Viajes
Me agobian los viajes. Cuando alguno se acerca no puedo pensar en otra cosa que no sea el viaje. No tengo tiempo para nada más que para buscar hotel, alquilar un coche, leer información acerca de lo que voy a ver, lo que no voy a ver y lo que me gustaría ver y, con casi toda seguridad, nunca veré porque no me va a dar tiempo. Y no quiero que se entienda que no me gusta viajar. Me encanta. Pero no me gusta prepararlos. Si tuviera el dinero necesario, todos mis viajes los haría con una agencia. Que alguien me reservara los hoteles, me comprara los billetes, me viniera a recoger... incluso pagaría poque alguien me hiciera la maleta y no darme cuenta de que el bañador para ir a la playa se ha quedado a 500 kilómetros de la costa más cercana o el móvil para anular una reserva de un hotel se ha quedado en otro a varios cientos de kilómetros de distancia.
Odio los viajes, o mejor dicho, odio los días que preceden a los viajes, porque me ponen nervioso, porque me bloquean y no me dejan hacer nada que no sea preocuparme por ellos, porque siempre tengo ganas de estar ya viajando y perder de vista toda la rutina.
Porque, en realidad, me encantan los viajes, aunque no lo parezca. Siempre se aprende algo nuevo, se ven cosas nuevas, se conoce gente nueva. Y con esto no quiero hacer pensar a nadie en El alquimista, de Paulo Coelho, porque siempre me pareció una soberana estupidez todo aquello del viaje interior, propio de niñitos del instituto, o de hippies frustrados, o de auténticas víctimas del "buenrollismo" que pretenden pasarse por intelectuales.
Mañana toca enfrentarme a la autopista, ese es el viaje, y no creo que me lleve a nada que no conozca sobre mí.

Odio los viajes, o mejor dicho, odio los días que preceden a los viajes, porque me ponen nervioso, porque me bloquean y no me dejan hacer nada que no sea preocuparme por ellos, porque siempre tengo ganas de estar ya viajando y perder de vista toda la rutina.
Porque, en realidad, me encantan los viajes, aunque no lo parezca. Siempre se aprende algo nuevo, se ven cosas nuevas, se conoce gente nueva. Y con esto no quiero hacer pensar a nadie en El alquimista, de Paulo Coelho, porque siempre me pareció una soberana estupidez todo aquello del viaje interior, propio de niñitos del instituto, o de hippies frustrados, o de auténticas víctimas del "buenrollismo" que pretenden pasarse por intelectuales.
Mañana toca enfrentarme a la autopista, ese es el viaje, y no creo que me lleve a nada que no conozca sobre mí.

Comentario:
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. A los que habeis seguido viniendo en mi ausencia y a los que os habeis agragado durante ella.
Sed todos bienvenidos.
Sed todos bienvenidos.
Comentario:
Yo también odio los preparativos. Me ponen nerviosa (porque claro, quiero que todo salga bien y que no se olvide nada y etc etc... como todos no?) y acaba siendo fuente de alguna discusión y se comienza el viaje enfadado. Pero después... qué maravilla. Dejar atrás la rutina (aunque suene a tópico), desempolvarse del gris de todos los días, y dejar un margen muy amplio para la improvisación (cosa que no permite el trabajo y las obligaciones de siempre).
Lo del viaje interior yo nunca lo he entendido demasiado, la verdad. Pero lo que sí sé es que cualquier viaje, por nimio que sea, es oxígeno para el alma; una renovación de las ganas de seguir haciendo cosas... para poder hacer otro viaje.
Un saludo. Me alegro de que hayas vuelto ;)
Lo del viaje interior yo nunca lo he entendido demasiado, la verdad. Pero lo que sí sé es que cualquier viaje, por nimio que sea, es oxígeno para el alma; una renovación de las ganas de seguir haciendo cosas... para poder hacer otro viaje.
Un saludo. Me alegro de que hayas vuelto ;)
Comentario:
Yo siempre disfruté los preparativos, armar la listita de bártulos a empacar, y así duplico la duración del viaje.
(No puedo ver el margen izquierdo del blog, se lee "entario", me falta la parte del "com"!! ¿Seré yo?)
(No puedo ver el margen izquierdo del blog, se lee "entario", me falta la parte del "com"!! ¿Seré yo?)
Comentario:
Seguro que no te gusta mi blog. Porque nunca he leído a nadie con el que esté tan en desacuerdo en una cosa(y no es por "El Alquimista", a mí sí me gustó ese libro, pero Coelho en general no me vuelve loco): tenemos una visión de los viajes casi casi diametralmente opuesta, porque lo mejor del mundo es prepararlos por tu cuenta y a la vez dejar espacio a la improvisación una vez en ruta. Es bueno saber que se pueden dar extremos en la vida hasta en eso. La hace más entretenida.
Un saludo.
Un saludo.
Comentario:
Qué bueno que volvió, puagh.