Creciendo en público
Comienzo este blog porque desde hace unos meses he descubierto que hay una cosa que yo pensaba que no podía ser, pero ahora resulta que si. A decir verdad casi todo el mundo que conozco dice que no es posible, que si es una cosa no es la otra y que si es esa otra cosa no es la una. Pero si es. Yo sé que es. Y realmente tiene mucha razón esa canción que dice que es difícil no volverse loca cuando pasa. Porque yo, si no lo estoy ya, me estoy volviendo, o me volveré en breve, y desde ese momento tendré que seguir con este diario desde el frenopático. Si es que en los frenopáticos tienen internet.
No sé porqué hago esto. Mi forma de expresarme, es fácilmente reconocible para la gente que me conoce. Y yo suelo ser bastante clara a la hora de contar las cosas, no escondo detalles, ni datos. Podría hacerlo, pero no. Porqué? Porque igual estoy esperando que me descubran de una vez para poder terminar con todo esto. Por un lado o por el otro, pero terminar. Soy tan rematadamente cobarde que me siento incapaz de terminar con esto yo sola. Cobardía o amor? No sé exactamente, yo creo que lo segundo. Amor por D, y amor por R. Aquí es donde viene lo difícil.
No sé si me leerá alguien alguna vez, no sé si me leerá algún conocido alguna vez, no sé si me leerá D o me leerá R. Pero si me conoces, si sabes quién soy...Por favor, no me lo digas. Déjame que siga en la ignorancia, pues es, ciertamente, el estado de felicidad más absoluto que hay.
No sé porqué hago esto. Mi forma de expresarme, es fácilmente reconocible para la gente que me conoce. Y yo suelo ser bastante clara a la hora de contar las cosas, no escondo detalles, ni datos. Podría hacerlo, pero no. Porqué? Porque igual estoy esperando que me descubran de una vez para poder terminar con todo esto. Por un lado o por el otro, pero terminar. Soy tan rematadamente cobarde que me siento incapaz de terminar con esto yo sola. Cobardía o amor? No sé exactamente, yo creo que lo segundo. Amor por D, y amor por R. Aquí es donde viene lo difícil.
No sé si me leerá alguien alguna vez, no sé si me leerá algún conocido alguna vez, no sé si me leerá D o me leerá R. Pero si me conoces, si sabes quién soy...Por favor, no me lo digas. Déjame que siga en la ignorancia, pues es, ciertamente, el estado de felicidad más absoluto que hay.





