Memoria
"Hemos renunciado a los ajustes de cuentas que debimos hacer en su momento". La frase no es mía. Se ha escuchado en el último pleno del Ayuntamiento de Sevilla. Se debatía una propuesta sobre la recuperación de la memoria histórica, esa obsesión (se ha convertido, ciertamente, en una obsesión) por recuperar la infamia para echarla en cara. No hay muertos buenos y malos. Las simpatías por un bando u otro son legítimas e irrenunciables. No podemos evitarlo. Cada uno por un bando, que para eso hubo dos. Pero la guerra civil terminó. Aunque sus fantasmas sigan recorriendo los pasillos de la mediocridad. No se puede convertir en una nueva guerra el debate en un pleno municipal, en julio de 2006, sobre lo que ocurrió en la España de un pasado no olvidado pero sí superado. No se pueden dedicar esos esfuerzos para sacar adelante una propuesta que no afectará en lo más mínimo a los ciudadanos de esta Sevilla que quieren vendérnosla como de la Segunda Modernización, teniendo las puertas del Ayuntamiento cerradas a los problemas de hoy. En el pleno se leyeron palabras de Queipo de Llano. Un fascista, sí. Pero habría que preguntarle a los trabajadores de Izar que se han quedado en el siglo XXI sin trabajo o a los bomberos que se juegan la vida dejados de la mano del gobierno local, si la actitud municipal no les parece igualmente fascista.
Comentario:
¿Qué te digo Ignacio? bien describes lo que has visto





