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Discurso de la osa
y tal
Sindicación
 
y no hacerme daño el pellizco
Va una semana básicamente fea, de esas en las que lo feo es feofeo y te deja como tonto para lo demás, y los tontos somos tontostontos y le dejamos. Pos eso, fea y tonta. Pero el ordenador ha aprendido a cantar (como buena criatura, sólo había que enseñarle y dejarle aprender; hemos tardado año y medio) y la tele ha dicho hasta aquí hemos llegao y se ha quedado sordomuda, así que en vez de quedarme dormida con las noticias del Canal 24 horas, anoche el neno D pinchó canciones muy bonitas, y ya hacía menos frío. Me quedé al final de Portonovo, como de vacaciones en las Rías Baixas.
Fue la primera mañana de la semana que desperté sin dolor de cabeza y con los dos ojos igual de abiertos, más o menos. Y, desde Portonovo, me puse a ordenar revolviendo, que pa eso voy dejando por ahí las cosas tiradas. Y resulta que “desde hace un tiempo hay un país donde los cronopios han sacado las tizas de colores que siempre llevan consigo y han dibujado un enorme SE ACABÓ en las paredes de los famas, y con letra más pequeña y compasiva la palabra DECÍDETE en las paredes de las esperanzas, y como consecuencia de la conmoción que han provocado estas inscripciones, no cabe la menor duda de que cualquier cronopio tiene que hacer todo lo posible para ir inmediatamente a conocer ese país”. Quedada para bailar y cantar en ronda.
Dicen que todos somos niño, adulto y padre, tresenuno en plan kinder; hay que ver con las trinidades. Claro que los cachitos –pongamos que nos dividimos en esos tres enanitos que tenemos dentro- no suelen ser iguales ni en tamaño ni en carácter, porque ya se sabe que la convivencia y el equilibrio son complicados, y a veces uno creció más que otro y se hace abusón, y se dedica a dar collejas a otro, o se lo merienda directamente, o cosas así, y eso no suele ser bueno. Y si no, mira tú cómo anda el mundo, los que andamos por el mundo. Porque, claro, además, el esquema se complica, porque imagínate seis mil millones x 3 enanitos por ahí adelante.
(Me) Voy a pintar SE ACABÓ, DECÍDETE, y la música a otra parte, que ya me cansé de hacer el tonto en la semana fea. Además, nos vamos de viaje.
 
murmullos II
"Sí, Dorotea. Me mataron los murmullos. Aunque ya traía retrasado el miedo. Se me había venido juntando, hasta que ya no pude soportarlo. Y cuando me encontré con los murmullos, se me reventaron las cuerdas."

Los murmullos ya habían estado. Es que es la frase de F; y te la decía como envuelta en papel de regalo; tan tremenda y en papel de regalo.
Ahora resulta que Pedro Páramo cumple 50 años. Y F sigue hablando ("Allá me oirás mejor. Estaré más cerca de ti")