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Donde viven los camiones de basura
Diletancias de un neurasténico en el exilio
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Y te enseñaré algo diferente:/ tanto de tu sombra por la mañana yendo detrás de ti,/ como de tu sombra en el ocaso saliendo a tu encuentro,/ te enseñaré el miedo en un puñado de polvo. T.S. Eliot, La tierra baldía
Sindicación
 
Paranoia (prima)
Me cago en la puta, me cago en la puta, mecagoenlaputa

Es lo único que oigo.

Lo oigo dentro de mi cabeza, sí, pero muy fuerte. Algo así: ME CAGO EN LA PUTA.

Cuando la cagamos por nuestros propios medios tenemos que cagarnos en algo ajeno inmediatamente. Es una manera de relajar tensiones. Como si eso sirviera de algo. Como si la puta tuviera la culpa.

Tal vez un mantra que deja la mente en blanco y aleja el problema. ¿Sirve cualquier cosa para componer un mantra? Quiero decir, si las palabras pueden tener algún sentido o sólo valen los ruidos inarticulados.

Y sigo mirando la pantalla como un imbécil, pero ya no leo lo que hay escrito. Me cago en la puta. Mi mirada en realidad traspasa el tubo de la pantalla. Aquí no hay nada. Todo negro. Si hubiera alguien por aquí dentro le preguntaría que por dónde se va al Nirvana. Debe andar cerca.

Me cago en la puta. Y ahora me doy cuenta de que no soy el único.

Vuelvo desde el vacío que acabo de tocar con la yemas de los dedos dentro del tubo de la pantalla de mi ordenador. El Nirvana es de nuevo inalcanzable. Me cago en la puta.

En el despacho de al lado, el enano cabezón que tengo por compañero también ensaya el mismo mantra: Me cago en la puta, me cago en la puta, me cago en la puta.

Era como una leyenda urbana, pero que te anunciaran el despedido con un correo electrónico el viernes entraba dentro de lo posible en esta mierda de empresa.

Es como jugar a la ruleta rusa. Los viernes por la tarde ni siquiera mandaba ningún mail con tal de no recibir ninguna respuesta. Y de repente bang. Finito.

Y ahora este mail. Y no soy el único que lo ha recibido.

Me cago en la puta, me cago en la puta, me cago en la puta.

Ya no sé si me lo vuelvo a repetir yo o es el enano. Me cago en la puta. Sí, lo que me imaginaba al enano de los cojones le acaba de entrar un ataque de pánico.

Esa idea me reconforta. Me dibuja una sonrisa en la cara. Me levanto de mi sitio y voy a su despacho.

Me lo encuentro de pie, dándole golpes a su teclado. Grita: Me cago en la puta. Tengo que intervenir, claro. Además qué me importa si a mi también me han puesto en la puta calle. El cabrón no se da cuenta y no deja de gritar mecagoenlaputa. Pero así, con ese acento cateto de valladolid que le salía cuando lamía culos.

Yo simplemente voy a hacer lo que se ve en todas las películas. Lo único que funciona con los que han perdido el control. Está fuera de sí el hijoputa.

Me cago en la puta, me cago en la puta, me cago en la puta.

Y le arreo una, dos, tres, cuatro y hasta cinco hostias con todas mis fuerzas para que se calle.

Me cago en la puta.
 
Comentario:
jajaja esta paranoia prima me suena a puro desahogo, además extensivo porque una se deshace en risas leyendolo y hasta susurra la frasecita alguna vez a lo largo de la lectura, y me queda la sensación, tras el perfecto final, que quedamos satisfechos por igual escritor y lectora.
Ains que risa, que gusto...
 
Comentario:
Espero que me disculpes por haber estado descojonándome vivo mientras te leía, porque parece serio el asunto. Mi descojone humano es un elogio a tu manera de contarlo tan divertida. Es un descojone no hostil.

No sé, por cierto, por qué se descojona uno cuando se ríe. A mí la amputación esa no me haría mucha gracia. Y la imputación, menos.

Y la siguiente "y" que de mí leas, contando la siguiente, será la antepenúltima "y" que leas de mí. Al menos por hoy, vaya.


(veo dos más esperándome como perras, en el antispam. Pero de ésas me encargo personalmente... )

(¿Como perras? ¿por qué como perras) (bueno, sí: los perros también esperan, a veces).

 
Comentario:
jajaja yo suelo decir "me cago en la puta de oros!"jajaja en fin,como dices tú,lo de cagarme en algo ajeno como que me reconforta y me hace sentir menos imbécil jeje.Un besoo!
 
Comentario:
Creí que lo que iba a caerle encima no eran hostias sino el mismísimo ordenador :D

No