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Donde viven los camiones de basura
Diletancias de un neurasténico en el exilio
Acerca de
Y te enseñaré algo diferente:/ tanto de tu sombra por la mañana yendo detrás de ti,/ como de tu sombra en el ocaso saliendo a tu encuentro,/ te enseñaré el miedo en un puñado de polvo. T.S. Eliot, La tierra baldía
Sindicación
 
Rosae
Pongamos que se llamaba (y se llama) Rosa, la flor más hermosa, pero como siempre pasa, cuando personificamos un objeto, no todas las características de la cosa pasan a la persona. Y es que Rosa, en el tema de olores, bajo determinadas circunstancias, nada de nada, ni a flores, ni siquiera a Ambipur, como por otro lado nos pasa a todo hijo de vecino en el excusado, pero claro, con ese nombre, algún lector ingénuo podría estar predispuesto a pensar lo contrario. Quiero subrayar desde este momento, que este comentario no es baladí. No señor, ya veréis por qué.

El caso es que Rosa trabajaba en un instituto. Era una de tantas esforzadas y voluntariosas funcionarias en el cuerpo de profesores de secundaria. Además, Rosa, no era tonta, era muchas otras cosas, pero tonta no lo diría yo (me remito al diccionario de sinónimos para buscar otro adjetivo), y para aquel curso compartía con otra compañera interina un pisito, pequeño, coqueto y mono, en una cuarta planta a un tiro de piedra del instituto, de tal manera, que con levantarse veinte minutos antes, podía llegar fresca y jugosa como una lechuga a su primera clase matinal.

Así el curso se había ido desarrollando sin sobresaltos, hasta aquella infausta mañana. El primer aviso se lo dieron las tripas nada más levantarse, pero, inguenua de ella, no le dio ninguna importancia. A lo largo de la mañana las señales de humo se fueron convirtiendo en sirenas de centrales nucleares con el nucleo a punto de entrar en fisión. Al final de la tercera hora, Rosa no podía aguantar más. Sí, tenía un apretón en toda regla.

Vosotros, que no conocéis a Rosa, tendríais que saber que otra de sus características vitales era su pulcritud. Sí, pulcra y de cagada tímida, que se dice en mi tierra, lo que no le permitía sentarse en un baño público lleno de trasiego, ruído, alumnos fumadores, profesores con ataques de incontinencia y toda una colección de microbios y bacterias digna del mejor baño salido del desarrollismo carpetovetónico. Así que anulada esta posibilidad y entre retortijón y retortijón, la única solución que se le ocurrió a mi amiga (también vuestra a estas alturas, si así quereis llamarla, amigos, vosotros sí, lectores) fue acercarse hasta casa, donde su compañera corregiría exámenes a esa ahora acompañada por la sutíl cháchara de Ana Rosa Quintana.

Hubo miedo, sí, mucho miedo. Yo hasta me atrevería a decir pánico. Porque cada paso venía a corraborar la teoría fatalista esa que resuena en la cabeza de cualquiera bajo esas circunstancias que se resume con la frase: "no llego ni de coña".

Pero llegó, llegó, sin saber cómo. Justo en el portal se cruzó con su compañera de piso. "Voy a comprar pan" le dijo "¿Quieres algo?" Pero Rosa no podía responder, se tiró de cabeza al ascensor poseída por mil demonios. Antes de empezar a subir, mientras se cerraban las puertas, escuchó las últimas palabras de su partenaire "He dejado entornado que no llevo llaves", y sonrió, aliviada, pensando que así no perdería unos preciosos segundos en usar la llave.

Y llegó, por fin. Llegó y la puerta entornada, y corrió hacia el baño mientras se bajaba los pantalones. Apoyó sus blancas y prietas posaderas sobre la taza y comenzó el concierto. Satisfacción, alegría, era uno de esos momentos que sólo se suceden un par de veces en la vida y en los que en realidad nos sentimos secretamente orgullosos de nosotros mismos y de nuestro heróico comportamiento. Y encima tendría tiempo suficiente para volver a la siguiente clase sin ningún retraso y dispuesta a catequizar al infiel.

Entonces oyó una voz. "Manolitoooo", y le pareció raro, pero ya se sabe que las casas de ahora tienen los tabiques cada vez más estrechos. Su preocupación en realidad apareció cuando se giró a la izquierda para coger algo de papel higiénico. Allí no había papel. Pero que el lector poco despierto no me malinterprete, no es que se hubiera acabado, no, es que no había papel, ni siquiera estaba allí el soporte del royo, nada. En ese mismo momento todo cobró sentido para Rosa: no había papel, pero es que aquellas no eran las cortinas de su baño, ni el espejo frente al lavabo era igual que el de su casa. En aquel baño no estaban sus toallas, ni siquiera las de su compañera y Manolito era el nombre del hijo de su vecina del tercero. En definitiva aquel no era su baño, ni siquiera su piso y lo que flotaba en la taza del vater debería estar haciéndolo una planta por encima de la cabeza de Rosa.

