El canario en la mina de carbón (I): La gran turbera de Siberia
Debido a una serie de condicionantes climatológicos y geográficos, las regiones polares se consideran hoy en día como el canario en la mina de carbón del cambio climático. Es decir, los efectos que el cambio climático tiene sobre la Tierra se ven mucho más acusados en el polo y en las regiones circundantes, como Siberia o Alaska.
Otro día hablaremos sobre el caso sangrante de Alaska, donde ya llueve en pleno invierno en lugar de nevar. Hoy me asalta la conciencia un artículo que aparece en el New Scientist y que podéis ver en parte traducido en la BBC en español. En él habla de una turbera siberiana (futuro almacén de carbón; la turba es un precursor del carbón) que corre el peligro de liberar todo el metano que almacena en su interior.
El metano es un gas de efecto invernadero unas veinte veces más potente que el dióxido de carbono. Se produce entre otras procesos como resultado de reacciones orgánicas en el suelo, en la descomposición de vegetales y por tanto en la formación de petróleo y carbón. De hecho el gas natural está compuesto en gran parte de metano. También hay ingentes cantidades de metano almacenado en el océano en forma de hidrato.
El peligro en sí no es la mera aparición de grandes cantidades de metano en un área tan grande como dos veces España, sino el efecto retroalimentador más que potenciado que puede estar ocurriendo en las regiones polares como ya predijeron numerosos expertos. Si se derrite parte del hielo y la nieve que cubre el suelo, éste, al ser de color más oscuro, absorbe más radiación solar y por tanto más calor que se invierte en calentar aún más el suelo. En el caso de la turbera esto liberaría ingentes cantidades de metano que no harían sino alimentar y acelerar aún más el proceso general de calentamiento.
De hecho, Mark Lynas y otros investigadores sostienen que la penúltima extinción en masa (sin contar la que están provocando los humanos ahora mismo que parece ser la más grave de todas) se debió en gran parte a la liberación del metano retenido en los océanos por un aumento de las temperaturas de origen natural. El agua retiene menos gases cuanto más alta es su temperatura y este principio físico se aplica por igual a una húmeda turbera siberiana en deshielo que a todo un océano terrestre.
Otro día hablaremos sobre el caso sangrante de Alaska, donde ya llueve en pleno invierno en lugar de nevar. Hoy me asalta la conciencia un artículo que aparece en el New Scientist y que podéis ver en parte traducido en la BBC en español. En él habla de una turbera siberiana (futuro almacén de carbón; la turba es un precursor del carbón) que corre el peligro de liberar todo el metano que almacena en su interior.
El metano es un gas de efecto invernadero unas veinte veces más potente que el dióxido de carbono. Se produce entre otras procesos como resultado de reacciones orgánicas en el suelo, en la descomposición de vegetales y por tanto en la formación de petróleo y carbón. De hecho el gas natural está compuesto en gran parte de metano. También hay ingentes cantidades de metano almacenado en el océano en forma de hidrato.
El peligro en sí no es la mera aparición de grandes cantidades de metano en un área tan grande como dos veces España, sino el efecto retroalimentador más que potenciado que puede estar ocurriendo en las regiones polares como ya predijeron numerosos expertos. Si se derrite parte del hielo y la nieve que cubre el suelo, éste, al ser de color más oscuro, absorbe más radiación solar y por tanto más calor que se invierte en calentar aún más el suelo. En el caso de la turbera esto liberaría ingentes cantidades de metano que no harían sino alimentar y acelerar aún más el proceso general de calentamiento.De hecho, Mark Lynas y otros investigadores sostienen que la penúltima extinción en masa (sin contar la que están provocando los humanos ahora mismo que parece ser la más grave de todas) se debió en gran parte a la liberación del metano retenido en los océanos por un aumento de las temperaturas de origen natural. El agua retiene menos gases cuanto más alta es su temperatura y este principio físico se aplica por igual a una húmeda turbera siberiana en deshielo que a todo un océano terrestre.





