logotipo

img_google
.
Acerca de
Siempre quieres lo que no puedes tener y las cosas que en realidad te importan un comino son las que se te presentan en bandeja. Así es la vida, así que por qué iban a ser diferentes el amor y el sexo de cualquier otra parte de ella?
Dentro de mil años no habrá tíos ni tías, sólo gilipollas.
Sindicación
 
Su hombre
Hablemos de ellos. Empezaré por orden cronológico.
A D lo conocí hace ya casi un año. Lo primero que pensé de él es que era gilipollas. Así de rotundo. Evidentemente todavía no lo conocía bien. Seguimos hablando y comprobé que no era tan gilipollas como yo pensaba en un principio. De hecho, me empezó a caer bien. Todavía no tenía pensamientos de nada más. Simplemente me divertía hablar y estar con él. No sé cuándo noté que me empezaba a interesar más, pero si recuerdo que por aquel entonces ya había conocido a R. Y me impactó, R. Desde el primer día. Más bien la primera noche. Porque esa primera noche nos acostamos. No es que tenga que justificarme delante de nadie, pero era la primera vez que yo me acostaba con un tío el mismo día de conocerlo. No voy de mojigata, sólo digo que no es mi estilo.
Aún así esa noche pasó. Lo conocí en un pub donde había ido a tomar unas copas con mis amigas. Yo suelo ser un poco borde con la gente que no conozco, no por chulería ni por complejo de superioridad, simplemente soy tan tímida que prefiero no hablar con nadie para que no se me note. Pero me entró con una tontería tan grande, que me debió hacer gracia y le seguí el juego. Me reí muchísimo, porque cada vez que él decía un disparate yo decía uno más gordo todavía, y viceversa. Después salimos a la puerta con la típica excusa esa de “aquí no se puede hablar, con el ruido”. Sólo que no era una excusa, me apetecía hablar con él. Tenía una conversación interesante, fluida, me sentía a gusto y tenía el mismo sentido del humor que yo. Estuvimos unas 4 horas hablando, y cuando le dije que tenía que irme se ofreció a acompañarme a casa. Acepté y fuimos andando hasta mi piso. Llegados al portal yo me quedé algo cortada, quería subir a mi piso y quería que él subiera pero no me atrevía a pedírselo, tampoco sabía para qué quería que subiera, no sabía si sería capaz de proponerle algo o si podría dejarme llevar...y estaba pensando eso cuando me soltó: “¿Piensas besarme o nos quedamos aquí pelándonos de frío? Personalmente yo prefiero lo primero, tú qué dices?” Me quedé muerta de la impresión pero aliviadísima porque hubiera expresado justo lo que yo quería hacer. Así le rodeé el cuello con los brazos y nos besamos. Mientras notaba sus labios acariciando los míos fui moviéndome y reculando hacia el ascensor, atrayéndolo hacia mi.
Entramos en mi piso (suerte que no estaba ninguna de mis compañeras) y le pregunté si quería tomar algo. Nos quedamos un poco cortados después de eso. Yo empecé a pensar que lo mejor sería que se fuera, porque realmente era un extraño y yo no sabía que estaba haciendo ahí con él. Pero se fue acercando poco a poco a mi, me abrió la camisa despacio, mirándome a los ojos, la echó hacia los lados y me acarició los pechos susurrándome “Sencillamente, preciosa”. Sus manos y su cuerpo en general fueron deslizándose hacia abajo hasta colocarse justo entre mis piernas, y lo siguiente que recuerdo es su lengua recorriendo paciente y dulcemente cada rincón de mi coño. Cuando acabé, estaba tan alucinada, tan relajada, tranquila y agradecida que le devolví el favor poniéndole todo el empeño y la pasión del mundo. Creo que le gustó.
Supongo que es raro que no hiciéramos nada más después de eso. Pero así sucedió y no cambiaría ni un segundo de esa noche.
Al día siguiente me llamó porque se había olvidado las llaves en mi casa. A partir de ese día seguimos hablando mucho, también por internet, pero no pasó nada más.
Mientras tanto, yo seguía hablando con D, y cada día me gustaba más. La verdad es que él no me hacía mucho caso, simplemente se dejaba querer, y a mi eso me mosqueaba, parecía como si no le interesara...Y desplegué todos mis encantos de mujer, hasta que cayó en mis garras. Aunque me jorobe reconocerlo y aunque siempre discuta con él por ese tema y me haga rabiar, es cierto que yo fui detrás de él, y yo le tiré los trastos (por mucho que yo le diga que lo hice porque noté que estaba loco por mi y no se decidía).
Me enamoré de D como una tonta. Me enamoré de él porque es la persona más buenaza del universo, jamás he conocido a una persona mejor que él, todo el mundo lo quiere, porque se hace de querer, es un encanto (se nota que me tiene loca, no?). Al poco tiempo empezamos a salir, y hoy por hoy es mi “novio oficial”. Es sincero hasta límites insospechados, por eso confío en él más que en mi misma. Me sorprende siempre con detalles super tiernos...me corta rosas de su jardín y me las trae, me hace dibujitos, le falta tiempo para concederme cualquier capricho...
Y todo el mundo estará pensando que no será para tanto, si estoy enamorada de otra persona. Pero si, si es para tanto, lo adoro, lo quiero a morir, pero a R también.
Es que R es tan especial...y tan inteligente...sabe unas cosas rarísimas...cómo cuál es el porcentaje de estudiantes inmigrantes en las escuelas españolas, qué es un húsar, o un quark, o en qué coño consiste la teoría del caos. Y lo suelta así como el que no quiere la cosa, no para hacerse el chulo ni nada parecido, si no porque lo sabe y ya está. Tiene un enorme talento y un sentido del humor desbordante. Es la cosa más dulce del mundo...Y es guapísimo, pero guapísimo, al menos para mi lo es, tiene un atractivo brutal. Sé que llegará muy lejos porque tiene un grandísimo talento. Y al poco de conocerlo, pensé que me gustaría tener un niño con él, y que lo educara a su imagen y semejanza. Cosa que con D no he pensado más que someramente....
Mi error fue seguir hablando con R cuando empecé a salir con D. Si lo hubiera dejado probablemente no estaría ahora mismo en este lío. Pero ya no vale la pena lamentarse. No puedo lamentarme. Debería estar feliz de que dos personas tan maravillosas me quieran. Pero es muy injusto para los dos que sólo me tengan en un 50%. Y yo ya no aguanto tanta mentira...Todo es mentira, yo soy mentira. Soy una niñata egoísta y despreciable, y lo peor es que lo sé y no puedo ponerle remedio...