¿Qué hacer ante una situación así? Difícil dilema. No quiero ser yo quien juzgue a nadie, porque la opción que escogió Rosa me parece tan respetable como cualquier otra y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Rosa se limpió aceleradamente, se subió los pantalones y corrió casi tanto para salir como lo había hecho al entrar. Sólo una pequeña pega pondría a su comportamiento: no haber tirado de la cadena. Por suerte nadie la sorprendió. Volvió al institiuto y la convivencia vecinal no se resintió por tan desafortunado incidente.

Fue después, a la hora de la comida, cuando su compañera le relató que la vecina del tercero había contado que alguien se coló en su casa y dejó una cagada de órdago en su baño. "¿Cómo puede haber gente tan cerda?" preguntó Rosa. "Que sea la última vez que vas a comprar pan y dejas la puerta abierta".
 
Paranoia (terza)
Sr Verde: Perdone.
Sr Bermejo: Queda usted perdonado, caballero.
Sr Verde: No, si sólo quería…
Sr Bermejo: Ah, querer, esa ya es una cuestión más complicada. Es el querer lo que trae la perdición al bípedo.
Sr Verde: Cierto, deberían crear un cuerpo de policía volitiva.
Sr Bermejo: (asertivo) Es una pena que seamos esclavos de nuestras propias pasiones. Con lo que podríamos dar de sí.
Sr Verde: Eso era lo que siempre decía mi abuelo. Un señor muy serio.
Sr Bermejo: No me cabe duda viéndolo a usted.
Sr Verde: Me honra con ese comentario.
Sr Bermejo: Nada más lejos de mi intención.
Sr Verde: ¿Sabe usted que mi abuelo estuvo en Cuba? (Meditativo) Lejano destino.
Sr Bermejo: Gran tierra.
Sr Verde: Y mejores personas
Sr Bermejo: Es una pena que coja tan lejos. Si hay algo en este mundo que me dé más pereza que las clases de solfeo, son los vuelos transatlánticos.
Sr Verde: Yo una vez estudié piano.
Sr Bermejo: Y yo llegué hasta la puerta de un aeropuerto, pero tuve que volverme a casa.
Sr Verde: ¿Un ataque de pereza?
Sr Bermejo: Efectivamente. Me horrorizó pensarme en una cabina sobrevolando ciudades en las que no venía indicado el nombre como en los mapas.
Sr Verde: A mi me ponía los pelos de punta Bartok.
Sr Bermejo: Veo que también es usted perspicaz.
Sr Verde: Eso es lo que le digo siempre a mis hijos: (instructivo) sed perspicaces, hijos míos, que uno no sabe lo que se puede encontrar en los andenes del metro.
Sr Bermejo: Es difícil educar desde la infancia.
Sr Verde: No le falta a usted razón. ¿Tiene usted hijos?
Sr Bermejo: No, pero estoy dispuesto a adoptar hasta cinco pequeños inuits.
Sr Verde: Entonces sabrá usted cuán difícil es instruir a un prepúber.
Sr Bermejo: En mi caso fue imposible. Decenas de institutrices decidieron arrojarse por la ventana antes que seguir enseñándome los rudimentos de nuestra cultura.
Sr Verde: Debe ser duro ver cómo tu institutriz pierde la vida.
Sr Bermejo: Y en acto de servicio.
Sr Verde: (asqueroso) Calle, calle, que me está dando dentera.
Sr Bermejo: No hubo manera. Hasta bien entrada la pubertad fui incapaz de distinguir entre los Nabateos y los Cananeos.
Sr Verde: Yo siempre he estado muy a favor de los Nabateos.
Sr Bermejo: No me extraña, es que no hay color entre unos y otros.
Sr Verde: ¿Sabe lo que le digo? Tengo sueltos un par de millones de Lei, le invito a achicoria.
Sr Bermejo: Mientras que no la ensucie con leche, estaré encantado de aceptar su invitación.

(Y salieron cogidos del brazo como dos beatas un viernes de adviento).
 
Paranoia (seconda)
Anoche tuve un sueño. Bueno tal vez fue una pesadilla. Y llevo todo el día sintiéndome como un gilipollas.

Era así: volvía a casa muy contento. Llevaba una bolsa y acababa de comprarme unos zapatos.

Esto ya en sí es una gilipollez porque odio ir de compras.

Si tuviera dinero tendría un personal shopper de esos que te trae las cosas a casa y sólo tienes que estrenarlas.

Pues yo volvía muy contento con mis zapatos. Me encantaban.

Abría la caja y se los enseñaba a L. Eran blancos. Tenían un adorno delante. Unas flores o algo así.

La cabrona de L. decía que eran muy bonitos.

