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Donde viven los camiones de basura
Diletancias de un neurasténico en el exilio
Acerca de
Y te enseñaré algo diferente:/ tanto de tu sombra por la mañana yendo detrás de ti,/ como de tu sombra en el ocaso saliendo a tu encuentro,/ te enseñaré el miedo en un puñado de polvo. T.S. Eliot, La tierra baldía
Sindicación
 
Días
La primera sorpresa ha llegado al mirar el calendario de mi oficina. Día 16 de junio. Es una sorpresa, de esas que llegan sin avisar y de sopetón. Me gusta éste día. Desde hace un tiempo lo intento celebrar siempre, aunque a mi manera. Algunas veces me ha dado tiempo a pasar por un pub irlandés y tomarme una pinta a la salud del “gran mito”, y otras simplemente he buscado por internet el programa de actos y fantaseado con estar tal día como hoy por las calles de Dublín. Sí, me encanta el bloomsday, y me encantaría recorrer los rincones que describe Joyce a lo largo de ese 16 de junio de hace ya 100 años.
La segunda sorpresa ha llegado a media mañana. De repente, y sin aviso también, la calle se ha llenado de ruidos, gritos, banderas, colores, paralizando el tráfico y sacando a las gentes a las orillas de las aceras, preguntándose qué estaba pasando. Parecía que uno de esos circos hacía su pasacalles para anunciar su llegada a la ciudad. Luego la hemos visto llegar. La antorcha olímpica. Y las gentes gritaban y aplaudían emocionadas, movían las banderitas de los danaos y agitaban las manos en señal de saludo. ¿Quién me iba a decir que iba a ver aquí en Los Angeles el paso de la antorcha? ¿No está muy lejos de donde tiene que llegar? ¿Le dará tiempo?
Y en éste punto es donde ya se me ha emborronado todo en la cabeza. El señor Bloom recorre las calles de Dublín el 16 de junio y la antorcha las de Los Angeles, todo el día también. Me he imaginado al gran cornudo corriendo hacia el burdel de Circe, abanderando la antorcha de la paz, o comiendo aquellos hígados y vísceras mientras que el fuego olímpico descansaba a un lado en la mesa. Mientras en la cueva de los vientos, Eolo y sus compañeros periodistas intentan plasmar en la edición de la tarde el paso de la antorcha mientras que comentan las infidelidades de la mujer del portador.
Definitivamente, tengo que ir a tomarme una pinta a la salud del Señor Bloom.

 
 
Comentario:
 
Comentario:
A mí eso del paseo de la antorcha me parece una chorrada, pero en fin, a los que les guste... :-D

Ya te dije que nunca pude leer, ni siquiera 20 paginas, de Ulises :-)
 
Comentario:
Lo siento, Bo, ya me la tomé anoche... lo dejaremos para otra ocasión.

¿No me dices nada del enlace que te he puesto desde aquí?
 
Comentario:
Realmente no se que puede ser más sugerente si Bloon recorriendo el Dublin de hace 100 años con una antorcha o el herculeo atleta que ilustra tu post con una pinta de cerveza negra y no pasarla al siguiente hasta que no estuviese vacía.
Salud, hip¡
 
Comentario:
¿Fuiste a tomártela o vamos ahora?
No