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Donde viven los camiones de basura
Diletancias de un neurasténico en el exilio
Acerca de
Y te enseñaré algo diferente:/ tanto de tu sombra por la mañana yendo detrás de ti,/ como de tu sombra en el ocaso saliendo a tu encuentro,/ te enseñaré el miedo en un puñado de polvo. T.S. Eliot, La tierra baldía
Sindicación
 
Cine
Los Ángeles es una ciudad que espanta. Dieciséis millones de habitantes, puede que otros tantos de vehículos, autopistas de seis carriles en cada dirección, siempre atascadas, calles sin aceras y sin iluminación. Los angelinos hablan de su ciudad como un gran decorado para rodar películas. Y se ven muchísimas. Una mañana, de camino a la oficina conté cinco rodajes distintos. Cortan calles con los camiones, paran el tráfico entre toma y toma, te llenan la ciudad de cartelitos diciéndote que vas a salir en una producción de tal compañía y que desde ese momento ella se va a apropiar de los derechos de tu imagen para distribuirlos. Pero lo más curioso de todo fue que aquella mañana, la de los cinco rodajes, estaba nublado. E. me dijo que los días nublados eran los que acumulaban mayor número de rodajes. Aquí siempre hace buen tiempo. Nunca llueve al sur de California. Si en alguna escena tiene que hacer mal tiempo, aprovechan.
Lo del cine fue lo que más me asombró a mi llegada aquí. Un cinéfago empedernido como yo que iba a vivir en Hollywood. Recuerdo recorrer la ciudad los primeras días e ir diciendo: éste es el edificio de la jungla de cristal, éste el hotel de pretty woman, y Sunset Boulevard, el crepúsculo de los dioses, y aquí están los estudios de la Paramount, y el pier de un día de furia... Todo es extraño y conocido al mismo tiempo. Y un gran engaño, porque no cabe duda, nada brilla como en el cine. La basura se acumula en las aceras, los homeless no dejan de pedirte dinero. Cuando cae la noche, las sombras son muchas más alargadas que en cualquier otro lugar de este mundo. Y aunque todo es mentira en la meca del cine, las sombras de esta ciudad son tan reales que hasta podrías tocarlas.
 
Comentario:
No conocía esta visión -más profunda- y menos cinéfila de esta ciudad. Me gusta el estilo con el que describes las cosas, y conocer nuevas cosas ;)
 
Comentario:
Leo primero de corrido, muy rápido. Y decido si me gusta. Entonces releo despacio y me recreo en las frases. Luego vuelvo a leer palabra por palabra, y a la tercera, es cuando sé si puedo decir ¡Qué bien escribes!Y si eso ocurre puedo disfrutar el mismo texto las veces que lo lea. Aunque no escribieras más, seguría leyendo una y otra vez la historia de Mary Fuller, esa historia suspendida en el tiempo del joven (que yo imagino un desgarbado y conmovedor James Steward sin su sastre), que espera para ponerse de rodillas y ofrecer un anillo, mientras los viejos esperan en el coche...
Adoro a Huxley, y sin embargo "El mundo feliz" lo he intentado leer seis o siete veces y no pude con él.
Y adoro a Durrell, pero a Gerald porque Lawrence se extasía en su torturada sensibilidad y se limita.
Gracias por existir, amigo Puagh.
 
Comentario:
Gatopardo, si has llegado hasta aquí poco te queda ya por leer (a no ser que hayas practicado el honorable deporte del salto de mata; proverbial es la capacidad de salto de los felinos).
No creo que escriba bien. Aún así muchas gracias, es un cumplido demasiado grande para mi.
Hablas de autores, y me pides que lo haga yo también. Sí, has acertado en la mayoría (excepto en Saki, que a penas si conozco nada y de Huxley que me horroriza Un mundo feliz (soy un bicho raro, lo sé), sin embargo Contrapunto me entusiasma). Yo añadiría a Evelyn Waugh (me encantan esos viajes transatlánticos de sus novelas y la decadencia de su sociedad victoriana), a Lawrence Durrell (y esa manera de ahondar en el alma de sus personajes) y a Muñoz Molina (por citar a alguno de la tierra), creo, o por lo menos intento, tener algo de ellos.
Aunque eso sí, Orson Welles me enseñó a mirar, no podías haber estado más certera, en ese punto.
 
Comentario:
¡Qué bien escribes, qué bien describes y cuánta sabiduría literaria te basamenta! Leyéndote transparecen Huxley, Saki, Camus y es como si Orson Wells pusiera la cámara para enfocar los escenarios. Sé que quizás sólo sean los autores que me han enseñado a admirar tu forma de narrar y no los tuyos. ¿Cuáles son?
Me consuela pensar que aún no he terminado de leer tu bitácora y que puedo volver y seguir...
¡Gracias!
 
Comentario:
Gracias, me vas a sacar los colores (de neurasténico). Ahora estoy en tratamiento, pero gracias por preocuparte de todas formas.
 
Comentario:
Una lástima, pues, que debas habitar en ese fake world. Bonita web, mejores contenidos y grandes tus conocimientos, a pesar de que de neurasténcio me da a mi que solo tienes tú la emotividad. Un saludo!
 
Comentario:
Sé perfectamente cómo se siente. Los Ángeles es una ciudad que también me espantó a mí. Y ni siquiera es tan depravada como pretenden... Un horror.
No