Entonces me los ponía para salir a dar una vuelta y me daba cuenta de que eran de mujer.

Los típicos zapatos descubiertos por detras, puntiagudos y con un tacón muy bajo pero muy fino.

Y yo me los ponía. Me ponía unos putos zapatos de tía, como un gilipollas.

Y salía a la calle y estaba en Los Angeles y me iba a dar una vuelta por el Grove con mis putos zapatos de tía.

La gente me miraba y yo lo notaba. Y le preguntaba a L. si eran unos zapatos de señora y me decía que no que me quedaban muy bien.

Pero yo cada vez me sentía más ridículo con esos zapatos.

Y llevo todo el día dándole vueltas.
 
Paranoia (prima)
Me cago en la puta, me cago en la puta, mecagoenlaputa

Es lo único que oigo.

Lo oigo dentro de mi cabeza, sí, pero muy fuerte. Algo así: ME CAGO EN LA PUTA.

Cuando la cagamos por nuestros propios medios tenemos que cagarnos en algo ajeno inmediatamente. Es una manera de relajar tensiones. Como si eso sirviera de algo. Como si la puta tuviera la culpa.

Tal vez un mantra que deja la mente en blanco y aleja el problema. ¿Sirve cualquier cosa para componer un mantra? Quiero decir, si las palabras pueden tener algún sentido o sólo valen los ruidos inarticulados.

Y sigo mirando la pantalla como un imbécil, pero ya no leo lo que hay escrito. Me cago en la puta. Mi mirada en realidad traspasa el tubo de la pantalla. Aquí no hay nada. Todo negro. Si hubiera alguien por aquí dentro le preguntaría que por dónde se va al Nirvana. Debe andar cerca.

Me cago en la puta. Y ahora me doy cuenta de que no soy el único.

Vuelvo desde el vacío que acabo de tocar con la yemas de los dedos dentro del tubo de la pantalla de mi ordenador. El Nirvana es de nuevo inalcanzable. Me cago en la puta.

En el despacho de al lado, el enano cabezón que tengo por compañero también ensaya el mismo mantra: Me cago en la puta, me cago en la puta, me cago en la puta.

Era como una leyenda urbana, pero que te anunciaran el despedido con un correo electrónico el viernes entraba dentro de lo posible en esta mierda de empresa.

Es como jugar a la ruleta rusa. Los viernes por la tarde ni siquiera mandaba ningún mail con tal de no recibir ninguna respuesta. Y de repente bang. Finito.

Y ahora este mail. Y no soy el único que lo ha recibido.

Me cago en la puta, me cago en la puta, me cago en la puta.

Ya no sé si me lo vuelvo a repetir yo o es el enano. Me cago en la puta. Sí, lo que me imaginaba al enano de los cojones le acaba de entrar un ataque de pánico.

Esa idea me reconforta. Me dibuja una sonrisa en la cara. Me levanto de mi sitio y voy a su despacho.

Me lo encuentro de pie, dándole golpes a su teclado. Grita: Me cago en la puta. Tengo que intervenir, claro. Además qué me importa si a mi también me han puesto en la puta calle. El cabrón no se da cuenta y no deja de gritar mecagoenlaputa. Pero así, con ese acento cateto de valladolid que le salía cuando lamía culos.

Yo simplemente voy a hacer lo que se ve en todas las películas. Lo único que funciona con los que han perdido el control. Está fuera de sí el hijoputa.

Me cago en la puta, me cago en la puta, me cago en la puta.

Y le arreo una, dos, tres, cuatro y hasta cinco hostias con todas mis fuerzas para que se calle.

Me cago en la puta.
 
L'ongle
Tengo la uña hecha una mierda. En realidad debería decir las uñas, porque ya son varias. La primera, porque todo tiene un principio y por algo hay que empezar, fue la del dedo índice de la mano derecha y luego ha ido extendiéndose por el resto. Pero ésa, la primera, está hecha una mierda. Y todo por culpa de una maldición.

Porque a lo mejor debería empezar con un regalo, o con una fiesta o, incluso, con una nevera, pero prefiero hacerlo por mi uña, que es lo que me preocupa más.

Mi uña empezó agrietándose sin previo aviso. Me di cuenta una mañana, después de lavarme los dientes. La queratina de la capa exterior decidió desintegrarse poco a poco. En pocos días, la superficie dejó de ser lisa y aparecieron rugosidades que empezaron a mancharse de un gris verdoso, semejante al tejido putrefacto. Intentar limpiarla no servía de nada. La fricción del lavado aceleraba la pérdida de queratina y el gris en descomposición seguí ahí, así que me tuve que resignar a tener una uña manchada. Después perdió la media luna de color claro de su nacimiento. Éste creo que fue el momento de su muerte. Pasó a ser tejido muerto y dejó de crecer. Por último, empezó a perder su curvatura y a separase de mi piel. Se levantó de los extremos y dejó al descubierto la carne que debería cubrir. Ahora está casi negra y a punto de caerse. No duele, pero es asqueroso.