El problema residía en que había desarrollado la habilidad del yonki para mentir con convicción, y ahora mentía más convincentemente de lo que decía la verdad.
 
 
Comentario:


Hola, espero que todo vaya bien, y suerte con todo, te dejo el link de mi blog, date una vuelta si te apetece, ya me cuentas...

http://blogs.ya.com/unespanolenparis/200509.htm
 
Comentario:
No soy capaz de dar consejos, al menos no en este tipo de situaciones. No sé que es lo mejor..
Si fueras en plan cabrón (o lo fueran contigo) sí que sabría que decirte, pero este tipo de situaciones me descolocan un poco.
Sí, es posible que al empezar con uno tendrías que haber dejado de estar con el otro (para no estar como estás ahora), pero no ha sido así.. ¿y ahora qué?
Si fueras fuerte y valiente serias sincera con ambos. Porque creo que amar a alguien implica que te importe realmente, no más ni menos que tú, sino lo mismo y deberían, sabiendo la verdad, tener la posibilidad de elegir.
¿Cómo te sentirías si fuera al revés?
Quizás necesites mucho cariño o atención y sientas que no puedes pasar sin nada de ello.. pero esto no te va a traer nada bueno, te lo aseguro.
En cierto modo te entiendo, todos en algún momento hemos tenido/tenemos la posibilidad de caer en ello. Yo no lo hice porque no me parecía bien, lo que no significa que no deseara estar con éste o aquel mientras estaba con otra persona..
Pero es diferente pensarlo a hacerlo y si llevas tiempo mintiendo compulsivamente.. en menudo follón te has metido!!
En algún momento todo se caerá por su propio peso o tu relación con alguno de los dos se acabará, pero no está tan claro que eso vaya a terminar con tu historia interna. Mentir trae muchos problemas y te obliga a seguir mintiendo siempre, a llevar siempre un disfraz. Aparte del dolor que puedas causar, ésto quizás sea lo peor.
Bueno.. suerte, que salga todo lo mejor posible y que nadie sufra mucho.
No