Screenings
Los screenings son la sal de la vida en esta ciudad. Anoche estuvimos en uno. Es una experiencia bastante curiosa. En principio, alguien te aborda por la calle, o en la puerta del cine, o de compras... Te dan la invitación y allí que te plantas. Lo primero es rellenar una fichita donde, además de poner tus datos personales, das fe de no pertenecer a la industria del cine, ni de tener ninguna página web donde hagas críticas a películas, ni nada por el estilo. Después entras a ver la película. Luego discusión.
La de pelas que se tienen que gastar los estudios en estas cosas. Un escéptico por naturaleza como yo siempre se pregunta: ¿servirán de algo? L. me decía ayer que claro, que es marketing, que los que están detrás son empresas especializadas. Pero aún así, ¿por qué creer ciegamente en el marketing? Siempre lo he dicho, los males de esta sociedad son dos: el marketing y la pedagogía. El primero crea una serie de necesidades artificiales que empujan al consumismo más bochornoso. El segundo elimina el contenido de la enseñanza y lo suplanta por la forma. Ya no es necesario aprender, ahora lo importante es cómo se aprende. Ya no hace falta un buen producto (fiable, duradero), ahora la importante es cómo te lo venden. Y así nos regodeamos en nuestra mayor ignorancia y nuestra estulticia va creciendo.
No creo que los screenings funcionen. Por varios motivos: la película no está acabada, le falta la música, el sonido está mal, el color es todavía extraño, no tiene títulos de crédito... es difícil hacerse una idea del producto final; y la gente que asiste, empezando por un servidor, tampoco es sincera. Te sientan en una sala con el equipo de la película. A mi no me gustaría oír que mi trabajo es una mierda, la verdad. Así que suavizas los comentarios y te vas a casa pensando: menuda basura.

La de pelas que se tienen que gastar los estudios en estas cosas. Un escéptico por naturaleza como yo siempre se pregunta: ¿servirán de algo? L. me decía ayer que claro, que es marketing, que los que están detrás son empresas especializadas. Pero aún así, ¿por qué creer ciegamente en el marketing? Siempre lo he dicho, los males de esta sociedad son dos: el marketing y la pedagogía. El primero crea una serie de necesidades artificiales que empujan al consumismo más bochornoso. El segundo elimina el contenido de la enseñanza y lo suplanta por la forma. Ya no es necesario aprender, ahora lo importante es cómo se aprende. Ya no hace falta un buen producto (fiable, duradero), ahora la importante es cómo te lo venden. Y así nos regodeamos en nuestra mayor ignorancia y nuestra estulticia va creciendo.
No creo que los screenings funcionen. Por varios motivos: la película no está acabada, le falta la música, el sonido está mal, el color es todavía extraño, no tiene títulos de crédito... es difícil hacerse una idea del producto final; y la gente que asiste, empezando por un servidor, tampoco es sincera. Te sientan en una sala con el equipo de la película. A mi no me gustaría oír que mi trabajo es una mierda, la verdad. Así que suavizas los comentarios y te vas a casa pensando: menuda basura.

Comentario:
Comentario:
En base a esa práctica de marketing en la Meca del Cine, has hecho una crítica a dos muestras palpables del vacío que subyace en nuestra sociedad postindustrial, desde lo políticamente correcto que supone basarse en la pedagogía, primando el método sobre la enseñanza, con rollos tan demagógicos y absurdos como "enseñemos a los niños a pensar o a imaginar", en vez de darles los conocimientos necesarios para que puedan disponer de una cultura media. Pasando por esa obsesión por las marcas y lo que representan en detrimento del producto en sí y su utilidad en una escalada infinita de consumo de bienes innecesarios. Mientras se gasta un dineral en cosas tan baladíes otros seres humanos viven en condiciones inauditas de miseria. Eso es América, bueno eso es el Mundo.
Un saludo
eddu
PD Continúo leyéndote.
Un saludo
eddu
PD Continúo leyéndote.