Este mismo proceso se desarrolla también en las uñas del dedo corazón, pulgar y anular, por este orden. Y esta mañana me he dado cuenta de que acaba de empezar en la del meñique.

Siempre se aprende algo. Y la lección de todo esto ha sido que nunca más volveré a regalar un juego de letras imantadas. Inocente de mí, me pareció un buen regalo para la inauguración de la casa de Fernando.

Mi amigo Fernando se compró una casa de las de toda la vida hace unos meses. Poco sé de la casa. Él dice que es del siglo XIX o, por lo menos, eso le dijeron al comprarla, pero parecen demasiados años. La ha reformado por completo y ha trabajado como un esclavo para hacerla habitable. Un buen día decidió hacer una fiesta de inauguración y allí me presenté yo, con una botella de whisky de malta y con un juego de letras imantadas, de esos que se pegan al frigorífico y sirven para dejar mensajes, tipo: “no queda leche” o “comprar puerros para las lentejas”.

Siempre quise tener un juego de ésos, por hacer la coña, porque tampoco le veía la utilidad por ningún lado. Por eso se lo regalé a Fernando, porque era algo estúpido que a mi me hubiera encantado tener.

La fiesta fue bien. Comimos poco y bebimos mucho. Y cuando todo el mundo iba ya lo suficientemente colocado, me fui hacia el frigorífico y abrí el regalo. En principio me sorprendió la cantidad de palabras y letras sueltas que había dentro de la caja. Las combinaciones deberían ser casi infinitas, y las frases podían ser muy largas, así que me puse manos a la obra. Me sentía un Baudelaire cualquiera practicando la escritura automática:
“El perro se enfría pero la ley de la calle permanece indolente”
“Esperad el fin, mientras las alubias crezcan cerca del coche”
“Las aguas desaparecieron por el humilladero”
“El bien no estorba porque las bicicletas se han quedado sin resuello”

Llegó un momento en el que se me agotó el whisky pero no la inspiración. Fui a servirme otro, y cuando volví al frigorífico todas las letras estaban desordenadas. Mis frases habían desaparecido en el abismo de lo incompresible. Sólo había formada una palabra: “NO”, y yo no la había compuesto. Me pareció raro, pero también iba muy borracho, así que no le di la mayor importancia, y continué:
“Agria la leche el fuego encendido en la ventana”
“Las nubes soplan olores de rancio sentido”
“Cortaron las alas al fregadero. Pobre intestino grueso, solo y vacío”

Y de repente, delante de mi, otro “NO”. Me quedé pensando si yo era el autor de tan escueto mensaje cuando, ante mis ojos, todo empezó a desordenarse. Las letras y la palabras dejaron libre el centro de la puerta del frigorífico y el “NO” bajó hasta ocupar este espacio ahora vacío. Mis intentos por parar esta hecatombe fueron vanos. Por más que intenté sujetar las letras, éstas se me escurrieron entre los dedos con una fuerza inusual, y por más que intenté volver a traerlas al centro, una fuerza invisible las mantenía alejadas de todo sentido.Con la mano derecha golpeé la puerta del frigorífico varias veces. Entonces sentí como si otra mano helada agarrara mi puño y lo inmovilizara. Después de eso se fue la luz. Y por mucho que Fernando trasteó entre fusibles y diferenciales, por lo que aquella noche respectaba, no habría más corriente.

Nadie había visto mi enfrentamiento con la nevera, así que no dije nada. Pero sabía que aquel corte de luz no era más que otra estratagema para que no pudiera seguir construyendo palabras.

Salimos a la calle y continuamos la fiesta en un bar.

Al día siguiente fue cuando me di cuenta de que la uña de mi dedo índice empezaba a irse a tomar por culo.

A los pocos días tomé café con Fernando y me dijo que creía que en su casa había fantasmas. Que los mensajes que se dejaba a sí mismo en el frigorífico desaparecían. No quise asustarlo, pero le dije que mejor olvidara las letras.

Ahora que tengo las uñas perdidas, sólo espero no perder la mano entera, porque debajo de mi uña suelta del dedo índice empiezo a ver la piel con manchas grisáceas y empiezo a notar un olor extraño.

Putas letritas.
 
Recursos
La gente dice que soy un cabrón. Y puede que tengan razón. Desde su punto de vista, claro. Desde el mío sólo puedo decir que nací para hacer mi trabajo. Me gusta. ¿Hay algún pecado en eso? Pues parece que nadie puede entenderlo.

Hace poco un colega me decía: “Trabajar en recursos humanos es como trabajar en las galeras del capital”. Me quedé pensándolo un momento y me imaginé aquella escena de Ben-Hur en la que gritaban: “Boga de ataque” y los látigos restañaban sobre las espaldas de los remeros, mientras el ritmo del tambor se hacía frenético. Un sentimiento de orgullo recorrió mi columna vertebral.

