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Donde viven los camiones de basura
Diletancias de un neurasténico en el exilio
Acerca de
Y te enseñaré algo diferente:/ tanto de tu sombra por la mañana yendo detrás de ti,/ como de tu sombra en el ocaso saliendo a tu encuentro,/ te enseñaré el miedo en un puñado de polvo. T.S. Eliot, La tierra baldía
Sindicación
 
Paranoia (terza)
Sr Verde: Perdone.
Sr Bermejo: Queda usted perdonado, caballero.
Sr Verde: No, si sólo quería…
Sr Bermejo: Ah, querer, esa ya es una cuestión más complicada. Es el querer lo que trae la perdición al bípedo.
Sr Verde: Cierto, deberían crear un cuerpo de policía volitiva.
Sr Bermejo: (asertivo) Es una pena que seamos esclavos de nuestras propias pasiones. Con lo que podríamos dar de sí.
Sr Verde: Eso era lo que siempre decía mi abuelo. Un señor muy serio.
Sr Bermejo: No me cabe duda viéndolo a usted.
Sr Verde: Me honra con ese comentario.
Sr Bermejo: Nada más lejos de mi intención.
Sr Verde: ¿Sabe usted que mi abuelo estuvo en Cuba? (Meditativo) Lejano destino.
Sr Bermejo: Gran tierra.
Sr Verde: Y mejores personas
Sr Bermejo: Es una pena que coja tan lejos. Si hay algo en este mundo que me dé más pereza que las clases de solfeo, son los vuelos transatlánticos.
Sr Verde: Yo una vez estudié piano.
Sr Bermejo: Y yo llegué hasta la puerta de un aeropuerto, pero tuve que volverme a casa.
Sr Verde: ¿Un ataque de pereza?
Sr Bermejo: Efectivamente. Me horrorizó pensarme en una cabina sobrevolando ciudades en las que no venía indicado el nombre como en los mapas.
Sr Verde: A mi me ponía los pelos de punta Bartok.
Sr Bermejo: Veo que también es usted perspicaz.
Sr Verde: Eso es lo que le digo siempre a mis hijos: (instructivo) sed perspicaces, hijos míos, que uno no sabe lo que se puede encontrar en los andenes del metro.
Sr Bermejo: Es difícil educar desde la infancia.
Sr Verde: No le falta a usted razón. ¿Tiene usted hijos?
Sr Bermejo: No, pero estoy dispuesto a adoptar hasta cinco pequeños inuits.
Sr Verde: Entonces sabrá usted cuán difícil es instruir a un prepúber.
Sr Bermejo: En mi caso fue imposible. Decenas de institutrices decidieron arrojarse por la ventana antes que seguir enseñándome los rudimentos de nuestra cultura.
Sr Verde: Debe ser duro ver cómo tu institutriz pierde la vida.
Sr Bermejo: Y en acto de servicio.
Sr Verde: (asqueroso) Calle, calle, que me está dando dentera.
Sr Bermejo: No hubo manera. Hasta bien entrada la pubertad fui incapaz de distinguir entre los Nabateos y los Cananeos.
Sr Verde: Yo siempre he estado muy a favor de los Nabateos.
Sr Bermejo: No me extraña, es que no hay color entre unos y otros.
Sr Verde: ¿Sabe lo que le digo? Tengo sueltos un par de millones de Lei, le invito a achicoria.
Sr Bermejo: Mientras que no la ensucie con leche, estaré encantado de aceptar su invitación.

(Y salieron cogidos del brazo como dos beatas un viernes de adviento).
 
Comentario:
Actualiza, gañán.
 
Comentario:
Mi bisabuelo materno-materno también estuvo en Cuba.

Y me acabo de enterar de que la pierna que perdió la perdió por un uñero mal curado.

Vaya. Eso es mucho menos interesante que haberla perdido por una herida de guerra.

Un uñero.
 
Comentario:
-¿Paranoia?
-Si!
-acompañme usted a leerlo una vez más.

Un beso
 
Comentario:
A mí me da que el señor Bermejo miente. No sé.. hay algo que no encaja. Lo he leído 38 veces y creo que está a punto de derrumbarse.

De un momento a otro cambiará la versión, se equivocará en algo.

¡A por él!
 
Comentario:
Luego lo volveré a leer otras dos veces más, a ver si no me pasa como con "Esperando a Godot", que tuve que verlo seis veces para decidir que no me gustaba.
Teailoviu
 
Comentario:
Estoy con Basileia: imposible comentar este post. (A veces hasta piropeamos igual no somos tan cabrones :D)

 
Comentario:
No vuelvo a dejar un comentario en este blog. Parece el INEM, joder, hay que dar hasta el libro de familia.
 
Comentario:
Por un momento creía divisar por estas agrestes veredas las partidas de parchís sin tablero que se gastan mis buenos hamigos los Srs. Merienda y Buen Buche. Sus homólogos Verde y Bermejo me han enternecido.

Claro que ellos no interactúan sino que se limitan a reverberar juntos sus ecos y a asentir sólamente sus propias mandangas.

No me gustan los blogs, son espejos convexos donde casi nunca dejan de reflejar egos torcidos o talentos insuficientes. Y precisamente por ello tengo uno (a medias, y donde casi no ejerzo porque mi colega 6D lo hace más y a veces mejor)
Allí o en mi gruta puedes hallarme para hablar sobre sexos eunucados o desfacer tristes pero enjutos entuertos, como el próximo crímen-asesinato de Evo Morales.

No devuelvo visitas, es de mariconas. Volveré por aquí cuando me acuerde de no acordarme, y si sigo leyendo relatos tan evocadores como estos, me temo será a menudo. Hasta que deje de serlo. Exijo idéntico trato de desprecio concomitante.

Los Nabateos siempre me cayeron mal, porque se dejaron romanizar sin más sangre que la de su orto. Y Petra ya hiede.
 
Comentario:
jajaaj esta es ñla paranoia de Navidad no? jaja bueno,bueno me ha gustado este post,original como ninguno,desde luego!
Un ebso y feliz navidad!
 
Comentario:
¡Usted si que es un Mihura!
 
Comentario:
Pues si... es una autentica paranoia!
Un beso
 
Comentario:
pero al final que quería el Sr. Verde? jajaja

 
Comentario:
Puagh, te has superado, imposible comentar este post ;)

Besotes.
No