Pasado (y II)
Mary Fuller, sí, aquel nombre me sonaba, me traía los ecos de una época ya pasada, de los tiempos en los que esta ciudad era grande, cuando el cine era tan sólo imagen y el público más ingenuo. La era dorada, que dicen algunos.
Cuando volví a casa, después de leer algunos poemas de Blake y algún comentario de Mary sobre ellos, ya con la luz del faro en perfectas condiciones, investigué en internet.
Dejadme que os hable de Mary Fuller. Fue una de las actrices más conocidas de Hollywood entre 1910 y 1920, rivalizando con la mismísima Mary Pickford, la novia de América. Comenzó en el cine por casualidad, como casi todos los actores de esta época. De gira por Nueva York, su compañía teatral quebró y Mary se vio obligada a acudir a en busca de trabajo a los estudios que por 1908 todavía funcionaban en la Gran Manzana. Realizó cerca de doscientas películas, la mayoría de ellas eh Hollywood. Hasta que, repentinamente, en 1917 desapareció. Una aventura con un tenor casado dicen que fue el detonante de su vuelta a la casa maternal en Washington y el principio de sus problemas psicológicos. Aunque intentó volver a Hollywood en 1926, tras un largo tratamiento psiquiátrico, la industria ya había cambiado mucho y no había sitio para ella. Tras la muerte de su madre en 1946, su inestabilidad mental se agravó y en 1947 internó en un manicomio de Washington hasta la fecha de su muerte, 25 años después, en 1973. Los responsables del manicomio no pudieron encontrar a ningún pariente ni conocido que se hiciera cargo de sus restos.
¿Cuál puede ser la probabilidad de que yo, éste que os escribe de vez en cuando, tenga ahora en la estantería de mi casa un libro que perteneció a una estrella del cine mudo? Si he de ser sincero, me parece que esa probabilidad es muy baja. Tampoco es un nombre tan poco común el de nuestra desgracida protagonista. Seguro que si se hiciera una búsqueda seria por esta ciudad de Marys Fullers durante aquellos años, saldrían más de las que me puedo imaginar. Y si embargo, fuera quien fuera esta Mary Fuller, ahora soy yo el propietario de su libro. Me he convertido en dueño de un pedacito de su pasado, como cada vez que voy a una librería de viejo, usurpando parte de la vida de alguien. Y algún día vendrán otros a quitármelo a mi, a llevarse ese libro que en realidad tampoco me perteneció, ese que con toda seguridad, el día que lo compró, lo abrió, y con delicadeza, esmerándose en la letra, escribió su nombre, la fecha y el nombre de la ciudad donde se encontraba.

Mary Fuller, que estás en los cielos...
Cuando volví a casa, después de leer algunos poemas de Blake y algún comentario de Mary sobre ellos, ya con la luz del faro en perfectas condiciones, investigué en internet.
Dejadme que os hable de Mary Fuller. Fue una de las actrices más conocidas de Hollywood entre 1910 y 1920, rivalizando con la mismísima Mary Pickford, la novia de América. Comenzó en el cine por casualidad, como casi todos los actores de esta época. De gira por Nueva York, su compañía teatral quebró y Mary se vio obligada a acudir a en busca de trabajo a los estudios que por 1908 todavía funcionaban en la Gran Manzana. Realizó cerca de doscientas películas, la mayoría de ellas eh Hollywood. Hasta que, repentinamente, en 1917 desapareció. Una aventura con un tenor casado dicen que fue el detonante de su vuelta a la casa maternal en Washington y el principio de sus problemas psicológicos. Aunque intentó volver a Hollywood en 1926, tras un largo tratamiento psiquiátrico, la industria ya había cambiado mucho y no había sitio para ella. Tras la muerte de su madre en 1946, su inestabilidad mental se agravó y en 1947 internó en un manicomio de Washington hasta la fecha de su muerte, 25 años después, en 1973. Los responsables del manicomio no pudieron encontrar a ningún pariente ni conocido que se hiciera cargo de sus restos.
¿Cuál puede ser la probabilidad de que yo, éste que os escribe de vez en cuando, tenga ahora en la estantería de mi casa un libro que perteneció a una estrella del cine mudo? Si he de ser sincero, me parece que esa probabilidad es muy baja. Tampoco es un nombre tan poco común el de nuestra desgracida protagonista. Seguro que si se hiciera una búsqueda seria por esta ciudad de Marys Fullers durante aquellos años, saldrían más de las que me puedo imaginar. Y si embargo, fuera quien fuera esta Mary Fuller, ahora soy yo el propietario de su libro. Me he convertido en dueño de un pedacito de su pasado, como cada vez que voy a una librería de viejo, usurpando parte de la vida de alguien. Y algún día vendrán otros a quitármelo a mi, a llevarse ese libro que en realidad tampoco me perteneció, ese que con toda seguridad, el día que lo compró, lo abrió, y con delicadeza, esmerándose en la letra, escribió su nombre, la fecha y el nombre de la ciudad donde se encontraba.

Mary Fuller, que estás en los cielos...
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Esa frase es genial, alberga una mezcla de notalgia y meláncolia escalofriante. Mi enhorabuena
Esa frase es genial, alberga una mezcla de notalgia y meláncolia escalofriante. Mi enhorabuena
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Una historia muy literaria Íñigo, gracias por tus letras, continuo leyéndote que te tenía muy abandonado desde hace meses.
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en su post "invisibles" coloca una foto de la que me gustaria saber su historia...
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Pues es una pena no poder saber más datos, Brocco, que mi ineptitud quede latente, pero no he encontrado nada más.
El otro día lo pensaba, la fama que adquirió esta mujer y como desapareció y murió en el olvido. Es como imaginar que le pasara algo así a Julia Roberts.
Un saludo
El otro día lo pensaba, la fama que adquirió esta mujer y como desapareció y murió en el olvido. Es como imaginar que le pasara algo así a Julia Roberts.
Un saludo
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Bonita y curiosa historia...
El cine mundo siempre me ha encantado, lleno de inocencia, reflejo de la sociedad del momento.
Me pregunto cuál sería el diagnóstico, esa enfermedad mental que la tuvo recluída la mayor parte de su vida. Y lo terrible q debía ser q, por una depresión mal curada, por ejemplo, te te sometiesen a los tratamientos más violentos y burdos. Sí, y qué romántico y decimonónico me parece todo esto.
El cine mundo siempre me ha encantado, lleno de inocencia, reflejo de la sociedad del momento.
Me pregunto cuál sería el diagnóstico, esa enfermedad mental que la tuvo recluída la mayor parte de su vida. Y lo terrible q debía ser q, por una depresión mal curada, por ejemplo, te te sometiesen a los tratamientos más violentos y burdos. Sí, y qué romántico y decimonónico me parece todo esto.