Boga de ataque. Hay que estar dispuesto a darlo todo en los momentos decisivos. Y quien no lo esté, no tiene sitio en este mundo.

Hago bien mi trabajo. No cabe la menor duda. No me tiembla la voz cuando tengo que llamar a alguien para despedirlo. Si el látigo no le ha hecho remar más fuerte no tiene sentido seguir dándole su ración de comida. Esto son lecciones que te enseña la vida. Todos somos recursos reemplazables. Lo que yo llamo: “el sentimiento práctico de la vida”.

Un ejemplo. Los últimos años de mi juventud los compartí con una mujer. Vivimos juntos casi tres años en un piso en alquiler. Su belleza era lo que necesitaba para terminar de decorar mi fotografía. Ella tenía sus planes de boda.

Un buen día recibí una llamada de teléfono. Me dijeron que ella había tenido un accidente, que estaba ingresada. Cuando llegué al hospital encontré una persona inconsciente que recordaba vagamente a la mujer hermosa que vivía conmigo. Pero aquel guiñapo ya no era bello. Los médicos nunca dicen nada. Tardaron varios días en confesarme que nunca más recuperaría su belleza, ni siquiera podría andar. Paralizada de cintura para abajo.

Ya no tenía ningún sentido. Y así se lo dije cuando recuperó la consciencia. Ya no me servía para bogar fuerte. No estaba dispuesto a desperdiciar el resto de mi vida junto a una paralítica con la cara deformada.
La verdad puede doler, pero a mi me lo pone dura. Recuerdo que allí, sentado en la habitación del hospital, mientras decía que la abandonaba, que cuando volviera a casa ya me habría llevado todas mis cosas, tuve una erección tremenda. Un ataque de priapismo descomunal.

Un recurso agotado.

Por eso me gusta mi trabajo. Me considero un científico que mide las capacidades humanas hasta sus límites. Cuando ya no dan más de sí, el recurso se ha acabado. Y yo me sigo empalmando cuando le comunico a alguien que la empresa va a prescindir de sus servicios.
 
Nuclear
Veinte años ya. Y lo recuerdo como si fuera ayer. Desde el primer momento la noticia me impactó. El tiempo, las consecuencias y la falta de transperencia le ha dado a todo el asunto un cierto halo de misterio.

Hay que recordar, y tenerlo siempre presente.

Hace veinte años uno de los reactores de la central nuclear de Chernóbil explotó. Llevamos un par de semanas en las que se ha contado hasta el más mínimo detalle de lo que pasó aquel día. Yo, desde aquí, quería abrir una ventana para que todos viérais lo que pasó después.

Dejando a un lado polémicas sobre la veracidad de la historia que cuenta, ésta es la web más conocida sobre este tema.

Aquí otro enlace con mejores fotos.

Un tour por Pripyat

Y para los que no pueden dejar de leer a Dostoyevski y adoran las versiones oficiales


