertas, pero decididas, dipuestos a enrolarse en un barco por el bien del planeta y de los que lo habitan. Trabajadores que suelen cobrar un ajustado sueldo y siempre en función de sus cargas familiares (no cobra lo mismo una soltera que un hombre a cargo de tres niños, por ejemplo)
Lo que de verdad me ha cabreado, nuevamente, es la falta de rigor y la capacidad infinita de crear demagogia por parte de este señor. Vayamos por partes.
Para empezar, mostraros que Greenpeace se somete anualmente a una estricta auditoría de cuentas tanto a nivel internacional como en cada oficina nacional. Aquí tenéis el ejemplo para España y aquí para Greenpeace Internacional.
El objetivo de estas auditorías externas es muy sencillo: Greenpeace es una organización en constante crecimiento que no duda en señalar con el dedo objetivos económicos y empresariales si es necesario a fin de intentar llamar la atención sobre problemas medioambientales determinados. Como resultado de esta política de denuncia, instigación y ataque desde todas las vías pacíficas posibles, Greenpeace se ha granjeado la enemistad de muchos conglomerados empresariales y políticos como el lobby del petróleo, los productores de PVC o los servicios secretos franceses. Es muy difícil sobornar o amedrentar a un voluntariado o a unos trabajadores convencidos de lo que hacen, así que para socavar la credibilidad de esta ONG (sí, no es tan difícil ser una ONG) lo intentan casi siempre por el plano económico.
Pero no es fácil. Y es que Greenpeace se nutre casi única y exclusivamente de donaciones de particulares y cuotas de socios. No acepta donaciones de empresas o gobiernos de ningún tipo y de esta manera mantiene su independencia a buen recaudo. El casi viene a referirse a la venta de merchandising como camisetas, juguetes, gorras, todo tipo de productos con el logo de Greenpeace o sus campañas para demostrar dos cosas:
No obstante, la venta de estos productos sólo representa el 1,41% de sus ingresos. Un abrumador 97.5% proviene de cuotas de socios y donaciones de particulares, es decir, de la GENTE normal y corriente. Los presupuestos de gastos de Greenpeace se suelen diseñar bastante ajustados a las previsiones de ingresos, como se puede comprobar en la gráfica que muestra el balance de Greenpeace España en los útlimos 20 años. De esta manera, los "beneficios" (que no son tales, sino remanentes para el siguiente año pues no hay accionistas ni trabajadores que se repartan estas cantidades no gastadas sino que siempre revierte para la Organización) del año 2003 fueron de 5 millones de Euros sobre un total de ingresos de 159 millones de Euros. ¿Parece mucho este dinero ingresado para 3 millones de socios? Supone una media de 53 Euros de aportación por socio, unos 4,41 Euros mensuales.
Estamos diciendo que los 3 millones de socios de Greenpeace financian a esta ONG con el inmenso sacrificio de un cubata de menos cada dos meses. Con tamaño sacrificio, cualquiera monta una fortuna, ¿no? Hablemos ahora de fútbol, que tanto número ya habrá mareado al filólogo Campos Nieto (con todos mis respetos para los filólogos)
Me ha sido imposible dar con el informe económico del Real Madrid, aunque afortunadamente parece que muchos periodistas han tenido acceso al mismo y lo explican con todo lujo de detalles.Este club obtuvo 6 millones de Euros de beneficio la temporada pasada. En este sentido la apreciación de Campos Nieto podría ser acertada, siempre y cuando se comprendiera que es imposible para una ONG obtener "beneficios". Ahora bien, estos 6 millones son el resultado neto de deducir a los 56 millones de beneficio real el dinero invertido en contratar a los jugadores. Es decir, la contratación de aproximadamente 10 empleados del Real Madrid es la responsable de que su tasa de beneficio se reduzca a la décima parte. ¿Os imagináis a Greenpeace pagando 10 millones de Euros de media por los mejores investigadores y marineros del planeta? Pues comparar a un científico y a un futbolista es tanto como comparar al Real Madrid y a Greenpeace.
El Real Madrid ingresó en 2004 unos 275 millones de Euros, casi el doble que Greenpeace. Aproximadamente el 45% de los ingresos del club merengue provienen del marketing mientras que ese concepto representó en 2003 para Greenpeace como ya vimos el 1,41%. Y es que el Madrid no necesita publicidad, hablan de él todos los días a todas horas en todos los telediarios.
Creo que no es comparable un club de fútbol de unos cien mil socios con una ONG de tres millones. No se puede comparar los gastos que ocasiona un estadio y una ciudad deportiva con los que son consecuencias de mantener seis barcos viajando por el mundo, el mantenimiento de cientos de oficinas repartidas por el decenas de países y campañas coordinadas con bombardeo mediático includio. Y por supuesto, los futbolistas del Real Madrid están algo mejor pagados que los trabajadores vocacionales y los voluntarios de Greenpeace.
Greenpeace, desde el momento en que asume su denominación, no puede ser jamás una multinacional. El nombre Paz Verde es anticomercial; pero anida de forma inmediata en los corazones de millones de personas ilusionadas con la idea de que otro mundo, más limpio, justo y pacífico, es posible.
Greenpeace se esta forrando desde que en 1988 estalló la fiebre del calentamiento; tiene más beneficios que el Real Madrid, pero con exenciones por ser una presunta ONG. [...]
Greenpeace es una multinacional fundamentalista [...]
