(cuando vuelvas) rebuznaré otra vez
Tengo una larga pero-rata sobre la vuelta a sitios (re)conocidos que me la prometí de revuelta y está resultando un regreso a los errores de antes; me comí la perdiz. Es, en plata, que vuelvo al trabajo de hace un par de años mal contaos y que, yo que pensé que contaba con aprendido –la vida está ahí fuera; y, aquí dentro, en estas caras- e iba a hacer todo mejor, estoy (re)haciendo lo mismo mal; de nuevo carnavales. Y ahora no me apetecía nada (re)plantearme si sirvo para esto, pero es lo que tienen las cuentas sin saldar; que te acaba pillando el torero de los morosos. Hace ese par de años me decían en reprimenda cariñosa, alma de dios, aún estás ahí; pues sí, y sigo. (Tengo que hacer) los deberes.
Aparte de mi cuenta atrás, y como fuerzo lo que me gusta, se me antojó otro regreso (punto seguido, entre tanto suspensivo suspenso). Hace ese par de años largo M y yo escuchábamos en ese mismo sitio al que he vuelto (distinto decorado; está de nuevo) las obras escocidas escogidas de Los Enemigos, y marcamos en el calendario las fechas de los conciertos de despedida. Rallamos balad,balad, balad, caretas, y hasta buscamos el manual de instrucciones de Lorca, bala que te bala, perdida, esperando a Josele. Tardó.
Y tardé. Las golondrinas etc. fue el primer disco que escuché en meses; y lo lloré maldiciendo mis manos vacías.
Hace unos días leí en el periódico Josele Santiago sábado 30 A Coruña, y, como antes, bendije los fines de semana libres.
Nunca va a ser como antes; ni voy a ser como antes, aunque me repita. Pero me parece increíble cómo lo vivido está en el porvivir. Lo feo, lo precioso y, con todo, deberes. Menos mal que me pusiste luces en las balizas, pa hoy que está nublao.

Aparte de mi cuenta atrás, y como fuerzo lo que me gusta, se me antojó otro regreso (punto seguido, entre tanto suspensivo suspenso). Hace ese par de años largo M y yo escuchábamos en ese mismo sitio al que he vuelto (distinto decorado; está de nuevo) las obras escocidas escogidas de Los Enemigos, y marcamos en el calendario las fechas de los conciertos de despedida. Rallamos balad,balad, balad, caretas, y hasta buscamos el manual de instrucciones de Lorca, bala que te bala, perdida, esperando a Josele. Tardó.
Y tardé. Las golondrinas etc. fue el primer disco que escuché en meses; y lo lloré maldiciendo mis manos vacías.
Hace unos días leí en el periódico Josele Santiago sábado 30 A Coruña, y, como antes, bendije los fines de semana libres.
Nunca va a ser como antes; ni voy a ser como antes, aunque me repita. Pero me parece increíble cómo lo vivido está en el porvivir. Lo feo, lo precioso y, con todo, deberes. Menos mal que me pusiste luces en las balizas, pa hoy que está nublao.

me mudo

podía volver
nen@,
creo que estoy volviendo. No te puedo explicar casi nada; no podía estar porque no estaba. Puedo mucho menos darte las respuestas que siempre me pides, que sean redondas y funcionen, que todo quede claro y vuelta a seguir. Por ejemplo, no te puedo explicar cuánto os podía querer al mismo tiempo que os dejaba. Sería sólo una frase ñoña si no me hubieses preguntado si te sigo queriendo, y yo no hubiese temido que no me creyeses cuando te digo cuánto te quiero.
Creo que estoy volviendo, pero tampoco estoy segura. Por eso primero te lo cuento sin que me escuches, en borrador. A ver si me lo explico. Después te cuento.
Soy diferente, nen@. Y es curioso, porque creo que se me han quedado en el camino muchas de las cosas que me decías que tenía que dejar y, es curioso, hasta tengo miedo a que me quieras menos. Doy algunas de las respuestas que me decías que no me debía comer; soy más exigente; no agacho las orejas y pido perdón por lo que hago, ahora a veces me defiendo —y muchas veces soy difícil de defender—. Hay más; hay mucho que no me gusta; estoy a ver si convenzo; no sé si hay vuelta atrás.
Me dejo de tonterías, que, como me sueles decir, ya está bien de divagar. Me he acordado de aquel librito que E y yo, y todos, disfrutamos tanto, aquel que era una recopilación de borradores y cartas desde Compostela; de cómo lo de verdad se quedaba en los borradores. Y no me da la gana
Así que cojo el teléfono y te llamo, nen@. Me has dicho que tenías miedo a que no volviese a llamar; yo también me he tenido miedo. Te tengo discos y cuentos de este tiempo. Cuánto te he echado de menos

creo que estoy volviendo. No te puedo explicar casi nada; no podía estar porque no estaba. Puedo mucho menos darte las respuestas que siempre me pides, que sean redondas y funcionen, que todo quede claro y vuelta a seguir. Por ejemplo, no te puedo explicar cuánto os podía querer al mismo tiempo que os dejaba. Sería sólo una frase ñoña si no me hubieses preguntado si te sigo queriendo, y yo no hubiese temido que no me creyeses cuando te digo cuánto te quiero.
Creo que estoy volviendo, pero tampoco estoy segura. Por eso primero te lo cuento sin que me escuches, en borrador. A ver si me lo explico. Después te cuento.
Soy diferente, nen@. Y es curioso, porque creo que se me han quedado en el camino muchas de las cosas que me decías que tenía que dejar y, es curioso, hasta tengo miedo a que me quieras menos. Doy algunas de las respuestas que me decías que no me debía comer; soy más exigente; no agacho las orejas y pido perdón por lo que hago, ahora a veces me defiendo —y muchas veces soy difícil de defender—. Hay más; hay mucho que no me gusta; estoy a ver si convenzo; no sé si hay vuelta atrás.
Me dejo de tonterías, que, como me sueles decir, ya está bien de divagar. Me he acordado de aquel librito que E y yo, y todos, disfrutamos tanto, aquel que era una recopilación de borradores y cartas desde Compostela; de cómo lo de verdad se quedaba en los borradores. Y no me da la gana
Así que cojo el teléfono y te llamo, nen@. Me has dicho que tenías miedo a que no volviese a llamar; yo también me he tenido miedo. Te tengo discos y cuentos de este tiempo. Cuánto te he echado de menos