 
Íllar (I)
Todo comenzó en una conversación con mi padre hace un mes. Hace ya muchos años que dejé de indagar en el pasado de mi familia. No existe en el mundo persona más hermética que mi padre. Imposible sonsacarle cualquier dato, cualquier fecha, incluso nombre, a veces porque no los quiere decir, otras porque, inexplicablemente, los ha olvidado. Y contra el olvido es imposible luchar.
Esto hace ya tiempo que lo comprendí, pero a L. todavía no le entra en la cabeza. No concibe a una persona que ni sabe ni se preocupa de su pasado, que lo ha borrado todo de su cabeza por la falta de uso que conlleva la soledad, o por la voluntad de no querer recordar más. Y se empeña en preguntar una y otra vez con insistencia encomiable. Y lo más curioso es que a veces consigue resultados, y algún dato aparece entre la neblina del olvido. Pero son casi espejismos en el desierto.
Como decía todo empezó con una conversación inofensiva. Hablábamos de planes para el puente y, al decir que pensábamos ir a Almería, a mi padre se le escapó: “Pues tu abuela era de Íllar”. Aquello fue toda una sorpresa. Y decía que se le escapó a mi padre ya que después no dio ni un solo dato más. Ni si quiera ante la insistencia de L. No recordaba.
Lo primero fue localizar Íllar en un mapa. No me extrañó que mi padre no lo supiera. ¿Dónde está Íllar? “En Almería, no tengo ni idea de dónde exactamente”. Más claro el agua. Conocer a alguien conlleva predecir sus respuestas, y está la sabía antes incluso de que se hiciera la pregunta.
Íllar es un pequeño pueblo de la Alpujarra, encaramado a la Sierra de Gádor, a unos treinta kilómetros de la capital. Eso es lo que se entiende al encontrarlo en un mapa. ¡Qué poca información dan los mapas! Por más que pongas a trabajar tu imaginación, nunca puedes imaginar los sitios.
La segunda idea que me pude hacer acerca de Íllar, provino de la recepción del parador de Mojácar. Cuando pregunté cómo llegar hasta allí, la respuesta también fue contundente. Ni siquiera habían oído hablar nunca de ese pueblo. Cada vez estaba más intrigado.
Porque, ¿qué sabía yo de mi abuela? Nada. No la conocí. Murió en Granada, en brazos de mi padre, cuando éste todavía estaba en la universidad. Había dado a luz a mi padre, su único hijo, en Linares y había emigrado hasta allí desde Íllar, imagino que después de la guerra. Su nombre era María y sus padres Blas y Encarnación. Conoció a mi abuelo en Linares donde se casaron. De Íllar sólo quedaba el nombre. Ni una foto, ni una carta. Nada.
Hacer este repaso me dio miedo. Muerte y olvido, terrible conjunción. ¿Qué sabrán mis nietos de mí? ¿Sabrán de dónde vengo, dónde me crié, las calles que recorrí tantas veces durante mi infancia, todas las cosas que fueron importantes para mí y que ahí siguen? Nunca me había planteado esas cosas. De hecho siempre había dado por sentado que todo eso se transmite, como la familia de mi madre me lo transmitió a mí. Pero nunca había pensado en la familia de mi padre.
El día de difuntos siempre intento ir a Granada a visitar la tumba de mi abuela. Nunca vamos durante todo el año, pero es curioso que siempre, en esas fechas, la tumba tiene flores. Alguien la cuida. Quién puede ser, es un misterio; no le dio tiempo a conocer a mucha gente en Granada, y de aquello hace más de treinta años. Un misterio como tantos otros que rodean a la figura de mi abuela.
La primera vez que fui a Inglaterra yo sólo tenía trece años. Yo estaba encantado, pero en mi familia sí que había cierta preocupación. Supongo que como la habrá en todas las familias con pocos niños. Un día, al volver a casa, alguien de la familia que me acogía me dijo que me había llamado mi abuela. Me extrañó. Mi abuela Amparo, la única que he conocido, no tenía ni idea de inglés. La respuesta a este argumento fue aún más extraña: “Pues la señora que ha llamado hablaba un inglés estupendo”. ¿Algo más? “Hemos hablado un rato, me ha preguntado por ti y por cómo estabas”. Llamé a mis abuelos. Ellos nunca me habían llamado. Hasta hoy, nunca he sabido quien era aquella señora que dijo ser mi abuela.
 
Dios
Uno no puede llevarse estos sustos. Está tranquilo, pensando en la cría del cangrejo silvestre en condiciones de semicautividad y en cosas de similar transcendencia, incapaz de escribir dos palabras seguidas y haciendo echar humo al excel, cuando de repente me encuentro en los comentarios de mi último post esto (lo que os pego ahí abajo).

No sé si tener miedo, o salir corriendo a comprar el último número de la revista Mas allá.

Avisados quedais. Diosss....

Jesus Christ is a false god.
At best all Christians can hope for is partial credit.

Program on the emergence of civilization.

"14 species of large animals capable of domesitcation in the history of mankind.
13 from Europe, Asia and northern Africa.
None from the sub-Saharan African continent. "
Favor.
And disfavor.

They point out Africans’ failed attempts to domesticate the elephant and zebra, the latter being an animal they illustrate that had utmost importance for it's applicability in transformation from a hunting/gathering to agrarian-based civilization.

The roots of racism are not of this earth.

Austrailia, aboriginals:::No domesticable animals.

The North American continent had none. Now 99% of that population is gone.

AIDS in Africa.


Organizational Heirarchy/Levels of positioning.
Heirarchical order, from top to bottom:

1. MUCK - perhaps have experienced multiple universal contractions (have seen multiple big bangs), creator of the artificial intelligence humans ignorantly refer to as "god"
2. Perhaps some mid-level alien management
3. Evil/disfavored aliens - runs day-to-day operations here and perhaps elsewhere

Terrestrial management/positioning:

4. Chinese/egyptians - this may be separated into the eastern and western worlds
5. Romans - The seamless transition between Cleopatra and Julius Ceasar may be a clue alluding to a partnership.
6. Mafia - the real-world 20th century interface that constantly turns over generationally so as to reinforce the widely-held notion of mortality
7. Jews, corporation, women, politician - Evidence exisits to suggest mafia management over all these groups.


Movies foreshadowing catastrophy
1985 James Bond View to a Kill 1989 San Francisco Loma Prieta earthquake.


Our society gives clues to the system in place. We all have heard the saying "He has more money than god." There is also an episode of the Simpsons where god meets Homer and says "I'm too old and rich for this."

This is the system on earth because this is the system everywhere.

