Norteamericanos con suerte
Afortunadamente cuando el huracán Katrina llegó a las costas de Louisiana la velocidad máxima de sus vientos era de tan sólo 200 km/h. Parece ser que no habrá que lamentar más que unas centenas de muertos puesto que la mayoría de la población evacuó la ciudad a tiempo al disponer de medios para ello. Esta catástrofe natural supondrá quizás que el PIB de EE.UU. se resienta tan sólo en torno a un 0.3% del PIB y las compañías aseguradoras sufragarán la mayor parte del gasto. El millón largo de personas afectadas reharán sus vidas en un tiempo relativamente corto gracias a la fortaleza de la economía estadounidense.
En cambio, cuando en Octubre de 1998 el huracán Mitch, con vientos de hasta 270 km/h arrasó Honduras, murieron más de 10.000 personas. Tres millones resultaron damnificadas. En un país en vías de desarrollo no todos pueden evacuar la zona de riesgo. La calamidad supuso el 80% del PIB nacional de ese año y aún hoy el país está intentando recuperarse de la tragedia de haberse enfrentado al peor huracán del siglo.
Los que estamos interesados en el fenómeno del cambio climático veníamos temiendo que este huracán inundara definitivamente esta zona. Lo mismo preveíamos para ciertas áreas bajas de Florida densamente pobladas. Esto no resulta extraño. Varias islas y zonas bajas del planeta han sido ya sepultadas o han resultado yermas por una combinación parecida de fenómenos naturales catastróficos.
Esta vez no ha sido así. Aunque el agua del océano se está calentando tanto como la temperatura global del planeta y esto supone sufrir más huracanes y de mayor intensidad en una estación de tormentas tropicales cada vez más dilatada en el tiempo*, esta vez New Orleans se ha salvado.

Imagen de Nueva Orleans tras la rotura del primer dique que contiene a un lago cercano. Las aguas crecen a medida que los diques van cediendo
Me alegro por lo afortunados que son nuestros amigos los estadounidenses. Las tragedias naturales se digieren mejor en países ricos como el suyo y el nuestro. Pero mucho me temo que esto ha sido sólo un aviso de lo que vendrá más tarde. Lo que no dejo de preguntarme es como sentará el próximo huracán en un país menos desarrollado.
* Un huracán se forma tan sólo en mares cálidos cuya agua cuenta con una temperatura superficial superior a 27 ºC. El incremento de la tempetatura del planeta debido al cambio climático supone tres efectos principales en los huracanes (zona atlántica), ciclones (huracanes del índico) y tifones (huracanes del pacífico):
En cambio, cuando en Octubre de 1998 el huracán Mitch, con vientos de hasta 270 km/h arrasó Honduras, murieron más de 10.000 personas. Tres millones resultaron damnificadas. En un país en vías de desarrollo no todos pueden evacuar la zona de riesgo. La calamidad supuso el 80% del PIB nacional de ese año y aún hoy el país está intentando recuperarse de la tragedia de haberse enfrentado al peor huracán del siglo.
Los que estamos interesados en el fenómeno del cambio climático veníamos temiendo que este huracán inundara definitivamente esta zona. Lo mismo preveíamos para ciertas áreas bajas de Florida densamente pobladas. Esto no resulta extraño. Varias islas y zonas bajas del planeta han sido ya sepultadas o han resultado yermas por una combinación parecida de fenómenos naturales catastróficos.
Esta vez no ha sido así. Aunque el agua del océano se está calentando tanto como la temperatura global del planeta y esto supone sufrir más huracanes y de mayor intensidad en una estación de tormentas tropicales cada vez más dilatada en el tiempo*, esta vez New Orleans se ha salvado.

Imagen de Nueva Orleans tras la rotura del primer dique que contiene a un lago cercano. Las aguas crecen a medida que los diques van cediendo
Me alegro por lo afortunados que son nuestros amigos los estadounidenses. Las tragedias naturales se digieren mejor en países ricos como el suyo y el nuestro. Pero mucho me temo que esto ha sido sólo un aviso de lo que vendrá más tarde. Lo que no dejo de preguntarme es como sentará el próximo huracán en un país menos desarrollado.
* Un huracán se forma tan sólo en mares cálidos cuya agua cuenta con una temperatura superficial superior a 27 ºC. El incremento de la tempetatura del planeta debido al cambio climático supone tres efectos principales en los huracanes (zona atlántica), ciclones (huracanes del índico) y tifones (huracanes del pacífico):
- Al aumentar la temperatura del agua, la primavera llega antes, el verano dura más y el otoño retrasa su fin, como está ocurriendo en zonas del globo en las que las flores aparecen incluso con 20 días de adelanto respecto a las fechas normales. Esto no hace sino extender la temporada de huracanes, adelantándose su aparición y retrasando la posibilidad de que aparezca el último de la temporada.demasiado frías para la formación de un huracán sean en un futuro cercano candidatas a dar a luz a estos ciclones. Si hoy en día no es extraño que los restos de un huracán (llamados tormenta o depresión tropical) lleguen a las costas de Nueva York, imaginemos que el mar enfrente de estas costas en un futuro están 2 grados más cálidas... Es decir, la zona de nacimiento de un huracán se verá muy probablemente ensanchada hacia zonas subtropicales consideradas hoy día "no aptas" para ello.
- Un aumento de la temperatura del agua muy probablmente se traducirá en una virulencia superior de los ciclones. Aunque aún existe cierta discrepancia en este último aspecto, al menos los científicos coinciden en que el tamaño del huracán en todas sus dimensiones será superior para una temperatura de agua del océano superior.
- El aumento de la temperatura del agua hace que zonas marítimas consideradas hoy día normalmente como





