Tornados en Barcelona
Como todo el mundo sabe, España se caracteriza por una larguísima Historia rica en Tornados. Sin ir más lejos fue un tornado lo que tiró del caballo a Don Quijote cuando creyó que luchaba contra gigantes. Asímismo, fue un tornado gigantesco el que acabó con las vidas de Calisto y Melibea, protaginistas de la "Tragicomedia".
Recordaréis también como un tornado acababa con la vida de Chanquete mientras España entera lloraba resignadamente, y es que este tipo de muerte le podía ocurrir a cualquiera en los años 80. Por supuesto fue un tornado el que hizo retornar el dinero de Gescartera y el que se ausentó del banco de Mario Conde.
Y es que España está tan acostumbrada o más a los tornados que a las luchas intestinas cainitas, los comentaristas de radio llenos de bilis y los mangantes de medio pelo de las diputaciones provinciales. Si alguien muere, no es del corazón o por un accidente de circulación. Lo normal es que haya sido un tornado.
Y si pensáis que no es así, más vale que os vayáis acostumbrando. Al fin y al cabo lo escrito antes es ficción, pero la aparición cada vez más frecuente de tornados en territorio peninsular va a ser cada vez más inquietantemente cotidiano, terriblemente real y normal.
El cambio climático favorece la aparición de fenómenos atmosféricos violentos.
Recordaréis también como un tornado acababa con la vida de Chanquete mientras España entera lloraba resignadamente, y es que este tipo de muerte le podía ocurrir a cualquiera en los años 80. Por supuesto fue un tornado el que hizo retornar el dinero de Gescartera y el que se ausentó del banco de Mario Conde.
Y es que España está tan acostumbrada o más a los tornados que a las luchas intestinas cainitas, los comentaristas de radio llenos de bilis y los mangantes de medio pelo de las diputaciones provinciales. Si alguien muere, no es del corazón o por un accidente de circulación. Lo normal es que haya sido un tornado.
Y si pensáis que no es así, más vale que os vayáis acostumbrando. Al fin y al cabo lo escrito antes es ficción, pero la aparición cada vez más frecuente de tornados en territorio peninsular va a ser cada vez más inquietantemente cotidiano, terriblemente real y normal.
El cambio climático favorece la aparición de fenómenos atmosféricos violentos.