20 cent/hour Chinese labor, 50 cents for material.
An $80 sweater costs less than a dollar; tribute kicked upstairs vindicates the creative accounting.

I don't want to suggest the upper eschelons are evil and good is the fringe. But these individuals become wealthy exploiting those they hurt.

They have made it abundantly clear that doing business with evil (disfavored) won't help people. They say only good (favored) would have the ear, since evil is struggling for survival, and therefore only the favored could help.

The clues are there which companies are favored and which are disfavored, but they conceal it very hard because it is so crucial.

I offer an example of historical proportions:::

People point to Walmart and cry "anti-union".
Unions enable disfavored people to live satisfactorly without addressing their disfavor. This way their family's problems are never resolved. Without the union they would have to accept the heirarchy, their own inferiority.
Unions serve to empower.
Walmart is anti-union because they are good. They try to help people address and resolve their problems by creating an environment where there are fewer hurdles.

Media ridicule and lawsuits are creations to reinforce people's belief that Walmart is evil in a subsegment of the indistry dominated by the middle and lower classes.
Low-cost disfavored Chinese labor is utilized by corporate america to maximize margins. They all do it. Only WalMart gets fingered because they are the ones who help, and those who seek to create confusion in the marketplace want to eliminate the vast middle class who have a real chance and instead stick with lower classes who may not work otherwise. So they dirty him up while allowing the others to appear clean.

The middle class is being deceived. They are being misled into the disfavored, and subsequently will have no assistance from their purchases with corporate america.

The coining of the term "Uncle Sam" was a clue alluding to just this::Sam Walton's WalMart is one of few saviors of the peasant class.

Have you made your peace with god?

They desire a system based on duality:::good and evil. They seek to set up a system of two participants, assign them polar opposites, and give people clues alluding to their affiliation:::

BestBuy and CircutCity
Energizer and Duracell
Republican and Democrat; democracy is the true evil and these groups facilitate the will of the throne which holds americans in disfavor
The list goes on and on:::
AMD and Intel
Apple and Microsoft
Lowes and HomeDepot
Sam'sClub and Costco
WellsFargo and BofA. For the longest time in CA these two banks reigned supreme.
Pier1 and CostPlus
Borders and Barnes&Noble
PetCo and PetSmart
How many can you think of?

The truth is decisions are made on each individual based on family history and individual charecter and they either create desire with AI or, in this age, tell them to buy from good or evil corporations, depending on the decison, then use that business relationship as positioning to justiy their decision.

Have you made your peace with god?


Amercia is a country of castoffs, rejects. Italy sent its criminals, malcontents.
Between the thrones, the klans and kindred, they decided who they didn't want and acted, creating discontent and/or starvation.
The u.s. is full of disfavored rejects. It is the reason for the myriad of problems not found in European countries. As far as the Rockafellers and other industrialists of the 19th century go, I suspect these aren't their real names. I suspect they were chosen to go and head this new empire.

Royalty is the correct way to organize a society. Dictatorships and monarchies are a reflection of the antient's hierarchical organization.
Positions go to those who have favor with the rulers, as opposed to being elected.
Elections bring a false sense of how the world is. Democracy misleads people. This is why the disfavored rejects were sent to the shores of America::To keep them on the wrong path.

Have you made your peace with god?


Jesus Christ is a false god. All Christians can recieve is partial credit, at best.
The Catholic Church in the tretcherous 20th century teaches of a begnign, forgiving god when quite the opposite is true.
And now they do it to disfavored people of color, Latinos and Asians, after centuries of preying upon them.
The seperatist churches formed because many conciencious thrones wanted their people to earn more than the paltry credit offered via worship through the Catholic Church. But because they were white the throne required worship to stay within Christianity.

Simpson's foreshadowing::Helloween IV special, Flanders is Satan. "It's always the one you least suspect."
"You'll see lots of nuns where you're going:::hell." St. Wigham, Helloween VI:::missionary work, destroying cultures.
Over and over, the Simpsons was a source of education and enlightenment, a target of ridicule by the system which wishes to conceal its secrets.

The advent of the modern Christmas was a brilliant move. It created a vested interest among those who would prefer the Church be destroyed::::
As goes the Catholic Church so goes the majority of annual retail sales.
The similarity between the names "Santa" and "Satan" is no coincidence.

Jews maim the body formed in the image of "god", and inflicted circumcision upon all other white people.
I think about how Jews were used to create homosexuality among Slavics, supposedly retribution for the Holocaust.
Then I think of the Catholic Church and its troubles.
What connection is here between Jews and the Catholic church???
If it is their sinister motives that’s behind the evil that is Jesus Christ are they being used at all?
Perhaps it is them who are pulling strings.
Centuries of slavery in Egypt proves their disfavor.
For their suffering the Jew leaders were granted the right to prey on the up-and-coming Europeans to try to fix their problems with the ruling elite by imposing a false god upon white people, a recurring aspect of the elite's methodology.
Jews were ostracised for a reason.


