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Acerca de
Siempre quieres lo que no puedes tener y las cosas que en realidad te importan un comino son las que se te presentan en bandeja. Así es la vida, así que por qué iban a ser diferentes el amor y el sexo de cualquier otra parte de ella?
Dentro de mil años no habrá tíos ni tías, sólo gilipollas.
Sindicación
 
Seven (I): Lujuria
Como casi cada semana, me dirijo al centro de estética (propiedad de mi amigo Pedro) para darme unos masajillos y pasar un rato en el spa (no van a ser todo desgracias, me tendré que cuidar yo, si no quién lo va a hacer…). Llamo a mi hermana por si le apetece venir, si vas con alguien es más divertido, por lo menos cotorreas y no te aburres.
Me recoge en casa de mis padres y llegamos al centro de estética a eso de las 18.00 horas. Entro directa al despacho de Pedro para saludarlo, pero está ocupado, así que me dirijo a la sala de espera y me siento. Al cabo de dos minutos exactos, oímos una voz varonil a espaldas nuestras, yo vuelvo la cabeza para averiguar a quién pertenece y desde ese momento me da la sensación de que el tiempo se ralentiza y todo pasa a cámara lenta. Veo desfilar a un pecado de hombre alto, moreno, con los ojos azules y con un cuerpo de escándalo, mientras en mis oídos no deja de sonar esa canción de “Unbelievable” (juro que la oí, no sé de dónde salía pero yo la oí!). El maromazo gira la cabeza, nos sonríe mostrando dos filas de dientes perfectos y blanquísimos, al tiempo que en nuestros estúpidos rostros de babosas atontadas aparece una sonrisa imbécil y simplona.
Él desaparece dentro de una de las cabinas de masajes, y la escena se acelera, recuperando el ritmo temporal normal. Mi hermana es la primera en romper el silencio:
- Jo-der.
- Si, JO-DER - no digo nada más porque ella y yo nos entendemos así.- Menuda suerte tiene Cerezo (es la masajista del centro) de poder manosear a un monumento como el que acaba de entrar.

Y en eso que aparece la mentada Cerezo, pregunta cuál de las dos va a entrar primero y yo le digo que creo que aún tenemos que esperar un rato, porque tiene un chico esperando dentro de una de las cabinas. Antes de que me responda sale Pedro, y le pregunta a Cerezo si nos ha presentado al nuevo masajista. Ella responde que no, se dirige a la cabina donde antes entró el buenorro y sale acompañada de él. Mi hermana y yo, con la boca abierta. Pedro comenta:

- Bueno pues M y R, os presento a Ariel, que es el nuevo masajista deportivo y terapéutico del centro.
- Como están? – y nos da dos besos a cada una.

Ariel. Que nombre tan precioso, por dios! Argentino. Encima argentino. Mátame camión. Y yo, roja como un tomate, consigo articular:

- Pues bien, aquí estamos…le estaba comentando yo a mi hermana, que entrara ella primero con Cerezo, y yo ya espero aquí, O ENTRO CONTIGO A TU CABINA….o lo que sea….
- Perdona guapa, con qué hermana dices que estabas comentando eso? Porque conmigo desde luego no ha sido…yo comentaba lo MUCHO que me duele la espalda….y que en lugar de un masaje relajante con Cerezo igual me venía mejor uno terapéutico…
- Ah pues yo es que no he oído eso…como estaba ocupada contándote que estaba yo, casualmente, el otro día siendo MUY DEPORTIVA y sin querer pues me hice un daño tremendo en la zona lumbar, y claro pensé, esto quien mejor me lo puede solucionar es un MASAJISTA DEPORTIVO Y TERAPÉUTICO

Pedro se acerca a mi oído y me susurra:
- Se te está viendo el plumero, es que no tienes dignidad?
- Chst, tú a callar.

El morenazo se pronuncia y decide empezar conmigo, mientras que mi hermana estará en la cabina de al lado con Cerezo y pedirá cita con él otro día. Cuando paso por su lado siguiendo al argentino y de paso, echándole una miradita a donde la espalda pierde su noble nombre, mi hermana me dice entre dientes:
- Mala hermana.
- Te jodes, has perdido. Además tú estás casada.

Mi dignidad está pisoteada, por los suelos, prácticamente inexistente, me he arrastrado lo inimaginable, pero intuyo que ha valido la pena.
Lo siguiente que recuerdo es haberme perdido entre un vaivén de manos acariciadoras y pensamientos impúdicos y lúbricos, el acentillo del argentino resonando en mis oídos y el cielo, qué digo el cielo, el paraíso a mi alrededor.

PD: Hoy hace un año que me enamoré…aún recuerdo cuando le ví por primera vez, detrás de un cristal, con los ojos muy abiertos. Y hoy por hoy, es la persona que más quiero en el mundo. Felicidades en tu primer cumpleaños, Blanca.
 
Comentario:
No es por fastidiarte el mito erotico pero ¿Ariel no era el nombre de la sirenita?
Saludos
 
Comentario:
Oye... ¿y dónde dices que está, el centro de estética? Es que me tengo que hacer un masaje de esos, sí, de los argentinos-ojos-azules...
 
Comentario:
jajajajajjajajajajajaja dime donde esta ese spa
besos
 
Comentario:
jode!! yo también quiero un masajista como el que has descrito!!y argentino!!!!puf! me estoy poniendo mala solo de pensarlo.... ;P

un besazo!!!
 
Comentario:
Joder yo quiero uno asi...un masajista pero el masaje se lo doy yo jejeje

Besitos guapa.
 
Comentario:
¿No ibas al centro este a relajarte? ¿Así como te vas a relajar? En algo tienes razón, oye, si está casada...que deje para las demás.
Pasadlo bien en el cumple!
Un beso
 
Comentario:
Érase una vez una niña de ojos de mar rasgado que tenía una imaginación increible. Esa niña, de pelo de crin salvaje, soñaba y soñaba, y entre sueños se olvido de vivir. Tanto soñaba que fue a un masajista de sueños y en su lecho, acostada, descubrió que por las manos de su calor le entraba la vida que esperaba.

Dejó en manos del masajista sus manos de soñadora y soño que en manos del masajista se enlazaban sus manos de vividora.

Y colorín, colorado.
 
Comentario:
Y a mí que eso de fingir dolores de espalda.. no sé... como que me suena de algo...

Pero no me hagas mucho caso, eh?

Pasadlo muy bien en el cumpleaños de la peque!!
 
Comentario:
Chst, un momento, cuidao, una cosa es que la pisotee y otra que no tenga, no nos confundamos.
 
Comentario:
La hostia al calvete bien que la resumiste y en este post que bien te regodeas. Suscribo eso de que no tienes dignidad.
 
Comentario:
Para la próxima vez podrías, así como quien no quiere la cosa, llevar tatuado tu número de móvil en la espalda, por si cuela... quien sabe. Saludos
No