El ataque tan desconsiderado a la que creo es la organización ecologista más seria y efectiva a escala planetaria me ha dolido especialmente. Y no me ha dolido por pertenecer a ella como socio desde hace bastantes años, al igual que otros tres millones de personas de todo el mundo. Tampoco porque se la intente confundir con los que quizás sean sus mayores enemigos aparte de la estupidez humana colectiva: Las multinacionales. Tampoco me he indignado especialmente por llamar fundamentalistas a unos trabajadores y voluntarios (personas que trabajan gratis total de manera voluntaria por sus ideales) de opiniones abiertas, pero decididas, dipuestos a enrolarse en un barco por el bien del planeta y de los que lo habitan. Trabajadores que suelen cobrar un ajustado sueldo y siempre en función de sus cargas familiares (no cobra lo mismo una soltera que un hombre a cargo de tres niños, por ejemplo)
Lo que de verdad me ha cabreado, nuevamente, es la falta de rigor y la capacidad infinita de crear demagogia por parte de este señor. Vayamos por partes.
Para empezar, mostraros que Greenpeace se somete anualmente a una estricta auditoría de cuentas tanto a nivel internacional como en cada oficina nacional. Aquí tenéis el ejemplo para España y aquí para Greenpeace Internacional.
El objetivo de estas auditorías externas es muy sencillo: Greenpeace es una organización en constante crecimiento que no duda en señalar con el dedo objetivos económicos y empresariales si es necesario a fin de intentar llamar la atención sobre problemas medioambientales determinados. Como resultado de esta política de denuncia, instigación y ataque desde todas las vías pacíficas posibles, Greenpeace se ha granjeado la enemistad de muchos conglomerados empresariales y políticos como el lobby del petróleo, los productores de PVC o los servicios secretos franceses. Es muy difícil sobornar o amedrentar a un voluntariado o a unos trabajadores convencidos de lo que hacen, así que para socavar la credibilidad de esta ONG (sí, no es tan difícil ser una ONG) lo intentan casi siempre por el plano económico.
Pero no es fácil. Y es que Greenpeace se nutre casi única y exclusivamente de donaciones de particulares y cuotas de socios. No acepta donaciones de empresas o gobiernos de ningún tipo y de esta manera mantiene su independencia a buen recaudo. El casi viene a referirse a la venta de merchandising como camisetas, juguetes, gorras, todo tipo de productos con el logo de Greenpeace o sus campañas para demostrar dos cosas:
- Es posible fabricar prendas y otros materiales de forma ecológica, sin utilizar blanqueadores a base de cloro, pinturas con plomo, etc.
- La gente normal se solidariza con las acciones y la filosofía de Greenpeace y se prestan para hacer publicidad gratuita.
No obstante, la venta de estos productos sólo representa el 1,41% de sus ingresos. Un abrumador 97.5% proviene de cuotas de socios y donaciones de particulares, es decir, de la GENTE normal y corriente. Los presupuestos de gastos de Greenpeace se suelen diseñar bastante ajustados a las previsiones de ingresos, como se puede comprobar en la gráfica que muestra el balance de Greenpeace España en los útlimos 20 años. De esta manera, los "beneficios" (que no son tales, sino remanentes para el siguiente año pues no hay accionistas ni trabajadores que se repartan estas cantidades no gastadas sino que siempre revierte para la Organización) del año 2003 fueron de 5 millones de Euros sobre un total de ingresos de 159 millones de Euros. ¿Parece mucho este dinero ingresado para 3 millones de socios? Supone una media de 53 Euros de aportación por socio, unos 4,41 Euros mensuales.
Estamos diciendo que los 3 millones de socios de Greenpeace financian a esta ONG con el inmenso sacrificio de un cubata de menos cada dos meses. Con tamaño sacrificio, cualquiera monta una fortuna, ¿no? Hablemos ahora de fútbol, que tanto número ya habrá mareado al filólogo Campos Nieto (con todos mis respetos para los filólogos)
Me ha sido imposible dar con el informe económico del Real Madrid, aunque afortunadamente parece que muchos periodistas han tenido acceso al mismo y lo explican con todo lujo de detalles.Este club obtuvo 6 millones de Euros de beneficio la temporada pasada. En este sentido la apreciación de Campos Nieto podría ser acertada, siempre y cuando se comprendiera que es imposible para una ONG obtener "beneficios". Ahora bien, estos 6 millones son el resultado neto de deducir a los 56 millones de beneficio real el dinero invertido en contratar a los jugadores. Es decir, la contratación de aproximadamente 10 empleados del Real Madrid es la responsable de que su tasa de beneficio se reduzca a la décima parte. ¿Os imagináis a Greenpeace pagando 10 millones de Euros de media por los mejores investigadores y marineros del planeta? Pues comparar a un científico y a un futbolista es tanto como comparar al Real Madrid y a Greenpeace.
El Real Madrid ingresó en 2004 unos 275 millones de Euros, casi el doble que Greenpeace. Aproximadamente el 45% de los ingresos del club merengue provienen del marketing mientras que ese concepto representó en 2003 para Greenpeace como ya vimos el 1,41%. Y es que el Madrid no necesita publicidad, hablan de él todos los días a todas horas en todos los telediarios.
Creo que no es comparable un club de fútbol de unos cien mil socios con una ONG de tres millones. No se puede comparar los gastos que ocasiona un estadio y una ciudad deportiva con los que son consecuencias de mantener seis barcos viajando por el mundo, el mantenimiento de cientos de oficinas repartidas por el decenas de países y campañas coordinadas con bombardeo mediático includio. Y por supuesto, los futbolistas del Real Madrid están algo mejor pagados que los trabajadores vocacionales y los voluntarios de Greenpeace.
Greenpeace, desde el momento en que asume su denominación, no puede ser jamás una multinacional. El nombre Paz Verde es anticomercial; pero anida de forma inmediata en los corazones de millones de personas ilusionadas con la idea de que otro mundo, más limpio, justo y pacífico, es posible.