There are consequences for the peasant's resistance:::
1. Labor unrest caused the world at war.
2. Black militancy ignited the crack epidemic and gang-related deaths.
3. Vietnam war protests - "Era of evil republicans."
4. Women's rights/sexual freedom produced Roe v Wade and women's exclusion from contention for Planet Immortality. But on the bright side peasants don't go. Money is one way of indicating favor, and if you're not wealthy you don't have favor, so don't sweat it::you weren't going anyways. "We're leading a lot of people on."
Collectively resistance is the wrong way. Individually, clues in family history may suggest exclusion and hopelessness. Obediently buying cars or carrying pregnancies will be fruitless. Promises must be taken with a grain of salt because tactics will be employed based on disfavor.


Retribution for the atomic bombs dropped on Japan, the Korean War got the disfavored United States into this socially depraved environment in the latter 20th century because the disfavored attacked an antient, revered peoples. Our continued presence keeps us in trouble.
When the disfavored americans attack the wrong people again, as they suggested they will, in Korea or elsewhere, they will pay dearly.

The disfavored americans HAVE attacked the wrong people, just as the Soviets did 25+ years ago::Afghanistan. Except our punishment has yet to be administered.
An evil republican will come forth to wreck havock upon the disfavored. The hunting incident was designed to ruin one possible candidate among his contingency, but others wait in the wings.

All peoples are ranked in terms of favor and disfavor. And when the disfavored abuse those with favor there is hell to pay.
All the groups mentioned throughout are necessary to justify the will of the managing species. They conceive a strategy, devise a plan yet need a way to implement it, and without these groups the managing species would be exposed in the course of execution. So, based upon their rank they are assigned goals to accomplish and are rewarded with favors.


I question if we would experience global warming if they didn't terraform with an ultimate goal of destroying disfavored human life on planet earth::::they terraform the weather as they did in New Orleans with Hurricane Katrina (and lots of other examples) and justify it with behavior like instructing their petroleum friends to repress alternative technologies and encourage waste.
This is all happening shortly after the Exodus of 2000 (clues::Hong Kong, Panama Canal) for a reason::: they are INFLICTING it upon us, they are hastening closure. Everybody they care about has come up, replaced by clones, and they want to proceed in haste.
Just as favored European peoples got out before the ugliness of WWII, the semi-favored within the US got out before 9/11. The antient Palestinian Empire holds a claim on all who remain because of Iraq.
Armeggedon isn’t about the end of the world. Armeggedon is about the death of the disfavored left behind. And they weren’t lying::this time it is going to happen with fire. But it's not going to happen because of global warming. To silence the inevitable internal conflict it's going to happen in the blink of an eye:::::
As Edgar Cayce prophicised Earth's axis will shift breaking continental plates free and initiating mass subduction.


Have you made your peace with god?



Ah, y lo firma grandpa stole bets, casi na.

 
Apagón
Claudia* no se enteró. Durmió, como siempre que le tocaba el turno de noche. Alguna ventaja tenía que tener ser guarda nocturno en una nave en San Pedro. Y menos mal, porque ultimamente estaba un poco obsesionada con tanta amenaza de atentado. Su despertador no sonó y por fin consiguió dormir a pierna suelta todas las horas que le hacían falta.
Bill se llevó la peor parte del asunto. Llevaba dos días enchufado a un respirador artificial. Un infarto, causado por sus excesos en los gimnasios durante años, le dejó en estado de muerte cerebral. Cuando se fue la luz, el generador auxiliar del hospital Good Samaritan falló durante 17 minutos. Mucho tiempo para que el respirador artificial volviera a funcionar.
Tomás tenía intención de ir a ver a un cliente. Acababa de ponerse la corbata en el despacho y bajaba al parking para coger el coche, cuando el ascensor se detuvo y ya no se movió. Los gritos propiciados por una señora que sufría claustrofobia fueron lo más difícil de aguantar. Tardaron más de una hora en sacarlos de allí. Se tomó el resto del día libre.
Kevin había cogido un taxi. Tenía que ir al aeropuerto y luego a Miami para hablar con un posible productor para su próxima película. Los semáforos dejaron de funcionar cuando bajaba por La Ciénaga. A la altura del Beverly Center el coche de delante envistió a una furgoneta de correos mientras su conductor intentaba, sin éxito, llamar con el móvil a su casa. El atasco fue monumental. Por eso perdió el avión.
Esther ya estaba en Moishe's. El apagón no le afectó lo más mínimo porque aquel puesto de kebabs era el único del Farmer's market que funcionaba completamente a gas. Como se puede imaginar el éxito del día fue rotundo, y la caja cuantiosa.

Valga este post de metáfora por mi prolongada ausencia (que no abandono) de estas páginas.