Miedo
A veces me pregunto cómo sería vivir en este país antes del once de septiembre, cómo fueron esos idílicos años entre el fin de la guerra fría y el nacimiento de la amenaza integrista. Un tiempo sin miedo.
El miedo se olvida, pero nunca deja de estar presente. En este país, te rodea, te sale al paso a la vuelta de cualquier esquina, con el ruido de cualquier helicóptero, con la sirena de cualquier ambulancia. Está ahí. Y casi puedes notar cómo respira. Cerca de ti. Intangible. Y cuando reaccionas, ya llevas un rato en silencio, con todos los sentidos alerta, agarrado a lo más cercano (la mesa, la silla, la cinta de la persiana), con las palmas de las manos sudorosas y los latidos del corazón en los tímpanos. Es miedo, y nunca deja de estar presente. Aunque te acostumbres.
Recuerdo en estas Navidades el carrousel en el que se convirtieron los índices de alerta. Subían y bajaban como dotados de voluntad propia. Y si embargo, los aviones seguían despegando y aterrizando. Pero el miedo había conseguido borrar esa imagen de normalidad. Tenías la certeza de que algo iba a suceder, cuando menos lo esperaras, donde menos imaginases. Y así fue.
El miedo nos acompaña a donde quiera que vayamos. Lo podemos olvidar, pero viene con nosotros.
Esta es la mayor verdad de La tierra baldía de Eliot:
Y te mostraré algo diferente,
Tanto de tu sombra por la mañana yendo detrás de ti,
Como de tu sombra en el ocaso saliendo a tu encuentro,
Te enseñaré el miedo en un puñado de polvo.
Evelyn Waugh también lo entendió así.

El miedo se olvida, pero nunca deja de estar presente. En este país, te rodea, te sale al paso a la vuelta de cualquier esquina, con el ruido de cualquier helicóptero, con la sirena de cualquier ambulancia. Está ahí. Y casi puedes notar cómo respira. Cerca de ti. Intangible. Y cuando reaccionas, ya llevas un rato en silencio, con todos los sentidos alerta, agarrado a lo más cercano (la mesa, la silla, la cinta de la persiana), con las palmas de las manos sudorosas y los latidos del corazón en los tímpanos. Es miedo, y nunca deja de estar presente. Aunque te acostumbres.
Recuerdo en estas Navidades el carrousel en el que se convirtieron los índices de alerta. Subían y bajaban como dotados de voluntad propia. Y si embargo, los aviones seguían despegando y aterrizando. Pero el miedo había conseguido borrar esa imagen de normalidad. Tenías la certeza de que algo iba a suceder, cuando menos lo esperaras, donde menos imaginases. Y así fue.
El miedo nos acompaña a donde quiera que vayamos. Lo podemos olvidar, pero viene con nosotros.
Esta es la mayor verdad de La tierra baldía de Eliot:
Y te mostraré algo diferente,
Tanto de tu sombra por la mañana yendo detrás de ti,
Como de tu sombra en el ocaso saliendo a tu encuentro,
Te enseñaré el miedo en un puñado de polvo.
Evelyn Waugh también lo entendió así.

Comentario:
Comentario:
Yo vivo de exilado de verdadero estado de exilio...pero esos ruidos de ambulancias de helicopteros ect eso es parte...no solamente de la cultura del forklore de un pais.. seria para bien o para mal).sino de muchos demas lugares donde prevalece...hay que SEGUIR VIVIENDO estemos donde estemos.criar nuestros hijos hacer la comida a tiempo disfrutar con la persona querida ir a una feria ir a donde nos da la realisima gana .si nos toco que nos toque.no podemos acrificar nuestro estilo de vida sea humilde o no en aras de una gente que se pasa la vida aprender a matar a un "infiel"...acaso nosotros les decimos que son infieles a nuestra cultura y religion si las tenemos..? y para terminar les digo Ararat...Puagh..Bruno Eddu..y todos los demas que vengan atras de mi soy exiliado durante mas de 24 anos.. seguidos..que les parece.. muchas gracias.. los blog son buena idea... para exponer algo de peso que nos concierne a todos por igual
Comentario:
Leyendo otros comentarios que habia pasado por alto, creo que algunos han dado en el clavo, mientras yo me limitaba a hablar del miedo específico a un ataque terrorista en California, la cosa va mucho más allá, mucho más... Es el miedo una de las causas últimas del comportamiento humano, básicamente son dos: Miedo y Egoísmo, si escarbáis en el origen de tantas acciones de los bípedos, que nos llama puagh, y es lo que somos bípedos implumes, hallaréis como motor de tantas de ellas al miedo solapado o al egoísmo, ambos instintos innatos en el hombre, como en el resto de los animales.
Se podría escribir mucho sobre el miedo y puagh lo ha hecho muy bien, no sólo en este mensaje sino en el de la carrera de Alicia, por miedo en realidad a perder lo que se tiene.
Un saludo
eddu
Se podría escribir mucho sobre el miedo y puagh lo ha hecho muy bien, no sólo en este mensaje sino en el de la carrera de Alicia, por miedo en realidad a perder lo que se tiene.
Un saludo
eddu
Comentario:
Deberían los norteamericanos dejar de lado la paranoia en la que viven y no solo por la amenaza terrorista, sino por ejemplo por esa criminalidad galopante que sufren, provocada por una inadecuada integración racial de inmigrantes y afroamericanos y por un sistema social despiadado con la gente sin recursos, desalmado completamente... E instalarse en el fatalismo, siempre es mejor pensar que los atentados masivos, son algo que puede surgir como un cáncer un día o un accidente de coche.
Piensa por ejemplo en los accidentes de tráfico, cada año mutilan y matan a miles de personas; y nadie vive con ese miedo a coger el coche... Hay que acostumbrarse a esas cosas, asumirlas y ya está, porque sino tantos problemas nos anularían la voluntad, no podríamos seguir viviendo; y nosotros los humanos, allí en Los Angeles o donde moremos, somos unos supervivientes natos.
Un saludo
eddu
Piensa por ejemplo en los accidentes de tráfico, cada año mutilan y matan a miles de personas; y nadie vive con ese miedo a coger el coche... Hay que acostumbrarse a esas cosas, asumirlas y ya está, porque sino tantos problemas nos anularían la voluntad, no podríamos seguir viviendo; y nosotros los humanos, allí en Los Angeles o donde moremos, somos unos supervivientes natos.
Un saludo
eddu
Comentario:
El miedo, como la verguenza, son dos sentimientos inútiles. Solo sirven para mermarnos cuando más nos necesitamos. Lo lamentable es que van tan unidos a nosotros como la respiración, la muerte, el deseo, la vida.
Temamos, es inevitable, pero seamos conscientes de nuestra desventaja al hacerlo.
Un saludo, paisano.
Temamos, es inevitable, pero seamos conscientes de nuestra desventaja al hacerlo.
Un saludo, paisano.
Comentario:
Sí, es muy triste acostumbrarse a convivir con el miedo. Pero ese no es el mundo ideal que querríamos construir para habitarlo. El día a día se impregna de miedo y tus actos se rigen de manera inconsciente por él. No nos damos cuenta pero siempre tememos algo.
Comentario:
Supongo que siempre estamos en alerta, el problema está cuando realmente somos conscientes del peligro que nos acecha. En cuestiones terroristas supongo que es lo mismo, si supiéramos todo lo que planean hacer los terroristas no saldríamos de casa.
En España sabemos qué es vivir con la amenaza terrorista y lo que tenemos y debemos hacer es seguir nuestro camino sin miedo.
Un saludo.





